Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
First Reading
Exodus 2:5-22
Y la hija de Faraón descendió a lavarse al río, y paseándose sus doncellas por la ribera del río, ella vio la arquilla en el carrizal, y envió una criada suya a que la tomase. Y como la abrió vio al niño, y he aquí el niño que lloraba: y teniendo compasión de él, dijo: De los niños de los Hebreos es este. Entonces su hermana dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a llamarte de las Hebreas, una ama, que te crie este niño? Y la hija de Faraón respondió: Vé. La doncella entonces fue, y llamó a la madre del niño: A la cual dijo la hija de Faraón: Lleva este niño, y críamele, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó el niño, y crióle. Y como creció el niño, ella le trajo a la hija de Faraón, la cual le prohijó, y púsole por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas le saqué. ¶ Y en aquellos días acaeció que creció Moisés, y salió a sus hermanos, y vio sus cargas: y vio un varón Egipcio, que hería a un Hebreo de sus hermanos. Y miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, hirió al Egipcio, y escondióle en la arena. Y salió el siguiente día, y viendo a dos Hebreos que reñían, dijo al malo: ¿Por qué hieres a tu prójimo? Y él respondió: ¿Quién te ha a ti puesto por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme, como mataste al Egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esta cosa es descubierta. ¶ Y oyendo Faraón este negocio, procuró matar a Moisés; mas Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián, y sentóse junto a un pozo. El sacerdote de Madián tenía siete hijas, las cuales vinieron a sacar agua para henchir las pilas, y dar de beber a las ovejas de su padre. Mas los pastores vinieron, y echáronlas; entonces Moisés se levantó, y defendiólas, y abrevó sus ovejas: Y volviendo ellas a Raguel, su padre, díjoles él: ¿Por qué habéis hoy venido tan presto? Y ellas respondieron: Un varón Egipcio nos defendió de mano de los pastores, y también nos sacó el agua, y abrevó las ovejas. Y dijo a sus hijas: ¿Y dónde está? ¿Por qué habéis dejado ese hombre? llamádle para que coma pan. Y Moisés acordó de morar con aquel varón, y él dio a Moisés a su hija Séfora. La cual le parió un hijo, y él le puso nombre Gersom, porque dijo: Peregrino soy en tierra ajena.
Responsorial Psalm
Psalm 70
O! Dios, para librarme, o! Dios, para ayudarme, apresúrate. Sean avergonzados y confusos los que buscan mi vida: sean vueltos atrás y avergonzados, los que quieren mi mal. Sean vueltos atrás en pago de su vergüenza los que dicen: Hala, hala. Regocíjense, y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre, los que aman tu salud: Sea engrandecido Dios. Yo soy afligido y menesteroso: o! Dios, apresúrate a mí: ayudador mío, y mi librador eres tú, Jehová, no te detengas.
Second Reading
Matthew 22:15-23:39
¶ Entonces idos los Fariseos, consultaron como le tomarían en alguna palabra. Y envían a él sus discípulos, con los de Heródes, diciendo: Maestro, sabemos que eres amador de verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios; y que no te cuidas de nadie; porque no tienes acepción de persona de hombres: Dinos pues, ¿qué te parece? ¿Es lícito dar tributo a César, o no? Mas Jesús, entendida su malicia, les dice: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? Mostrádme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario. Entonces les dice: ¿Cúya es esta figura, y lo que está encima escrito? Ellos le dicen: De César. Y les dice: Pagád, pues, a César lo que es de César, y a Dios, lo que es de Dios. Y oyendo esto se maravillaron, y dejáronle, y se fueron. ¶ Aquel día llegaron a él los Saduceos, que dicen no haber resurrección, y le preguntaron, Diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se case con su mujer, y despertará simiente a su hermano. Fueron, pues, entre nosotros siete hermanos; y el primero tomó mujer, y murió; y no teniendo generación, dejó su mujer a su hermano. De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta los siete. Y después de todos murió también la mujer. En la resurrección, pues, ¿cúya de los siete será la mujer? porque todos la tuvieron. Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las escrituras, y el poder de Dios. Porque en la resurrección, ni se casan, ni se dan en matrimonio; mas son como los ángeles de Dios en el cielo. Y de la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que es dicho por Dios a vosotros, que dice: Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de los muertos, sino de los que viven. Y oyendo esto las multitudes estaban fuera de sí de su doctrina. ¶ Entonces los Fariseos, oyendo que había cerrado la boca a los Saduceos, se juntaron a una; Y preguntó uno de ellos, intérprete de la ley, tentándole, y diciendo: Maestro, ¿cuál es el mandamiento grande en la ley? Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente. Este es el primero y el grande mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley, y los profetas. Y estando juntos los Fariseos, Jesús les preguntó, Diciendo: ¿Qué os parece del Cristo? ¿Cúyo hijo es? Dícenle ellos: De David. El les dice: Pues, ¿cómo David en Espíritu le llama Señor, diciendo: Dijo el Señor a mi Señor: Asiéntate a mi diestra, entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies? Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo? Y nadie le podía responder palabra: ni osó alguno desde aquel día preguntarle más. Entonces Jesús habló a la multitud, y a sus discípulos, Diciendo: Sobre la cátedra de Moisés se asientan los escribas y los Fariseos: Así que todo lo que os dijeren que guardéis, guardádlo, y hacédlo; mas no hagáis conforme a sus obras; porque dicen y no hacen. Porque atan cargas pesadas, y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover. Antes todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos, Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres, Rabbi, Rabbi. Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbies; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y vuestro Padre no llaméis a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos. Ni os llaméis doctores; porque uno es vuestro Doctor, el Cristo. Mas el que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enalteciere será humillado; y el que se humillare será enaltecido. Mas ¡ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni a los que entran dejáis entrar. ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas con color de larga oración; por esto llevaréis más grave juicio. ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque rodeáis la mar y la tierra por hacer un prosélito; y cuando fuere hecho, le hacéis hijo del infierno dos veces más que vosotros. ¡Ay de vosotros, guias ciegos! que decís: Cualquiera que jurare por el templo, es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es. ¡Insensatos y ciegos! porque, ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro? Y, cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare por el presente que está sobre él, deudor es. ¡Insensatos y ciegos! porque, ¿cuál es mayor, el presente, o el altar que santifica al presente? Pues el que jurare por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él. Y el que jurare por el templo, jura por él, y por el que habita en él. Y el que jurare por el cielo, jura por el trono de Dios, y por el que está sentado sobre él. ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta, y el eneldo, y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es a saber, el juicio, y la misericordia, y la fe. Esto era menester hacer, y no dejar lo otro. ¡Guias ciegos! que coláis el mosquito, mas tragáis el camello. ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo que está de fuera del vaso, o del plato; mas de dentro está todo lleno de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego! limpia primero lo que está dentro del vaso y del plato, para que también lo que está de fuera se haga limpio. ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que de fuera, a la verdad, se muestran hermosos; mas de dentro están llenos de huesos de muertos, y de toda suciedad. Así también vosotros, de fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres; mas de dentro, llenos estáis de hipocresía e iniquidad. ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, Y decís: Si fuéramos en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus compañeros en la sangre de los profetas. Así que testimonio dais a vosotros mismos que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas. Vosotros también henchíd la medida de vuestros padres. ¡Serpientes, generación de víboras! ¿cómo evitaréis el juicio del infierno? Por tanto, he aquí, yo envío a vosotros profetas, y sabios, y escribas; y de ellos unos mataréis y crucificaréis; y otros de ellos azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, al cual matasteis entre el templo y el altar. De cierto os digo, que todo esto vendrá sobre esta generación. ¡Jerusalem! ¡Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas a los que son enviados a ti, cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste. He aquí, vuestra casa os es dejada desierta. Porque yo os digo, que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.
Gospel
Matthew 24:36-51
¶ Mas del día o hora, nadie lo sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo. Mas como los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, tomando mujeres, y dándolas en matrimonio, hasta el día que Noé entró en el arca, Y no conocieron hasta que vino el diluvio, y los llevó a todos; así será también la venida del Hijo del hombre. Entonces estarán dos en el campo; uno será tomado, y otro será dejado: Dos mujeres moliendo a un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada. ¶ Velád pues, porque no sabéis a que hora ha de venir vuestro Señor. Esto empero sabéd, que si el padre de familias supiese a cual vela el ladrón había de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Por tanto también vosotros estád apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir a la hora que no pensáis. ¿Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual su Señor puso sobre su familia, para que les dé alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su Señor viniere, le hallare haciendo así. De cierto os digo, que sobre todos sus bienes le pondrá. Mas si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor se tarda de venir; Y comenzare a herir sus compañeros, y aun a comer y beber con los borrachos: Vendrá el Señor de aquel siervo el día que él no espera, y a la hora que él no sabe, Y le apartará, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro, y el crujir de dientes.
Readings follow the Byzantine lectionary. Scripture text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
Today's readings, every morning
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