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Lecturas del día

Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.

Oración matutina — primera lectura

Proverbios 19

MEJOR es el pobre que camina en su sencillez, Que el de perversos labios y fatuo. El alma sin ciencia no es buena; Y el presuroso de pies peca. La insensatez del hombre tuerce su camino; Y contra Jehová se aira su corazón. Las riquezas allegan muchos amigos: Mas el pobre, de su amigo es apartado. El testigo falso no quedará sin castigo; Y el que habla mentiras no escapará. Muchos rogarán al príncipe: Mas cada uno es amigo del hombre que da. Todos los hermanos del pobre le aborrecen: ¡Cuánto más sus amigos se alejarán de él! Buscará la palabra y no la hallará. El que posee entendimiento, ama su alma: El que guarda la inteligencia, hallará el bien. El testigo falso no quedará sin castigo; Y el que habla mentiras, perecerá. No conviene al necio el deleite: ¡Cuánto menos al siervo ser señor de los príncipes! La cordura del hombre detiene su furor; Y su honra es disimular la ofensa. Como el bramido del cachorro de león es la ira del rey; Y su favor como el rocío sobre la hierba. Dolor es para su padre el hijo necio; Y gotera continua las contiendas de la mujer. La casa y las riquezas herencia son de los padres: Mas de Jehová la mujer prudente. La pereza hace caer en sueño; Y el alma negligente hambreará. El que guarda el mandamiento, guarda su alma: Mas el que menospreciare sus caminos, morirá. A Jehová empresta el que da al pobre, Y él le dará su paga. Castiga á tu hijo en tanto que hay esperanza; Mas no se excite tu alma para destruirlo. El de grande ira llevará la pena: Y si usa de violencias, añadirá nuevos males. Escucha el consejo, y recibe la corrección, Para que seas sabio en tu vejez. Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá. Contentamiento es á los hombres hacer misericordia: Pero mejor es el pobre que el mentiroso. El temor de Jehová es para vida; Y con él vivirá el hombre, lleno de reposo; No será visitado de mal. El perezoso esconde su mano en el seno: Aun á su boca no la llevará. Hiere al escarnecedor, y el simple se hará avisado; Y corrigiendo al entendido, entenderá ciencia. El que roba á su padre y ahuyenta á su madre, Hijo es avergonzador y deshonrador. Cesa, hijo mío, de oir la enseñanza Que induce á divagar de las razones de sabiduría. El testigo perverso se burlará del juicio; Y la boca de los impíos encubrirá la iniquidad. Aparejados están juicios para los escarnecedores, Y azotes para los cuerpos de los insensatos.

Oración matutina — segunda lectura

Lucas 17

Y A SUS discípulos dice: Imposible es que no vengan escándalos; mas ¡ay de aquél por quien vienen! Mejor le fuera, si le pusiesen al cuello una piedra de molino, y le lanzasen en el mar, que escandalizar á uno de estos pequeñitos. Mirad por vosotros: si pecare contra ti tu hermano, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día se volviere á ti, diciendo, pésame, perdónale. Y dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. Entonces el Señor dijo: Si tuvieseis fe como un grano de mostaza, diréis á este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecerá. ¿Y quién de vosotros tiene un siervo que ara ó apacienta, que vuelto del campo le diga luego: Pasa, siéntate á la mesa? ¿No le dice antes: Adereza qué cene, y arremángate, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come tú y bebe? ¿Da gracias al siervo porque hizo lo que le había sido mandado? Pienso que no. Así también vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decid: Siervos inútiles somos, porque lo que debíamos hacer, hicimos. Y aconteció que yendo él á Jerusalem, pasaba por medio de Samaria y de Galilea. Y entrando en una aldea, viniéronle al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos, Y alzaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros. Y como él los vió, les dijo: Id, mostraos á los sacerdotes. Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios. Entonces uno de ellos, como se vió que estaba limpio, volvió, glorificando á Dios á gran voz; Y derribóse sobre el rostro á sus pies, dándole gracias: y éste era Samaritano. Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria á Dios sino este extranjero? Y díjole: Levántate, vete; tu fe te ha salvado. Y preguntado por los Fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia; Ni dirán: Helo aquí, ó helo allí: porque he aquí el reino de Dios entre vosotros está. Y dijo á sus discípulos: Tiempo vendrá, cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis. Y os dirán: Helo aquí, ó helo allí. No vayáis, ni sigáis. Porque como el relámpago, relampagueando desde una parte de debajo del cielo, resplandece hasta la otra debajo del cielo, así también será el Hijo del hombre en su día. Mas primero es necesario que padezca mucho, y sea reprobado de esta generación. Y como fué en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del hombre. Comían, bebían, los hombres tomaban mujeres, y las mujeres maridos, hasta el día que entró Noé en el arca; y vino el diluvio, y destruyó á todos. Asimismo también como fué en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; Mas el día que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y destruyó á todos: Como esto será el día en que el Hijo del hombre se manifestará. En aquel día, el que estuviere en el terrado, y sus alhajas en casa, no descienda á tomarlas: y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. Cualquiera que procurare salvar su vida, la perderá; y cualquiera que la perdiere, la salvará. Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas: la una será tomada, y la otra dejada. Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado. Y respondiendo, le dicen: ¿Dónde, Señor? Y él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allá se juntarán también las águilas.

Oración vespertina — primera lectura

Proverbios 20

EL vino es escarnecedor, la cerveza alborotadora; Y cualquiera que por ello errare, no será sabio. Como bramido de cachorro de león es el terror del rey: El que lo hace enfurecerse, peca contra su alma. Honra es del hombre dejarse de contienda: Mas todo insensato se envolverá en ella. El perezoso no ara á causa del invierno; Pedirá pues en la siega, y no hallará. Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre: Mas el hombre entendido lo alcanzará. Muchos hombres publican cada uno su liberalidad: Mas hombre de verdad, ¿quién lo hallará? El justo que camina en su integridad, Bienaventurados serán sus hijos después de él. El rey que se sienta en el trono de juicio, Con su mirar disipa todo mal. ¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, Limpio estoy de mi pecado? Doble pesa y doble medida, Abominación son á Jehová ambas cosas. Aun el muchacho es conocido por sus hechos, Si su obra fuere limpia y recta. El oído que oye, y el ojo que ve, Ambas cosas ha igualmente hecho Jehová. No ames el sueño, porque no te empobrezcas; Abre tus ojos, y te hartarás de pan. El que compra dice: Malo es, malo es: Mas en apartándose, se alaba. Hay oro y multitud de piedras preciosas: Mas los labios sabios son vaso precioso. Quítale su ropa al que salió por fiador del extraño; Y tómale prenda al que fía la extraña. Sabroso es al hombre el pan de mentira; Mas después su boca será llena de cascajo. Los pensamientos con el consejo se ordenan: Y con industria se hace la guerra. El que descubre el secreto, en chismes anda: No te entrometas, pues, con el que lisonjea con sus labios. El que maldice á su padre ó á su madre, Su lámpara será apagada en oscuridad tenebrosa. La herencia adquirida de priesa al principio, Aun su postrimería no será bendita. No digas, yo me vengaré; Espera á Jehová, y él te salvará. Abominación son á Jehová las pesas dobles; Y el peso falso no es bueno. De Jehová son los pasos del hombre: ¿Cómo pues entenderá el hombre su camino? Lazo es al hombre el devorar lo santo, Y andar pesquisando después de los votos. El rey sabio esparce los impíos. Y sobre ellos hace tornar la rueda. Candela de Jehová es el alma del hombre, Que escudriña lo secreto del vientre. Misericordia y verdad guardan al rey; Y con clemencia sustenta su trono. La gloria de los jóvenes es su fortaleza, Y la hermosura de los viejos la vejez. Las señales de las heridas son medicina para lo malo: Y las llagas llegan á lo más secreto del vientre.

Oración vespertina — segunda lectura

Colosenses 1

PABLO, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, A los santos y hermanos fieles en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz á vosotros de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesucristo. Damos gracias al Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, siempre orando por vosotros: Habiendo oído vuestra fe en Cristo Jesús, y el amor que tenéis á todos los santos, A causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual habéis oído ya por la palabra verdadera del evangelio: El cual ha llegado hasta vosotros, como por todo el mundo; y fructifica y crece, como también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad, Como habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, el cual es un fiel ministro de Cristo á favor vuestro; El cual también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu. Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad, en toda sabiduría y espiritual inteligencia; Para que andéis como es digno del Señor, agradándo le en todo, fructificando en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios: Corroborados de toda fortaleza, conforme á la potencia de su gloria, para toda tolerancia y largura de ánimo con gozo; Dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la suerte de los santos en luz: Que nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo; En el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados: El cual es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura. Porque por él fueron criadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles é invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fué criado por él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y por él todas las cosas subsisten: Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia; él que es el principio, el primogénito de los muertos, para que en todo tenga el primado. Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, Y por él reconciliar todas las cosas á sí, pacificando por la sangre de su cruz, así lo que está en la tierra como lo que está en los cielos. A vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos de ánimo en malas obras, ahora empero os ha reconciliado En el cuerpo de su carne por medio de muerte, para haceros santos, y sin mancha, é irreprensibles delante de él: Si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído; el cual es predicado á toda criatura que está debajo del cielo; del cual yo Pablo soy hecho ministro. Que ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; De la cual soy hecho ministro, según la dispensación de Dios que me fué dada en orden á vosotros, para que cumpla la palabra de Dios; A saber, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, mas ahora ha sido manifestado á sus santos: A los cuales quiso Dios hacer notorias las riquezas de la gloria de este misterio entre los Gentiles; que es Cristo en vosotros la esperanza de gloria: El cual nosotros anunciamos, amonestando á todo hombre, y enseñando en toda sabiduría, para que presentemos á todo hombre perfecto en Cristo Jesús: En lo cual aun trabajo, combatiendo según la operación de él, la cual obra en mí poderosamente.

Las lecturas siguen el Libro de Oración Común de 1662 (dominio público). El texto de las Escrituras es de dominio público. (Reina-Valera 1909)

Las lecturas del día, cada mañana

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