Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

Genesis 12:1-20

Empero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra, y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré: Y hacerte he en gran gente, y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Y bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Y fuése Abram, como Jehová le dijo, y fue con él Lot: y era Abram de edad de setenta y cinco años, cuando salió de Harán. Y tomó Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y toda su hacienda que habían ganado, y las almas que habían hecho en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán: y llegaron a tierra de Canaán. Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el alcornoque de More: y el Cananeo estaba entonces en la tierra. Y apareció Jehová a Abram, y díjole: A tu simiente daré esta tierra. Y edificó allí altar a Jehová, que le había aparecido. Y pasóse de allí al monte, al oriente de Bet-el, y tendió allí su tienda, Bet-el al occidente, y Hai al oriente. Y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová. Y movió Abram de allí caminando, y yendo hacia el mediodía. ¶ Y hubo hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para peregrinar allá; porque era grave la hambre en la tierra. Y aconteció, que cuando llegó para entrar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aquí ahora, yo conozco que eres mujer hermosa de vista: Y será, que cuando te verán los Egipcios, dirán: Su mujer es. Y matarme han: y a ti darán la vida. Ahora pues, di que eres mi hermana, para que yo haya bien por causa tuya, y viva mi alma por amor de ti. Y aconteció, que como entró Abram en Egipto, los Egipcios vieron la mujer que era hermosa en gran manera. Y viéronla los príncipes de Faraón, y alabáronla a Faraón, y fue llevada la mujer a casa de Faraón. Y a Abram hizo bien por causa de ella, y tuvo ovejas, y vacas, y asnos, y siervos, y criadas, y asnas, y camellos. ¶ Mas Jehová hirió a Faraón y a su casa de grandes plagas por causa de Sarai mujer de Abram. Entonces Faraón llamó a Abram, y díjole: ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste, que era tu mujer? ¿Por qué dijiste: Es mi hermana? y yo la tomé para mí por mujer. Ahora pues, he aquí tu mujer, tómala, y vete. Entonces Faraón mandó acerca de él a varones, que le acompañaron, y a su mujer, y a todo lo que tenía.

Responsorial Psalm

Psalm 78

Escucha, pueblo mío, mi ley: inclinád vuestro oído a las palabras de mi boca. Abriré en parábola mi boca: hablaré enigmas del tiempo antiguo: Los cuales hemos oído y entendido: que nuestros padres nos los contaron. No los encubriremos a sus hijos, contando a la generación postrera las alabanzas de Jehová: y su fortaleza, y sus maravillas, que hizo. Que levantó testimonio en Jacob, y puso ley en Israel: la cual mandó a nuestros padres, que la notificasen a sus hijos: Para que sepa la generación postrera: y los hijos que nacerán, que se levantarán, cuenten a sus hijos: Y pondrán en Dios su confianza, y no se olvidarán de las obras de Dios: y guardarán sus mandamientos. Y no serán como sus padres, generación contumaz, y rebelde: generación que no compuso su corazón, ni su espíritu fue fiel con Dios. Los hijos de Efraím armados, flecheros, volvieron las espaldas el día de la batalla. No guardaron el concierto de Dios: ni quisieron andar en su ley, Antes se olvidaron de sus obras, y de sus maravillas que les había mostrado. Delante de sus padres hizo maravillas en la tierra de Egipto, en el campo de Soan. Rompió la mar, e hízolos pasar: e hizo estar las aguas como en un montón. Y llevólos con nube de día, y toda la noche con lumbre de fuego. Hendió las peñas en el desierto: y dióles a beber de abismos grandes. Y sacó de la peña corrientes, e hizo descender aguas, como ríos. Y tornaron aun a pecar contra él, enojando al Altísimo en la soledad. Y tentaron a Dios en su corazón, pidiendo comida para su alma. Y hablaron contra Dios, diciendo: ¿Podrá Dios ponernos mesa en el desierto? He aquí, ha herido la peña, y corrieron aguas, y arroyos salieron ondeando: ¿podrá también dar pan? ¿aparejará carne a su pueblo? Por tanto oyó Jehová, y enojóse: y encendióse el fuego en Jacob, y el furor subió también en Israel. Porque no habían creído a Dios, ni habían confiado de su salud. Y mandó a las nubes de arriba: y abrió las puertas de los cielos. E hizo llover sobre ellos maná para comer, y dióles trigo de los cielos. Pan de nobles comió el hombre: envióles comida a hartura. Movió al solano en el cielo; y trajo con su fortaleza al austro, E hizo llover sobre ellos carne, como polvo: y aves de alas como arena de la mar. E hízolas caer en medio de su campo, al rededor de sus tiendas. Y comieron, y hartáronse mucho: y cumplióles su deseo. No habían aun quitado de sí su deseo, aun su vianda estaba en su boca, Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, y mató en los gruesos de ellos, y derribó los escogidos de Israel. Con todo esto pecaron aun; y no dieron crédito a sus maravillas. Y consumió en muy poco sus días, y sus años apresuradamente. Si los mataba, entonces le buscaban; y convertíanse, y buscaban a Dios de mañana. Y acordábanse que Dios era su refugio: y el Dios Alto su redentor. Y lisonjeábanle con su boca; y con su lengua le mentían: Mas sus corazones no eran rectos con él: ni estuvieron firmes en su concierto. Mas él, misericordioso perdonaba la maldad, y no los destruyó: y abundó su misericordia para apartar su ira, y no despertó toda su ira. Y acordóse que eran carne: espíritu que va y no vuelve. ¡Cuántas veces le ensañaron en el desierto, le enojaron en la soledad! Y volvieron, y tentaron a Dios: y limitaron al Santo de Israel. No se acordaron de su mano: del día que les redimió de angustia; Que había puesto en Egipto sus señales: y sus maravillas en el campo de Soan: Y había vuelto sus ríos en sangre: y sus corrientes porque no bebiesen: Había enviado en ellos una mezcla de moscas que los había comido: asimismo ranas que los destruyeron. Y había dado al pulgón sus frutos: y sus trabajos a la langosta. Había destruido sus viñas con granizo, y sus higuerales con piedra. Y entregó al pedrisco sus bestias, y sus ganados al fuego. Había enviado en ellos el furor de su saña: ira y enojo, y angustia, y ángeles malos. Enderezó el camino a su furor: no detuvo la vida de ellos de la muerte, antes entregó su vida a la mortandad: E hirió a todo primogénito en Egipto; las primicias de las fuerzas en las tiendas de Cam. E hizo partir, como hato de ovejas, su pueblo; y llevólos, como a un rebaño, por el desierto. Y guiólos con seguridad, que no tuvieron miedo; y a sus enemigos cubrió la mar. Metiólos en los términos de su tierra santa; en este monte, que ganó su mano derecha. Y echó las naciones de delante de ellos, e hízolas caer en cordel de heredad: e hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel. Y tentaron, y enojaron al Dios Altísimo; y no guardaron sus testimonios. Y volviéronse, y rebeláronse como sus padres; volviéronse como arco engañoso. Y enojáronle con sus altos; y provocáronle a zelo con sus esculturas. Oyó Dios, y enojóse; y aborreció en grande manera a Israel. Por esta causa dejó el tabernáculo de Silo, la tienda en que habitó entre los hombres. Y dio en cautividad su fortaleza; y su gloria en mano del enemigo. Y entregó a su pueblo a la espada; y airóse contra su heredad. A sus mancebos tragó el fuego; y sus vírgenes no fueron loadas. Sus sacerdotes cayeron a espada: y sus viudas no lamentaron. Y despertóse el Señor, como un dormido: como un valiente, que da voces a causa del vino: E hirió a sus enemigos detrás: dióles vergüenza perpetua. Y aborreció la tienda de José; y no escogió a la tribu de Efraím: Mas escogió a la tribu de Judá: al monte de Sión, al cual amó. Y edificó, como alturas, su santuario: como la tierra, lo acimentó para siempre. Y eligió a David su siervo: y tomóle de las majadas de las ovejas. Detrás de las paridas le trajo: para que apacentase a Jacob su pueblo, y a Israel su heredad. Y apacentólos con enterez de su corazón: y con las industrias de sus manos los pastoreó.

Second Reading

Isaiah 26:1-12

En aquel día cantarán este cantar en tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos: salud puso por muros y antemuro. Abríd las puertas, y entrará la nación justa, guardadora de verdades. Sentencia firme: Que guardarás paz, paz; porque en ti se han confiado, Confiád en Jehová perpetuamente; porque en Jah Jehová está la fortaleza de los siglos. ¶ Porque él derribó los que moraban en lugar sublime: humilló la ciudad ensalzada, humillóla hasta la tierra, la derribó hasta el polvo. Hollarla ha pie, pies de afligido, pasos de menesterosos. ¶ Camino derecho para el justo: Tú, recto, pesas el camino del justo. Aun en el camino de tus juicios, o! Jehová, te esperamos: a tu nombre, y a tu memoria es el deseo del alma. Con mi alma te deseo en la noche; y entre tanto que me durare el espíritu en medio de mí, madrugaré a buscarte; porque desde que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia. ¶ Alcanzará piedad el impío, no aprendará justicia: en tierra de rectitud hará iniquidad, y no mirará a la majestad de Jehová. Jehová, por mucho que se levante tu mano, no verán: verán, y avergonzarse han con zelo del pueblo; y a tus enemigos fuego los consumirá. Jehová, aparejarnos has paz; porque también obraste en nosotros todas nuestras obras,

Gospel

Mark 5:35-43

¶ Hablando aun él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta: ¿para qué fatigas más al Maestro? Mas Jesús luego, en oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas: cree solamente. Y no permitió que alguno viniese tras él, sino Pedro, y Santiago, y Juan hermano de Santiago. Y vino a casa del príncipe de la sinagoga, y vio el alboroto, y los que lloraban y gemían mucho. Y entrado, les dice: ¿Por qué os alborotáis, y lloráis: La joven no es muerta, sino que duerme. Y hacían burla de él; mas él, echados fuera todos, toma al padre y a la madre de la joven, y a los que estaban con él, y entra donde estaba la joven echada. Y tomando la mano de la joven, le dice: Talitha cumi; que quiere decir: Joven, a ti digo, levántate. Y luego la joven se levantó, y andaba; porque era de doce años: y se espantaron de grande espanto. Mas él les encargó estrechamente que nadie lo supiese; y dijo que diesen de comer a la joven.

Readings follow the Byzantine lectionary. Scripture text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

Today's readings, every morning

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