Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
First Reading
Exodus 17
Y toda la compañía de los hijos de Israel partió del desierto de Sin por sus jornadas, al mandamiento de Jehová, y asentaron el campo en Rafidim, y no había agua para que el pueblo bebiese. Y riñó el pueblo con Moisés, y dijeron: Dádnos agua, que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué reñis conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová? Así que el pueblo tuvo allí sed de agua, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto, para matarnos de sed a nosotros y a nuestros hijos, y a nuestros ganados? ¶ Entonces Moisés clamó a Jehová diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? De aquí a un poco me apedrearán. Y Jehová dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo; y toma contigo de los ancianos de Israel, y toma también en tu mano tu vara, con que heriste el río, y vé: He aquí que yo estoy delante de ti allí sobre la peña en Horeb: y herirás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel. Y llamó el nombre de aquel lugar, Massa y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel; y porque tentaron a Jehová, diciendo: ¿Si está Jehová entre nosotros, o no? ¶ Y vino Amalec, y peleó con Israel en Rafidim. Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal, pelea con Amalec: mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando con Amalec: y Moisés, y Aarón, y Jur subieron a la cumbre del collado. Y era que como alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas como él abajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés eran pesadas, y tomaron una piedra, y pusiéronla debajo de él, y él se sentó sobre ella; y Aarón y Jur sustentaban sus manos, el uno de una parte y el otro de otra, y hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada. ¶ Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto por memoria en el libro, y pon en oídos de Josué; que rayendo raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo. Y Moisés edificó altar, y llamó su nombre Jehová-nissi: Y dijo: Porque la mano sobre el trono de Jehová, que Jehová tendrá guerra con Amalec, de generación en generación.
Responsorial Psalm
Psalm 67
Dios haya misericordia de nosotros, y nos bendiga: haga resplandecer su rostro sobre nosotros. Selah. Para que conozcamos en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salud. Alábente los pueblos, o! Dios, alábente todos los pueblos. Alégrense, y regocíjense las naciones, cuando juzgares los pueblos con equidad: y pastoreares las naciones en la tierra. Selah. Alábente los pueblos, o! Dios, alábente todos los pueblos. La tierra dará su fruto: bendecirnos ha el Dios, nuestro Dios. Bendíganos Dios, y témanle todos los términos de la tierra.
Second Reading
I Thessalonians 2
Porque, hermanos, vosotros sabéis que nuestra entrada a vosotros no fue vana: Mas aun, habiendo padecido antes, y sido afrentados en Filipos, como vosotros sabéis, tuvimos confianza en el Dios nuestro para anunciaros el evangelio de Dios en medio de grande combate. Porque nuestra exhortación no fue de error, ni de inmundicia, ni con engaño; Sino que como hemos sido aprobados de Dios, para que se nos encargase el evangelio; así también hablamos, no como los que agradan a los hombres, sino a Dios, el cual prueba nuestros corazones. Porque nunca nos servimos de palabras lisonjeras, como vosotros sabéis, ni de pretexto de avaricia: Dios es testigo: Ni de los hombres buscamos gloria, ni de vosotros, ni de otros; aunque podíamos seros de carga como apóstoles de Cristo. Antes fuimos blandos entre vosotros como nodriza, que acaricia a sus propios hijos: De manera que, teniéndoos grande afecto, quisiéramos entregaros no solo el evangelio de Dios, mas aun nuestras propias almas; por cuanto nos eráis muy caros. Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga, que trabajando de noche y de día, por no ser gravosos a ninguno de vosotros, predicamos entre vosotros el evangelio de Dios. Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, y justa, y irreprensiblemente nos portábamos entre vosotros que creísteis: Como también sabéis, de qué manera exhortábamos y confortábamos y protestábamos a cada uno de vosotros, como un padre a sus propios hijos. Que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria. Por lo cual también nosotros damos gracias a Dios sin cesar, de que en recibiendo de nosotros la palabra de Dios, la que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, mas (como a la verdad lo es) como palabra de Dios, que también obra eficazmente en vosotros los que creéis. Porque vosotros, hermanos, habéis sido imitadores en Cristo Jesús de las iglesias de Dios que están en Judea: que habéis padecido también vosotros las mismas cosas de los de vuestra propia nación, como también ellos de los Judíos: Los cuales mataron así al Señor Jesús como a sus mismos profetas, y a nosotros nos han perseguido; y no son agradables a Dios, y a todos los hombres son enemigos: Impidiéndonos para que no hablemos a los Gentiles a fin de que sean salvos; para henchir la medida de sus pecados siempre; porque la ira los ha alcanzado hasta el cabo. Mas, hermanos, nosotros privados de vosotros por un poco de tiempo, de la vista, no empero del corazón, hicimos mayor diligencia, con mucho deseo, para ver vuestro rostro. Por lo cual quisimos venir a vosotros, yo Pablo a la verdad, una vez y dos; mas nos estorbó Satanás. Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿no lo sois pues vosotros delante del Señor nuestro Jesu Cristo en su venida? Que vosotros sois en verdad nuestra gloria y gozo.
Gospel
Luke 2
Y aconteció en aquellos días, que salió un edicto de parte de Augusto César, para que toda la tierra fuese empadronada. Este empadronamiento primero fue hecho, siendo presidente de la Siria Cirenio, E iban todos para ser empadronados cada uno a su ciudad. Y subió José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; Para ser empadronado, con María su mujer desposada con él, la cual estaba preñada. Y aconteció, que estando ellos allí, los días en que ella había de parir se cumplieron. Y parió a su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y le acostó en el pesebre; porque no había lugar para ellos en el mesón. Y había pastores en la misma tierra, que velaban, y guardaban las velas de la noche sobre su ganado. Y, he aquí, el ángel del Señor vino sobre ellos; y la claridad de Dios los cercó de resplandor de todas partes, y tuvieron gran temor. Mas el ángel les dijo: No temáis, porque, he aquí, os doy nuevas de gran gozo, que será a todo el pueblo: Que os es nacido hoy Salvador, que es el Señor, el Cristo, en la ciudad de David. Y esto os será por señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, echado en el pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel multitud de ejércitos celestiales, que alababan a Dios, y decían: Gloria en las alturas a Dios, y en la tierra paz, y a los hombres buena voluntad. Y aconteció, que como los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores dijeron los unos a los otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos este negocio que ha hecho Dios, y nos ha mostrado. Y vinieron a priesa, y hallaron a María, y a José, y al niño acostado en el pesebre. Y viéndolo, hicieron notorio lo que les había sido dicho del niño. Y todos los que lo oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. Mas María guardaba todas estas cosas confiriéndolas en su corazón. Y se volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como les había sido dicho. ¶ Y pasados los ocho días para circuncidar al niño, llamaron su nombre Jesús, el cual fue así llamado por el ángel antes que él fuese concebido en el vientre. ¶ Y como se cumplieron los días de la purificación de María conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalem para presentarle al Señor, (Como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz, será llamado santo al Señor;) Y para dar la ofrenda, conforme a lo que está dicho en la ley del Señor, un par de tórtolas, o dos palominos. Y, he aquí, había un hombre en Jerusalem llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo era sobre él. Y había recibido respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor. Y vino por el Espíritu al templo. Y como metieron al niño Jesús sus padres en el templo, para hacer por él conforme a la costumbre de la ley, Entonces él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, y dijo: Ahora despides, Señor, a tu siervo, conforme a tu palabra, en paz: Porque han visto mis ojos tu salud, La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos: Luz para ser revelada a los Gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel. Y José y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de él. Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, que este niño es puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para blanco de contradicción; (Y a tu alma de ti misma traspasará espada,) para que de muchos corazones sean manifestados los pensamientos. Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, la cual era ya de grande edad, y había vivido con su marido siete años desde su virginidad. Y era viuda de hasta ochenta y cuatro años, que no se apartaba del templo, en ayunos y oraciones sirviendo a Dios de noche y de día. Y esta sobreviniendo en la misma hora, juntamente daba alabanzas al Señor, y hablaba de él a todos los que esperaban la redención en Jerusalem. Mas como cumplieron todas las cosas según la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. Y el niño crecía, y era confortado en espíritu, y henchíase de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él. E iban sus padres todos los años a Jerusalem en la fiesta de la pascua. ¶ Y como fue de doce años, ellos subieron a Jerusalem conforme a la costumbre de la fiesta. Y acabados los días, volviendo ellos, se quedó el niño Jesús en Jerusalem, sin saberlo José y su madre. Y pensando que estaba en la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes, y entre los conocidos. Y como no le hallasen, volvieron a Jerusalem, buscándole. Y aconteció, que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles, y preguntándoles. Y todos los que le oían, estaban fuera de sí por su entendimiento y respuestas. Y como le vieron, se espantaron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor. Entonces él les dice: ¿Qué hay? ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios que son de mi Padre me conviene estar? Mas ellos no entendieron las palabras que les habló. ¶ Y descendió con ellos, y vino a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, y en estatura, y en favor acerca de Dios y de los hombres.
A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
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