Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
First Reading
Acts 3:11-16
¶ Y teniendo a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón atónitos. Lo cual viendo Pedro, respondió al pueblo: Varones Israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste? El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, al cual vosotros entregasteis, y negasteis delante de Pilato, juzgando él que había de ser suelto. Mas vosotros al Santo y al Justo negasteis, y pedisteis que se os diese un hombre homicida; Y matasteis al Autor de la vida, al cual Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. Y su nombre, por la fe en su nombre ha confirmado a éste que vosotros veis y conocéis; y la fe que por él es, ha dado a éste esta perfecta sanidad en presencia de todos vosotros.
First Reading
Deuteronomy 20
Cuando salieres a la guerra contra tus enemigos, y vieres caballos y carros, pueblo más grande que tú, no hayas temor de ellos, que Jehová tu Dios es contigo, que te sacó de tierra de Egipto. Y será que cuando os acercareis para pelear, el sacerdote se llegará, y hablará al pueblo: Y decirles ha: Oye Israel: Vosotros os juntáis hoy en batalla contra vuestros enemigos: no se enternezca vuestro corazón, no temáis, no os apresuréis, y no os quebrantéis delante de ellos: Que Jehová vuestro Dios anda con vosotros para pelear por vosotros contra vuestros enemigos para salvaros. ¶ Y los alcaldes hablarán al pueblo, diciendo: ¿Quién ha edificado casa nueva, y no la ha estrenado? Vaya, y vuélvase a su casa, porque quizá no muera en la batalla, y otro alguno la estrene. Y ¿quién ha plantado viña, y no la ha profanado? Vaya, y vuélvase a su casa, porque quizá no muera en la batalla y otro alguno la profane. Y ¿quién se ha desposado con mujer, y no la ha tomado? Vaya, y vuélvase a su casa, porque quizá no muera en la batalla y algún otro la tome. Y tornarán los alcaldes a hablar al pueblo, y dirán: ¿Quién es hombre medroso, y tierno de corazón? Vaya, y vuélvase a su casa, y no deslía el corazón de sus hermanos, como su corazón. Y será, que cuando los alcaldes acabaren de hablar al pueblo, entonces los capitanes de los ejércitos mandarán delante del pueblo. ¶ Cuando te acercares a la ciudad para combatirla, pregonarle has paz. Y será, que si te respondiere: Paz, y te abriere, todo el pueblo que en ella fuere hallado te serán tributarios, y te servirán. Mas sino hiciere paz contigo, e hiciere contigo guerra, y la cercares, Y Jehová tu Dios la diere en tu mano, entonces herirás a todo varón suyo a filo de espada. Solamente las mujeres y los niños, y los animales, y todo lo que hubiere en la ciudad, todos sus despojos, tomarás para ti: y comerás del despojo de tus enemigos, los cuales Jehová tu Dios te entregó. Así harás a todas las ciudades que estuvieren muy lejos de ti, que no fueren de las ciudades de estas gentes. Solamente de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás a vida: Mas destruyendo los destruirás, al Jetteo, y al Amorreo, y al Cananeo, y al Ferezeo, y al Heveo, y al Jebuseo: como Jehová tu Dios te ha mandado. Porque no os enseñen a hacer según todas sus abominaciones, que ellos hacen a sus dioses, y pequéis contra Jehová vuestro Dios. ¶ Cuando pusieres cerco a alguna ciudad peleando contra ella muchos días para tomarla, no destruirás su arboleda metiendo en ella hacha, porque de ella comerás: y no la talarás, que no es hombre el árbol del campo, que venga contra ti en el cerco. Mas el árbol que supieres que no es árbol para comer, destruirlo has y talarlo has, y edificarás baluarte contra la ciudad que pelea contigo, hasta sojuzgarla.
First Reading
1 Samuel 2:1-11
Y Ana oró, y dijo: Mi corazón se alegra en Jehová, mi cuerno es ensalzado en Jehová, mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, por cuanto me alegré en tu salud. No hay santo como Jehová: porque no hay ninguno fuera de ti, y no hay fuerte como el Dios nuestro. No multipliquéis hablando grandezas, grandezas: cesen las palabras arrogantes de vuestra boca, porque el Dios de las ciencias es Jehová, y las obras magníficas a él le son prestas. Los arcos de los fuertes fueron quebrados, y los flacos se ciñeron de fortaleza. Los hartos se alquilaron por pan: y los hambrientos cesaron: hasta parir siete la estéril, y la que tenía muchos hijos enfermó. Jehová mata, y él da vida: él hace descender a los infiernos, y hace subir. Jehová empobrece, y él enriquece: abate, y ensalza. El levanta del polvo al pobre, y al menesteroso ensalza del estiércol, para asentarle con los príncipes: y hace que tengan por heredad asiento de honra: porque de Jehová son las columnas de la tierra, y él asentó sobre ellas el mundo. El guarda los pies de sus santos; mas los impíos perecen en tinieblas, porque nadie con fuerza será valiente. Jehová, serán quebrantados sus adversarios: y sobre ellos tronará desde los cielos: Jehová juzgará los términos de la tierra, y dará fortaleza a su rey, y ensalzará el cuerno de su Mesías. Y Elcana se volvió a su casa en Ramata: y el mozo ministraba a Jehová delante de Elí sacerdote.
Morning Prayer — First Lesson
2 Samuel 12
Y envió Jehová a Natán a David: el cual viniendo a él, le dijo: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre. El rico tenía ovejas y vacas asaz: Mas el pobre ninguna cosa tenía, sino una sola cordera, que había comprado, la cual él había criado, y había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado de pan, y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su regazo: y teníala como a una hija. Y vino uno de camino al hombre rico: y él no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar al caminante que le había venido: sino tomó la oveja de aquel hombre pobre, y aderezóla para el varón que le había venido. Entonces el furor se le encendió a David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte: Y que él pagará la cordera con el cuatro tanto: porque hizo esta tal cosa, y no tuvo misericordia. Entonces Natán dijo a David: Tú eres aquel varón. Así dijo Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saul. Yo te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además de esto, te di la casa de Israel y de Judá. Y si esto es poco, yo te añadiré tales y tales cosas. ¿Por qué pues tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías Jetteo heriste a cuchillo, y tomaste por tu mujer a su mujer, y a él mataste con la espada de los hijos de Ammón. Por lo cual ahora no se apartará espada de tu casa perpetuamente, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías Jetteo, para que fuese tu mujer. Así dijo Jehová: He aquí, yo despierto sobre ti mal de tu misma casa: y yo tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual dormirá con tus mujeres en la presencia de este sol. Porque tú lo hiciste en secreto, mas yo haré esto delante de todo Israel, y delante del sol. Entonces dijo David a Natán: Pequé a Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha trasportado tu pecado; no morirás. Mas por cuanto con este negocio hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido muriendo morirá. ¶ Y Natán se volvió a su casa. Y Jehová hirió al niño, que la mujer de Urías había parido a David, y enfermó gravemente. Y David rogó a Dios por el niño; y ayunó David ayuno, y vino, y pasó la noche acostado en tierra. Y levantáronse los ancianos de su casa a él, para hacerle levantar de tierra, mas él no quiso, ni comió con ellos pan. Y al séptimo día el niño murió; y sus siervos no osaban hacerle saber que el niño era muerto, diciendo entre sí: Cuando el niño aun vivía le hablábamos, y no quería oír nuestra voz; ¿pues cuánto más mal le hará si le dijéremos: el niño es muerto? Mas David viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño era muerto: y dijo David a sus siervos: ¿Es muerto el niño? Y ellos respondieron: Muerto es. Entonces David se levantó de tierra, y lavóse, y ungióse, y mudó sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró. Y después vino a su casa, y demandó, y pusiéronle pan, y comió. Y dijéronle sus siervos: ¿Qué es esto que has hecho? Por el niño viviendo aun, ayunabas y llorabas: ¿y él muerto, levantástete, y comiste pan? Y él respondió: Viviendo aun el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe, si Dios habrá compasión de mí, que viva el niño? Mas ahora que ya es muerto, ¿para qué tengo de ayunar? ¿Podréle yo más volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí. ¶ Y consoló David a Bersabée su mujer, y entrando a ella durmió con ella, y parió un hijo, y llamó su nombre Salomón, al cual Jehová amó. Y envió por mano de Natán profeta, y llamó su nombre Jedidia, por Jehová. ¶ Y Joab peleaba contra Rabba de los hijos de Ammón, y tomó la ciudad real. Y envió Joab mensajeros a David, diciendo: Yo he peleado contra Rabba, y he tomado la ciudad de las aguas. Junta pues ahora el pueblo que queda, y asienta campo sobre la ciudad, y tómala, porque tomando yo la ciudad, no se llame de mi nombre. Y juntando David todo el pueblo, fue contra Rabba, y combatióla, y la tomó. Y tomó la corona de su rey de su cabeza, la cual pesaba un talento de oro: y había en ella piedras preciosas, y fue puesta sobre la cabeza de David: y trajo muy grande despojo de la ciudad. Y sacó el pueblo que estaba en ella, y púsole debajo de sierras, y de trillos de hierro, de hachas de hierro, e hízolos pasar por hornos: y lo mismo hizo a todas las ciudades de los hijos de Ammón: y volvióse David con todo el pueblo a Jerusalem.
Epistle
1 Peter 2:21-25
Porque para esto fuisteis llamados, pues que también Cristo padeció por nosotros, dejándonos un modelo, para que vosotros sigáis sus pisadas. El cual no hizo pecado, ni fue hallado engaño en su boca: El cual maldiciéndole, no tornaba a maldecir; y cuando padecía, no amenazaba; sino que remitía su causa al que juzga justamente. El mismo que llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos a los pecados, viviésemos a la justicia. Por las heridas del cual habéis sido sanados. Porque vosotros eráis como ovejas descarriadas; mas ahora sois ya convertidos al Pastor, y Obispo de vuestras almas.
First Reading
Daniel 8
En el año tercero del reino del rey Balsasar, me apareció una visión, a mí Daniel, después de aquella que me apareció antes. Ví en visión, y aconteció cuando ví, que yo estaba en Susán, que es cabecera del reino, en la provincia de Persia: así que ví en aquella visión, estando junto al río Ulai. Y alcé mis ojos, y miré, y he aquí un carnero que estaba delante del río, el cual tenía dos cuernos, y aunque eran altos, el uno era más alto que el otro; y el que era más alto subía a la postre. Ví que el carnero hería con los cuernos al poniente, al norte, y al mediodía, y que ninguna bestia podía parar delante de él, ni había quien escapase de su mano; y hacía conforme a su voluntad, y cada día se hacía más grande. Y estando yo considerando, he aquí, un macho de cabrío venía de la parte del poniente sobre la haz de toda la tierra, el cual no tocaba la tierra; y tenía aquel macho cabrío un cuerno de ver entre sus ojos. Y venía hasta el carnero que tenía los dos cuernos, al cual yo había visto que estaba delante del río; y corrió contra él con la ira de su fortaleza. Y le ví que llegaba junto al carnero, y levantóse contra él, e hirióle, y quebró sus dos cuernos; porque en el carnero no había fuerzas para parar delante de él; y derribóle en tierra, y hollóle, ni hubo quien librase al carnero de su mano. Y el macho de cabrío se engrandeció en gran manera; y estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado; y subieron en su lugar otros cuatro maravillosos hacia los cuatro vientos del cielo. Y del uno de ellos salió un cuerno pequeño, el cual creció mucho al mediodía, y al oriente, hacia la tierra deseable. Y engrandecíase hasta el ejército del cielo, y parte del ejército y de las estrellas echó por tierra, y las holló. Y hasta el emperador del ejército se engrandeció; y por él fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por tierra. Y el ejército fue entregado a causa del continuo sacrificio, a causa de la prevaricación; y echó por tierra la verdad; e hizo todo lo que quiso, y sucedióle prósperamente. Y oí un santo que hablaba, y otro de los santos dijo a un otro que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora, que pone el santuario y el ejército para ser hollado? Y él me dijo: Hasta tarde y mañana dos mil y trescientos; y el santuario será justificado. Y acaeció que estando yo Daniel considerando la visión, y buscando su entendimiento, he aquí que como una semejanza de hombre se puso delante de mí. Y oí una voz de hombre entre Ulai, que alzó la voz, y dijo: Gabriel, enseña la visión a este. Y vino cerca de donde yo estaba; y con su venida me asombré, y caí sobre mi rostro; y él me dijo: Entiende, hijo del hombre, porque al tiempo la visión se cumplirá. Y estando él hablando conmigo, caí dormido en tierra sobre mi rostro; y él me tocó, e hízome estar en pie. Y dijo: He aquí que yo te enseñaré lo que ha de venir en el fin de la ira; porque al tiempo se cumplirá. Aquel carnero que viste, que tenía cuernos, son los reyes de Media y de Persia; Y el macho cabrío, el macho cabrío, el rey de Grecia; y el cuerno grande que tenía entre sus ojos, es el rey primero: Y que fue quebrado, y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos sucederán de la misma nación, mas no en la fortaleza de él. Mas al cabo del imperio de estos, cuando los prevaricadores se cumplirán, levantarse ha un rey fuerte de cara, y entendido en dudas. Y su fortaleza se fortalecerá, mas no con fuerza suya; y destruirá maravillosamente, y sucederle ha prósperamente; y hará a su voluntad, y destruirá fuertes, y al pueblo de los santos. Y con su entendimiento hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y con paz destruirá a muchos; y contra el príncipe de los príncipes se levantará; y sin mano será quebrantado. Y la visión de la tarde y de la mañana que está dicha, es verdadera; y tú, guarda la visión, porque es para muchos días. Y yo Daniel fui quebrantado, y estuve enfermo algunos días; y cuando convalecí, hice el negocio del rey; y estaba espantado acerca de la visión, y no había quien la entendiese.
Morning Prayer — Second Lesson
Acts 17
Y pasando por Amfipolis, y por Apolonia, vinieron a Tesalónica, donde había sinagoga de Judíos. Y Pablo, como acostumbraba, entró a ellos, y por tres sábados razonó con ellos de las Escrituras, Declarando y proponiendo, que era menester que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que este Jesús, el cual yo os anuncio, es el Cristo. Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los Griegos religiosos una grande multitud; y mujeres nobles no pocas. Entonces los Judíos que eran incrédulos, movidos de envidia, tomando a algunos vagabundos, malos hombres, y juntando compañía, alborotaron la ciudad; y acometiendo la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. Y no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos a las autoridades de la ciudad, dando voces, diciendo: Estos son los que trastornan el mundo, y han venido acá también; A los cuales Jasón ha recibido, y todos estos hacen contra los decretos de César, diciendo que hay otro rey, un tal Jesús. Y alborotaron el pueblo y a las autoridades de la ciudad, oyendo estas cosas. Mas recibida fianza de Jasón, y de los demás, los soltaron. ¶ Entonces los hermanos luego de noche enviaron a Pablo y a Silas a Berea, los cuales como llegaron, entraron en la sinagoga de los Judíos. Y fueron estos más nobles que los de Tesalónica, en que recibieron la palabra con toda codicia, escudriñando cada día las Escrituras, para ver si estas cosas eran así. Así que creyeron muchos de ellos, también de mujeres Griegas nobles, y de varones no pocos. Mas como entendieron los Judíos de Tesalónica que en Berea era predicada por Pablo la palabra de Dios, vinieron también allá alborotando el pueblo. Empero luego los hermanos enviaron a Pablo que fuese hasta la mar; mas Silas y Timoteo se quedaron aun allí. Y los que habían tomado a cargo a Pablo, le llevaron hasta Aténas; y tomando mandato de él para Silas y Timoteo, que viniesen a él lo más presto que pudiesen, se partieron. ¶ Y esperándolos Pablo en Aténas, su espíritu se deshacía en él, viendo la ciudad dada a la idolatría. Por lo cual disputaba en la sinagoga con los Judíos y los hombres religiosos, y en la plaza cada día con los que le ocurrían. Y algunos filósofos de los Epicúreos y de los Estóicos disputaban con él; y unos decían: ¿Qué quiere decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba a Jesús, y la resurrección. ¶ Y tomándole, le trajeron al Areopago, diciendo: ¿Podremos saber qué sea esta nueva doctrina que tú anuncias? Porque haces llegar a nuestros oídos ciertas cosas extrañas: queremos pues saber qué quiere ser esto. (Porque todos los Atenienses, y los extranjeros que allí moraban, en ninguna otra cosa entendían sino, o en decir, o en oír alguna cosa nueva.) Entonces Pablo puesto en pie en medio del Areopago, dijo: Varones Atenienses, en todo veo que sois demasiadamente religiosos; Porque pasando, y mirando vuestros santuarios, hallé un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Aquel, pues, que vosotros adoráis sin conocerle, a éste os anuncio yo. El Dios que hizo el mundo, y todas las cosas que hay en él, éste como es Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos de manos; Ni es servido por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él da a todos vida, y aliento, y todas las cosas. El cual hizo de una misma sangre a todas las naciones de los hombres, para que habitasen sobre toda la haz de la tierra, determinando el orden de los tiempos, y los términos de la habitación de ellos; Para que buscasen a Dios, si en alguna manera palpando le hallasen: aunque por cierto no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y tenemos nuestro ser; como también algunos de vuestros poetas dijeron: Porque somos también su linaje. Siendo pues linaje de Dios, no hemos de pensar que la Divinidad sea semejante o a oro, o a plata, o a piedra, o a escultura de artificio, o de imaginación de hombres. Y disimulaba Dios los tiempos de aquella ignorancia; mas ahora manda a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan: Por cuanto ha establecido un día, en el cual ha de juzgar con justicia a todo el mundo por aquel varón que él ha señalado; de lo cual ha dado testimonio a todos, levantándole de los muertos. ¶ Y como oyeron la resurrección de los muertos, unos se burlaban; y otros decían: Te oiremos acerca de esto otra vez. Y así Pablo salió de en medio de ellos. Mas algunos creyeron, juntándose con él: entre los cuales fue Dionisio el del Areopago, y una mujer llamada Damaris, y otros con ellos.
Responsorial Psalm
Psalm 23
Jehová es mi pastor; no me faltará. En lugares de yerba me hará yacer: junto a aguas de reposo me pastoreará. Hará volver mi alma: guiarme ha por sendas de justicia por su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré algún mal, porque tú estarás conmigo: tu vara, y tu cayado ellos me confortarán. Adornarás mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite; mi copa está revertiendo. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: y en la casa de Jehová reposaré por luengos días.
Gospel
John 10:11-16
Yo soy el buen pastor: el buen pastor su alma da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, cuyas no son proprias las ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye; y el lobo arrebata, y dispersa las ovejas. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, Como el Padre me conoce a mí, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil: aquellas también he de traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.
Responsorial Psalm
Psalm 101
Misericordia y juicio cantaré; a ti, Jehová, diré salmos. Entenderé en el camino de la perfección, cuando vinieres a mí: en perfección de mi corazón andaré en medio de mi casa. No pondré delante de mis ojos cosa injusta: hacer traiciones aborrecí: no se allegará a mí. Corazón perverso se apartará de mí: mal no conoceré. Al detractor de su prójimo a escondidas, a este cortaré: al altivo de ojos, y ancho de corazón, a este no puedo sufrir. Mis ojos serán sobre los fieles de la tierra, para que se sienten conmigo: el que anduviere en el camino de la perfección, este me servirá. No habitará en medio de mi casa el que hace engaño; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos. Por las mañanas cortaré a todos los impíos de la tierra: para talar de la ciudad de Jehová a todos los que obraren iniquidad.
Responsorial Psalm
Psalm 110
Jehová dijo a mi Señor: Asiéntate a mi diestra, entre tanto que pongo a tus enemigos por estrado de tus pies. ¶ La vara de tu fortaleza enviará Jehová desde Sión: domina en medio de tus enemigos. Tu pueblo será voluntario en el día de tu ejército en hermosura de santidades: como el rocío que cae de la matriz del alba, así te nacerán los tuyos, Juró Jehová, y no se arrepentirá: que tú serás sacerdote para siempre conforme al rito de Melquisedec. ¶ El Señor está a tu diestra: herirá a los reyes en el día de su furor. Juzgará en las naciones; henchirá de cuerpos muertos: herirá la cabeza sobre mucha tierra. Del arroyo, beberá en el camino; por lo cual ensalzará la cabeza.
Responsorial Psalm
Psalm 105
Alabád a Jehová, invocád su nombre: hacéd notorias sus obras en los pueblos. Cantád a él, decíd salmos a él: hablád de todas sus maravillas. Gloriáos en su nombre santo: alégrese el corazón de los que buscan a Jehová. Buscád a Jehová, y a su fortaleza: buscád su rostro siempre. Acordáos de sus maravillas, que hizo: de sus prodigios, y de los juicios de su boca, Simiente de Abraham su siervo: hijos de Jacob sus escogidos. El es Jehová nuestro Dios: en toda la tierra están sus juicios. Acordóse para siempre de su alianza: de la palabra que mandó para mil generaciones: La cual concertó con Abraham, y de su juramento a Isaac. Y establecióla a Jacob por decreto, a Israel por concierto eterno, Diciendo: A ti daré la tierra de Canaán, por cordel de vuestra heredad. Siendo ellos pocos hombres en número, y extranjeros en ella. Y anduvieron de gente en gente: de un reino a otro pueblo. No consintió que hombre los agraviase: y por causa de ellos castigó a los reyes. No toquéis en mis ungidos: ni hagáis mal a mis profetas. Y llamó a la hambre sobre la tierra: y toda fuerza de pan quebrantó. Envió un varón delante de ellos: por siervo fue vendido José. Afligieron sus pies con grillos: en hierro entró su persona, Hasta la hora que llegó su palabra: el dicho de Jehová le purificó. Envió el rey, y soltóle: el señor de los pueblos, y le desató. Púsole por señor de su casa: y por enseñoreador en toda su posesión. Para echar presos sus príncipes, como él quisiese; y enseñó sabiduría a sus viejos. Y entró Israel en Egipto: y Jacob fue extranjero en la tierra de Cam. E hizo crecer su pueblo en gran manera: e hízole fuerte más que sus enemigos. Volvió el corazón de ellos, para que aborreciesen a su pueblo: para que pensasen mal contra sus siervos. Envió a su siervo Moisés: a Aarón, al cual escogió. Pusieron en ellos las palabras de sus señales, y sus prodigios en la tierra de Cam. Echó tinieblas, e hizo oscuridad, y no fueron rebeldes a su palabra. Volvió sus aguas en sangre, y mató sus pescados. Engendró ranas su tierra en las camas de sus reyes. Dijo, y vino una mezcla de diversas moscas, piojos en todo su término. Volvió sus lluvias en granizo: en fuego de llamas en su tierra. E hirió sus viñas, y sus higueras; y quebró los árboles de su término. Dijo, y vino langosta, y pulgón sin número; Y comió toda la yerba de su tierra, y comió el fruto de su tierra. E hirió a todos los primogénitos en su tierra, el principio de toda su fuerza. Y sacólos con plata y oro; y no hubo en sus tribus enfermo. Egipto se alegró en su salida; porque había caído sobre ellos el terror de ellos. Extendió una nube por cubierta, y fuego para alumbrar la noche. Pidieron, e hizo venir codornices; y de pan del cielo les hartó. Abrió la peña, y corrieron aguas; fueron por las securas como un río. Porque se acordó de su santa palabra con Abraham su siervo. Y sacó a su pueblo con gozo; con júbilo a sus escogidos. Y dióles las tierras de los Gentiles: y los trabajos de las naciones heredaron: Para que guardasen sus estatutos; y conservasen sus leyes. Alelu-Jah.
Evening Prayer — First Lesson
2 Samuel 13
Después de esto aconteció, que Absalom, hijo de David, tenía una hermana hermosa que se llamaba Tamar, de la cual se enamoró Amnón hijo de David. Y Amnón fue angustiado, hasta enfermar por Tamar su hermana: porque por ser ella virgen, parecía a Amnón que sería cosa dificultosa hacerle algo. Y Amnón tenía un amigo, que se llamaba Jonadab, hijo de Samma, hermano de David, y Jonadab era hombre muy astuto. Y este le dijo: Hijo del rey, ¿qué es la causa que a las mañanas estás así flaco? ¿No me lo descubrirás a mí? Y Amnón le respondió: Yo amo a Tamar la hermana de mi hermano Absalom. Y Jonadab le dijo: Acuéstate en tu cama, y finge que estás enfermo: y cuando tu padre viniere a visitarte, díle: Ruégote que venga mi hermana Tamar, para que me conforte con alguna comida, y haga delante de mí alguna vianda, para que viendo la coma de su mano. Y Amnón se acostó, y fingió que estaba enfermo, y vino el rey a visitarle: y Amnón dijo al rey: Yo te ruego que venga mi hermana Tamar, y haga delante de mí dos hojuelas que coma yo de su mano. Y David envió a Tamar a su casa, diciendo: Vé ahora a casa de Amnón tu hermano, y házle de comer. Entonces Tamar fue a casa de su hermano Amnón, el cual estaba acostado: y tomó harina, y amasó, e hizo hojuelas delante de él, y aderezó las hojuelas. Y tomando la sartén sacólas delante de él: mas él no quiso comer. Y dijo Amnón: Echád fuera de aquí a todos. Y todos se salieron de allí. Entonces Amnón dijo a Tamar: Trae la comida a la recámara, para que yo coma de tu mano. Y tomando Tamar las hojuelas que había cocido, llevólas a su hermano Amnón a la recámara. Y como ella se las puso delante para que comiese, él trabó de ella, diciéndole: Ven, hermana mía, duerme conmigo. Ella entonces le respondió: No, hermano mío, no me hagas fuerza: porque no se hace así en Israel: no hagas tal locura. Porque ¿dónde iría yo con mi deshonra? Y aun tú serías estimado como uno de los insensatos de Israel. Yo te ruego ahora que hables al rey, que no me negará a ti. Mas él no la quiso oír, antes pudiendo más que ella la forzó, y durmió con ella. Y aborrecióla Amnón de tan grande aborrecimiento, que el odio con que la aborreció después, fue mayor que el amor con que la había amado. Y díjole Amnón: Levántate, y vete. Y ella le respondió: No es razón. Mayor mal es este de echarme, que el que me has hecho. Mas él no la quiso oír. Antes llamando a su criado, que le servía, le dijo: Échame ésta allá fuera, y cierra la puerta tras ella. Y ella tenía una ropa de colores sobre sí, (que las hijas vírgenes de los reyes vestían de aquellas ropas:) y su criado la echó fuera, y cerró la puerta tras ella. Y Tamar tomó ceniza, y esparcióla sobre su cabeza, y rompió la ropa de colores de que estaba vestida: y puestas sus manos sobre su cabeza, se fue gritando. Y le dijo su hermano Absalom: ¿Ha estado contigo tu hermano Amnón? Calla, pues, ahora hermana mía, tu hermano es, no pongas tu corazón en este negocio. Y Tamar se quedó desconsolada en casa de su hermano Absalom. Y el rey David, oyendo todo esto, fue muy enojado. ¶ Mas Absalom no habló, ni malo ni bueno con Amnón, porque Absalom aborrecía a Amnón, porque había forzado a su hermana Tamar. Y aconteció, pasados dos años de tiempo, que Absalom tenía trasquiladores en Baal-hasor, que es junto a Efraím. Y convidó Absalom a todos los hijos del rey, Y vino Absalom al rey, y díjole: He aquí, tu siervo tiene ahora trasquiladores: yo ruego que venga el rey y sus siervos con tu siervo. Y respondió el rey a Absalom: No, hijo mío, no vamos todos, porque no seamos gravosos sobre ti. Y porfió con él, y no quiso venir, mas le bendijo. Entonces dijo Absalom: Si no, ruégote que venga con nosotros Amnón mi hermano. Y el rey le respondió: ¿Para qué ha de ir contigo? Y como Absalom le importunase, dejó ir con él a Amnón, y a todos los hijos del rey. Y había mandado Absalom a sus criados, diciendo: Yo os ruego que miréis, cuando el corazón de Amnón estará alegre del vino, y cuando yo os dijere: Heríd a Amnón; entonces matádle: y no tengáis temor, que yo os lo he mandado. Esforzáos, pues, y sed hombres valientes. Y los criados de Absalom lo hicieron con Amnón como Absalom se lo había mandado, y levantándose todos los hijos del rey subieron todos en sus mulos, y huyeron. Y estando aun ellos en el camino, la fama llegó a David, diciendo: Absalom ha asesinado a todos los hijos del rey, que ninguno ha quedado de ellos. Entonces David levantándose rompió sus vestidos, y echóse en tierra: y todos sus siervos estaban desgarrados sus vestidos. Y respondió Jonadab el hijo de Samma hermano de David, y dijo: No diga mi señor, que han asesinado a todos los mozos, hijos del rey, que solo Amnón es muerto, que en la boca de Absalom estaba puesto desde el día que Amnón forzó a Tamar su hermana, Por tanto ahora no ponga mi señor el rey en su corazón tal palabra, diciendo: Todos los hijos del rey han sido asesinados, que solo Amnón es muerto. Y Absalom huyó. Y alzando sus ojos el mozo, que estaba en atalaya, miró, y, he aquí mucho pueblo que venía a sus espaldas por el camino de hacia el monte. Y dijo Jonadab al rey: He allí los hijos del rey que vienen; porque así es como tu siervo ha dicho. Y como él acabó de hablar, he aquí los hijos del rey que vinieron, y alzando su voz lloraron. Y también el mismo rey, y todos sus siervos lloraron de muy gran llanto. Mas Absalom huyó, y se fue a Tolmai, hijo de Ammiud rey de Gessur. Y David lloró por su hijo todos los días. Y como Absalom huyó, y vino a Gessur, estuvo allá tres años. Y el rey David deseó salir por Absalom: porque ya estaba consolado a cerca de Amnón, que era muerto.
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Ephesians 2
Y a vosotros os dio vida, estando muertos en vuestros delitos y pecados, En que en otro tiempo anduvisteis, conforme a la condición de este mundo, conforme a la voluntad del príncipe de la potestad del aire, del espíritu que ahora obra en los hijos de la desobediencia: Entre los cuales todos nosotros también conversamos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo las voluntades de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás. Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó, Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo, (por gracia sois salvos;) Y nos resucitó juntamente con él, y asimismo nos ha hecho asentar en los cielos con Cristo Jesús; Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia, en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, es el don de Dios: No por obras, para que nadie se gloríe. Porque hechura suya somos, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios ordenó antes para que anduviésemos en ellas. Por tanto tenéd memoria que vosotros que en otro tiempo eráis Gentiles en la carne, que eráis llamados Incircuncisión por la que se llama Circuncisión en la carne, la cual se hace por mano; Que eráis en aquel tiempo sin Cristo alejados de la república de Israel, y extranjeros a los conciertos de la promesa, sin esperanza, y sin Dios en el mundo; Mas ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, el que de ambos pueblos ha hecho uno solo, y ha derribado el muro de división que mediaba entre ellos: Deshaciendo en su carne la enemistad, es a saber, la ley de los mandamientos que consistían en ritos; para formar en sí mismo los dos en un nuevo hombre, haciendo así la paz: Y para reconciliar con Dios a ambos en un mismo cuerpo por la cruz, habiendo matado por ella la enemistad. Y vino, y anunció la paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca: Que por él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois forasteros y extranjeros, sino conciudadanos de los santos, y familiares de Dios: Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y de los profetas, siendo el mismo Jesu Cristo la principal piedra angular: En el cual todo el edificio, bien ajustado consigo mismo, crece para ser templo santo en el Señor: En el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios por el Espíritu.
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I Peter 5
Yo ruego a los ancianos que están entre vosotros, (yo anciano también con ellos, y testigo de las aflicciones de Cristo, que soy también participante de la gloria que ha de ser revelada:) Apacentád el rebaño de Dios que está entre vosotros, teniendo cuidado de él, no por fuerza, mas voluntariamente: no por ganancia deshonesta, sino de un ánimo pronto; Y no como teniendo señorío sobre las herencias de Dios, sino de tal manera que seáis dechados de la grey. Y cuando apareciere el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona inmarcesible de gloria. Semejantemente vosotros los jóvenes, sed sujetos a los ancianos, de tal manera que seáis todos sujetos uno a otro. Vestíos de humildad de ánimo; porque Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humilláos pues debajo de la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce cuando fuere tiempo: Echando toda vuestra solicitud en él; porque él tiene cuidado de vosotros. Sed templados, y velád; porque vuestro adversario el diablo anda como león bramando en derredor de vosotros, buscando alguno que trague: Al cual resistíd firmes en la fe, sabiendo que las mismas aflicciones han de ser cumplidas en la compañía de vuestros hermanos que están en el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su gloria eterna por Jesu Cristo, después que hubiereis un poco de tiempo padecido, el mismo os perfeccione, confirme, corrobore, y establezca: A él la gloria, y el imperio para siempre. Amén. Por Silvano que os es (según yo pienso) hermano fiel, os he escrito brevemente, amonestándoos, y testificándoos, que ésta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estáis. La iglesia que está en Babilonia, juntamente elegida con vosotros, se os encomienda, y Márcos mi hijo. Saludáos unos a otros con beso de amor. Paz a vosotros todos, los que estáis en Cristo Jesús. Amén.
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1 Thessalonians 5:12-28
¶ Y, os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; Y que los tengáis en la mayor estima, amándolos a causa de su obra: tenéd paz entre vosotros mismos. ¶ Os exhortamos, pues, hermanos, que amonestéis a los que andan desordenadamente, que consoléis a los de poco ánimo, que soportéis a los flacos, que seáis sufridos para con todos. Mirád que ninguno dé a otro mal por mal; antes seguíd siempre lo bueno los unos para con los otros, y para con todos. Estád siempre gozosos. Orád sin cesar. En todo dad gracias; porque esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús acerca de vosotros. No apaguéis el Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinádlo todo: retenéd lo que fuere bueno. Apartáos de toda apariencia de mal. Y el mismo Dios de paz os santifique cabalmente; y que todo vuestro espíritu, y alma y cuerpo sean guardados irreprensibles para la venida del Señor nuestro Jesu Cristo. Fiel es el que os ha llamado, el cual también lo hará. Hermanos, orád por nosotros. Saludád a todos los hermanos con beso santo. Conjúroos por el Señor, que esta carta sea leída a todos los santos hermanos. La gracia de nuestro Señor Jesu Cristo sea con vosotros. Amén. ¶ La primera carta a los Tesalonicenses fue escrita de Aténas.
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2 Peter 2:1-10
Empero hubo también falsos profetas entre el pueblo, así como habrá entre vosotros falsos enseñadores, que introducirán encubiertamente herejías de perdición, y negarán al Señor que los rescató, trayendo sobre sí mismos acelerada perdición. Y muchos seguirán sus perdiciones: por los cuales el camino de la verdad será blasfemado; Y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas: sobre los cuales la condenación ya de largo tiempo no se tarda, y su perdición no se duerme. Porque ¿cómo escaparán ellos? pues no perdonó Dios a los ángeles que habían pecado, mas antes habiéndolos despeñado en el tártaro con cadenas de oscuridad, los entregó para ser reservados al juicio; Y pues no perdonó al mundo viejo, mas antes preservó a Noé, la octava persona, pregonero de justicia, y trajo el diluvio al mundo de malvados; Y si condenó por destrucción las ciudades de Sodoma, y de Gomorra, tornándolas en ceniza, y poniéndolas por ejemplo a los que habían de vivir impíamente; Y libró al justo Lot, el cual era perseguido de los abominables por la nefanda conversación de ellos: (Porque este justo de vista y de oídos, morando entre ellos, afligía cada día su alma justa con los hechos de aquellos injustos:) Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser atormentados en el día del juicio: Y principalmente aquellos, que siguiendo la carne, andan en concupiscencia de inmundicia, y menosprecian las potestades: siendo atrevidos, contumaces, que no temen de decir mal de las dignidades:
Gospel
John 21
Después se manifestó Jesús otra vez a sus discípulos junto a la mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, y Tomás, que se llamaba Dídimo, y Natanael, de Cana de Galilea, y los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. Díceles Simón: A pescar voy: Dícenle: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y subieron luego en una nave; y aquella noche no tomaron nada. Empero venida la mañana, Jesús se puso en la ribera; mas los discípulos no sabían que era Jesús. Entonces les dice Jesús: ¿Hijos, tenéis algo de comer? Respondiéronle: No. Y él les dice: Echád la red a la derecha de la nave, y hallaréis. Echáronla pues, y ya no la podían en ninguna manera sacar, por la multitud de los peces. Dijo entonces aquel discípulo al cual amaba Jesús, a Pedro: El Señor es. Entonces Simón Pedro, como oyó que era el Señor, ciñóse de pescador, porque estaba desnudo, y echóse a la mar. Y los otros discípulos vinieron con la nave (porque no estaban lejos de tierra, sino como doscientos codos), trayendo la red con los peces. Y como llegaron a tierra, vieron ascuas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. Díceles Jesús: Traéd de los peces que tomasteis ahora. Subió Simón Pedro, y trajo la red a tierra, llena de grandes peces, ciento y cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió. Díceles Jesús: Veníd, y coméd. Y ninguno de los discípulos le osaba preguntar: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor. Entonces viene Jesús, y toma el pan, y dáles, y asimismo del pez. Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestó a sus discípulos, habiendo resucitado de entre los muertos. ¶ Pues como hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: ¿Simón, hijo de Jonás, me amas más que estos? Dícele: Sí, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos. Vuélvele a decir la segunda vez: ¿Simón, hijo de Jonás, me amas? Respóndele: Sí, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis ovejas. Dícele la tercera vez: ¿Simón, hijo de Jonás, me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez. ¿Me amas? Y le dice: Señor, tú sabes todas las cosas: tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas. De cierto, de cierto te digo, que cuando eras más mozo, te ceñías, e ibas donde querías; mas cuando ya fueres viejo, extenderás tus manos, y ceñirte ha otro, y te llevará donde no querrías. Y esto dijo, dando a entender con que muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, dícele: Sígueme. Entonces volviéndose Pedro, ve a aquel discípulo al cual amaba Jesús que seguía, el que también se había recostado sobre su pecho en la cena, y le había dicho: ¿Señor, quién es el que te ha de entregar? Así que, como Pedro vio a éste, dice a Jesús: ¿Señor, y qué será de éste? Dícele Jesús: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué se te da a ti? Sígueme tú. Salió pues este dicho entre los hermanos, que aquel discípulo no había de morir; mas Jesús no le dijo: No morirá; sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué se te da a ti? Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero. Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, que si se escribiesen cada una por sí, ni aun en el mundo pienso que cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén.
Evening Prayer — Second Lesson
1 Peter 4
Pues que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también estád armados del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado; Para que ya el tiempo que queda en carne, viva, no a las concupiscencias de los hombres, sino a la voluntad de Dios. Porque nos debe bastar que el tiempo pasado de nuestra vida hayamos hecho la voluntad de los Gentiles, cuando conversábamos en lujurias, en concupiscencias, en embriagueces, en glotonerías, en beberes, y en abominables idolatrías. En lo cual les parece cosa extraña de que vosotros no corráis juntamente con ellos en el mismo desenfrenamiento de disolución, ultrajándoos: Los cuales darán cuenta al que está aparejado para juzgar los vivos y los muertos. Porque por esto ha sido predicado también el evangelio a los muertos; para que sean juzgados según los hombres en la carne, mas vivan según Dios en el espíritu. Mas el fin de todas las cosas se acerca. Sed pues templados, y velád en oración. Y sobre todo tenéd entre vosotros ferviente caridad; porque la caridad cubrirá la multitud de pecados. Hospedáos amorosamente los unos a los otros sin murmuraciones. Cada uno según el don que ha recibido, adminístrelo a los otros, como buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios. Si alguno habla, hable conforme a los oráculos de Dios: si alguno ministra, ministre conforme a la virtud que Dios da: para que en todas cosas sea Dios glorificado por medio de Jesu Cristo, al cual es gloria, e imperio para siempre jamás. Amén. Carísimos, no os maravilléis cuando sois examinados por fuego, (lo cual se hace para vuestra prueba,) como si alguna cosa peregrina os aconteciese; Mas antes, en que sois participantes de las aflicciones de Cristo, regocijáos; para que también en la revelación de su gloria os regocijéis saltando de gozo. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados; porque el Espíritu de gloria, y de Dios reposa sobre vosotros. Cierto según ellos él es blasfemado, mas según vosotros es glorificado. Así que no sea ninguno de vosotros afligido como homicida, o ladrón, o malhechor, o explorador de lo ajeno. Pero si alguno es afligido como Cristiano, no se avergüence, antes glorifique a Dios en esta parte. Porque ya es tiempo que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿qué fin será el de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y si el justo es dificultosamente salvo, ¿adónde parecerá el infiel, y el pecador? Por lo que, aun los que son afligidos según la voluntad de Dios, encomiéndenle sus almas, haciendo bien, como a su fiel Creador.
Gospel
Luke 2:1-20
Y aconteció en aquellos días, que salió un edicto de parte de Augusto César, para que toda la tierra fuese empadronada. Este empadronamiento primero fue hecho, siendo presidente de la Siria Cirenio, E iban todos para ser empadronados cada uno a su ciudad. Y subió José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; Para ser empadronado, con María su mujer desposada con él, la cual estaba preñada. Y aconteció, que estando ellos allí, los días en que ella había de parir se cumplieron. Y parió a su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y le acostó en el pesebre; porque no había lugar para ellos en el mesón. Y había pastores en la misma tierra, que velaban, y guardaban las velas de la noche sobre su ganado. Y, he aquí, el ángel del Señor vino sobre ellos; y la claridad de Dios los cercó de resplandor de todas partes, y tuvieron gran temor. Mas el ángel les dijo: No temáis, porque, he aquí, os doy nuevas de gran gozo, que será a todo el pueblo: Que os es nacido hoy Salvador, que es el Señor, el Cristo, en la ciudad de David. Y esto os será por señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, echado en el pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel multitud de ejércitos celestiales, que alababan a Dios, y decían: Gloria en las alturas a Dios, y en la tierra paz, y a los hombres buena voluntad. Y aconteció, que como los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores dijeron los unos a los otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos este negocio que ha hecho Dios, y nos ha mostrado. Y vinieron a priesa, y hallaron a María, y a José, y al niño acostado en el pesebre. Y viéndolo, hicieron notorio lo que les había sido dicho del niño. Y todos los que lo oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. Mas María guardaba todas estas cosas confiriéndolas en su corazón. Y se volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como les había sido dicho.
Gospel
John 3:1-8
Y había un hombre de los Fariseos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los Judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabbi, sabemos que eres un maestro venido de Dios; porque nadie puede hacer estos milagros que tú haces, si no fuere Dios con él. Respondió Jesús, y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios. Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer, siendo viejo? ¿puede entrar segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no renaciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Necesario os es nacer otra vez. El viento de donde quiere sopla; y oyes su sonido, mas ni sabes de donde viene, ni donde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
Gospel
Matthew 5
Y viendo Jesús las multitudes, subió a un monte; y sentándose él, se llegaron a él sus discípulos. Y abriendo él su boca, les enseñaba, diciendo: Bienaventurados los pobres en espíritu; porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los tristes; porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos; porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia; porque ellos serán hartos. Bienaventurados los misericordiosos; porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón; porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores; porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia; porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois, cuando os maldijeren, y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo. Regocijáos y alegráos; porque vuestro galardón es grande en los cielos; que así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. ¶ Vosotros sois la sal de la tierra; y si la sal perdiere su sabor, ¿con qué será salada? no vale más para nada; sino que sea echada fuera, y sea hollada de los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. La ciudad asentada sobre el monte no se puede esconder. Ni se enciende la luz, y se pone debajo de un almud, sino en el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así pues alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. ¶ No penséis que he venido para invalidar la ley, o los profetas: no he venido para invalidarlos, sino para cumplirlos. Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota, ni un tilde perecerá de la ley, sin que todas las cosas sean cumplidas. De manera que cualquiera que quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los hiciere, y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Porque yo os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. ¶ Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; mas cualquiera que matare, estará expuesto a juicio. Yo pues os digo, que cualquiera que se enojare sin razón con su hermano, estará expuesto a juicio; y cualquiera que dijere a su hermano: Raca, estará expuesto al concilio; y cualquiera que a su hermano dijere: Insensato, estará expuesto al fuego del infierno. Por tanto si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares, que tu hermano tiene algo contra ti, Deja allí tu presente delante del altar, y vé: vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces vé, y ofrece tu presente. Pónte de acuerdo con tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al ministro; y seas echado en prisión. De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el postrer cornado. ¶ Oísteis que fue dicho a los antiguos: No cometerás adulterio: Yo pues os digo, que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer, sácale, y échale de ti; que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te fuere ocasión de caer, córtala, y échala de ti: que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. ¶ También fue dicho: Cualquiera que despidiere a su mujer, déle carta de divorcio. Mas yo os digo, que el que despidiere a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casare con la despedida, comete adulterio. ¶ También oísteis que fue dicho a los antiguos: No te perjurarás; mas cumplirás al Señor tus juramentos. Yo pues os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; Ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás; porque no puedes hacer un cabello blanco o negro. Mas sea vuestro hablar, Sí, sí: No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. ¶ Oísteis que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo; y diente por diente: Mas yo os digo: que no resistáis al mal: antes a cualquiera que te hiriere en tu mejilla derecha, vuélvele también la otra. Y al que quisiere ponerte a pleito, y tomarte tu ropa, déjale también la capa. Y a cualquiera que te forzare a ir una milla, ve con él dos. Al que te pidiere, dále; y al que quisiere tomar de ti prestado, no le rehúses. ¶ Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo; y aborrecerás a tu enemigo. Yo pues os digo: Amád a vuestros enemigos: bendecíd a los que os maldicen: hacéd bien a los que os aborrecen, y orád por los que os calumnian y os persiguen; Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos; y llueve sobre justos e injustos. Porque si amareis a los que os aman, ¿qué galardón tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludareis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los publicanos? Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
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