Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
First Reading
Acts 4:23-31
¶ Y sueltos ellos, vinieron a los suyos, y contaron lo que los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos les habían dicho. Los cuales habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Señor, tú eres Dios, que hiciste el cielo y la tierra, la mar, y todas las cosas que en ellos están: Que por la boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué han bramado los paganos, y los pueblos han pensado cosas vanas? Se levantaron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron a una contra el Señor, y contra su Cristo. Porque verdaderamente se juntaron contra tu Santo Hijo Jesús, al cual ungiste, Heródes, y Poncio Pilato, con los Gentiles, y el pueblo de Israel, Para hacer lo que tu mano y tu consejo antes habían determinado que había de ser hecho. Y ahora, Señor, pon los ojos en sus amenazas, y da a tus siervos que con toda confianza hablen tu palabra. Extendiendo tu mano para que sanidades, y milagros, y prodigios sean hechos por el nombre de tu Santo Hijo Jesús. Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados se conmovió; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron animosamente la palabra de Dios.
First Reading
Deuteronomy 24
Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si después no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa torpe, escribirle ha carta de repudio, y dársela ha en su mano, y enviarla ha de su casa. Y salida de su casa, irse ha, y casarse ha con otro varón. Y si la aborreciere el varón postrero, y le escribiere carta de repudio, y se la diere en su mano, y la enviare de su casa, o si muriere el varón postrero, que la tomó para sí por mujer; No podrá su marido el primero, que la envió, volverla a tomar, para que sea su mujer, después que fue inmunda, porque es abominación delante de Jehová, y no contaminarás la tierra, que Jehová tu Dios te da por heredad. ¶ Cuando tomare alguno mujer nueva, no saldrá a la guerra, ni pasará sobre él alguna cosa: libre será en su casa por un año para alegrar a su mujer que tomó. ¶ No tomarás por prenda la muela de abajo y la muela de arriba; porque es prendar la vida. ¶ Cuando fuere hallado alguno que haya hurtado persona de sus hermanos los hijos de Israel, y hubiere mercadeado con ella, o la hubiere vendido, el tal ladrón morirá, y quitarás el mal de en medio de ti. ¶ Guárdate de llaga de lepra, guardando mucho, y haciendo según todo lo que os enseñaren los sacerdotes Levitas; como les he mandado lo guardaréis para hacer. Acuérdate de lo que hizo Jehová tu Dios a María en el camino, después que salisteis de Egipto. ¶ Cuando dieres a tu prójimo alguna cosa emprestada, no entrarás en su casa para tomarle prenda: Fuera estarás, y el hombre a quien prestaste te sacará a fuera la prenda. Y si fuere hombre pobre, no duermas con su prenda. Volviendo le volverás la prenda cuando el sol se ponga, porque duerma en su ropa; y bendecirte ha, y a ti será justicia delante de Jehová tu Dios. ¶ No hagas violencia al jornalero pobre y menesteroso así de tus hermanos como de tus extranjeros, que están en tu tierra en tus ciudades. En su día le darás su jornal, y el sol no se pondrá sobre él, porque pobre es, y con el sustenta su vida: porque no clame contra ti a Jehová, y sea en ti pecado. ¶ Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres, cada uno morirá por su pecado. ¶ No torcerás el derecho del peregrino y del huérfano: ni tomarás por prenda la ropa de la viuda. Mas acuérdate que fuiste siervo en Egipto, y de allí te rescató Jehová tu Dios: por tanto yo te mando que hagas esto. ¶ Cuando segares tu segada en tu campo, y olvidares alguna gavilla en el campo, no volverás a tomarla: del extranjero, o del huérfano, o de la viuda será: porque te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos. Cuando sacudieres tus olivas, no ramonearás tras ti: del extranjero, y del huérfano, y de la viuda será: Cuando vendimiares tu viña, no rebuscarás tras ti, del extranjero, y del huérfano, y de la viuda será. Y acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto: por tanto yo te mando que hagas esto.
First Reading
1 Samuel 9:1-21
Y había un varón de Ben-jamín hombre valeroso, el cual se llamaba Cis, hijo de Abiel, hijo de Seor, hijo de Becorat, hijo de Afias, hijo de un varón de Jemini: Este tenía un hijo que se llamaba Saul, mancebo y hermoso, que entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él: del hombro arriba sobrepujaba a todo el pueblo. Y habíanse perdido las asnas de Cis padre de Saul: y dijo Cis a Saul su hijo: Toma ahora contigo alguno de los criados, y levántate, y vé a buscar las asnas. Y él pasó el monte de Efraím y de allí pasó en la tierra de Salisa: y no las hallaron. Y pasaron por la tierra de Salim, y tampoco. Y pasaron por la tierra de Jemini, y no las hallaron. Y cuando vinieron a la tierra de Suf, Saul dijo a su criado que tenía consigo: Ven, volvámosnos porque quizá mi padre, dejadas las asnas, estará congojado por nosotros. Y él le respondió: He aquí ahora que en esta ciudad está el varón de Dios, que es varón insigne: todas las cosas que él dijere, sin duda vendrán. Vamos ahora allá: quizá nos enseñará nuestro camino por donde vayamos. Y Saul respondió a su criado: Vamos pues: mas ¿qué llevaremos al varón? Porque el pan de nuestras alforjas se ha acabado, y no tenemos que presentar al varón de Dios: porque ¿qué tenemos? Entonces tornó el criado a responder a Saul, diciendo: He aquí, se halla en mi mano un cuatro de siclo de plata; esto daré al varón de Dios, porque nos declare nuestro camino. (Antiguamente en Israel cualquiera que iba a consultar a Dios, decía así: Veníd y vamos hasta el vidente; porque el que ahora se llama profeta, antiguamente era llamado, vidente.) Dijo pues Saul a su criado: Bien dices: ea pues vamos. Y fueron a la ciudad, donde estaba el varón de Dios: Y cuando subían por la cuesta de la ciudad, hallaron unas mozas que salían por agua, a las cuales dijeron: ¿Está en este lugar el vidente? Y ellas respondiéndoles, dijeron: Si. Héle aquí, delante de ti; dáte pues priesa, porque hoy ha venido a la ciudad; porque el pueblo tiene hoy sacrificio en el alto: Y cuando entrareis en la ciudad, luego le hallaréis, antes que suba al alto a comer; porque el pueblo no comerá hasta que él haya venido; porque él ha de bendecir el sacrificio, y después comerán los convidados. Subíd pues ahora, porque ahora le hallaréis. Y ellos subieron a la ciudad, y cuando estuvieron en medio de la ciudad, he aquí Samuel que salía delante de ellos para subir al alto. Y un día antes que Saul viniese, Jehová había revelado al oído de Samuel, diciendo: Mañana a esta misma hora, yo enviaré a ti un varón de la tierra de Ben-jamín, al cual ungirás por príncipe sobre mi pueblo Israel: y este salvará mi pueblo de mano de los Filisteos: porque yo he mirado a mi pueblo, porque su clamor ha llegado hasta mí. Y Samuel miró a Saul, y Jehová le dijo: He aquí este es el varón del cual te dije: Este señoreará a mi pueblo. Y llegando Saul a Samuel en medio de la puerta, díjole: Ruégote que me enseñes donde está la casa del vidente. Y Samuel respondió a Saul, y dijo: Yo soy el vidente: sube delante de mí al alto, y coméd hoy conmigo; y por la mañana te despacharé, y te descubriré todo lo que está en tu corazón. Y de las asnas que se te perdieron hoy ha tres días, pierde cuidado de ellas, porque ya son halladas. ¿Mas cuyo es todo el deseo de Israel, sino tuyo, y de toda la casa de tu padre? Y Saul respondió y dijo: ¿No soy yo hijo de Jemini, de las más pequeñas tribus de Israel? ¿Y mi familia la más pequeña de todas las familias de la tribu de Ben-jamín? ¿Pues, por qué me has dicho cosa semejante?
Morning Prayer — First Lesson
2 Samuel 20
A caso estaba allí un hombre perverso que se llamaba Seba, hijo de Bocri, varón de Jemini; este tocó corneta, diciendo: No tenemos nosotros parte en David, ni heredad en el hijo de Isaí: Israel vuélvase cada uno a sus estancias. Así se fueron de en pos de David todos los varones de Israel, y seguían a Seba, hijo de Bocri; mas los que eran de Judá estuvieron llegados a su rey, desde el Jordán hasta Jerusalem. Y David vino a su casa a Jerusalem: y tomó el rey las diez mujeres concubinas que había dejado para guardar la casa, y púsolas en una casa en guarda, y dióles de comer, y nunca más entró a ellas, y quedaron encerradas hasta que murieron, en viudez de vida. ¶ Y el rey dijo a Amasa: Júntame los varones de Judá para el tercero día: y tú también te hallarás aquí presente. Y fue Amasa a juntar a Judá, y detúvose más que el tiempo, que le había sido señalado. Y dijo David a Abisaí: Seba, hijo de Bocri, nos hará ahora más mal que Absalom: toma pues tú los siervos de tu señor, y vé tras él, porque él no halle las ciudades fortificadas, y se nos vaya de delante. Entonces salieron en pos de él los varones de Joab, y los Cereteos, y Feleteos, y todos los valientes hombres salieron de Jerusalem para ir tras Seba, hijo de Bocri. Ellos estaban cerca de la grande peña, que está en Gabaón, y Amasa les salió al encuentro. Y Joab estaba ceñido sobre su ropa que tenía vestida, sobre la cual tenía ceñida una espada pegada a sus lomos en su vaina, la cual salió, y cayó. Y Joab dijo a Amasa: ¿Tienes paz hermano mío? Y tomó Joab con la diestra la barba de Amasa para besarle: Y Amasa no se guardó de la espada que Joab tenía en la mano: y él le hirió con la espada en la quinta costilla, y derramó sus entrañas por tierra, y cayó muerto sin darle segundo golpe. Y Joab y Abisaí su hermano fueron tras Seba, hijo de Bocri. Y uno de los criados de Joab se paró junto a él, diciendo: Cualquiera que amare a Joab y a David, vaya tras de Joab. Y Amasa se había revolcado en la sangre en mitad del camino; y viendo aquel hombre que todo el pueblo se paraba, apartó a Amasa del camino al campo, y echó sobre él una vestidura, porque veía que todos los que venían, se paraban junto a él. Y estando él ya apartado del camino, todos los que seguían a Joab pasaron, yendo tras Seba, hijo de Bocri. ¶ Y él pasó por todas las tribus de Israel hasta Abel, y Bet-maaca, y todo Barim: y juntáronse, y siguiéronle también. Y vinieron, y cercáronle en Abel y Bet-maaca, y pusieron baluarte contra la ciudad, y el pueblo se puso al muro: y todo el pueblo que estaba con Joab trabajaba de trastornar el muro. Entonces una mujer sabia dio voces de la ciudad, diciendo: Oíd, oíd: ruégoos que digáis a Joab que se llegue acá, para que yo hable con él. Y como él se acercó a ella, dijo la mujer: ¿Eres tú Joab? Y él respondió: Yo soy. Y ella le dijo: Oye las palabras de tu sierva. Y él respondió: Oigo. Entonces ella tornó a hablar, diciendo: Antiguamente solían hablar, diciendo: Quién preguntare, pregunte en Abela: y así concluían. Yo soy de las pacíficas y fieles de Israel, y tú procuras de matar una ciudad, que es madre en Israel. ¿Por qué destruyes la heredad de Jehová? Y Joab respondió, diciendo: Nunca tal, nunca tal me acontezca: que yo destruya ni deshaga. La cosa no es así: mas un hombre del monte de Efraím, que se llama Seba, hijo de Bocri, ha levantado su mano contra el rey David: dádnos a este solo, y yo me iré de la ciudad. Y la mujer dijo a Joab: He aquí, su cabeza te será echada desde el muro. Y la mujer vino a todo el pueblo con su sabiduría, y ellos cortaron la cabeza a Seba, hijo de Bocri, y echáronla a Joab: y él tocó la corneta, y esparciéronse todos de la ciudad, cada uno a su estancia: y Joab se volvió al rey a Jerusalem. Y Joab fue puesto sobre todo el ejército de Israel: y Banaías, hijo de Joiada, sobre los Cereteos y Feleteos. Y Aduram sobre los tributos: y Josafat, hijo de Ahilud, el canciller: Y Siba escriba: y Sadoc y Abiatar, sacerdotes: E Ira Jaireo fue sacerdote de David.
Epistle
Wisdom 5:1-5
First Reading
Daniel 12
Mas en aquel tiempo Micael el gran príncipe, que está por los hijos de tu pueblo, se levantará; y será tiempo de angustia, cual nunca fue después que hubo gente hasta entonces: mas en aquel tiempo tu pueblo escapará, es a saber, todos los que se hallaren escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza, y confusión perpetua. Y los entendidos resplandecerán, como el resplandor del firmamento; y los que enseñan a justicia la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad. Tú pues, Daniel, cierra las palabras, y sella el libro hasta el tiempo del fin: pasarán muchos, y multiplicarse ha la ciencia. Y yo Daniel miré, y he aquí otros dos que estaban, el uno de esta parte a la orilla del río, y el otro de la otra parte, a la orilla del río. Y uno dijo al varón vestido de lienzos, que estaba sobre las aguas del río: ¿Cuándo será el fin de las maravillas? Y oí al varón vestido de lienzos que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el viviente en los siglos: Que por tiempo, tiempos, y la mitad; y cuando se acabare el esparcimiento del escuadrón del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas. ¶ Y yo oí, mas no entendí; y dije: Señor mío, ¿qué es el cumplimiento de estas cosas? Y dijo: Anda, Daniel, que estas palabras serán cerradas y selladas hasta el tiempo del cumplimiento. Muchos serán limpios, y emblanquecidos, y purgados; e impíos se empeorarán, y ninguno de los impíos entenderá: mas entenderán los entendidos. Mas desde el tiempo que fuere quitado el continuo sacrificio, hasta la abominación espantosa, habrá mil y doscientos y noventa días. Bienaventurado el que esperare, y llegare hasta mil y trescientos y treinta y cinco días. Y tú irás a el fin, y reposarás, y levantarte has en tu suerte al fin de los días.
Morning Prayer — Second Lesson
Acts 21
Y fue que como navegamos habiéndonos arrancado de ellos, vinimos camino derecho a Coos, y el día siguiente a Rodas, y de allí a Patara. Y hallando una nave que pasaba a Fenicia, nos embarcamos, y partimos. Y como comenzó a mostrársenos Chipre, dejándola a mano izquierda, navegamos a Siria, y vinimos a Tiro; porque la nave había de descargar allí su carga. Y nos quedamos allí siete días, habiendo hallado discípulos, los cuales decían a Pablo por el Espíritu, que no subiese a Jerusalem. Y cumplidos aquellos días, nos partimos, acompañándonos todos con sus mujeres e hijos hasta fuera de la ciudad; y puestos de rodillas en la ribera, oramos. Y abrazándonos los unos a los otros, subimos en la nave, y ellos se volvieron a sus casas. Y nosotros, cumplida la navegación, vinimos de Tiro a Tolemaida, y habiendo saludado a los hermanos, nos quedamos con ellos un día. Y al otro día, partidos Pablo y los que con él estábamos, vinimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, el cual era uno de los siete, posamos con él. Y éste tenía cuatro hijas vírgenes que profetizaban. Y quedándonos allí por muchos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo. El cual como vino a nosotros, tomó el ceñidor de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Al varón, cuyo es este ceñidor, así le atarán los Judíos en Jerusalem, y le entregarán en manos de los Gentiles. Lo cual como oímos, le rogamos nosotros, y los de aquel lugar, que no subiese a Jerusalem. Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando, y quebrantándome el corazón? porque yo estoy presto no solo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalem por el nombre del Señor Jesús. Y como no le pudimos persuadir, cesamos de instarle, diciendo: Hágase la voluntad del Señor. ¶ Y después de estos días, apercibidos, subimos a Jerusalem. Y vinieron también con nosotros de Cesarea algunos de los discípulos, trayendo consigo a un Mnasón de Chipre, discípulo antiguo con el cual posásemos. Y como llegamos a Jerusalem, los hermanos nos recibieron de buena voluntad. Y el día siguiente Pablo entró con nosotros a Santiago, y todos los ancianos se juntaron. Y habiéndolos saludado, les contó por menudo lo que Dios había hecho entre los Gentiles por su ministerio. Y ellos como lo oyeron, glorificaron al Señor; y le dijeron: Ya ves, hermano, cuantos millares de Judíos hay que han creído; y todos son celadores de la ley: Y han oído decir de ti, que enseñas a apartarse de Moisés a todos los Judíos que están entre los Gentiles, diciendo, que no han de circuncidar a sus hijos, ni andar según las costumbres. ¿Qué, pues, se ha de hacer? En todo caso la multitud ha de juntarse; porque oirán que has venido. Haz, pues, esto que te decimos: Tenemos cuatro varones que tienen voto sobre sí: Tomando a estos, santifícate con ellos, y gasta con ellos para que raigan sus cabezas; y que entiendan todos que no hay nada de lo que de ti han oído decir; sino que tú mismo andas también según orden, y guardas la ley. Empero en cuanto a los que de los Gentiles han creído, nosotros hemos escrito; y determinamos, que no guarden nada de esto: solamente que se abstengan de lo que fuere sacrificado a los ídolos, y de sangre, y de estrangulado, y de fornicación. ¶ Entonces Pablo, tomó a aquellos varones, y el día siguiente santificado con ellos, entró en el templo, anunciando ser cumplidos los días de la santificación, hasta ser ofrecida ofrenda por cada uno de ellos. Y como se acababan los siete días, unos Judíos de Asia, como le vieron en el templo, alborotaron todo el pueblo, y le echaron mano, Dando voces, y diciendo: Varones Israelitas ayudád: éste es el hombre que por todas partes enseña a todos contra el pueblo, y contra la ley, y contra este lugar; y aun además de esto ha metido los Gentiles en el templo, y ha contaminado este santo lugar. (Porque habían visto antes a Trófimo Efesio en la ciudad con él, el cual pensaban que Pablo había metido en el templo.) Así que toda la ciudad se alborotó, y se hizo un concurso de pueblo; y tomando a Pablo le llevaban arrastrando fuera del templo, y luego las puertas fueron cerradas. Y procurando ellos de matarle, fue dado aviso al tribuno de la compañía, que toda Jerusalem estaba alborotada. El cual luego tomando soldados y centuriones, corrió a ellos. Y ellos como vieron al tribuno y a los soldados, cesaron de golpear a Pablo. Entonces llegando el tribuno, le prendió, y le mandó atar con dos cadenas; y le preguntó quién era, y que había hecho. Y unos gritaban una cosa, y otros, otra, de entre la multitud; y como no podía entender nada de cierto a causa del alboroto, le mandó llevar a la fortaleza. Y cuando llegó a las gradas, aconteció que fue llevado acuestas por los soldados a causa de la violencia del pueblo. Porque la multitud de pueblo venía detrás gritando: Afuera con él. Y como iban a meter a Pablo en la fortaleza, dijo al tribuno: ¿Me será lícito hablar contigo? Y él dijo: ¿Sabes tú Griego? ¿No eres tú aquel Egipcio que levantaste una sedición antes de estos días, y sacaste al desierto cuatro mil hombres salteadores? Entonces Pablo le dijo: Yo de cierto soy hombre Judío, ciudadano de Tarso, ciudad no oscura de Cilicia: empero ruégote que me permitas que hable al pueblo. Y como él se lo permitió, Pablo estando en pie en las gradas, hizo señal con la mano al pueblo; y hecho grande silencio, les habló en lengua Hebrea, diciendo:
Responsorial Psalm
Psalm 29
Dad a Jehová, o! hijos de fuertes, dad a Jehová la gloria y la fortaleza. Dad a Jehová la gloria de su nombre: humilláos a Jehová en el glorioso santuario. Voz de Jehová sobre las aguas: el Dios de gloria hizo tronar: Jehová, sobre las muchas aguas. Voz de Jehová con potencia: voz de Jehová con gloria. Voz de Jehová que quebranta los cedros; y quebrantó Jehová los cedros del Líbano. E hízolos saltar como los becerros: al Líbano, y al Sirión como hijos de unicornios. Voz de Jehová que corta llamas de fuego. Voz de Jehová que hará temblar al desierto: hará temblar Jehová al desierto de Cádes. Voz de Jehová que hará estar de parto a las ciervas, y desnudará a las breñas: y en su templo todos los suyos le dicen gloria. Jehová estuvo en el diluvio, y asentóse Jehová por rey para siempre. Jehová dará fortaleza a su pueblo: Jehová bendecirá a su pueblo en paz.
Gospel
John 15:1-7
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano en mí que no lleva fruto, le quita; y todo aquel que lleva fruto, le limpia, para que lleve más fruto. Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado. Permanecéd en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no permaneciere en la vid, así ni vosotros, si no permaneciereis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto (porque sin mí nada podéis hacer.) Si alguno no permaneciere en mí, será echado fuera como mal pámpano, y se secará; y los cogen, y échanlos en el fuego, y arden. Si permaneciereis en mí, y mis palabras permanecieren en vosotros, todo lo que quisiereis pediréis, y os será hecho.
Responsorial Psalm
Psalm 105
Alabád a Jehová, invocád su nombre: hacéd notorias sus obras en los pueblos. Cantád a él, decíd salmos a él: hablád de todas sus maravillas. Gloriáos en su nombre santo: alégrese el corazón de los que buscan a Jehová. Buscád a Jehová, y a su fortaleza: buscád su rostro siempre. Acordáos de sus maravillas, que hizo: de sus prodigios, y de los juicios de su boca, Simiente de Abraham su siervo: hijos de Jacob sus escogidos. El es Jehová nuestro Dios: en toda la tierra están sus juicios. Acordóse para siempre de su alianza: de la palabra que mandó para mil generaciones: La cual concertó con Abraham, y de su juramento a Isaac. Y establecióla a Jacob por decreto, a Israel por concierto eterno, Diciendo: A ti daré la tierra de Canaán, por cordel de vuestra heredad. Siendo ellos pocos hombres en número, y extranjeros en ella. Y anduvieron de gente en gente: de un reino a otro pueblo. No consintió que hombre los agraviase: y por causa de ellos castigó a los reyes. No toquéis en mis ungidos: ni hagáis mal a mis profetas. Y llamó a la hambre sobre la tierra: y toda fuerza de pan quebrantó. Envió un varón delante de ellos: por siervo fue vendido José. Afligieron sus pies con grillos: en hierro entró su persona, Hasta la hora que llegó su palabra: el dicho de Jehová le purificó. Envió el rey, y soltóle: el señor de los pueblos, y le desató. Púsole por señor de su casa: y por enseñoreador en toda su posesión. Para echar presos sus príncipes, como él quisiese; y enseñó sabiduría a sus viejos. Y entró Israel en Egipto: y Jacob fue extranjero en la tierra de Cam. E hizo crecer su pueblo en gran manera: e hízole fuerte más que sus enemigos. Volvió el corazón de ellos, para que aborreciesen a su pueblo: para que pensasen mal contra sus siervos. Envió a su siervo Moisés: a Aarón, al cual escogió. Pusieron en ellos las palabras de sus señales, y sus prodigios en la tierra de Cam. Echó tinieblas, e hizo oscuridad, y no fueron rebeldes a su palabra. Volvió sus aguas en sangre, y mató sus pescados. Engendró ranas su tierra en las camas de sus reyes. Dijo, y vino una mezcla de diversas moscas, piojos en todo su término. Volvió sus lluvias en granizo: en fuego de llamas en su tierra. E hirió sus viñas, y sus higueras; y quebró los árboles de su término. Dijo, y vino langosta, y pulgón sin número; Y comió toda la yerba de su tierra, y comió el fruto de su tierra. E hirió a todos los primogénitos en su tierra, el principio de toda su fuerza. Y sacólos con plata y oro; y no hubo en sus tribus enfermo. Egipto se alegró en su salida; porque había caído sobre ellos el terror de ellos. Extendió una nube por cubierta, y fuego para alumbrar la noche. Pidieron, e hizo venir codornices; y de pan del cielo les hartó. Abrió la peña, y corrieron aguas; fueron por las securas como un río. Porque se acordó de su santa palabra con Abraham su siervo. Y sacó a su pueblo con gozo; con júbilo a sus escogidos. Y dióles las tierras de los Gentiles: y los trabajos de las naciones heredaron: Para que guardasen sus estatutos; y conservasen sus leyes. Alelu-Jah.
Responsorial Psalm
Psalm 114
En saliendo Israel de Egipto, la casa de Jacob del pueblo bárbaro, Judá fue por su santidad: Israel su señorío. La mar vio, y huyó: el Jordán se volvió atrás. Los montes saltaron como carneros; los collados, como hijos de ovejas. ¿Qué tuviste mar, que huiste? ¿Jordán qué te volviste atrás? ¿Los montes saltasteis como carneros, y los collados como hijos de ovejas? A la presencia del Señor tiembla la tierra, a la presencia del Dios de Jacob. El cual tornó la peña en estanque de aguas, y la roca en fuente de aguas.
Responsorial Psalm
Psalm 109
¡O Dios de mi alabanza! no calles: Porque boca de impío, y boca de engañador se han abierto sobre mí: han hablado de mí con lengua mentirosa. Y con palabras de odio me rodearon; y pelearon contra mí sin causa. En pago de mi amor me han sido adversarios; y yo, hacía oración. Y pusieron contra mí mal por bien; y odio por mi amor. Pon sobre él al impío, y Satanás esté a su diestra. Cuando fuere juzgado, salga por impío, y su oración sea para pecado. Sean sus días pocos: tome otro su oficio. Sean sus hijos huérfanos; y su mujer viuda. Y anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; y procuren de sus desiertos. Enrede el acreedor todo lo que tiene; y extraños saqueen su trabajo. No tenga quien le haga misericordia; ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos. Su posteridad sea talada: en segunda generación sea raído su nombre. Venga en memoria cerca de Jehová la maldad de sus padres; y el pecado de su madre no sea raído. Estén delante de Jehová siempre; y él corte de la tierra su memoria. Por cuanto no se acordó de hacer misericordia; y persiguió al varón afligido, y menesteroso, y quebrantado de corazón, para matarle. Y amó la maldición, y vínole; y no quiso la bendición, y ella se alejó de él. Y vistióse de maldición como de su vestido; y entró como agua en sus entrañas, y como aceite en sus huesos. Séale como vestido con que se cubra; y en lugar de cinto con que siempre se ciña. Este sea el salario, de parte de Jehová, de los que me calumnían; y los que hablan mal contra mi alma. Y tú, Jehová Señor, haz conmigo por causa de tu nombre: escápame, porque tu misericordia es buena. Porque yo soy afligido y necesitado; y mi corazón está herido dentro de mí. Como la sombra cuando declina me voy; soy sacudido como langosta. Mis rodillas están enflaquecidas a causa del ayuno; y mi carne está falta de gordura. Yo he sido a ellos oprobio: mirábanme, y meneaban su cabeza. Ayúdame, Jehová Dios mío: sálvame conforme a tu misericordia; Y entiendan que esta es tu mano; que tú, Jehová, has hecho esto. Maldigan ellos, y bendigas tú; levántense, mas sean avergonzados: y tu siervo sea alegrado. Sean vestidos de vergüenza los que me calumnían; y sean cubiertos como de manto de su confusión. Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca; y en medio de muchos le loaré: Porque él se pondrá a la diestra del pobre; para librar su alma de los que juzgan.
Evening Prayer — First Lesson
2 Samuel 21
Y en los días de David hubo hambre por tres años, uno tras otro: y David consultó a Jehová, y Jehová le dijo: Por Saul, y por la casa de sangres: porque mató a los Gabaonitas. Entonces el rey llamó a los Gabaonitas, y hablóles. Los Gabaonitas no eran de los hijos de Israel, sino de las restas de los Amorreos, a los cuales los hijos de Israel habían hecho juramento: mas Saul había procurado de matarlos con celo, por los hijos de Israel y de Judá. Y dijo David a los Gabaonitas: ¿Qué os haré, y con qué expiaré para que bendigáis a la heredad de Jehová? Y los Gabaonitas le respondieron: No tenemos nosotros pleito sobre plata, ni sobre oro con Saul y con su casa: ni queremos que hombre de Israel muera. Y él les dijo: Lo que vosotros dijereis os haré. Y ellos respondieron al rey: Aquel hombre que nos destruyó, y que maquinó contra nosotros, asolaremos que no quede nada de él, en todo el término de Israel. Dénsenos siete varones de sus hijos, para que los crucifiquemos a Jehová en Gabaa de Saul, el escogido de Jehová. Y el rey dijo: Yo los daré. Y el rey perdonó a Mifi-boset, hijo de Jonatán, hijo de Saul, por el juramento de Jehová, que hubo entre ellos, entre David y Jonatán, hijo de Saul: Mas tomó el rey dos hijos de Resfa, hija de Aia, los cuales ella había parido a Saul, es a saber a Armoni, y a Mifi-boset; y cinco hijos de Micol, hija de Saul, los cuales ella había parido a Adriel, hijo de Berzellai Molatita: Y entrególos en mano de los Gabaonitas, y ellos los crucificaron en el monte delante de Jehová, y murieron juntos aquellos siete, los cuales fueron muertos en el tiempo de la siega en los primeros días, en el principio de la siega de las cebadas. Y tomando Resfa, hija de Aia, un saco, tendiósele sobre un peñasco desde el principio de la segada hasta que llovió sobre ellos agua del cielo: y no dejó a ninguna ave del cielo sentarse sobre ellos de día, ni bestias del campo de noche. Y fue dicho a David lo que hacía Resfa, hija de Aia, concubina de Saul. Y fue David, y tomó los huesos de Saul, y los huesos de Jonatán su hijo, de los varones de Jabes de Galaad, que los habían hurtado de la plaza de Bet-sán, donde los habían colgado los Filisteos, cuando los Filisteos deshicieron a Saul en Gelboé. Y tomó los huesos de Saul, y los huesos de Jonatán su hijo, y juntaron también los huesos de los crucificados, Y sepultaron los huesos de Saul, y los de Jonatán su hijo en tierra de Ben-jamín, en Sela, en el sepulcro de Cis su padre: e hicieron todo lo que el rey había mandado: y Dios se aplacó con la tierra. ¶ Y los Filisteos tornaron a hacer guerra a Israel, y David descendió, y sus siervos con él, y pelearon con los Filisteos, y David se cansó. Y Jesbi-benob, el cual era de los hijos del gigante, y el peso de su lanza tenía trescientos siclos de metal, y él estaba vestido de nuevo, este había determinado de herir a David. Mas Abisaí, hijo de Sarvia, le socorrió, e hirió al Filisteo, y le mató. Entonces los varones de David le juraron, y dijeron: Nunca más de aquí adelante saldrás con nosotros en batalla, porque no mates la lámpara de Israel. Otra segunda guerra hubo después en Gob contra los Filisteos: entonces Sobocai Husatita hirió a Saf, que era de los hijos del gigante. Otra guerra hubo en Gob contra los Filisteos, en la cual Elhanán, hijo de Jaere-orgim de Belén, hirió a Goliat Geteo, el asta de la lanza del cual era como un enjullo de telar. Después hubo otra guerra en Get, donde hubo un varón de grande altura, el cual tenía doce dedos en las manos, y otros doce en los pies, que eran veinte y cuatro por cuenta: y también era de los hijos del gigante. Este desafió a Israel, y matóle Jonatán, hijo de Samma, hermano de David. Estos cuatro le habían nacido a Rafa en Get, los cuales cayeron por la mano de David, y por la mano de sus siervos.
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Ephesians 6
Hijos, obedecéd a vuestros padres en el Señor; que esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, (que es el primer mandamiento con promesa,) Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos; sino criádlos en la disciplina y amonestación del Señor. Siervos, obedecéd a los que son vuestros señores según la carne con temor y temblor, en la integridad de vuestro corazón, como a Cristo: No sirviendo al ojo, como los que agradan a los hombres; sino como siervos de Cristo, haciendo de ánimo la voluntad de Dios: Sirviendo con buena voluntad, como quien sirve al Señor, y no solo a los hombres: Sabiendo que el bien que cada uno hiciere, eso mismo recibirá del Señor, ya sea siervo, o ya sea libre. Y vosotros, señores, hacédles a ellos lo mismo, dejando las amenazas: sabiendo que el Señor de ellos y el vuestro está en los cielos; y no hay respeto de personas para con él. ¶ En fin, hermanos míos, sed fuertes en el Señor, y en el poder de su fortaleza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no solamente tenemos lucha con sangre y carne; sino con principados, con potestades, con los gobernadores de las tinieblas de este siglo, con malicias espirituales en lugares altos. Por tanto tomád toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y superado todo, estar en pie. Estád pues firmes, ceñidos los lomos de verdad; y vestidos de coraza de justicia; Y calzados los pies con la preparación del evangelio de paz: Sobre todo, tomando el escudo de la fe, con el cual podréis apagar todos los dardos encendidos del maligno. Y el yelmo de salud tomád, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios: Orando en todo tiempo con toda oración y ruego en el Espíritu, y velando para ello con toda instancia y suplicación por todos los santos; Y por mí, que me sea dada palabra con abrimiento de mi boca con confianza, para hacer notorio el misterio del evangelio: Por el cual soy embajador en cadenas: para que en ellas hable osadamente, como debo hablar. ¶ Mas porque también vosotros sepáis mis negocios, y lo que yo hago, todo os lo hará saber Tíquico, hermano amado, y fiel ministro en el Señor: El cual os he enviado para esto mismo, para que entendáis lo que pasa entre nosotros, y para que consuele vuestros corazones. Paz sea a los hermanos, y amor con fe de Dios Padre, y del Señor Jesu Cristo. Gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesu Cristo en incorrupción. Amén. ¶ Escrita de Roma a los Efesios por Tíquico.
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I John 1
Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos mirado, y nuestras manos han tocado, del Verbo de vida: (Porque la vida fue manifestada; y lo vimos, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos ha manifestado:) Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos para que también vosotros tengáis comunión con nosotros, y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesu Cristo. Y estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido. Pues éste es el mensaje que hemos oído de él mismo, y que os anunciamos a vosotros: Que Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si nosotros dijéremos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no hacemos la verdad. Mas si andamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesu Cristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si dijéremos que no tenemos pecado, engañámonos a nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad. Si dijéremos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
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2 Thessalonians 3:6-18
¶ Os denunciamos empero, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesu Cristo, que os apartéis de todo hermano que anduviere fuera de orden, y no conforme a la tradición que recibió de nosotros; Porque vosotros sabéis de qué manera es menester imitarnos; porque no nos hubimos desordenadamente entre vosotros: Ni comimos de balde el pan de nadie; antes trabajamos con trabajo y fatiga de noche y de día, por no ser gravosos a ninguno de vosotros. No porque no tuviésemos potestad, mas por darnos a vosotros por dechado, para que nos imitaseis. Porque aun estando con vosotros os denunciábamos esto: Que si alguno no quisiere trabajar, tampoco coma. Porque oímos que andan algunos entre vosotros fuera de orden, no ocupándose en cosa alguna, sino en indagar lo que no les importa. Y a los que son tales, mandámosles y rogámosles por nuestro Señor Jesu Cristo, que trabajando con silencio coman su propio pan. Mas vosotros, hermanos, no desfallezcáis en bien hacer. Y si alguno no obedeciere a nuestra palabra por esta epístola, notád al tal, y no le tratéis para que se avergüence. Empero no le tengáis como a enemigo, sino amonestádle como a hermano. Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz de toda manera. El Señor sea con todos vosotros. La salutación de mi propia mano, de Pablo, que es mi signo en todas mis cartas. Así yo escribo. La gracia del Señor nuestro Jesu Cristo sea con todos vosotros. Amén. ¶ La segunda carta a los Tesalonicenses fue escrita de Aténas.
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James 2:1-10
Hermanos míos, no tengáis la fe de nuestro Señor Jesu Cristo glorioso en acepción de personas. Porque si en vuestra congregación entra algún varón, que trae anillo de oro, vestido de preciosa ropa, y también entra un pobre vestido de vestidura vil, Y pusiereis los ojos en el que trae la vestidura preciosa, y le dijereis: Tú asiéntate aquí honoríficamente; y dijereis al pobre: Estáte tú allí en pie; o, siéntate aquí debajo del estrado de mis pies: ¿Vosotros, no hacéis ciertamente distinción dentro de vosotros mismos, y sois hechos jueces de pensamientos malos? Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios los pobres de este mundo, que sean ricos en fe, y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? Mas vosotros habéis afrentado al pobre. ¿Los ricos no os oprimen con tiranía, y ellos mismos os arrastran a los juzgados? ¿No blasfeman ellos el buen nombre que es invocado sobre vosotros? Si ciertamente vosotros cumplís la ley real conforme a la Escritura, es a saber: Amarás a tu prójimo como a ti mismo; bien hacéis; Mas si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y sois acusados de la ley como transgresores. Porque cualquiera que hubiere guardado toda la ley, y sin embargo se deslizare en un punto, es hecho culpado de todos.
Gospel
Matthew 4
Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo. Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre. Y llegándose a él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan pan. Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre; mas con toda palabra que sale por la boca de Dios. Entonces el diablo le pasa a la santa ciudad; y le puso sobre las almenas del templo, Y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo: que escrito está: Que a sus ángeles te encomendará; y te alzarán en sus manos, para que nunca hieras tu pie en piedra. Jesús le dijo: También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le pasa el diablo a un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria, Y le dice: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás; que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. El diablo entonces le dejó: y, he aquí, los ángeles llegaron, y le servían. ¶ Mas oyendo Jesús que Juan estaba preso, se volvió a Galilea; Y dejando a Nazaret, vino, y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y de Neftalím; Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaías, que dijo: La tierra de Zabulón, y la tierra de Neftalím, camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galilea de los Gentiles, Pueblo asentado en tinieblas, vio gran luz, y a los asentados en región y sombra de muerte, luz les esclareció. Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos; que el reino de los cielos se ha acercado. ¶ Y andando Jesús junto a la mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, que es llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores. Y díceles: Veníd en pos de mí, y haceros he pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron. Y pasando de allí, vio otros dos hermanos, Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la nave con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. Y ellos luego, dejando la nave, y a su padre, le siguieron. Y rodeó Jesús a toda Galilea enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad, y toda dolencia en el pueblo. Y corría su fama por toda la Siria; y traían a él todos los que tenían mal, los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lunáticos, y paralíticos; y los sanaba. Y le seguían grandes multitudes de pueblo de Galilea, y de Decápolis, y de Jerusalem, y de Judea, y de la otra parte del Jordán.
Evening Prayer — Second Lesson
2 Peter 3
Carísimos, yo os escribo ahora esta segunda carta, en las que despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento: Para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y de nuestro mandamiento, que somos apóstoles del Señor y Salvador: Sabiendo primero esto, que en los postrimeros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, Y diciendo: ¿En dónde está la promesa del advenimiento de él? Porque desde el tiempo en que los padres se durmieron, todas las cosas perseveran así como desde el principio de la creación. Porque ellos ignoran esto voluntariamente, que los cielos fueron en el tiempo antiguo, y la tierra que por agua y en agua está asentada por la palabra de Dios: Por lo cual el mundo de entonces pereció anegado por agua. Empero los cielos que son ahora, y la tierra, son conservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio, y de la perdición de los hombres impíos. Mas, oh amados, no ignoréis una cosa, y es, que un día delante del Señor es como mil años, y mil años son como un día. El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; empero es paciente para con nosotros, no deseando que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento. Mas el día del Señor vendrá como ladrón en la noche, en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra, y las obras que en ella haya, serán enteramente quemadas. Pues como sea así que todas estas cosas han de ser deshechas, ¿qué tales conviene que vosotros seáis en santo proceder y en piedades, Esperando, y apresurándoos para el advenimiento del día de Dios, en el cual los cielos siendo encendidos, serán deshechos, y los elementos siendo abrasados, se fundirán? Pero esperamos cielos nuevos, y tierra nueva, según sus promesas, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en esperanza de estás cosas, procurád con diligencia que seáis de él hallados sin mácula, y sin reprensión en paz. Y tenéd por cierto que la larga paciencia de nuestro Señor es para salud, así como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito; Como también en todas sus epístolas hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para perdición de sí mismos. Así que vosotros, oh amados, pues estáis amonestados, guardáos que por el error de los abominables no seáis juntamente con los otros engañados, y caigáis de vuestra propia firmeza. Mas crecéd en la gracia, y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesu Cristo. A él sea gloria ahora, y hasta el día de la eternidad. Amén.
Gospel
Luke 3:21-38
¶ Y aconteció, que como todo el pueblo fue bautizado, y Jesús también fuese bautizado, y orase, el cielo se abrió, Y descendió el Espíritu Santo en forma corporal, como paloma, sobre él, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado, en ti es mi placer. ¶ Y el mismo Jesús comenzaba a ser como de treinta años, siendo (como se creía,) hijo de José, que fue hijo de Helí, Que fue de Mattat, que fue de Leví, que fue de Melqui, que fue de Janne, que fue de José, Que fue de Mattatías, que fue de Amos, que fue de Naum, que fue de Esli, que fue de Nagge, Que fue de Maat, que fue de Mattatías, que fue de Semeí, que fue de José, que fue de Judá, Que fue de Joanna, que fue de Resa, que fue de Zorobabel, que fue de Salatiel, que fue de Neri, Que fue de Melqui, que fue de Addi, que fue de Cosam, que fue de Elmodam, que fue de Er, Que fue de José, que fue de Eliezer, que fue de Jorim, que fue de Mattat, que fue de Leví, Que fue de Simeón, que fue de Judá, que fue de José, que fue de Jonan, que fue de Eliacim, Que fue de Melea, que fue de Menan, que fue de Mattata, que fue de Natán, que fue de David, Que fue de Jessé, que fue de Obed, que fue de Booz, que fue de Salmón, que fue de Naasón, Que fue de Aminadab, que fue de Aram, que fue de Esrom, que fue de Fares, que fue de Judá, Que fue de Jacob, que fue de Isaac, que fue de Abraham, que fue de Tara, que fue de Nacor, Que fue de Saruc, que fue de Ragau, que fue de Faleg, que fue de Jeber, que fue de Sala, Que fue de Cainán, que fue de Arfajad, que fue de Sem, que fue de Noé, que fue de Lamec, Que fue de Matusalén, que fue de Jenoc, que fue de Jared, que fue de Malaleel, que fue de Cainán, Que fue de Henós, que fue de Set, que fue de Adam, que fue de Dios.
Gospel
John 3:31-36
El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra, terreno es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre todos es. Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio, éste selló, que Dios es verdadero; Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; porque no le da Dios el Espíritu por medida. El Padre ama al Hijo, y todas las cosas dio en su mano. El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que al Hijo es incrédulo, no verá la vida; sino que la ira de Dios queda sobre él.
Gospel
Matthew 9
Entonces entrando en una nave, pasó a la otra parte, y vino a su ciudad. Y, he aquí, le trajeron un paralítico echado en una cama; y viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Confía, hijo; tus pecados te son perdonados. Y, he aquí, algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema. Y viendo Jesús sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Cuál es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados; o decir: Levántate, y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice entonces al paralítico:) Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa. Entonces él se levantó, y se fue a su casa. Y las gentes viéndolo, se maravillaron, y glorificaron a Dios, que hubiese dado tal potestad a hombres. ¶ Y pasando Jesús de allí, vio a un hombre, que estaba sentado al banco de los tributos, el cual se llamaba Mateo, y dícele: Sígueme. Y se levantó, y le siguió. Y aconteció que estando él sentado a comer en la casa, he aquí, que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos. Y viendo esto los Fariseos, dijeron a sus discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? Y oyéndolo Jesús, les dijo: Los que están sanos, no tienen necesidad de médico; sino los enfermos. Andád, antes aprendéd que cosa es: Misericordia quiero, y no sacrificio: Porque no he venido a llamar los justos, sino los pecadores a arrepentimiento. ¶ Entonces los discípulos de Juan vienen a él, diciendo: ¿Por qué nosotros y los Fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan? Y les dijo Jesús: ¿Pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Mas vendrán días, cuando el esposo será quitado de ellos, y entonces ayunarán. Nadie echa remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque el tal remiendo tira del vestido, y se hace peor rotura. Ni echan vino nuevo en cueros viejos; de otra manera los cueros se rompen, y el vino se derrama, y se pierden los cueros; mas echan el vino nuevo en cueros nuevos; y lo uno y lo otro se conserva juntamente. ¶ Hablando él estas cosas a ellos, he aquí, cierto principal vino, y le adoró, diciendo: Mi hija es muerta poco ha; mas ven, y pon tu mano sobre ella, y vivirá. Y se levantó Jesús, y le siguió, y sus discípulos. Y, he aquí, una mujer enferma de flujo de sangre doce años había, llegándose por detrás, tocó la fimbria de su vestido; Porque decía entre sí: Si tocare solamente su vestido, seré sana. Mas Jesús volviéndose, y mirándola, dijo: Confía, hija, tu fe te ha sanado. Y la mujer fue sana desde aquella hora. Y venido Jesús a casa del principal, viendo los tañedores de flautas, y el gentío que hacía bullicio, Díceles: Apartáos, que la joven no es muerta; sino que duerme. Y se burlaban de él. Y como la gente fue echada fuera, entró, y la tomó de la mano; y la joven se levantó. Y salió esta fama por toda aquella tierra. Y pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos dando voces, y diciendo: Ten misericordia de nosotros, Hijo de David. Y venido a casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dice: ¿Creeis que puedo hacer esto? Ellos dicen: Sí, Señor. Entonces tocó los ojos de ellos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Y los ojos de ellos fueron abiertos; y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirád, que nadie lo sepa. Mas ellos salidos, divulgaron su fama por toda aquella tierra. ¶ Y saliendo ellos, he aquí, le trajeron un hombre mudo, endemoniado. Y echado fuera el demonio, el mudo habló. Y las gentes se maravillaron, diciendo: Nunca ha sido vista cosa semejante en Israel. Mas los Fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios. Y rodeaba Jesús por todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad, y toda dolencia en el pueblo. Y viendo las multitudes, tuvo misericordia de ellas; que eran derramadas y esparcidas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha; mas los obreros, pocos. Rogád pues al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.
A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
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