Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

Acts 3:1-10

Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora de la oración, es decir, la de nona. Y un hombre, cojo desde el vientre de su madre, era traído; al cual ponían cada día a la puerta del templo, que se dice la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este como vio a Pedro y a Juan que comenzaban a entrar en el templo, les pedía una limosna. Pedro pues con Juan poniendo los ojos en él, dijo: Mira a nosotros. Entonces él estuvo atento a ellos, esperando recibir de ellos algo. Y Pedro dijo: Ni tengo plata ni oro; mas lo que tengo, eso te doy: en el nombre de Jesu Cristo, el Nazareno, levántate, y anda. Y tomándole por la mano derecha, le levantó; y luego fueron afirmados sus pies y tobillos. Y saltando, se puso en pie, y anduvo, y entró con ellos en el templo, andando y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andando, y alabando a Dios. Y le conocían, que él era el que se sentaba a pedir la limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y fueron llenos de miedo y de espanto de lo que le había acontecido.

First Reading

Deuteronomy 19

Cuando Jehová tu Dios talare las gentes, cuya tierra Jehová tu Dios te da a ti, y tú las heredares, y habitares en sus ciudades, y en sus casas; Apartarte has tres ciudades en medio de tu tierra que Jehová tu Dios te da para que la heredes. Aderezarte has el camino, y partirás en tres partes el término de tu tierra, que Jehová tu Dios te dará en heredad, y será para que todo homicida se huya allí. Y este es el negocio del homicida que huirá allí, y vivirá: El que hiriere a su prójimo por yerro, que no le tenía enemistad desde ayer ni desde anteayer: Y el que fue con su prójimo al monte a cortar leña, y poniendo fuerza con su mano en la hacha para cortar algún leño, saltó el hierro del cabo, y halló a su prójimo, y murió; este huirá a una de estas ciudades, y vivirá. Porque el redimidor de la sangre no vaya tras el homicida cuando se escalentare su corazón, y lo alcance, por ser largo el camino, y lo hiera de muerte, el cual no será condenado a muerte; porque no tenía enemistad con él desde ayer y anteayer. Por tanto yo te mando, diciendo: Tres ciudades te apartarás. Y si Jehová tu Dios ensanchare tu término, como lo juró a tus padres, y te diere toda la tierra, que dijo a tus padres, que había de dar, Cuando guardases todos estos mandamientos, que yo te mando hoy, para hacerlos, que ames a Jehová tu Dios y andes en sus caminos todos los días entonces añadirás otras tres ciudades allende de estas tres: Porque no sea derramada sangre inocente en medio de tu tierra, que Jehová tu Dios te da por heredad, y sean sobre ti sangres. Mas cuando hubiere alguno que aborreciere a su prójimo, y le espiare, y se levantare sobre él, y le hiriere de muerte, y muriere, y huyere a alguna de estas ciudades; Entonces los ancianos de su ciudad enviarán, y sacarle han de allí, y entregarle han en mano del pariente del muerto, y morirá. No le perdonará tu ojo: y quitarás la sangre inocente de Israel, y habrás bien. ¶ No estrecharás el término de tu prójimo, que señalaron los antiguos en tu heredad que poseyeres en la tierra que Jehová tu Dios te da, para que la heredes. ¶ No valdrá un testigo contra ninguno en cualquier delito, y en cualquier pecado, en cualquier pecado que se cometiere. En dicho de dos testigos, o en dicho de tres testigos consistirá el negocio. ¶ Cuando se levantare testigo falso contra alguno para testificar contra él rebelión; Entonces los dos hombres, que pleitean se presentarán delante de Jehová, delante de los sacerdotes y jueces que fueren en aquellos días; Y los jueces inquirirán bien, y si pareciere ser aquel testigo falso, que testificó falso contra su hermano; Haréis a él como él pensó hacer a su hermano, y quitarás el mal de en medio de ti. Y los que quedaren, oirán, y temerán, y no volverán más a hacer una mala cosa como esta en medio de ti. Y no perdonará tu ojo: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.

First Reading

1 Samuel 1:1-28

Hubo un varón de Ramataim de Sofim del monte de Efraím, que se llamaba Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Suf Éufrateo. Este tuvo dos mujeres; el nombre de la una era Ana; y el nombre de la otra Fenenna. Y Fenenna tenía hijos, y Ana no los tenía. Y subía aquel varón todos los años, de su ciudad a adorar y sacrificar a Jehová de los ejércitos en Silo: donde estaban dos hijos de Elí, Ofni, y Finees, sacerdotes de Jehová. Y como venía el día, Elcana sacrificaba y daba a Fenenna su mujer, y a todos sus hijos, y a todas sus hijas a cada uno su parte. Mas a Ana daba una parte escogida, porque él amaba a Ana aunque Jehová había cerrado su vientre. Y su competidora la irritaba enojándola y entristeciéndola, porque Jehová había cerrado su vientre. Y así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, enojaba así a la otra; por lo cual ella lloraba, y no comía. Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿Y por qué no comes? ¿Y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos? Y levantóse Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y Elí sacerdote estaba sentado sobre una silla junto a un pilar del templo de Jehová. Y ella con amargura de alma oró a Jehová, llorando abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si mirando mirares la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, mas dieres a tu sierva simiente de varón, yo le dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no subirá navaja sobre su cabeza. Y fue que como ella orase luengamente delante de Jehová, Elí la estaba mirando a su boca. Mas Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y no se oía su voz, y Elí la tuvo por borracha. Y díjole Elí: ¿Hasta cuándo estarás borracha? digiere tu vino. Y Ana le respondió, diciendo: No, señor mío, mas yo soy una mujer congojada de espíritu, no he bebido vino ni sidra, mas he derramado mi alma delante de Jehová. No tengas a tu sierva por una hija de Belial, porque con la multitud de mis congojas, y de mi aflicción he hablado hasta ahora. Y Elí le respondió, y dijo: Vé en paz, el Dios de Israel te dé la petición que has pedido de él. Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y fuése la mujer su camino, y comió, y no estuvo más triste. Y levantándose de mañana adoraron delante de Jehová; y volviéronse, y vinieron a su casa en Ramata. Y Elcana conoció a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella. Y fue que pasados algunos días Ana concibió, y parió un hijo, y púsole por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo demandé a Jehová. Después subió el varón Elcana con toda su familia a sacrificar a Jehová el sacrificio acostumbrado, y su voto. Mas Ana no subió, sino dijo a su marido: Yo no subiré hasta que el niño sea destetado, para que le lleve y sea presentado delante de Jehová, y se quede allá para siempre. Y Elcana su marido le respondió: Haz lo que bien te pareciere, quédate hasta que le destetes, solamente Jehová cumpla su palabra. Y quedóse la mujer, y crió a su hijo, hasta que le destetó. Y después que le hubo destetado, llevóle consigo, con tres becerros, y un efa de harina, y un cuero de vino, y trájolo a la casa de Jehová en Silo, y el niño era aun pequeño. Y matando él un becerro trajeron el niño a Elí. Y ella dijo: Ay, señor mío, viva tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuve aquí contigo orando a Jehová. Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. Y yo también le vuelvo a Jehová: todos los días que viviere, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová.

Morning Prayer — First Lesson

Numbers 20:1-14

Y llegaron los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Zin el mes primero, y reposó el pueblo en Cádes; y allí murió María, y fue sepultada allí. ¶ Y no hubo agua para la congregación; y juntáronse contra Moisés y Aarón. Y riñó el pueblo con Moisés, y hablaron, diciendo: Y ojalá hubiéramos perecido nosotros, cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová. ¿Y por qué hicisteis venir la congregación de Jehová a este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias? ¿Y por qué nos has hecho subir de Egipto para traernos a este mal lugar? No lugar de sementera, de higueras, de viñas, ni granados, ni aun agua hay para beber. Y fuéronse Moisés y Aarón de delante de la congregación a la puerta del tabernáculo del testimonio, y echáronse sobre sus rostros, y la gloria de Jehová apareció sobre ellos. ¶ Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Toma la vara, y congrega al pueblo tú y Aarón tu hermano, y hablád a la peña en los ojos de ellos, y ella dará su agua, y sacarles has aguas de la peña, y darás de beber a la congregación, y a sus bestias. Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó. Y juntaron Moisés y Aarón la congregación delante de la peña, y díjoles: Oíd ahora rebeldes: ¿Haceros hemos salir aguas de esta peña? Entonces Moisés alzó su mano, e hirió la peña con su vara dos veces, y salieron muchas aguas, y bebió la congregación y sus bestias. ¶ Y Jehová dijo a Moisés, y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí para santificarme en ojos de los hijos de Israel, por tanto no meteréis este pueblo en la tierra, que les he dado. Estas son las aguas de la rencilla por las cuales riñeron los hijos de Israel con Jehová, y él se santificó en ellos. ¶ Y envió Moisés embajadores al rey de Edom desde Cádes: Así dice Israel tu hermano: Tú has sabido todo el trabajo que nos ha venido,

Epistle

1 Peter 2:21-25

Porque para esto fuisteis llamados, pues que también Cristo padeció por nosotros, dejándonos un modelo, para que vosotros sigáis sus pisadas. El cual no hizo pecado, ni fue hallado engaño en su boca: El cual maldiciéndole, no tornaba a maldecir; y cuando padecía, no amenazaba; sino que remitía su causa al que juzga justamente. El mismo que llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos a los pecados, viviésemos a la justicia. Por las heridas del cual habéis sido sanados. Porque vosotros eráis como ovejas descarriadas; mas ahora sois ya convertidos al Pastor, y Obispo de vuestras almas.

First Reading

Daniel 7

En el primer año de Balsasar, rey de Babilonia, Daniel vio un sueño, y visiones de su cabeza en su cama: luego escribió el sueño, y notó la suma de los negocios. Habló Daniel, y dijo: Yo veía en mi visión siendo de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían la gran mar. Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían de la mar. La primera era como león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta tanto que sus alas fueron arrancadas, y fue quitada de la tierra; y púsose enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y fuéle dado corazón de hombre. Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso, la cual se puso al un lado; y tenía en su boca tres costillas entre sus dientes, y fuéle dicho así: Levántate, traga carne mucha. Después de esto yo miraba, y he aquí otra semejante a un tigre; y tenía cuatro alas de ave en sus espaldas: tenía también esta bestia cuatro cabezas, y fuéle dada potestad. Después de esto yo miraba en las visiones de la noche; y he aquí la cuarta bestia espantable, y temerosa, y en grande manera fuerte: la cual tenía unos dientes grandes de hierro. Tragaba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies; y era muy diferente de todas las bestias que habían sido antes de ella, y tenía diez cuernos. Estando yo contemplando los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño subía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que en este cuerno había ojos, como ojos de hombre, y una boca que hablaba grandezas. Estuve mirando, hasta que fueron traídos tronos, y el Anciano de días se asentó: su vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia: su trono de llama de fuego, sus ruedas fuego ardiente. Un río de fuego procedía, y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él: el Juez se asentó, y los libros se abrieron. Yo entonces miraba a causa de la voz de las grandes palabras que hablaba el cuerno: miraba, hasta tanto que mataron la bestia, y su cuerpo fue deshecho, y entregado para ser quemado en el fuego. Habían también quitado a las otras bestias su señorío, porque les había sido dado longura de vida hasta cierto tiempo. Veía en la visión de la noche, he aquí en las nubes del cielo, como un Hijo de hombre que venía; y llegó hasta el Anciano de días, e hiciéronle llegar delante de él. Y fuéle dado señorío, y gloria, y reino; y todos los pueblos, naciones, y lenguajes le sirvieron: su señorío, señorío eterno, que no será transitorio; y su reino, que no se corromperá. Mi espíritu fue turbado, yo Daniel, en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me asombraron. Lleguéme a uno de los que asistían, y preguntéle la verdad acerca de todo esto. Y hablóme, y declaróme la interpretación de los negocios. Estas grandes bestias, las cuales son cuatro, cuatro reyes son, que se levantarán en la tierra. Y tomarán el reino de los santos altos, y poseerán el reino hasta el siglo, y hasta el siglo de los siglos. Entonces tuve deseo de saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que tan diferente era de todas las otras, espantable en gran manera, que tenía dientes de hierro, y sus uñas eran de metal: que tragaba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies: También de los diez cuernos, que estaban en su cabeza; y del otro que había subido, de delante del cual habían caído tres; y este mismo cuerno tenía ojos, y boca que hablaba grandezas, y su parecer era mayor que de ninguno de sus compañeros. Y veía que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía, Hasta tanto que vino el Anciano de días, y que se dio el juicio a los santos del Altísimo; y vino el tiempo, y los santos poseyeron el reino. Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto rey en la tierra, el cual será más grande que todos los otros reinos; y a toda la tierra tragará, y trillarla ha, y desmenuzarla ha. Y los diez cuernos, que de aquel reino se levantarán, diez reyes, y tras ellos se levantará otro, el cual será mayor que los primeros; y a tres reyes derribará. Y hablará palabras contra el Altísimo, y los santos del Altísimo quebrantará, y pensará de mudar los tiempos, y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo. Y asentarse ha el juez, y traspasarán su señorío, para destruir, y para echar a perder hasta el fin; Y que el reino, y el señorío, y la majestad de los reinos, debajo de todo el cielo sea dado al santo pueblo del Altísimo: su reino, reino será eterno, y todos los señoríos le servirán, y le obedecerán. Hasta aquí fue el fin de la plática. Yo Daniel, mucho me turbaron mis pensamientos, y mi rostro se me mudó: mas el negocio, guardélo en mi corazón.

Morning Prayer — Second Lesson

Acts 16

Y vino hasta Derbe, y Listra; y, he aquí, estaba allí cierto discípulo, llamado Timoteo, hijo de una mujer Judía creyente, mas su padre era Griego. De éste daban buen testimonio los hermanos que estaban en Listra y en Iconio. Este quiso Pablo que fuese con él; y tomándole, le circuncidó, por causa de los Judíos que estaban en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era Griego. Y como pasaban por las ciudades, les daban para que guardasen los decretos, que habían sido determinados por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalem. Así que las iglesias eran confirmadas en fe, y eran aumentadas en número cada día. ¶ Y pasando a Frigia, y a la provincia de Galacia, les fue vedado por el Espíritu Santo predicar la palabra en Asia. Y como vinieron a Misia, tentaron de ir a Bitinia, mas no se lo permitió el Espíritu. Y pasando por Misia, bajaron a Troas. Y se le apareció a Pablo de noche una visión: Un varón Macedonio estaba en pie, rogándole, y diciendo: Pasa a Macedonia, y ayúdanos. Y como vio la visión, luego procuramos partir a Macedonia, certificados que Dios nos llamaba para que les predicásemos el evangelio. Y partidos de Troas, vinimos camino derecho a Samotracia, y el día siguiente a Neapolis. Y de allí a Filipos, que es la primera ciudad de aquella parte de Macedonia, y es una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos días. ¶ Y en el día de sábado salimos de la ciudad al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos hablamos a las mujeres que se habían juntado. Entonces una mujer, llamada Lidia, que vendía púrpura, de la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, oyó: el corazón de la cual abrió el Señor, para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Y como fue bautizada, con su casa, nos rogó, diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrád en mi casa, y posád; y nos constriñó. ¶ Y aconteció, que yendo nosotros a la oración, una muchacha que tenía espíritu Pitónico, nos salió delante; la cual daba grande ganancia a sus amos adivinando. Esta, siguiendo a Pablo, y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, los cuales nos enseñan el camino de salvación. Y esto hacía por muchos días, mas desagradado Pablo, se volvió, y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesu Cristo, que salgas de ella. Y salió en la misma hora. Y viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas; y los trajeron a la plaza, a las autoridades. Y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres alborotan nuestra ciudad, siendo Judíos. Y enseñan costumbres, las cuales no nos es lícito recibir ni guardar, pues somos Romanos. Y concurrió la multitud contra ellos; y los magistrados rompiéndoles sus ropas los mandaron azotar con varas. Y después que los hubieron herido de muchos azotes, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con diligencia. El cual, recibido este mandamiento, los metió en la cárcel de más a dentro, y les apretó los pies en el cepo. Mas a media noche orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los que estaban presos los oían. Entonces fue hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se movían; y luego todas las puertas se abrieron; y las prisiones de todos se soltaron. Y despertado el carcelero, como vio abiertas las puertas de la cárcel, sacando la espada se quería matar, pensando que los presos se habían huido. Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal: que todos estamos aquí. El entonces pidiendo una luz, entró dentro, y temblando se derribó a los pies de Pablo y de Silas. Y sacándolos fuera, les dijo: Señores, ¿Qué debo yo hacer para ser salvo? Y ellos le dijeron: Cree en el Señor Jesu Cristo, y serás salvo tú, y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor, y a todos los que estaban en su casa. Y tomándolos él en aquella misma hora de la noche, les lavó los cardenales; y fue bautizado luego él, y todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó, creyendo en Dios con toda su casa. ¶ Y como fue de día, los magistrados enviaron los alguaciles al carcelero, diciendo: Suelta a aquellos hombres. Y el carcelero hizo saber estas palabras a Pablo, diciendo: Los magistrados han enviado que seáis sueltos: así que ahora salíd, e idos en paz. Entonces Pablo les dijo: Azotados públicamente sin habernos oído, nos echaron en la cárcel, siendo hombres Romanos; ¿y ahora nos echan encubiertamente? No, por cierto; sino vengan ellos mismos, y nos saquen. Y los alguaciles volvieron a decir a los magistrados estas palabras; y tuvieron miedo, oído que eran Romanos. Y viniendo les suplicaron, y sacándolos, les rogaron que se saliesen de la ciudad. Entonces salidos de la cárcel, entraron en casa de Lidia, y vistos los hermanos, los consolaron, y se fueron.

Responsorial Psalm

Psalm 22

¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has dejado? ¿estás lejos de mi salud, de las palabras de mi gemido? Dios mío, clamo de día, y no oyes; y de noche, y no hay para mí silencio. Y tú, santo, habitante, alabanzas de Israel. En ti esperaron nuestros padres: esperaron, y los salvaste. Clamaron a ti, y fueron librados: esperaron en ti, y no se avergonzaron. Y yo, gusano, y no varón: vergüenza de hombres y desecho del pueblo. Todos los que me ven, escarnecen de mí: echan de los labios, menean la cabeza. Remítese a Jehová, líbrele, que le quiere bien. Empero tú eres el que me sacó del vientre: el que me haces esperar desde los pechos de mi madre. Sobre ti estoy echado desde la matriz: desde el vientre de mi madre tú eres mi Dios. No te alejes de mí, porque la angustia está cerca: porque no hay quien ayude. Rodeáronme muchos toros: fuertes toros de Basán me cercaron. Abrieron sobre mí su boca, como león que hace presa y que brama. Como aguas me escurrí, y descoyuntáronse todos mis huesos: mi corazón fue como cera desliéndose en medio de mis entrañas. Secóse como un tiesto mi vigor, y mi lengua se pegó a mis paladares: y en el polvo de la muerte me has puesto. Porque me rodearon perros: cercáronme cuadrilla de malignos: horadaron mis manos y mis pies. Contaría todos mis huesos: ellos miran, me consideran: Partieron entre sí mis vestidos: y sobre mi ropa echaron suertes. Mas tú, Jehová, no te alejes: fortaleza mía, apresúrate para mi socorro. Escapa de la espada mi alma; de poder del perro mi única. Sálvame de la boca del león: y de los cuernos de los unicornios óyeme. ¶ Contaré tu nombre a mis hermanos: en medio de la congregación te alabaré. Los que teméis a Jehová, alabádle; toda la simiente de Jacob, glorificádle; y teméd de él toda la simiente de Israel. Porque no menospreció, ni abominó, la aflicción del pobre, ni escondió su rostro de él: y cuando clamó a él, le oyó. De ti será mi alabanza en la grande congregación: mis votos pagaré delante de los que le temen. Comerán los pobres, y hartarse han: alabarán a Jehová los que le buscan: vivirá vuestro corazón para siempre. Acordarse han, y volverse han a Jehová todos los términos de la tierra; y humillarse han delante de ti todas las familias de las gentes. Porque de Jehová es el reino: y él se enseñoreará de las naciones. Comieron, y adoraron todos los gruesos de la tierra: delante de él se arrodillaron todos los que descienden al polvo: y sus almas no vivificaron. La simiente le servirá: será contada a Jehová perpetuamente. Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, su justicia que él hizo.

Gospel

John 10:11-16

Yo soy el buen pastor: el buen pastor su alma da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, cuyas no son proprias las ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye; y el lobo arrebata, y dispersa las ovejas. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, Como el Padre me conoce a mí, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil: aquellas también he de traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

Responsorial Psalm

Psalm 100

Cantád con júbilo a Dios los de toda la tierra. Servíd a Jehová con alegría: entrád delante de él con regocijo. Sabéd que Jehová, él es el Dios: él nos hizo, y no nosotros a nosotros: pueblo suyo somos, y ovejas de su pasto. Entrád por sus puertas con confesión, por sus patios con alabanza: alabádle, bendecíd a su nombre. Porque Jehová es bueno, para siempre es su misericordia: y hasta en generación y generación su verdad.

Responsorial Psalm

Psalm 109

¡O Dios de mi alabanza! no calles: Porque boca de impío, y boca de engañador se han abierto sobre mí: han hablado de mí con lengua mentirosa. Y con palabras de odio me rodearon; y pelearon contra mí sin causa. En pago de mi amor me han sido adversarios; y yo, hacía oración. Y pusieron contra mí mal por bien; y odio por mi amor. Pon sobre él al impío, y Satanás esté a su diestra. Cuando fuere juzgado, salga por impío, y su oración sea para pecado. Sean sus días pocos: tome otro su oficio. Sean sus hijos huérfanos; y su mujer viuda. Y anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; y procuren de sus desiertos. Enrede el acreedor todo lo que tiene; y extraños saqueen su trabajo. No tenga quien le haga misericordia; ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos. Su posteridad sea talada: en segunda generación sea raído su nombre. Venga en memoria cerca de Jehová la maldad de sus padres; y el pecado de su madre no sea raído. Estén delante de Jehová siempre; y él corte de la tierra su memoria. Por cuanto no se acordó de hacer misericordia; y persiguió al varón afligido, y menesteroso, y quebrantado de corazón, para matarle. Y amó la maldición, y vínole; y no quiso la bendición, y ella se alejó de él. Y vistióse de maldición como de su vestido; y entró como agua en sus entrañas, y como aceite en sus huesos. Séale como vestido con que se cubra; y en lugar de cinto con que siempre se ciña. Este sea el salario, de parte de Jehová, de los que me calumnían; y los que hablan mal contra mi alma. Y tú, Jehová Señor, haz conmigo por causa de tu nombre: escápame, porque tu misericordia es buena. Porque yo soy afligido y necesitado; y mi corazón está herido dentro de mí. Como la sombra cuando declina me voy; soy sacudido como langosta. Mis rodillas están enflaquecidas a causa del ayuno; y mi carne está falta de gordura. Yo he sido a ellos oprobio: mirábanme, y meneaban su cabeza. Ayúdame, Jehová Dios mío: sálvame conforme a tu misericordia; Y entiendan que esta es tu mano; que tú, Jehová, has hecho esto. Maldigan ellos, y bendigas tú; levántense, mas sean avergonzados: y tu siervo sea alegrado. Sean vestidos de vergüenza los que me calumnían; y sean cubiertos como de manto de su confusión. Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca; y en medio de muchos le loaré: Porque él se pondrá a la diestra del pobre; para librar su alma de los que juzgan.

Responsorial Psalm

Psalm 104

Bendice, alma mía, a Jehová; Jehová Dios mío, mucho te has engrandecido, de gloria y de hermosura te has vestido. Que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina; Que entabla con las aguas sus doblados, el que pone a las nubes por su carro, el que anda sobre las alas del viento. El que hace a sus ángeles espíritus, sus ministros al fuego flameante. ¶ El fundó la tierra sobre sus basas, no se moverá por ningún siglo. Con el abismo, como con vestido, la cubriste: sobre los montes estaban las aguas. De tu reprensión huyeron; por el sonido de tu trueno se apresuraron. Subieron los montes, descendieron los valles a este lugar, que tú les fundaste. Pusísteles término, el cual no traspasarán, ni volverán a cubrir la tierra. El que envía las fuentes en los arroyos; entre los montes van. Abrévanse todas las bestias del campo; los asnos salvajes quebrantan su sed. Junto a ellos habitan las aves de los cielos; entre las hojas dan voces. El que riega los montes desde sus doblados; del fruto de tus obras se harta la tierra. El que hace producir el heno para las bestias; y la yerba para servicio del hombre, sacando el pan de la tierra, Y el vino que alegra el corazón del hombre; haciendo relumbrar la faz con el aceite; y el pan sustenta el corazón del hombre. Hártanse los árboles de Jehová; los cedros del Líbano que él plantó: Para que aniden allí las aves; la cigüeña tenga su casa en las hayas. Los montes altos para las cabras monteses, las peñas madrigueras para los conejos. Hizo la luna para sazones: el sol conoció su occidente. Pones las tinieblas, y la noche es; en ella corren todas las bestias del monte. Los leoncillos braman a la presa, y para buscar de Dios su comida. Sale el sol, recógense, y échanse en sus cuevas. Sale el hombre a su hacienda, y a su labranza hasta la tarde. ¡Cuán muchas son tus obras, o! Jehová! todas ellas hiciste con sabiduría: la tierra está llena de tu posesión. ¶ Esta gran mar y ancha de términos; allí hay pescados sin número, bestias pequeñas y grandes. Allí andan navíos, este leviatán que hiciste para que jugase en ella. Todas ellas esperan a ti, para que les des su comida a su tiempo. Dásles, recogen: abres tu mano, hártanse de bien. Escondes tu rostro, túrbanse: les quitas el espíritu, dejan de ser, y tórnanse en su polvo. Envías tu espíritu, críanse: y renuevas la haz de la tierra. Sea la gloria a Jehová para siempre: alégrese Jehová en sus obras. El que mira a la tierra, y tiembla: toca en los montes, y humean. A Jehová cantaré en mi vida: a mi Dios diré salmos mientras viviere. Serme ha suave hablar de él: yo me alegraré en Jehová. Sean consumidos de la tierra los pecadores: y los impíos dejen de ser. Bendice alma mía a Jehová. Alelu-Jah.

Evening Prayer — First Lesson

Numbers 20:14-21:10

¶ Y envió Moisés embajadores al rey de Edom desde Cádes: Así dice Israel tu hermano: Tú has sabido todo el trabajo que nos ha venido, Que nuestros padres descendieron en Egipto, y estuvimos en Egipto muchos tiempos, y los Egipcios nos fatigaron, y a nuestros padres: Y clamamos a Jehová, el cual oyó nuestra voz, y envió un ángel, y sacónos de Egipto: y, he aquí, estamos en Cádes ciudad de tu término. Rogámoste que pasemos por tu tierra: no pasaremos, por labranza, ni por viña, ni beberemos agua de pozo: por el camino real iremos sin apartarnos a diestra ni a siniestra hasta que pasemos tu término. Y Edom le respondió: No pasarás por mí, de otra manera yo saldré contra ti armado. Y los hijos de Israel le dijeron: Por el camino seguido iremos: y si bebiéremos tus aguas yo y mis ganados, daré el precio de ellas: ciertamente ninguna cosa más haremos: con mis pies pasaré. Y él respondió: No pasarás. Y salió Edom contra él con mucho pueblo, y mano fuerte. Y no quiso Edom dejar pasar a Israel por su término, y así Israel se apartó de él. ¶ Y partidos de Cádes los hijos de Israel, vinieron, toda aquella congregación al monte de Hor. Y Jehová habló a Moisés, y a Aarón en el monte de Hor, en los términos de la tierra de Edom, diciendo: Aarón será juntado a sus pueblos: que no entrará en la tierra que yo di a los hijos de Israel, por cuanto fuisteis rebeldes a mi mandamiento a las aguas de la rencilla. Toma a Aarón, y a Eleazar su hijo, y házlos subir al monte de Hor. Y haz desnudar a Aarón sus vestidos, y viste de ellos a Eleazar su hijo; porque Aarón será congregado, y morirá allí. Y Moisés hizo como Jehová le mandó, y subieron al monte de Hor a ojos de toda la congregación. Y Moisés hizo desnudar a Aarón de sus vestidos, y vistiólos a Eleazar su hijo: y Aarón murió allí en la cumbre del monte, y Moisés y Eleazar descendieron del monte. Y viendo toda la congregación que Aarón era muerto, lloráronle treinta días toda la casa de Israel. Y oyendo el Cananeo, el rey de Arad, el cual habitaba al mediodía, que venía Israel por el camino de las centinelas, peleó con Israel, y tomó de él presa. Entonces Israel hizo voto a Jehová, y dijo: Si entregando entregares a este pueblo en mi mano, yo destruiré sus ciudades. Y Jehová oyó la voz de Israel, y entregó al Cananeo, y destruyólos a ellos y a sus ciudades, y llamó el nombre de aquel lugar Jorma. ¶ Y partieron del monte de Hor camino del mar Bermejo, para rodear la tierra de Edom; y el alma del pueblo fue angustiada en el camino: Y habló el pueblo contra Dios, y Moisés: ¿Por qué nos hicisteis subir de Egipto para que muramos en este desierto? que ni hay pan, ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano. Y Jehová envió en el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo, y murió mucho pueblo de Israel. Entonces el pueblo vino a Moisés, y dijeron: Pecado habemos, por haber hablado contra Jehová y contra ti: ora a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. ¶ Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y pónla sobre la bandera: y será, que cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de metal, y púsola sobre la bandera, y fue, que cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de metal, y vivía. Y partieron los hijos de Israel, y asentaron campo en Obot.

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Ephesians 1

Pablo, apóstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios, a los santos que están en Efeso, y fieles en Cristo Jesús: Gracia a vosotros, y paz de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesu Cristo. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesu Cristo, el cual nos ha bendecido con toda bendición espiritual en bienes celestiales en Cristo. Según que nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos, y sin mancha delante de él en amor. Habiéndonos predestinado para ser adoptados en hijos por medio de Jesu Cristo en sí mismo, conforme al buen querer de su voluntad. Para alabanza de la gloria de su gracia, por la cual nos ha hecho aceptos así en el amado. En el cual tenemos redención por su sangre, remisión de pecados por las riquezas de su gracia, Que sobreabundó para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia; Habiéndonos descubierto el misterio de su voluntad, según su buen querer, que él se había propuesto en sí mismo, Que en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, juntaría en uno todas las cosas en Cristo, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra; en él digo: En el cual alcanzamos también herencia, siendo predestinados conforme al propósito de aquel que obra todas las cosas según el arbitrio de su voluntad; Para que fuésemos para alabanza de su gloria nosotros, que antes esperamos en Cristo: En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, Que es las arras de nuestra herencia, hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria. Por lo cual también yo, oyendo de vuestra fe que es en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones: Que el Dios de nuestro Señor Jesu Cristo, el Padre de gloria, os dé el espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él: Iluminados los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cual sea la esperanza de su vocación, y cuales las riquezas de la gloria de su herencia en los santos; Y cual la grandeza sobreexcelente de su poder para con nosotros, los que creemos, por la operación de la potencia de su fortaleza, La cual obró en Cristo, levantándole de entre los muertos, y colocándole a su diestra en los cielos, Sobre todo principado, y potestad, y potencia, y señorío, y todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, mas aun en el venidero; Y sujetándole todas las cosas debajo de sus pies, y poniéndole por cabeza sobre todas las cosas para la iglesia, La cual es su cuerpo, la plenitud de aquel, que lo llena todo en todo.

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I Peter 4

Pues que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también estád armados del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado; Para que ya el tiempo que queda en carne, viva, no a las concupiscencias de los hombres, sino a la voluntad de Dios. Porque nos debe bastar que el tiempo pasado de nuestra vida hayamos hecho la voluntad de los Gentiles, cuando conversábamos en lujurias, en concupiscencias, en embriagueces, en glotonerías, en beberes, y en abominables idolatrías. En lo cual les parece cosa extraña de que vosotros no corráis juntamente con ellos en el mismo desenfrenamiento de disolución, ultrajándoos: Los cuales darán cuenta al que está aparejado para juzgar los vivos y los muertos. Porque por esto ha sido predicado también el evangelio a los muertos; para que sean juzgados según los hombres en la carne, mas vivan según Dios en el espíritu. Mas el fin de todas las cosas se acerca. Sed pues templados, y velád en oración. Y sobre todo tenéd entre vosotros ferviente caridad; porque la caridad cubrirá la multitud de pecados. Hospedáos amorosamente los unos a los otros sin murmuraciones. Cada uno según el don que ha recibido, adminístrelo a los otros, como buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios. Si alguno habla, hable conforme a los oráculos de Dios: si alguno ministra, ministre conforme a la virtud que Dios da: para que en todas cosas sea Dios glorificado por medio de Jesu Cristo, al cual es gloria, e imperio para siempre jamás. Amén. Carísimos, no os maravilléis cuando sois examinados por fuego, (lo cual se hace para vuestra prueba,) como si alguna cosa peregrina os aconteciese; Mas antes, en que sois participantes de las aflicciones de Cristo, regocijáos; para que también en la revelación de su gloria os regocijéis saltando de gozo. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados; porque el Espíritu de gloria, y de Dios reposa sobre vosotros. Cierto según ellos él es blasfemado, mas según vosotros es glorificado. Así que no sea ninguno de vosotros afligido como homicida, o ladrón, o malhechor, o explorador de lo ajeno. Pero si alguno es afligido como Cristiano, no se avergüence, antes glorifique a Dios en esta parte. Porque ya es tiempo que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿qué fin será el de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y si el justo es dificultosamente salvo, ¿adónde parecerá el infiel, y el pecador? Por lo que, aun los que son afligidos según la voluntad de Dios, encomiéndenle sus almas, haciendo bien, como a su fiel Creador.

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1 Thessalonians 5:1-11

Empero acerca de los tiempos y de los momentos, no tenéis, hermanos, necesidad de que yo os escriba: Porque vosotros sabéis perfectamente, que el día del Señor, como ladrón en la noche, así vendrá. Que cuando dirán: Paz y seguridad: entonces vendrá sobre ellos destrucción de repente, como los dolores del parto sobre la mujer preñada; y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os agarre como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de la luz, e hijos del día: no somos hijos de la noche, ni hijos de las tinieblas. Así, pues, no durmamos como los demás; antes velemos y seamos sobrios. Porque los que duermen, de noche duermen; y los que están borrachos, de noche están borrachos. Mas nosotros, que somos hijos del día, seamos sobrios, vistiéndonos de la coraza de fe, y de amor, y por almete de la esperanza de salud. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salud por medio de nuestro Señor Jesu Cristo: El cual murió por nosotros; para que, o que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él. Por lo cual consoláos los unos a los otros, y edificáos uno a otro, así como lo hacéis.

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1 Peter 2:1-10

Por lo que desechando toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias, y toda habla mala, Como niños recién nacidos, deseád ardientemente la leche no adulterada de la palabra, para que por ella crezcáis: Si empero habéis gustado que el Señor es benigno. Al cual allegándoos, como a la piedra viva, reprobada cierto de los hombres, empero elegida de Dios, y preciosa, Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados para ser una casa espiritual, un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por medio de Jesu Cristo. Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, yo pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en él no será confundido. Para vosotros pues que creeis él es precioso; mas para los desobedientes, la piedra que los edificadores reprobaron, esta fue hecha la cabeza del ángulo, Y piedra de tropiezo, y roca de escándalo, a aquellos que tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo que también fueron destinados. Mas vosotros sois el linaje elegido, el real sacerdocio, nación santa, pueblo ganado, para que anuncieis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable: Vosotros, que en el tiempo pasado eráis no pueblo, mas ahora sois pueblo de Dios, que en el tiempo pasado no habíais alcanzado misericordia, mas ahora habéis ya alcanzado misericordia.

Gospel

John 20

Y el primer día de la semana, María Magdalena vino de mañana, siendo aun oscuro, al sepulcro, y vio la piedra quitada del sepulcro. Entonces corrió, y vino a Simón Pedro, y al otro discípulo, al cual amaba Jesús, y les dice: Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos donde le han puesto. Salió pues Pedro, y el otro discípulo, y vinieron al sepulcro. Y corrían los dos juntos; mas el otro discípulo corrió más presto que Pedro, y vino primero al sepulcro. Y abajándose a mirar, vio los lienzos puestos; mas no entró. Vino pues Simón Pedro siguiéndole, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos, Y el sudario que había estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino a parte en un lugar envuelto. Entonces entró también aquel otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó. Porque aun no sabían la Escritura, que era menester que él resucitase de entre los muertos. Así que volvieron los discípulos a los suyos. ¶ Empero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y estando llorando abajóse a mirar en el sepulcro. Y vio dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron: ¿Mujer, por qué lloras? Ella les dice: Porque han llevado a mi Señor, y no sé donde le han puesto. Y como hubo dicho esto, volvió atrás, y vio a Jesús que estaba en pie; mas no sabía que era Jesús. Dícele Jesús: ¿Mujer, por qué lloras? ¿a quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dice: Señor, si tú le has llevado, díme dónde le has puesto, y yo le llevaré. Dícele Jesús: María. Volviéndose ella, dícele: Rabboni, que quiere decir, Maestro. Dícele Jesús: No me toques; porque aun no he subido a mi Padre; mas vé a mis hermanos, y díles: Subo a mi Padre, y a vuestro Padre, a mi Dios, y a vuestro Dios. Vino María Magdalena dando las nuevas a los discípulos: Que había visto al Señor, y que le dijo estas cosas. ¶ Y como fue tarde aquel mismo día, el primero de la semana, y las puertas estaban cerradas, donde los discípulos estaban juntos por miedo de los Judíos, vino Jesús; y púsose en medio, y les dijo: Paz a vosotros. Y como hubo dicho esto, mostróles las manos y el costado: entonces los discípulos se regocijaron, viendo al Señor. Entonces díceles otra vez: Paz a vosotros: como me envió mi Padre, así también yo os envío. Y como hubo dicho esto, sopló sobre ellos, y les dijo: Recibíd el Espíritu Santo. A los que perdonareis los pecados, les son perdonados; y a los que los retuviereis, les son retenidos. ¶ Empero Tomás uno de los doce, que se llamaba Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Y ocho días después estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás: entonces vino Jesús cerradas las puertas, y púsose en medio, y dijo: Paz a vosotros. Luego dice a Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos; y da acá tu mano, y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino fiel. Entonces Tomás respondió, y le dijo: Señor mío, y Dios mío. Dícele Jesús: Porque me has visto, oh Tomás, creíste: bienaventurados los que no vieron, y sin embargo creyeron. Y también muchas otras señales por cierto hizo Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro. Estas empero están escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

Evening Prayer — Second Lesson

1 Peter 3

Semejantemente vosotras mujeres, sed sujetas a vuestros maridos; para que si también algunos no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conversación de las mujeres: Considerando vuestra casta conversación, que es con reverencia. La compostura de las cuales, no sea exterior con encrespamiento de cabellos, y atavío de oro, ni en composición de ropas; Mas el hombre del corazón que está encubierto sea sin toda corrupción, y de espíritu agradable, y pacífico, lo cual es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en el tiempo antiguo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus propios maridos: Al modo que Sara obedecía a Abraham, llamándole señor: de la cual vosotras sois hechas hijas, haciendo bien, y no siendo amedrentadas de ningún pavor. Vosotros maridos semejantemente cohabitád con ellas según ciencia, dando honor a la mujer, como a vaso más frágil, y como a herederas juntamente de la gracia de vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas. Y finalmente sed todos de un consentimiento, de una afección, amándoos hermanablemente, misericordiosos, amigables, No volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino antes por el contrario, bendiciendo: sabiendo que para esto vosotros fuisteis llamados, para que poseáis en herencia bendición. Porque el que quiere amar la vida, y ver los días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño. Apártese del mal, y haga bien: busque la paz, y sígala. Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones: el rostro del Señor está sobre aquellos que hacen mal. ¿Y quién es aquel que os podrá empecer, si fueseis imitadores del bueno? Mas también si alguna cosa padecéis por amor a la justicia, sois bienaventurados. Por tanto no temáis por el temor de aquellos, y no seáis turbados; Mas santificád al Señor Dios en vuestros corazones; y estád siempre aparejados para responder a cada uno que os demanda razón de la esperanza que está en vosotros; y esto con mansedumbre y reverencia; Teniendo buena conciencia, para que en lo que dicen mal de vosotros como de malhechores, sean confundidos los que calumnian vuestro buen proceder en Cristo. Porque mejor es que padezcáis haciendo bien, (si la voluntad de Dios así lo quiere,) que no haciendo mal. Porque también Cristo padeció una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, mortificado a la verdad en la carne, pero vivificado por el Espíritu. En el cual también fue, y predicó a los espíritus que estaban en cárcel: Los cuales en el tiempo pasado fueron desobedientes, cuando una vez se esperaba la paciencia de Dios, en los días de Noé, cuando se aparejaba el arca, en la cual pocas, es a saber, ocho personas, fueron salvas por agua. A la figura de la cual el bautismo, que ahora corresponde, nos salva a nosotros también, (no quitando las inmundicias de la carne, mas dando testimonio de buena conciencia delante de Dios,) por medio de la resurrección de Jesu Cristo: El cual, siendo subido al cielo, está a la diestra de Dios: a quien están sujetos los ángeles, y las potestades, y virtudes.

Gospel

Luke 1:57-80

¶ Y a Elisabet se le cumplió el tiempo de parir, y parió un hijo. Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios había hecho grande misericordia con ella, y se alegraron con ella. Y aconteció, que al octavo día vinieron para circuncidar al niño, y le llamaban del nombre de su padre, Zacarías. Y respondiendo su madre, dijo: No; sino Juan será llamado. Y le dijeron: ¿Por qué? nadie hay en tu parentela que se llame por este nombre. Y hablaron por señas a su padre, como le quería llamar. Y demandando la tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron. ¶ Y luego fue abierta su boca, y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios. Y vino un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en toda la serranía de Judea fueron divulgadas todas estas cosas. Y todos los que las oían, las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Quién será este niño? Y la mano del Señor era con él. Y Zacarías su padre fue lleno de Espíritu Santo, y profetizó, diciendo: Bendito el Señor Dios de Israel, que visitó, e hizo redención a su pueblo. Y nos enhestó el cuerno de salud en la casa de David su siervo. Como habló por boca de sus santos profetas, que fueron desde el principio: Salvación de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos aborrecieron: Para hacer misericordia con nuestros padres, y acordarse de su santo concierto: Del juramento que juró a Abraham nuestro padre, Que nos daría él: que libertados de las manos de nuestros enemigos, le serviríamos sin temor, En santidad y justicia delante de él, todos los días de nuestra vida. Tú, empero, o! niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor, para aparejar sus caminos: Dando ciencia de salvación a su pueblo para remisión de sus pecados: Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto el oriente, Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz. Y el niño crecía, y era confortado en espíritu, y estuvo en los desiertos hasta el día que se mostró a Israel.

Gospel

John 2:23-25

Y estando él en Jerusalem en la pascua, en el día de la fiesta, muchos creyeron en su nombre, viendo los milagros que hacía. Mas el mismo Jesús no se confiaba a sí mismo de ellos, porque él conocía a todos, Y no tenía necesidad que alguien le diese testimonio del hombre; porque él sabía lo que había en el hombre.

Gospel

Matthew 4

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo. Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre. Y llegándose a él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan pan. Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre; mas con toda palabra que sale por la boca de Dios. Entonces el diablo le pasa a la santa ciudad; y le puso sobre las almenas del templo, Y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo: que escrito está: Que a sus ángeles te encomendará; y te alzarán en sus manos, para que nunca hieras tu pie en piedra. Jesús le dijo: También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le pasa el diablo a un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria, Y le dice: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás; que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. El diablo entonces le dejó: y, he aquí, los ángeles llegaron, y le servían. ¶ Mas oyendo Jesús que Juan estaba preso, se volvió a Galilea; Y dejando a Nazaret, vino, y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y de Neftalím; Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaías, que dijo: La tierra de Zabulón, y la tierra de Neftalím, camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galilea de los Gentiles, Pueblo asentado en tinieblas, vio gran luz, y a los asentados en región y sombra de muerte, luz les esclareció. Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos; que el reino de los cielos se ha acercado. ¶ Y andando Jesús junto a la mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, que es llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores. Y díceles: Veníd en pos de mí, y haceros he pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron. Y pasando de allí, vio otros dos hermanos, Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la nave con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. Y ellos luego, dejando la nave, y a su padre, le siguieron. Y rodeó Jesús a toda Galilea enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad, y toda dolencia en el pueblo. Y corría su fama por toda la Siria; y traían a él todos los que tenían mal, los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lunáticos, y paralíticos; y los sanaba. Y le seguían grandes multitudes de pueblo de Galilea, y de Decápolis, y de Jerusalem, y de Judea, y de la otra parte del Jordán.

A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

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