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Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

Genesis 42

Y viendo Jacob que en Egipto había alimentos, dijo a sus hijos: ¿Por qué os estáis mirando? Y dijo: He aquí yo he oído que hay alimentos en Egipto; descendéd allá, y comprád para nosotros de allá, para que vivamos, y no nos muramos. Y descendieron los diez hermanos de José a comprar trigo a Egipto. Mas a Ben-jamín, hermano de José, no envió Jacob con sus hermanos, porque dijo: Porque no le acontezca algún desastre. Y vinieron los hijos de Israel a comprar entre los que venían; porque había hambre en la tierra de Canaán. ¶ Y José era el señor de la tierra, que vendía el trigo a todo el pueblo de la tierra: y llegaron los hermanos de José, e inclináronse a él la haz sobre la tierra. Y José como vio a sus hermanos, conociólos, e hizo que no los conocía; y hablóles ásperamente, y díjoles: ¿De dónde habéis venido? Ellos respondieron: De la tierra de Canaán a comprar alimentos. Y José conoció a sus hermanos, mas ellos no le conocieron. Entonces José se acordó de los sueños que había soñado de ellos, y díjoles: Espiones sois: por ver lo descubierto de la tierra habéis venido. Y ellos le respondieron: No, señor mío; mas tus siervos han venido a comprar alimentos. Todos nosotros somos hijos de un varón, hombres de verdad somos: tus siervos nunca fueron espiones. Y él les dijo: No: a ver lo descubierto de la tierra habéis venido. Ellos respondieron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un varón en la tierra de Canaán: y, he aquí, el menor está con nuestro padre hoy, y otro no parece. Y José les dijo: Eso es lo que yo os he dicho, diciendo que sois espiones. En esto seréis probados: Vive Faraón, que no saldréis de aquí, sino cuando vuestro hermano menor viniere aquí. Enviád uno de vosotros, y tome a vuestro hermano; y vosotros quedád presos; y vuestras palabras serán probadas, si hay verdad con vosotros: y si no, vive Faraón que sois espiones. Y juntóles en la cárcel tres días. Y al tercero día díjoles José: Hacéd esto, y vivíd: Yo temo a Dios. Si sois hombres de verdad, quede preso en la casa de vuestra cárcel uno de vuestros hermanos: y vosotros id, llevád el alimento para la hambre de vuestra casa: Y traerme heis a vuestro hermano menor, y serán verificadas vuestras palabras; y no moriréis. Y ellos lo hicieron así. Y decían el uno al otro: Verdaderamente nosotros hemos pecado contra nuestro hermano, que vimos el angustia de su alma, cuando nos rogaba, y no oímos: por eso ha venido sobre nosotros esta angustia. Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿No os lo decía yo, diciendo: No pequéis contra el mozo, y no oísteis? He aquí también su sangre es requerida. Y ellos no sabían que entendía José; porque había intérprete entre ellos. Y apartóse de ellos, y lloró: después volvió a ellos, y hablóles, y tomó de ellos a Simeón, y emprisionóle delante de ellos. Y mandó José que hinchesen sus sacos de trigo, y les volviesen su dinero de cada uno de ellos en su saco, y les diesen comida para el camino: y fue hecho con ellos así. Y ellos pusieron su trigo sobre sus asnos, y fuéronse de allí. Y abriendo el uno su saco para dar de comer a su asno, en el mesón, vio su dinero que estaba en la boca de su costal. Y dijo a sus hermanos: Mi dinero es vuelto, y hélo aquí también en mi saco. Entonces el corazón se les sobresaltó, y espantados el uno al otro, dijeron: ¿Qué es esto que nos ha hecho Dios? ¶ Y venidos a Jacob su padre en tierra de Canaán, contáronle todo lo que les había acaecido, diciendo: Aquel varón, señor de la tierra, nos habló ásperamente, y nos trató como a espiones de la tierra: Y nosotros le dijimos: Hombres de verdad somos; nunca fuimos espiones. Doce hermanos somos, hijos de nuestro padre; el uno no parece, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán. Y aquel varón, señor de la tierra, nos dijo: En esto conoceré que sois hombres de verdad: Dejád conmigo el uno de vuestros hermanos, y tomád para la hambre de vuestras casas; y andád, Y traédme a vuestro hermano el menor, para que yo sepa que no sois espiones, sino hombres de verdad, y daros he a vuestro hermano, y negociaréis en la tierra. Y aconteció, que vaciando ellos sus sacos, he aquí que en el saco de cada uno estaba el trapo de su dinero: y viendo ellos y su padre los trapos de sus dineros, tuvieron temor. Entonces su padre Jacob les dijo: Deshijádome habéis: José no parece, y Simeón no parece, y a Ben-jamín tomaréis: sobre mí son todas estas cosas. Y Rubén habló a su padre, diciendo: Mis dos hijos harás morir, si no te lo volviere: dále en mi mano, que yo le volveré a ti. Y él dijo: No descenderá mi hijo con vosotros: que su hermano es muerto, y él solo ha quedado: y si le aconteciere algún desastre en el camino donde vais, haréis descender mis canas con dolor a la sepultura.

Responsorial Psalm

Psalm 42

Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así mi alma suspira por ti, o! Dios. Mi alma tuvo sed de Dios, del Dios vivo: ¡cuándo vendré, y pareceré delante de Dios! Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche cuando me decían todos los días: ¿Dónde está tu Dios? De estas cosas me acordaré, y derramaré sobre mí mi alma. Cuando pasaré en el número, iré con ellos hasta la casa de Dios con voz de alegría y de alabanza, bailando la multitud. ¿Por qué te abates, o! alma mía, y te enfureces contra mí? Espera a Dios; porque aun le tengo de alabar por las saludes de su presencia. Dios mío, mi alma está abatida en mí: por tanto me acordaré de ti desde tierra del Jordán, y de los Hermonitas, desde el monte de Mizar. Un abismo llama a otro a la voz de tus canales: todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí. De día mandará Jehová su misericordia, y de noche su canción conmigo, y mi oración al Dios de mi vida. Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo? Es me muerte en mis huesos, cuando mis enemigos me afrentan, diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios? ¿Por qué te abates, o! alma mía: y por qué te enfureces contra mí? Espera a Dios, porque aun le tengo de alabar, salud de mi presencia, y Dios mío.

Second Reading

II Corinthians 10

Ruégoos, empero, yo Pablo, por la mansedumbre y dulzura de Cristo, (yo que en presencia soy despreciable entre vosotros, pero que estando ausente soy osado para con vosotros,) Ruégoos, pues, que cuando estuviere presente, no tenga que ser atrevido con la confianza con que pienso ser osado contra algunos, que nos tienen como si anduviésemos según la carne: Porque aunque andamos en la carne, no militamos según la carne: (Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas de parte de Dios para destrucción de fortalezas;) Derribando conceptos, y toda cosa alta que se levanta contra la ciencia de Dios; y cautivando todo entendimiento a la obediencia de Cristo, Y estando prestos para castigar a toda desobediencia, desde que vuestra obediencia fuere cumplida. ¿Miráis las cosas según la apariencia exterior? Si alguno está confiado en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo. Porque aunque yo me jacte algún tanto más de nuestra potestad, (la cual el Señor nos dio para edificación, y no para vuestra destrucción,) no me avergonzaré. A fin de que no parezca como que os quiero espantar por cartas. Porque a la verdad, dice él, las cartas suyas son graves y fuertes; mas su presencia corporal endeble, y la palabra de menospreciar. Esto piense el tal, que cuales somos en la palabra por cartas estando ausentes, tales seremos también de obra estando presentes. Porque no osamos ni a contarnos, ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; mas ellos midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose a sí mismos consigo mismos, no entienden. Nosotros empero no nos jactaremos de cosas fuera de nuestra medida; sino conforme a la medida de la regla que Dios nos repartió, medida que llega también hasta vosotros, Porque no nos extendemos más allá de nuestra medida, como si no llegásemos hasta vosotros; porque también hasta vosotros hemos llegado en el evangelio de Cristo: No jactándonos de cosas fuera de nuestra medida, es a saber, de trabajos ajenos; mas teniendo esperanza de que en creciendo vuestra fe, seremos bastantemente engrandecidos entre vosotros conforme a nuestra regla; Para predicar el evangelio en las partes que están más allá de vosotros, no entrando en la medida de otro, para gloriarnos de lo que ya estaba aparejado. Mas el que se gloría, gloríese en el Señor. Porque no el que se alaba a sí mismo, el tal luego es aprobado; mas aquel a quien Dios alaba.

Gospel

Matthew 21

Y como se acercaron a Jerusalem, y vinieron a Betfage, al monte de las Olivas, entonces Jesús envió dos discípulos, Diciéndoles: Id a la aldea que está delante de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella: desatádla, y traédmelos. Y si alguno os dijere algo, decíd: El Señor los ha menester; y luego los dejará. Y todo esto fue hecho, para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta, que dijo: Decíd a la hija de Sión: He aquí, tu Rey te viene, manso, y sentado sobre una asna y un pollino, hijo de animal de yugo. Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó. Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos, y se sentó sobre ellos. Y muy mucha gente tendían sus mantos en el camino; y otros cortaban ramos de los árboles, y los tendían por el camino. Y las multitudes que iban delante, y las que iban detrás aclamaban, diciendo: Hosanna al Hijo de David: Bendito el que viene en el nombre del Señor: Hosanna en las alturas. Y entrando él en Jerusalem, toda la ciudad se alborotó, diciendo: ¿Quién es éste? Y las multitudes decían: Este es Jesús, el profeta, de Nazaret de Galilea. ¶ Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera todos los que vendían y compraban en el templo, y trastornó las mesas de los cambiadores, y las sillas de los que vendían palomas. Y les dice: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros cueva de ladrones la habéis hecho. Entonces vinieron a él ciegos y cojos en el templo, y los sanó. ¶ Mas los príncipes de los sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y los muchachos aclamando en el templo, y diciendo: Hosanna al Hijo de David: se enojaron, Y le dijeron: ¿Oyes lo que estos dicen? Y Jesús les dice: Si: ¿Nunca leísteis: De la boca de los niños, y de los que maman perfeccionaste la alabanza? Y dejándolos, se salió fuera de la ciudad a Betania; y posó allí. ¶ Y por la mañana volviendo a la ciudad, tuvo hambre. Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca más nazca de ti fruto para siempre. Y luego la higuera se secó. Entonces viendo esto los discípulos, maravillados decían: ¡Cómo se secó luego la higuera! Y respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no solo haréis esto de la higuera, mas si a este monte dijereis: Quítate, y échate en la mar, será hecho. Y todo lo que pidiereis con oración creyendo, lo recibiréis. ¶ Y como vino al templo, los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo llegaron a él, cuando estaba enseñando, diciendo: ¿Con qué autoridad haces esto? ¿y quién te dio esta autoridad? Y respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os preguntaré una palabra; la cual si me dijereis, también yo os diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿del cielo, o de los hombres? Ellos entonces pensaron entre sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo; nos dirá: ¿Por qué pues no le creísteis? Y si dijéremos: De los hombres; tememos al pueblo; porque todos tienen a Juan por profeta. Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. Y él también les dijo: Ni yo os diré con qué autoridad hago esto. ¶ Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, vé hoy a trabajar en mi viña. Y respondiendo él, dijo: No quiero: mas después arrepentido, fue. Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, Señor, voy; y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos, y las rameras os van delante al reino de Dios. Porque vino a vosotros Juan por vía de justicia, y no le creísteis; y los publicanos, y las rameras le creyeron; y vosotros viendo esto nunca os arrepentisteis para creerle. ¶ Oíd otra parábola: Fue un hombre, padre de familias, el cual plantó una viña, y la cercó de vallado, y fundó en ella lagar, y edificó torre, y la dio a renta a labradores, y se partió lejos. Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. Mas los labradores, tomando los siervos, al uno hirieron, y al otro mataron, y al otro apedrearon. Envió otra vez otros siervos más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. Y a la postre les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero: veníd, matémosle, y tomemos su herencia. Y tomado, le echaron fuera de la viña, y le mataron. Pues cuando viniere el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? Dícenle ellos: A los malos destruirá malamente; y su viña dará a renta a otros labradores, que le paguen el fruto a sus tiempos. Díceles Jesús: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los que edificaban, esta fue hecha por cabeza de la esquina: por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos? Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que haga el fruto de él. Y el que cayere sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien ella cayere, desmenuzarle ha. Y oyendo los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos sus parábolas, entendieron que hablaba de ellos. Y buscando como echarle mano, temieron al pueblo; porque le tenían por profeta.

A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

Today's readings, every morning

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