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Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

Ecclesiastes 7

Mejor es la buena fama que el buen ungüento; y el día de la muerte, que el día del nacer mismo. Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del convite; porque es el fin de todos los hombres; y el que vive, lo pondrá en su corazón. Mejor es el enojo que la risa; porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón. El corazón de los sabios, en la casa del luto: mas el corazón de los insensatos, en la casa del placer. Mejor es oír la reprensión del sabio, que la canción de los insensatos. Porque la risa del insensato es como el estrépito de las espinas debajo de la olla; y también esto es vanidad. Ciertamente el agravio hace enloquecer al sabio; y el presente corrompe el corazón. Mejor es el fin del negocio, que su principio: mejor es el sufrido de espíritu, que el altivo de espíritu. No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque la ira en el seno de los insensatos reposa. Nunca digas: ¿Qué es la causa que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría. Buena es la ciencia con herencia; y más a los que ven el sol: Porque en la sombra de la ciencia, y en la sombra del dinero reposa el hombre; mas la sabiduría excede, en que da vida a sus poseedores. Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar el que él torció? En el día del bien, está en el bien; y en el día del mal, vé. Dios también hizo esto delante de lo otro, porque el hombre no halle nada tras de él. ¶ Todo lo ví en los días de mi vanidad. Justo hay, que perece por su justicia; e impío hay, que por su maldad alarga sus días. No seas justo mucho, ni seas demasiadamente sabio: ¿por qué te destruirás? No hagas mal mucho, ni seas insensato: ¿por qué morirás antes de tu tiempo? Bueno es que tomes esto, y también de estotro no apartes tu mano; porque el que a Dios teme, saldrá con todo. La sabiduría esfuerza al sabio, más que diez poderosos príncipes, que sean en la ciudad. Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga bien, y nunca peque. Tampoco apliques tu corazón a todas las palabras que se hablaren; porque alguna vez no oigas a tu siervo, que dice mal de ti. Porque tu corazón sabe, que tú también dijiste mal de otros muchas veces. ¶ Todas estas cosas probé con sabiduría, diciendo: Hacerme he sabio: mas ella se alejó de mí. Lejos está lo que fue; y lo profundo profundo ¿quién lo hallará? Yo he rodeado, y mi corazón, por saber, y examinar, e inquirir la sabiduría, y la razón; y por saber la maldad de la insensatez, y el desvarío del error, Y yo he hallado más amarga que la muerte la mujer: la cual es redes, y lazos su corazón: sus manos, ligaduras. El bueno delante de Dios escapará de ella: mas el pecador será preso en ella. Mira, esto he hallado, dice el Predicador, mirando las cosas una a una para hallar la razón: Lo cual mucho buscó mi alma, y no lo hallé: un hombre entre mil he hallado: mas mujer de todas estas nunca hallé. Solamente, he aquí, esto hallé: que Dios hizo al hombre recto: mas ellos buscaron muchas cuentas.

Responsorial Psalm

Psalm 68

Levántese Dios, espárzanse sus enemigos: y huyan los que le aborrecen delante de él. Como es lanzado el humo, los lanzarás: como se derrite la cera delante del fuego, así perecerán los impíos delante de Dios. Mas los justos se alegrarán: regocijarse han delante de Dios, y saltarán de alegría. Cantád a Dios, cantád salmos a su nombre: ensalzád al que cabalga sobre los cielos en Jah su nombre: y alegráos delante de él. Padre de huérfanos, y defensor de viudas, Dios en la morada de su santuario. El Dios que hace habitar los solos en casa: que saca los presos en grillos; mas los rebeldes habitan en sequedad. O! Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo, cuando anduviste por el desierto, Selah, La tierra tembló; también los cielos destilaron delante de Dios; aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel. Lluvia de voluntades esparciste, o! Dios, a tu heredad; y cuando se cansó, tú la recreaste. Tu compañía estaba en ella; por tu bondad acomodabas al pobre, o! Dios. El Señor daba palabra: de las evangelizantes había ejército grande. Reyes de ejércitos huían, huían: y la moradora de la casa partía despojos. Si fuereis echados entre las ollas, seréis como las alas de la paloma cubierta de plata, y sus plumas con amarillez de oro. Cuando esparcía el Omnipotente los reyes en ella; ella se emblanquecía como la nieve en Salmón. El monte de Dios, el monte de Basán: monte alto el monte de Basán. ¿Por qué saltasteis, o! montes altos? Este monte amó Dios para su asiento: ciertamente Jehová habitará en él para siempre. Los carros de Dios dos millares de miles de ángeles: el Señor entre ellos, como en Sinaí, así en el santuario. Subiste a lo alto, cautivaste cautividad, tomaste dones para los hombres: y también los rebeldes para que habiten, o! Jah Dios. Bendito el Señor, cada día nos colma de mercedes, Dios nuestra salud. Selah. Dios, Dios nuestro para saludes; y el Señor Jehová tiene salidas para la muerte. Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, la mollera cabelluda de el que camina en sus pecados. El Señor dijo: De Basán haré volver, haré volver de los profundos de la mar; Porque tu pie se embermejecerá de sangre de sus enemigos; y la lengua de tus perros de ella. Vieron tus caminos, o! Dios: los caminos de mi Dios, de mi Rey en el santuario. Los cantores iban delante, detrás, los tañedores: en medio las doncellas con adufes. Bendecíd a Dios en congregaciones: al Señor, los de el manadero de Israel. Allí estaba Ben-jamín pequeño señoreándolos; príncipes de Judá en su congregación, príncipes de Zabulón, príncipes de Neftalí. Tu Dios ha ordenado tu fuerza: confirma, o! Dios, lo que has obrado en nosotros. Desde tu templo en Jerusalem, a ti ofrecerán los reyes dones. Destruye el escuadrón de lanza, el escuadrón de fuertes, con señores de pueblos, hollándolos con sus piezas de plata: destruye los pueblos que quieren guerras. Vendrán príncipes de Egipto: Etiopía apresurará sus manos a Dios. Reinos de la tierra cantád a Dios; cantád al Señor; Selah; Al que cabalga sobre los cielos de los cielos de antigüedad: he aquí, él dará con su voz, voz de fortaleza. Dad fortaleza a Dios: sobre Israel es su magnificencia, y su fortaleza en las nubes. Terrible eres, o! Dios, desde tus santuarios; el Dios de Israel, él da fortaleza y fuerzas al pueblo: Bendito Dios.

Second Reading

I Corinthians 7

En cuanto a las cosas de que me escribisteis: bueno sería al hombre no tocar mujer. Mas por evitar las fornicaciones, cada varón tenga su mujer, y cada mujer tenga su marido. El marido pague a la mujer la debida benevolencia; y asimismo la mujer al marido. La mujer no tiene la potestad de su propio cuerpo, sino el marido; y por el semejante tampoco el marido tiene la potestad de su propio cuerpo, sino la mujer. No os defraudéis el uno al otro, sino fuere algo por tiempo, de consentimiento de ambos, por ocuparos en ayuno y en oración; y volvéd a juntaros en uno, porque no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Mas esto digo por permisión, no por mandamiento. Porque querría que todos los hombres fuesen como yo; empero cada uno tiene su propio don de Dios: uno de una manera, y otro de otra. ¶ Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les es si se quedaren como yo. Empero si no se pueden contener, cásense; que mejor es casarse, que quemarse. Mas a los casados mando, y no yo, sino el Señor: Que la mujer no se aparte del marido. Y si se apartare, quédese por casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no despida a su mujer. Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer no creyente, y ella consiente para habitar con él, no la despida. Y la mujer que tiene marido no creyente, y él consiente para habitar con ella, no le deje. Porque el marido no creyente es santificado por la mujer; y la mujer no creyente es santificada por el marido; de otra manera vuestros hijos serían inmundos, empero ahora son santos. Mas si el no creyente se aparta, apártese; que el hermano, o la hermana, no está sujeto a servidumbre en semejantes casos: antes a paz nos llamó Dios. Porque ¿de dónde sabes, oh mujer, si quizá salvarás a tu marido? ¿o de dónde sabes, oh marido, si quizá salvarás a tu mujer? Empero como el Señor repartió a cada uno, y como el Señor llamó a cada uno, así ande; y así yo lo ordeno en todas las iglesias. ¿Es llamado alguno circuncidado? no se haga incircunciso: ¿es llamado alguno en incircuncisión? no se circuncide. La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino la observancia de los mandamientos de Dios. Cada uno en la vocación en que fue llamado en ella se quede. ¿Eres llamado siendo siervo? no se te dé nada; mas también si puedes hacerte libre, usa antes de ello. Porque el que en el Señor es llamado siendo siervo, horro es del Señor: asimismo también el que es llamado siendo libre, siervo es de Cristo. Por precio sois comprados, no os hagáis siervos de los hombres. Cada uno, hermanos, en lo que es llamado en esto se quede para con Dios. ¶ Empero de las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel. Tengo, pues, esto por bueno a causa de la aflicción actual; digo, que bueno es al hombre estarse así. ¿Estás atado a mujer? no procures soltarte. ¿Estás suelto de mujer? no busques mujer. Mas también si te casares, no pecaste; y si la virgen se casare, no pecó; pero aflicción en la carne tendrán los tales; mas yo os perdono. Esto empero digo, hermanos, que el tiempo es corto: lo que resta es, que los que tienen mujeres sean como si no las tuviesen; Y los que lloran, como si no llorasen; y los que se regocijan, como si no se regocijasen; y los que compran, como si no poseyesen; Y los que usan de este mundo, como no abusando de él; porque la apariencia de este mundo se pasa. Mas querría que estuvieseis sin cuidado. El soltero tiene cuidado de las cosas que pertenecen al Señor, como ha de agradar al Señor. Empero el casado tiene cuidado de las cosas que son del mundo, como ha de agradar a su mujer. Diferencia hay también entre la mujer casada y la virgen. La mujer por casar, tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; mas la casada, tiene cuidado de las cosas del mundo, como ha de agradar a su marido. Esto empero digo para vuestro propio provecho: no para echaros un lazo, sino para lo que es decente, y para que sin distracción sirváis al Señor. Mas si a alguno parece cosa fea en su virgen, que pase ya de edad, y así conviene que se haga, haga lo que quisiere; no peca, que se casen. Empero el que está firme en su corazón, y no tiene necesidad, mas tiene poder sobre su voluntad, y determinó en su corazón esto, de guardar su virgen, hace bien. Así que el que da su virgen en casamiento, hace bien; mas el que no la da, hace mejor. ¶ La mujer casada está atada por la ley, mientras vive su marido; mas si su marido muriere, libre es para ser casada con quien quisiere; solamente en el Señor. Empero más feliz es, según mi parecer, si se queda así; y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios.

Gospel

Matthew 11

Y aconteció, que acabando Jesús de dar mandamientos a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos. Y oyendo Juan en la prisión los hechos de Cristo, envióle dos de sus discípulos, Diciendo: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, hacéd saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, y los cojos andan: los leprosos son limpiados, y los sordos oyen: los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio. Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mí. ¶ E idos ellos, comenzó Jesús a decir de Juan a las multitudes: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿una caña que es meneada del viento? O ¿qué salisteis a ver? ¿un hombre vestido de ropas delicadas? He aquí, los que traen ropas delicadas, en las casas de los reyes están. O ¿qué salisteis a ver? ¿profeta? Ciertamente os digo, y más que profeta. Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, que aparejará tu camino delante de ti. De cierto os digo, que no se levantó entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista: mas el que es muy pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él. Y desde los días de Juan el Bautista hasta ahora al reino de los cielos se hace fuerza; y los valientes lo arrebatan. Porque todos los profetas, y la ley, hasta Juan profetizaron. Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. El que tiene oídos para oír, oiga. ¶ Mas ¿a quién compararé esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces a sus compañeros, Y dicen: Os tañimos flauta, y no bailasteis: os endechamos, y no lamentasteis. Porque vino Juan que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la sabiduría es justificada de sus hijos. Entonces comenzó a zaherir a las ciudades en las cuales habían sido hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se habían arrepentido, diciendo: ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho las maravillas que han sido hechas en vosotras, ya mucho ha que se hubieran arrepentido en saco y en ceniza. Por tanto yo os digo, que a Tiro y a Sidón será más tolerable el castigo en el día del juicio, que a vosotras. Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos serás abajada; porque si en Sodoma se hubiesen hecho las maravillas que han sido hechas en ti, hubieran permanecido hasta el día de hoy. Por tanto yo os digo, que a la tierra de Sodoma será más tolerable el castigo en el día del juicio, que a ti. ¶ En aquel tiempo respondiendo Jesús, dijo: Gracias te doy, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Así, Padre, pues que así agradó a tus ojos. Todas las cosas me son entregadas por mi Padre; y nadie conoció al Hijo, sino el Padre: ni al Padre conoció alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo le quisiere revelar. Veníd a mí, todos los que estáis trabajados, y cargados, que yo os haré descansar. Llevád mi yugo sobre vosotros, y aprendéd de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave, y ligera mi carga.

A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

Today's readings, every morning

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