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Lecturas del día

Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.

Oración matutina — primera lectura

Tobit 2

Este libro no tiene ninguna edición de dominio público en tu idioma, por lo que este pasaje se muestra en inglés.

Now when I had come home again, and my wife Anna was restored to me, and my son Tobias, in the feast of Pentecost, which is the holy feast of the seven weeks, there was a good dinner prepared me, and I sat down to eat. I saw abundance of meat, and I said to my son, “Go and bring whatever poor man you find of our kindred, who is mindful of the Lord. Behold, I wait for you.” Then he came, and said, “Father, one of our race is strangled, and has been cast out in the marketplace.” Before I had tasted anything, I sprang up, and took him up into a chamber until the sun had set. Then I returned, washed myself, ate my bread in heaviness, and remembered the prophecy of Amos, as he said, “Your feasts will be turned into mourning, and all your mirth into lamentation. So I wept: and when the sun had set, I went and dug a grave, and buried him. My neighbors mocked me, and said, “He is no longer afraid to be put to death for this matter; and yet he fled away. Behold, he buries the dead again.” The same night I returned from burying him, and slept by the wall of my courtyard, being polluted; and my face was uncovered. I didn’t know that there were sparrows in the wall. My eyes were open and the sparrows dropped warm dung into my eyes, and white films came over my eyes. I went to the physicians, and they didn’t help me; but Achiacharus nourished me, until I went into Elymais. My wife Anna wove cloth in the women’s chambers, and sent the work back to the owners. They on their part paid her wages, and also geve her a kid. But when it came to my house, it began to cry, and I said to her, Where did this kid come from? Is it stolen? Give it back to the owners; for it is not lawful to eat anything that is stolen. But she said, “It has been given to me for a gift more than the wages.” I didn’t believe her, and I asked her to return it to the owners; and I was ashamed of her. But she answered and said to me, “Where are your alms and your righteous deeds? Behold, you and all your works are known.”

Oración matutina — segunda lectura

Marcos 1

PRINCIPIO del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío á mi mensajero delante de tu faz, Que apareje tu camino delante de ti. Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor; Enderezad sus veredas. Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo del arrepentimiento para remisión de pecados. Y salía á él toda la provincia de Judea, y los de Jerusalem; y eran todos, bautizados por él en el río de Jordán, confesando sus pecados. Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos. Yo á la verdad os he bautizado con agua; mas él os bautizará con Espíritu Santo. Y aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fué bautizado por Juan en el Jordán. Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma, que descendía sobre él. Y hubo una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tomo contentamiento. Y luego el Espíritu le impele al desierto. Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado de Satanás; y estaba con las fieras; y los ángeles le servían. Mas después que Juan fué encarcelado, Jesús vino á Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca: arrepentíos, y creed al evangelio. Y pasando junto á la mar de Galilea, vió á Simón, y á Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores. Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. Y luego, dejadas sus redes, le siguieron. Y pasando de allí un poco más adelante, vió á Jacobo, hijo de Zebedeo, y á Juan su hermano, también ellos en el navío, que aderezaban las redes. Y luego los llamó: y dejando á su padre Zebedeo en el barco con los jornaleros, fueron en pos de él. Y entraron en Capernaum; y luego los sábados, entrando en la sinagoga, enseñaba. Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene potestad, y no como los escribas. Y había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual dió voces, Diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido á destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios. Y Jesús le riñó, diciendo: Enmudece, y sal de él. Y el espíritu inmundo, haciéndole pedazos, y clamando á gran voz, salió de él. Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta, que con potestad aun á los espíritus inmundos manda, y le obedecen? Y vino luego su fama por toda la provincia alrededor de Galilea. Y luego saliendo de la sinagoga, vinieron á casa de Simón y de Andrés, con Jacobo y Juan. Y la suegra de Simón estaba acostada con calentura; y le hablaron luego de ella. Entonces llegando él, la tomó de su mano y la levantó; y luego la dejó la calentura, y les servía. Y cuando fué la tarde, luego que el sol se puso, traían á él todos los que tenían mal, y endemoniados; Y toda la ciudad se juntó á la puerta. Y sanó á muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba decir á los demonios que le conocían. Y levantándose muy de mañana, aun muy de noche, salió y se fué á un lugar desierto, y allí oraba. Y le siguió Simón, y los que estaban con él; Y hallándole, le dicen: Todos te buscan. Y les dice: Vamos á los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido. Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios. Y un leproso vino á él, rogándole; é hincada la rodilla, le dice: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió su mano, y le tocó, y le dice: Quiero, sé limpio. Y así que hubo él hablado, la lepra se fué luego de aquél, y fué limpio. Entonces le apercibió, y despidióle luego, Y le dice: Mira, no digas á nadie nada; sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moisés mandó, para testimonio á ellos. Mas él salido, comenzó á publicarlo mucho, y á divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar manifiestamente en la ciudad, sino que estaba fuera en los lugares desiertos; y venían á él de todas partes.

Oración vespertina — primera lectura

Tobit 3

Este libro no tiene ninguna edición de dominio público en tu idioma, por lo que este pasaje se muestra en inglés.

I was grieved and wept, and prayed in sorrow, saying, “O Lord, you are righteous, and all your works and all your ways are mercy and truth, and you judge true and righteous judgement forever. Remember me, and look at me. Don’t take vengeance on me for my sins and my ignorances, and the sins of my fathers who sinned before you. For they disobeyed your commandments. You gave us as plunder, for captivity, for death, and for a proverb of reproach to all the nations among whom we are dispersed. Now your judgments are many and true; that you should deal with me according to my sins and the sins of my fathers; because we did not keep your commandments, for we didn’t walk in truth before you. Now deal with me according to that which is pleasing in your sight. Command my spirit to be taken from me, that I may be released, and become earth. For it is more profitable for me to die rather than to live, because I have heard false reproaches, and there is much sorrow in me. Command that I be released from my distress, now, and go to the everlasting place. Don’t turn your face away from me.” The same day it happened to Sarah the daughter of Raguel in Ecbatana of Media, that she also was reproached by her father’s maidservants; because that she had been given to seven husbands, and Asmodaeus the evil spirit killed them, before they had lain with her. And they said to her, “Do you not know that you strangle your husbands? You have had already seven husbands, and you haven’t borne the name of any one of them. Why do you scourge us? If they are dead, go your ways with them. Let us never see either son or daughter from you.” When she heard these things, she was grieved exceedingly, so that she thought about hanging herself. Then she said, “I am the only daughter of my father. If I do this, it will be a reproach to him, and I will bring down his old age with sorrow to the grave.” Then she prayed by the window, and said, “Blessed are you, O Lord my God, and blessed is your holy and honorable name forever! Let all your works praise you forever! And now, Lord, I have set my eyes and my face toward you. Command that I be released from the earth, and that I no longer hear reproach. You know, Lord, that I am pure from all sin with man, and that I never polluted my name or the name of my father, in the land of my captivity. I am the only daughter of my father, and he has no child that will be his heir, nor brother near him, nor son belonging to him, that I should keep myself for a wife to him. Seven husbands of mine are dead already. Why should I live? If it doesn’t please you to kill me, command some regard to be had of me, and pity taken of me, and that I hear no more reproach.” The prayer of both was heard before the glory of the great God. Raphael also was sent to heal them both, to scale away the white films from Tobit’s eyes, and to give Sarah the daughter of Raguel for a wife to Tobias the son of Tobit; and to bind Asmodaeus the evil spirit; because it belonged to Tobias that he should inherit her. At that very time, Tobit returned and entered into his house, and Sarah the daughter of Raguel came down from her upper chamber.

Oración vespertina — segunda lectura

Mateo 13

Y AQUEL día, saliendo Jesús de casa, se sentó junto á la mar. Y se allegaron á él muchas gentes; y entrándose él en el barco, se sentó, y toda la gente estaba á la ribera. Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí el que sembraba salió á sembrar. Y sembrando, parte de la simiente cayó junto al camino; y vinieron las aves, y la comieron. Y parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y nació luego, porque no tenía profundidad de tierra: Mas en saliendo el sol, se quemó; y secóse, porque no tenía raíz. Y parte cayó en espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron. Y parte cayó en buena tierra, y dió fruto, cuál a ciento, cuál á sesenta, y cuál á treinta. Quien tiene oídos para oir, oiga. Entonces, llegándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? Y él respondiendo, les dijo: Por que á vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos; mas á ellos no es concedido. Porque á cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no miraréis. Porque el corazón de este pueblo está engrosado, Y de los oídos oyen pesadamente, Y de sus ojos guiñan: Para que no vean de los ojos, Y oigan de los oídos, Y del corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane. Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron: y oir lo que oís, y no lo oyeron. Oid, pues, vosotros la parábola del que siembra: Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el malo, y arrebata lo que fué sembrado en su corazón: éste es el que fué sembrado junto al camino. Y el que fué sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo. Mas no tiene raíz en sí, antes es temporal que venida la aflicción ó la persecución por la palabra, luego se ofende. Y el que fué sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas, ahogan la palabra, y hácese infructuosa. Mas el que fué sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva fruto: y lleva uno á ciento, y otro á sesenta, y otro á treinta. Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo: Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fué. Y como la hierba salió é hizo fruto, entonces apareció también la cizaña. Y llegándose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene cizaña? Y él les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la cojamos? Y él dijo: No; porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré á los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí. Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su campo: El cual á la verdad es la más pequeña de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas. Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante á la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudo. Todo esto habló Jesús por parábolas á las gentes, y sin parábolas no les hablaba: Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta, que dijo: Abriré en parábolas mi boca; Rebosaré cosas escondidas desde la fundación del mundo. Entonces, despedidas las gentes, Jesús se vino á casa; y llegándose á él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la cizaña del campo. Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre; Y el campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo; Y el enemigo que la sembró, es el diablo; y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. De manera que como es cogida la cizaña, y quemada al fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los escándalos, y los que hacen iniquidad, Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre: el que tiene oídos para oir, oiga. Además, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo; el cual hallado, el hombre lo encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. También el reino de los cielos es semejante al hombre tratante, que busca buenas perlas; Que hallando una preciosa perla, fué y vendió todo lo que tenía, y la compró. Asimismo el reino de los cielos es semejante á la red, que echada en la mar, coge de todas suertes de peces: La cual estando llena, la sacaron á la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera. Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán á los malos de entre los justos, Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes. Díceles Jesús: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos responden: Sí, Señor. Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos, es semejante á un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas. Y aconteció que acabando Jesús estas parábolas, pasó de allí. Y venido á su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban atónitos, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría, y estas maravillas? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿no se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo y José, y Simón, y Judas? ¿Y no están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? Y se escandalizaban en él. Mas Jesús les dijo: No hay profeta sin honra sino en su tierra y en su casa. Y no hizo allí muchas maravillas, á causa de la incredulidad de ellos.

Las lecturas siguen el Libro de Oración Común de 1662 (dominio público). El texto de las Escrituras es de dominio público. (Reina-Valera 1909)

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