Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
First Reading
Proverbs 14
LA mujer sabia edifica su casa: Mas la necia con sus manos la derriba. El que camina en su rectitud teme á Jehová: Mas el pervertido en sus caminos lo menosprecia. En la boca del necio está la vara de la soberbia: Mas los labios de los sabios los guardarán. Sin bueyes el granero está limpio: Mas por la fuerza del buey hay abundancia de pan. El testigo verdadero no mentirá: Mas el testigo falso hablará mentiras. Busca el escarnecedor la sabiduría, y no la halla: Mas la sabiduría al hombre entendido es fácil. Vete de delante del hombre necio, Porque en él no advertirás labios de ciencia. La ciencia del cuerdo es entender su camino: Mas la indiscreción de los necios es engaño. Los necios se mofan del pecado: Mas entre los rectos hay favor. El corazón conoce la amargura de su alma; Y extraño no se entrometerá en su alegría. La casa de los impíos será asolada: Mas florecerá la tienda de los rectos. Hay camino que al hombre parece derecho; Empero su fin son caminos de muerte. Aun en la risa tendrá dolor el corazón; Y el término de la alegría es congoja. De sus caminos será harto el apartado de razón: Y el hombre de bien estará contento del suyo. El simple cree á toda palabra: Mas el avisado entiende sus pasos. El sabio teme, y se aparta del mal: Mas el necio se arrebata, y confía. El que presto se enoja, hará locura: Y el hombre malicioso será aborrecido. Los simples heredarán necedad: Mas los cuerdos se coronarán de sabiduría. Los malos se inclinarán delante de los buenos, Y los impíos á las puertas del justo. El pobre es odioso aun á su amigo: Pero muchos son los que aman al rico. Peca el que menosprecia á su prójimo: Mas el que tiene misericordia de los pobres, es bienaventurado. ¿No yerran los que piensan mal? Misericordia empero y verdad alcanzarán los que piensan bien. En toda labor hay fruto: Mas la palabra de los labios solamente empobrece. Las riquezas de los sabios son su corona: Mas es infatuación la insensatez de los necios. El testigo verdadero libra las almas: Mas el engañoso hablará mentiras. En el temor de Jehová está la fuerte confianza; Y esperanza tendrán sus hijos. El temor de Jehová es manantial de vida, Para apartarse de los lazos de la muerte. En la multitud de pueblo está la gloria del rey: Y en la falta de pueblo la flaqueza del príncipe. El que tarde se aira, es grande de entendimiento: Mas el corto de espíritu engrandece el desatino. El corazón apacible es vida de las carnes: Mas la envidia, pudrimiento de huesos. El que oprime al pobre, afrenta á su Hacedor: Mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra. Por su maldad será lanzado el impío: Mas el justo en su muerte tiene esperanza. En el corazón del cuerdo reposa la sabiduría; Y es conocida en medio de los necios. La justicia engrandece la nación: Mas el pecado es afrenta de las naciones. La benevolencia del rey es para con el ministro entendido: Mas su enojo contra el que lo avergüenza.
Responsorial Psalm
Psalm 44
OH Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado, La obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos. Tú con tu mano echaste las gentes, y los plantaste á ellos; Afligiste los pueblos, y los arrojaste. Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, Ni su brazo los libró; Sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, Porque te complaciste en ellos. Tú, oh Dios, eres mi rey: Manda saludes á Jacob. Por medio de ti sacudiremos á nuestros enemigos: En tu nombre atropellaremos á nuestros adversarios. Porque no confiaré en mi arco, Ni mi espada me salvará. Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, Y has avergonzado á los que nos aborrecían. En Dios nos gloriaremos todo tiempo, Y para siempre loaremos tu nombre. (Selah.) Empero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; Y no sales en nuestros ejércitos. Nos hiciste retroceder del enemigo, Y saqueáron nos para sí los que nos aborrecían. Pusístenos como á ovejas para comida, Y esparcístenos entre las gentes. Has vendido tu pueblo de balde, Y no pujaste en sus precios. Pusístenos por vergüenza á nuestros vecinos, Por escarnio y por burla á los que nos rodean. Pusístenos por proverbio entre las gentes, Por movimiento de cabeza en los pueblos. Cada día mi vergüenza está delante de mí, Y cúbreme la confusión de mi rostro, Por la voz del que me vitupera y deshonra, Por razón del enemigo y del que se venga. Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti; Y no hemos faltado á tu pacto. No se ha vuelto atrás nuestro corazón, Ni tampoco se han apartado nuestros pasos de tus caminos. Cuando nos quebrantaste en el lugar de los dragones, Y nos cubriste con sombra de muerte, Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios, O alzado nuestras manos á dios ajeno, ¿No demandaría Dios esto? Porque él conoce los secretos del corazón. Empero por tu causa nos matan cada día; Somos tenidos como ovejas para el matadero. Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre. ¿Por qué escondes tu rostro, Y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra? Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo: Nuestro vientre está pegado con la tierra. Levántate para ayudarnos, Y redímenos por tu misericordia.
Second Reading
Romans 14
RECIBID al flaco en la fe, pero no para contiendas de disputas. Porque uno cree que se ha de comer de todas cosas: otro que es débil, come legumbres. El que come, no menosprecie al que no come: y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha levantado. ¿Tú quién eres que juzgas al siervo ajeno? para su señor está en pie, ó cae: mas se afirmará; que poderoso es el Señor para afirmarle. Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté asegurado en su ánimo. El que hace caso del día, háce lo para el Señor: y el que no hace caso del día, no lo hace para el Señor. El que come, come para el Señor, porque da gracias á Dios; y el que no come, no come para el Señor, y da gracias á Dios. Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, ó que vivamos, ó que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió, y resucitó, y volvió á vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. Mas tú ¿por qué juzgas á tu hermano? ó tú también, ¿por qué menosprecias á tu hermano? porque todos hemos de estar ante el tribunal de Cristo. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que á mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará á Dios. De manera que, cada uno de nosotros dará á Dios razón de sí. Así que, no juzguemos más los unos de los otros: antes bien juzgad de no poner tropiezo ó escándalo al hermano. Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que de suyo nada hay inmundo: mas á aquel que piensa alguna cosa ser inmunda, para él es inmunda. Empero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme á la caridad. No arruines con tu comida á aquél por el cual Cristo murió. No sea pues blasfemado vuestro bien: Que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo por el Espíritu Santo. Porque el que en esto sirve á Cristo, agrada á Dios, y es acepto á los hombres. Así que, sigamos lo que hace á la paz, y á la edificación de los unos á los otros. No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas á la verdad son limpias: mas malo es al hombre que come con escándalo. Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, ó se ofenda ó sea debilitado. ¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena á sí mismo con lo que aprueba. Mas el que hace diferencia, si comiere, es condenado, porque no comió por fe: y todo lo que no es de fe, es pecado.
Gospel
Mark 1
PRINCIPIO del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío á mi mensajero delante de tu faz, Que apareje tu camino delante de ti. Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor; Enderezad sus veredas. Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo del arrepentimiento para remisión de pecados. Y salía á él toda la provincia de Judea, y los de Jerusalem; y eran todos, bautizados por él en el río de Jordán, confesando sus pecados. Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos. Yo á la verdad os he bautizado con agua; mas él os bautizará con Espíritu Santo. Y aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fué bautizado por Juan en el Jordán. Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma, que descendía sobre él. Y hubo una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tomo contentamiento. Y luego el Espíritu le impele al desierto. Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado de Satanás; y estaba con las fieras; y los ángeles le servían. Mas después que Juan fué encarcelado, Jesús vino á Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca: arrepentíos, y creed al evangelio. Y pasando junto á la mar de Galilea, vió á Simón, y á Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores. Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. Y luego, dejadas sus redes, le siguieron. Y pasando de allí un poco más adelante, vió á Jacobo, hijo de Zebedeo, y á Juan su hermano, también ellos en el navío, que aderezaban las redes. Y luego los llamó: y dejando á su padre Zebedeo en el barco con los jornaleros, fueron en pos de él. Y entraron en Capernaum; y luego los sábados, entrando en la sinagoga, enseñaba. Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene potestad, y no como los escribas. Y había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual dió voces, Diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido á destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios. Y Jesús le riñó, diciendo: Enmudece, y sal de él. Y el espíritu inmundo, haciéndole pedazos, y clamando á gran voz, salió de él. Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta, que con potestad aun á los espíritus inmundos manda, y le obedecen? Y vino luego su fama por toda la provincia alrededor de Galilea. Y luego saliendo de la sinagoga, vinieron á casa de Simón y de Andrés, con Jacobo y Juan. Y la suegra de Simón estaba acostada con calentura; y le hablaron luego de ella. Entonces llegando él, la tomó de su mano y la levantó; y luego la dejó la calentura, y les servía. Y cuando fué la tarde, luego que el sol se puso, traían á él todos los que tenían mal, y endemoniados; Y toda la ciudad se juntó á la puerta. Y sanó á muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba decir á los demonios que le conocían. Y levantándose muy de mañana, aun muy de noche, salió y se fué á un lugar desierto, y allí oraba. Y le siguió Simón, y los que estaban con él; Y hallándole, le dicen: Todos te buscan. Y les dice: Vamos á los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido. Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios. Y un leproso vino á él, rogándole; é hincada la rodilla, le dice: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió su mano, y le tocó, y le dice: Quiero, sé limpio. Y así que hubo él hablado, la lepra se fué luego de aquél, y fué limpio. Entonces le apercibió, y despidióle luego, Y le dice: Mira, no digas á nadie nada; sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moisés mandó, para testimonio á ellos. Mas él salido, comenzó á publicarlo mucho, y á divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar manifiestamente en la ciudad, sino que estaba fuera en los lugares desiertos; y venían á él de todas partes.
A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera 1909)
Today's readings, every morning
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