Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
First Reading
Ezekiel 2
Y díjome: Hijo del hombre, está sobre tus pies, y hablaré contigo. Y entró espíritu en mí después que me habló; y me afirmó sobre mis pies, y oí al que me hablaba. Y díjome: Hijo del hombre, yo te envió a los hijos de Israel, a gentes rebeldes, que se rebelaron contra mí: ellos y sus padres se rebelaron contra mí, hasta este mismo día. Y a hijos duros de rostros, y fuertes de corazón yo te envío; y decirles has: Así dijo el Señor Jehová. Y ellos no oirán, ni cesarán, porque son casa rebelde: mas conocerán que hubo profeta entre ellos. Y tú, o! hijo del hombre, no temas de ellos, ni hayas miedo de sus palabras, porque son rebeldes; y espinos viven contigo, y tu moras con abrojos: no hayas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde. Hablarles has mis palabras, mas no oirán, ni cesarán, porque son rebeldes. Mas tú, hijo del hombre, oye lo que yo te hablo: No seas rebelde como la casa rebelde: abre tu boca, y come lo que yo te doy. Y miré, y, he aquí, una mano me fue enviada, y en ella había un libro envuelto. Y extendióle delante de mí, y estaba escrito delante y detrás; y estaban en él escritas endechas, y lamentación, y ayes.
Responsorial Psalm
Psalm 94
Dios de venganzas Jehová, Dios de venganzas, muéstrate. Ensálzate, o! Juez de la tierra: da el pago a los soberbios. ¿Hasta cuándo los impíos, o! Jehová, hasta cuándo los impíos se regocijarán? ¿Pronunciarán, hablarán cosas duras? ¿ensalzarse han todos los que obran iniquidad? A tu pueblo, o! Jehová, quebrantan, y a tu heredad afligen. A la viuda y al extranjero matan, y a los huérfanos quitan la vida. Y dijeron: No verá Jehová: y, no entenderá el Dios de Jacob. ¶ Entendéd necios en el pueblo: y vosotros insensatos, ¿cuándo seréis sabios? ¿El que plantó la oreja, no oirá? ¿él que formó el ojo, no verá? ¿El que castiga a las gentes, no reprenderá? ¿el que enseña al hombre la ciencia? Jehová conoce los pensamientos de los hombres: que son vanidad. ¶ Bienaventurado el varón a quien tú Jehová, castigares, y en tu ley le enseñares. Para hacerle quieto en los días de aflicción, entre tanto que se cava el hoyo para el impío. Porque no dejará Jehová a su pueblo, ni desamparará a su heredad. Porque el juicio será vuelto hasta justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón. ¿Quién se levanta por mí contra los malignos? ¿Quién está por mí contra los que obran iniquidad? Si no me ayudara Jehová, presto morara mi alma con los muertos. Mas si decía: Mi pie resbala, tu misericordia, o! Jehová, me sustentaba. En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma. ¿Juntarse ha contigo el trono de iniquidades, que cria agravio en el mandamiento? Pónense en ejército contra la vida del justo: y condenan la sangre inocente. Mas Jehová me ha sido por refugio: y mí Dios por peña de mi confianza. El cual hizo volver contra ellos su iniquidad: y con su maldad los talará: talarlos ha Jehová nuestro Dios.
Second Reading
James 1
Santiago siervo de Dios y del Señor Jesu Cristo, a las doce tribus que están en la dispersión, salud. Hermanos míos, tenéd por todo gozo cuando cayereis en diversas tribulaciones: Sabiendo que la prueba de vuestra fe obra paciencia. Mas tenga la paciencia su obra perfecta, para que seáis perfectos y cabales, sin faltar en alguna cosa. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela a Dios, (el cual da a todos dadivosamente, y no zahiere,) y serle ha dada. Empero demande en fe, no dudando nada; porque el que duda, es semejante a la onda de la mar, que es movida del viento, y es echada de una parte a otra. No piense pues el tal hombre que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doblado ánimo, es inconstante en todos sus caminos. Además, el hermano que es de humilde condición, gloríese en su ensalzamiento; Mas el que es rico, en su humillación; porque él se pasará como la flor de la yerba: Que salido el sol con ardor, la yerba se secó, y su flor se cayó, y su hermosa apariencia pereció: así también se marchitará el rico en sus caminos. Bienaventurado el varón que sufre tentación; porque después que fuere probado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Cuando alguno es tentado, no diga, que Dios me tienta; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a alguno: Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído, y cebado. Y la concupiscencia después que ha concebido, pare al pecado: y el pecado, siendo cumplido, engendra muerte. Hermanos míos muy amados, no erréis. Toda buena dádiva, y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las lumbres, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. El de su propia voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos como primicias de sus criaturas. Así que, hermanos míos muy amados, todo hombre sea pronto para oír, tardío para hablar, tardío para airarse; Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. Por lo cual dejando toda inmundicia, y superfluidad de malicia, recibíd con mansedumbre la palabra injerida en vosotros, la cual puede hacer salvas vuestras almas. Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural: Porque él se consideró a sí mismo, y se fue; y luego se olvidó qué tal era. Mas el que hubiere mirado atentamente en la ley perfecta que es la de la libertad, y hubiere perseverado en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho. Si alguno de entre vosotros piensa ser religioso, y no refrena su lengua, sino que engaña su propio corazón, la religión del tal es vana. La religión pura y sin mácula delante de Dios y Padre es esta: Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.
Gospel
Luke 1
Habiendo muchos tentado a poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido del todo certificadas, Como nos las enseñaron los que desde el principio fueron testigos de vista, y ministros de la palabra: Háme parecido bueno también a mí, después de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia, escribírtelas por orden, oh muy buen Téofilo, Para que conozcas la verdad de las cosas, en las cuales has sido enseñado. ¶ Hubo en los días de Heródes rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; y su mujer era de las hijas de Aarón, llamada Elisabet. Y eran ambos justos delante de Dios, andando en todos los mandamientos y estatutos del Señor sin reprensión. Y no tenían hijo; porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya avanzados en sus días. Y aconteció, que administrando Zacarías el sacerdocio delante de Dios en el orden de su clase, Conforme a la costumbre del sacerdocio, salió en suerte a quemar incienso, entrando en el templo del Señor. Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso. Y le apareció el ángel del Señor que estaba a la mano derecha del altar del incienso. Y se turbó Zacarías viéndole, y cayó temor sobre él. Mas el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída; y tu mujer Elisabet te parirá un hijo, y llamarás su nombre Juan; Y tendrás gozo y alegría, y muchos se gozarán de su nacimiento; Porque será grande delante de Dios; y no beberá vino ni sidra; y será lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre. Y a muchos de los hijos de Israel convertirá al Señor Dios de ellos; Porque él irá delante de él con el espíritu y virtud de Elías, para convertir los corazones de los padres a los hijos, y los rebeldes a la prudencia de los justos, para aparejar al Señor pueblo perfecto. Y dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? porque yo soy viejo, y mi mujer avanzada en días. Y respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y soy enviado a hablarte, y a darte estas buenas nuevas. Y he aquí, serás mudo, y no podrás hablar, hasta el día que esto sea hecho; por cuanto no creíste a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo. Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se maravillaban que él se tardase tanto en el templo. Y saliendo, no les podía hablar; y entendieron que había visto visión en el templo; y él les hablaba por señas; y quedó mudo. Y fue, que cumplidos los días de su ministerio, se vino a su casa. Y después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se escondió por cinco meses, diciendo: Porque el Señor me hizo esto en los días en que miró para quitar mi afrenta entre los hombres. ¶ Y al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado de Dios a una ciudad de Galilea, que se llama Nazaret, A una virgen desposada con un varón que se llamaba José de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel a donde estaba ella, dijo: Tengas gozo, altamente favorecida, el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres. Mas ella, como le vio, se turbó de su hablar; y pensaba que salutación fuese esta. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y he aquí, que concibirás en el vientre, y parirás un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, e Hijo del Altísimo será llamado, y le dará el Señor Dios el trono de David su padre; Y reinará en la casa de Jacob eternamente, y de su reino no habrá cabo. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? porque no conozco varón. Y respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo Santo que de ti nacerá, será llamado Hijo de Dios. Y, he aquí, Elisabet tu parienta, también ella ha concebido un hijo en su vejez; y éste es el sexto mes a ella que era llamada la estéril; Porque ninguna cosa es imposible para Dios. Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor, hágase en mí conforme a tu palabra. Y el ángel se partió de ella. ¶ En aquellos días levantándose María, fue a la serranía con priesa a una ciudad de Judá. Y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet. Y aconteció, que como oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena de Espíritu Santo, Y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Y de dónde esto a mí, que venga la madre de mi Señor a mí? Porque he aquí, que como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor. ¶ Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor: ¶ Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador. Porque miró a la bajeza de su sierva; porque, he aquí, desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. Porque me ha hecho grandes cosas el poderoso; y santo es su nombre, Y su misericordia es de generación a generación a los que le temen. Hizo valentía con su brazo: esparció los soberbios en el pensamiento de su corazón. Quitó los poderosos de los tronos, y levantó a los humildes. A los hambrientos hinchió de bienes; y a los ricos envió vacíos. Socorrió a Israel su siervo, acordándose de su misericordia, Como habló a nuestros Padres, a Abraham y a su simiente para siempre. Y se quedó María con ella como tres meses; y se volvió a su casa. ¶ Y a Elisabet se le cumplió el tiempo de parir, y parió un hijo. Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios había hecho grande misericordia con ella, y se alegraron con ella. Y aconteció, que al octavo día vinieron para circuncidar al niño, y le llamaban del nombre de su padre, Zacarías. Y respondiendo su madre, dijo: No; sino Juan será llamado. Y le dijeron: ¿Por qué? nadie hay en tu parentela que se llame por este nombre. Y hablaron por señas a su padre, como le quería llamar. Y demandando la tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron. ¶ Y luego fue abierta su boca, y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios. Y vino un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en toda la serranía de Judea fueron divulgadas todas estas cosas. Y todos los que las oían, las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Quién será este niño? Y la mano del Señor era con él. Y Zacarías su padre fue lleno de Espíritu Santo, y profetizó, diciendo: Bendito el Señor Dios de Israel, que visitó, e hizo redención a su pueblo. Y nos enhestó el cuerno de salud en la casa de David su siervo. Como habló por boca de sus santos profetas, que fueron desde el principio: Salvación de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos aborrecieron: Para hacer misericordia con nuestros padres, y acordarse de su santo concierto: Del juramento que juró a Abraham nuestro padre, Que nos daría él: que libertados de las manos de nuestros enemigos, le serviríamos sin temor, En santidad y justicia delante de él, todos los días de nuestra vida. Tú, empero, o! niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor, para aparejar sus caminos: Dando ciencia de salvación a su pueblo para remisión de sus pecados: Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto el oriente, Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz. Y el niño crecía, y era confortado en espíritu, y estuvo en los desiertos hasta el día que se mostró a Israel.
A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
Today's readings, every morning
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