Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
First Reading
1 Samuel 10:1-16
Y tomando Samuel una ampolla de aceite, derramóla sobre su cabeza, y besóle, y díjole: ¿No te ha ungido Jehová por capitán sobre su heredad? Hoy luego que te hayas apartado de mí, hallarás dos varones junto al sepulcro de Raquel, en el término de Ben-jamín en Salesa, los cuales te dirán: Las asnas, que habías ido a buscar, son halladas: y tu padre, había ya dejado el negocio de las asnas, y congojábase por vosotros, diciendo: ¿Qué haré de mi hijo? Y como de allí te fueres más adelante, y llegares a la campaña de Tabor, salirte han al encuentro tres varones, que suben a Dios en Bet-el: llevando el uno tres cabritos, y el otro tres tortas de pan, y el tercero, un cuero de vino. Los cuales, luego que te hayan saludado, te darán dos panes, y tú los tomarás de mano de ellos. De allí vendrás al collado de Dios, donde está la guarnición de los Filisteos, y como entrares allá en la ciudad, encontrarás una compañía de profetas, que descienden del alto, y delante de ellos salterio, y adufe, y flauta, y arpa, y ellos profetizando. Y el Espíritu de Jehová te arrebatará, y profetizarás con ellos; y serás mudado en otro varón. Y cuando te hubieren venido estas señales hazte lo que te viniere a la mano: porque Dios es contigo. Y descenderás delante de mí en Galgal; y luego yo descenderé a ti a sacrificar holocaustos, y a matar víctimas pacíficas. Tú me esperarás siete días hasta que yo venga a ti, y te enseñe lo que has de hacer. ¶ Y aconteció que como él tornó su hombro para partirse de Samuel, Dios le trocó su corazón: y todas estas señales vinieron en aquel día. Y como llegaron allá al collado, he aquí la compañía de los profetas que venía a encontrarse con él, y él Espíritu de Dios le arrebató, y profetizó entre ellos. Y aconteció que todos los que le conocían de ayer y de anteayer, miraban como profetizaba con los profetas. Y el pueblo decía el uno al otro. ¿Qué ha acontecido al hijo de Cis? ¿Saul también entre los profetas? Y alguno de allí respondió, y dijo: ¿Y quién es el padre de ellos? Por esta causa se tornó en proverbio, ¿También Saul entre los profetas? Y cesó de profetizar, y llegó al alto. Y un tio de Saul dijo a él y a su criado: ¿Dónde fuisteis? Y él respondió: A buscar las asnas. Y como vimos que no parecían, fuimos a Samuel. Y dijo el tio de Saul: Yo te ruego que me declares, ¿qué os dijo Samuel? Y Saul respondió a su tio, declarando nos declaró que las asnas habían parecido. Mas del negocio del reino, de que Samuel le habló, no le descubrió nada.
Epistle
Ezekiel 1:10-14
Y la figura de sus rostros era rostros de hombre, y rostros de león a la parte derecha en todos cuatro; y rostros de buey a la izquierda en todos cuatro; y rostros de águila en todos cuatro. Tales pues eran sus rostros: mas sus alas tenían extendidas por encima cada uno dos, las cuales se juntaban; y las otras dos cubrían sus cuerpos. Y cada uno caminaba en derecho de su rostro: hacia donde el espíritu era que anduviesen, andaban: no se volvían, cuando andaban. Y la semejanza de los animales, su parecer, era como de carbones de fuego encendidos, como parecer de hachas encendidas: el fuego discurría entre los animales, y el resplandor del fuego: y del fuego salían relámpagos. Y los animales corrían, y tornaban que parecían relámpagos.
First Reading
Acts 4:32-37
¶ Y de la multitud de los que habían creído era un corazón y una alma; y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseían, mas todas las cosas les eran comunes. Y los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con grande poder; y gran gracia estaba sobre todos ellos. Ni había entre ellos ningún necesitado; porque los que poseían heredades o casas, vendiéndolas, traían el precio de lo vendido, Y lo depositaban a los pies de los apóstoles, y era repartido a cada uno como tenía la necesidad. Entonces Joses, que fue llamado de los apóstoles por sobrenombre Barnabás, que es, interpretado, hijo de consolación, Levita, y natural de Chipre, Como tuviese una heredad, la vendió, y trajo el precio, y lo depositó a los pies de los apóstoles.
Morning Prayer — First Lesson
Isaiah 62:6
Sobre tus muros, o! Jerusalem, he puesto guardas; todo el día y toda la noche continuamente no callarán. Los que os acordáis de Jehová, no ceséis.
First Reading
Deuteronomy 25
Cuando hubiere pleito entre algunos, y vinieren a juicio, y los juzgaren, y absolvieren al justo, y condenaren al impío: Será que si el impío mereciere ser azotado, entonces el juez le hará echar, y le hará azotar delante de sí, según su impiedad por cuenta. Cuarenta veces le hará herir, no más: porque si le hiriere de muchos azotes allende de estos, no se envilezca tu hermano delante de tus ojos. ¶ No embozalarás al buey cuando trillare. ¶ Cuando algunos hermanos estuvieren juntos, y muriere alguno de ellos, y no tuviere hijo, la mujer del muerto no se casará fuera con hombre extraño: su cuñado entrará a ella, y la tomará por su mujer, y hará con ella parentesco. Y será, que el primogénito que pariere, se levantará en nombre de su hermano el muerto, porque su nombre no sea raído de Israel. Y si el hombre no quisiere tomar a su cuñada, entonces su cuñada vendrá a la puerta a los ancianos, y dirá: Mi cuñado no quiere despertar nombre en Israel a su hermano: no quiere hacer parentesco conmigo. Entonces los ancianos de aquella ciudad le harán venir, y hablarán con él: y él se levantará, y dirá: Yo no quiero tomarla. Y su cuñada se llegará a él delante de los ancianos, y descalzarle ha su zapato de su pie, y escupirle ha en el rostro, y hablará, y dirá: Así sea hecho al varón, que no edificare la casa de su hermano. Y su nombre será llamado en Israel, la casa del descalzado. ¶ Cuando algunos riñeren juntos el uno con el otro, y llegare la mujer del uno para librar a su marido de mano del que le hiere, y metiere su mano y le trabare de sus vergüenzas: Entonces cortarle has la mano, no perdonará tu ojo. ¶ No tendrás en tu bolsa pesa grande y pesa chica. No tendrás en tu casa efa grande y efa chica. Pesas cumplidas y justas tendrás: efa cumplida y justa tendrás: para que tus días sean prolongados sobre la tierra, que Jehová tu Dios te da. Porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que hace esto, cualquiera que hace injusticia. ¶ Acuérdate de lo que te hizo Amalec en el camino cuando salistes de Egipto: Que te salió al camino, y te desguarneció la retaguardia de todos los flacos que iban detrás de ti, cuando tú estabas cansado y trabajado, y no temió a Dios. Y será que cuando Jehová tu Dios te hubiere dado reposo de todos tus enemigos al derredor en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad para que la poseas, raerás la memoria de Amalec de debajo del cielo, no te olvides.
First Reading
Job 38
Y respondió Jehová a Job desde la oscuridad, y dijo: ¿Quién es este que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría? Ahora ciñe como varón tus lomos: preguntarte he, y me harás saber. ¿Dónde estabas tú, cuando yo fundaba la tierra? házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿o quién extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué están fundadas sus basas? ¿o quién puso su piedra esquinada, Cuando todas las estrellas del alba alababan, y jubilaban todos los hijos de Dios? ¿Quién encerró con puertas la mar, cuando rebentó del vientre saliendo? ¿Cuándo puse nubes por su vestidura, y por su faja oscuridad? Y determiné sobre ella mi decreto, y le puse puertas y cerrojo, Y dije: Hasta aquí vendrás, y no pasarás adelante; y allí parará la hinchazón de tus ondas. ¿Has tú mandado a la mañana en tus días? ¿has mostrado al alba su lugar, Para que asga los fines de la tierra, y que sean sacudidos de ella los impíos? Trasmudándose como lodo de sello; y parándose como vestidura: Mas la luz de los impíos es quitada de ellos; y el brazo enaltecido es quebrantado. ¿Has tú entrado hasta los profundos de la mar, y has andado escudriñando el abismo? ¿Te han sido descubiertas las puertas de la muerte? ¿y has visto las puertas de la sombra de muerte? ¿Has tú considerado hasta las anchuras de la tierra? Declara, si sabes todo esto. ¿Por dónde va el camino a la habitación de la luz? ¿y el lugar de las tinieblas, donde es? ¿Si la tomarás tú en sus términos? ¿y si entenderás las sendas de su casa? ¿Si sabías tú cuándo habías de nacer? ¿y si el número de tus días había de ser grande? ¿Has tú entrado en los tesoros de la nieve? ¿y has visto los tesoros del granizo, Lo cual yo he guardado para el tiempo de la angustia, para el día de la guerra, y de la batalla? ¿Cuál sea el camino por donde se reparte la luz; por donde se esparce el viento solano sobre la tierra? ¿Quién repartió conducto al turbión; y camino a los relámpagos y truenos; Haciendo llover sobre la tierra deshabitada; sobre el desierto, donde no hay hombre; Para hartar la tierra desierta; e inculta; y para hacer producir verdura de renuevos? ¿Tiene la lluvia padre? ¿o quién engendró las gotas del rocío? ¿De vientre de quién salió el hielo? ¿y la helada del cielo, quién la engendró? Las aguas se tornan a manera de piedra, y la haz del abismo se aprieta. ¿Detendrás tú los deleites de las Pléyades? ¿o desatarás las ataduras del Orión? ¿Sacarás tú a su tiempo los signos de los cielos? ¿o guiarás el Arcturo con sus hijos? ¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos? ¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra? ¿Alzarás tú a las nubes tu voz, para que te cubra multitud de aguas? ¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan? ¿y diránte ellos a ti: Hénos aquí? ¿Quién puso la sabiduría en los riñones? ¿o quién dio al entendimiento la inteligencia? ¿Quién puso por cuenta los cielos con sabiduría? ¿y los odres de los cielos, quién los hizo parar, Cuando el polvo se ha endurecido con dureza, y los terrones se pegaron unos a otros? ¿Cazarás tú la presa para el león? ¿y henchirás la hambre de los leoncillos, Cuando están echados en las cuevas, y se están en sus cabañas para asechar? ¿Quién preparó al cuervo su caza, cuando sus pollos dan voces a Dios, perdidos sin comida?
Gospel
Luke 10:1-9
Y después de estas cosas, señaló el Señor aun otros setenta, a los cuales envió de dos en dos, delante de su faz a toda ciudad y lugar a donde él había de venir. Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto rogád al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Andád, he aquí, yo os envío como a corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni zapatos; y a nadie saludéis en el camino. En cualquier casa donde entrareis, primeramente decíd: Paz sea a esta casa. Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros. Y posád en aquella misma casa comiendo y bebiendo lo que os dieren; porque el obrero digno es de su salario. No os paséis de casa en casa. Y en cualquier ciudad donde entrareis, y os recibieren, coméd lo que os pusieren delante; Y sanád los enfermos que en ella hubiere, y decídles: Se ha allegado a vosotros el reino de Dios.
Responsorial Psalm
Psalm 106
Alabád a Jehová, porque es bueno: porque para siempre es su misericordia. ¿Quién dirá las valentías de Jehová? ¿quién contará sus alabanzas? Dichosos los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo. Acuérdate de mí, o! Jehová, en la voluntad de tu pueblo: visítame con tu salud; Para que yo vea el bien de tus escogidos: para que me alegre en la alegría de tu gente: y me gloríe con tu heredad. Pecamos con nuestros padres, hicimos iniquidad, hicimos impiedad. Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas: no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias: mas se rebelaron sobre la mar, en el mar Bermejo. Y salvólos por su nombre: para hacer notoria su fortaleza. Y reprendió al mar Bermejo, y secóse: e hízolos ir por el abismo, como por un desierto. Y salvólos de mano del enemigo: y rescatólos de mano del adversario. Y cubrieron las aguas a sus enemigos: uno de ellos no quedó. Y creyeron a sus palabras: y cantaron su alabanza. Apresuráronse, olvidáronse de sus obras: no esperaron en su consejo. Y desearon mal deseo en el desierto: y tentaron a Dios en la soledad. Y él les dio lo que pidieron: y envió flaqueza en sus almas. Y tomaron zelo contra Moisés en el campo: contra Aarón santo de Jehová. Abrióse la tierra, y tragó a Datán, y cubrió a la compañía de Abirom. Y encendióse el fuego en su compañía: la llama quemó a los impíos. Hicieron el becerro en Horeb: y encorváronse a un vaciadizo. Y trocaron su gloria por la imagen de un buey, que come yerba. Olvidaron al Dios de su salud: que había hecho grandezas en Egipto, Maravillas en la tierra de Cam, temerosas cosas sobre el mar Bermejo. Y trató de destruirlos, si Moisés su escogido no se pusiera al portillo delante de él: para apartar su ira para que no los destruyese. Y aborrecieron la tierra deseable: no creyeron a su palabra. Y murmuraron en sus tiendas; y no oyeron la voz de Jehová. Y alzó su mano para ellos; para postrarlos en el desierto, Y para postrar su simiente entre las naciones; y esparcirlos por las tierras. Y allegáronse a Baal-pehor; y comieron los sacrificios de los muertos. Y ensañáronle con sus obras; y aumentó en ellos la mortandad. Y púsose Finees, y juzgó; y la mortandad cesó. Y fuéle contado a justicia de generación a generación para siempre. Y ensañáronle a las aguas de Meriba; e hizo mal a Moisés por causa de ellos. Porque hicieron rebelar a su espíritu, y habló inconsideradamente con sus labios. No destruyeron los pueblos, que Jehová les dijo: Antes se envolvieron con los Gentiles; y aprendieron sus obras: Y sirvieron a sus ídolos: los cuales les fueron por ruina. Y sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios. Y derramaron la sangre inocente: la sangre de sus hijos y de sus hijas, que sacrificaron a los ídolos de Canaán; y la tierra fue contaminada con sangres. Y contamináronse con sus obras, y fornicaron con sus hechos. Y encendióse el furor de Jehová sobre su pueblo; y abominó su heredad. Y entrególos en poder de los Gentiles; y enseñoreáronse de ellos los que les aborrecían. Y sus enemigos les oprimieron, y fueron quebrantados debajo de su mano. Muchas veces los escapó, y ellos se rebelaron a su consejo; y fueron humillados por su maldad. Mas él miraba, cuando estaban en angustia, oyendo su clamor. Y acordábase de su concierto con ellos, y arrepentíase conforme a la muchedumbre de sus miseraciones. Y hacía que tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenían cautivos. Sálvanos Jehová Dios nuestro, y júntanos de entre las naciones, para que loemos tu santo nombre, para que nos gloriemos de tus alabanzas. Bendito Jehová Dios de Israel desde el siglo y hasta el siglo; y diga todo el pueblo: Amén, Alelu-Jah.
Responsorial Psalm
Psalm 110
Jehová dijo a mi Señor: Asiéntate a mi diestra, entre tanto que pongo a tus enemigos por estrado de tus pies. ¶ La vara de tu fortaleza enviará Jehová desde Sión: domina en medio de tus enemigos. Tu pueblo será voluntario en el día de tu ejército en hermosura de santidades: como el rocío que cae de la matriz del alba, así te nacerán los tuyos, Juró Jehová, y no se arrepentirá: que tú serás sacerdote para siempre conforme al rito de Melquisedec. ¶ El Señor está a tu diestra: herirá a los reyes en el día de su furor. Juzgará en las naciones; henchirá de cuerpos muertos: herirá la cabeza sobre mucha tierra. Del arroyo, beberá en el camino; por lo cual ensalzará la cabeza.
Responsorial Psalm
Psalm 115
No a nosotros, o! Jehová, no a nosotros, mas a tu nombre da gloria; por tu misericordia, por tu verdad. Porque dirán los Gentiles, ¿Dónde está ahora su Dios? Y nuestro Dios está en los cielos: todo lo que quiso, hizo. Sus ídolos son plata y oro: obra de manos de hombres. Tienen boca, mas no hablarán: tienen ojos, mas no verán. Tienen orejas, mas no oirán: tienen narices, mas no olerán. Tienen manos, mas no palparán: tienen pies, mas no andarán: no hablarán con su garganta. Como ellos sean los que los hacen: cualquiera que confía en ellos. O! Israel, confía en Jehová: él es su ayudador, y su escudo. Casa de Aarón, confiád en Jehová: él es su ayudador, y su escudo. Los que teméis a Jehová, confiád en Jehová: él es su ayudador, y su escudo. Jehová se acordó de nosotros: bendecirá, bendecirá a la casa de Israel: bendecirá a la casa de Aarón. Bendecirá a los que temen a Jehová: a chicos y a grandes. Añadirá Jehová sobre vosotros: sobre vosotros y sobre vuestros hijos. Benditos vosotros de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. Los cielos, los cielos son de Jehová: y la tierra dio a los hijos de los hombres. No los muertos alabarán a Jehová, ni todos los que descienden al silencio, Mas nosotros bendeciremos, a Jehová, desde ahora hasta siempre. Alelu-Jah.
Responsorial Psalm
Psalm 30
Ensalzarte he, o! Jehová, porque me has ensalzado: y no hiciste alegrar a mis enemigos de mí. Jehová, Dios mío, clamé a ti, y me sanaste. Jehová, hiciste subir del sepulcro mi alma: dísteme vida de mi descendimiento a la sepultura. Cantád a Jehová sus misericordiosos: y celebrad la memoria de su santidad. Porque un momento hay en su furor, mas vida en su voluntad: a la tarde reposará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría. Y yo dije en mi quietud: No resbalaré jamás. Porque tú, Jehová, por tu benevolencia asentaste mi monte con fortaleza: mas escondiste tu rostro, y yo fui conturbado. A ti, o! Jehová, llamaré: y al Señor suplicaré. ¿Qué provecho hay en mi muerte, cuando yo descendiere al hoyo? ¿Loarte ha el polvo? ¿anunciará tu verdad? Oye, o! Jehová, y ten misericordia de mí: Jehová, sé mi ayudador. Tú tornaste mi endecha en baile: desataste mi saco, y ceñísteme de alegría. Por tanto a ti canté gloria, y no callé: Jehová Dios mío, para siempre te alabaré.
Second Reading
1 Timothy 1:1-17
Pablo, apóstol de Jesu Cristo por la ordenación de Dios Salvador nuestro, y del Señor Jesu Cristo, esperanza nuestra; A Timoteo, verdadero hijo mío en la fe: Gracia, misericordia, y paz de Dios nuestro Padre, y de Cristo Jesús nuestro Señor. Como te rogué, que te quedases en Efeso, cuando me partí para Macedonia, para que denunciases a algunos que no enseñen diversa doctrina: Ni escuchen a fábulas y genealogías interminables, que dan cuestiones más bien que edificación de Dios, que es en la fe: así házlo. Pues el fin del mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida: De lo cual apartándose algunos, se han desviado, dándose a discursos vanos: Queriendo ser doctores de la ley, y no entendiendo ni lo que hablan, ni lo que afirman. Mas sabemos que la ley es buena, si se usa de ella legítimamente: Sabiendo que la ley no es puesta para el justo, sino para los injustos, y para los desobedientes, para los impíos y pecadores, para los malos y contaminados, para los matadores de padres y de madres, para los homicidas, Para los fornicarios, para los que se contaminan con varones, para los ladrones de hombres, para los mentirosos y perjuros; y si hay alguna otra cosa contraria a la sana doctrina, Conforme al evangelio glorioso del Dios bienaventurado, el cual a mí me ha sido encargado. ¶ Gracias doy al que me fortificó, a Cristo Jesús Señor nuestro, de que me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio: Habiendo yo sido antes blasfemo, y perseguidor, e injuriador; mas fui recibido a misericordia, porque lo hice con ignorancia en incredulidad. Mas la gracia del Señor nuestro superabundó con la fe y amor que es en Cristo Jesús. Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida de todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Mas por esto fui recibido a misericordia, es a saber, para que Jesu Cristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habían de creer en él para vida eterna. Al Rey de siglos, inmortal, invisible, al solo sabio Dios, sea honor y gloria por siglos de los siglos. Amén.
Second Reading
Jude 2:1-10
Second Reading
I John 2
Hijitos míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, un abogado tenemos para con el Padre, a Jesu Cristo el Justo: Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, mas también por los de todo el mundo. Y por esto sabemos que nosotros le hemos conocido, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y no hay verdad en él. Mas el que guarda su palabra, el amor de Dios es verdaderamente perfecto en él: por esto sabemos que estamos en él. El que dice que está en él, debe andar como él anduvo. Hermanos, no os escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo, que habéis tenido desde el principio: el mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio. Otra vez os escribo un mandamiento nuevo, que es la verdad en él, y en vosotros; porque las tinieblas están pasando, y la verdadera luz ya alumbra. El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, el tal aun está en tinieblas todavía. El que ama a su hermano, está en la luz, y no hay escándalo en él. Empero el que aborrece a su hermano, está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe donde se va; porque las tinieblas le han cegado los ojos. Hijitos, os escribo que vuestros pecados os son perdonados por causa de su nombre. Padres, os escribo que habéis conocido a aquel que es desde el principio. Mancebos, os escribo que habéis vencido al maligno. Hijitos, os escribo que habéis conocido al Padre. Padres, os he escrito que habéis conocido al que es desde el principio. Mancebos, yo os escribí que sois fuertes, y que la palabra de Dios mora en vosotros, y que habéis vencido al maligno. No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, que es concupiscencia de la carne, y concupiscencia de los ojos, y soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo. Y el mundo se pasa, y su concupiscencia; mas el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre. Hijitos, ya es la postrera hora; y como vosotros habéis oído que el anticristo ha de venir, así también al presente han comenzado a ser muchos anticristos, por lo cual sabemos que ya es la postrimera hora. Ellos salieron de entre nosotros, mas no eran de nosotros; porque si fueran de nosotros, hubieran cierto permanecido con nosotros; empero esto es para que se manifestase que todos no son de nosotros. Mas vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. No os he escrito, como si ignoraseis la verdad, mas como a los que la conocéis, y que ninguna mentira es de la verdad. ¿Quién es mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? éste es el anticristo, que niega al Padre, y al Hijo. Cualquiera que niega al Hijo, este tal tampoco tiene al Padre. (Empero) cualquiera que confiesa al Hijo, tiene también al Padre. Pues lo que habéis oído desde el principio, sea permaneciente en vosotros; porque si lo que habéis oído desde el principio fuere permaneciente en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo, y en el Padre. Y esta es la promesa, la cual él nos prometió, que es vida eterna. Estas cosas os he escrito tocante a los que os engañan. Empero la unción que vosotros habéis recibido de él, mora en vosotros; y no tenéis necesidad que ninguno os enseñe; mas como la unción misma os enseña de todas cosas, y es verdadera, y no es mentira, así como os ha enseñado, perseverád en él. Y ahora, hijitos, perseverád en él; para que cuando apareciere, tengamos confianza, y no seamos confundidos por él en su venida. Si sabéis que él es justo, sabéd también que cualquiera que hace justicia, es nacido de él.
Evening Prayer — First Lesson
Ezekiel 1:1-15
Y fue que a los treinta años, en el mes cuarto, a los cinco del mes, estando yo en medio de los trasportados junto al río de Cobar, los cielos se abrieron, y ví visiones de Dios. A los cinco del mes, que fue en el quinto año de la transmigración del rey Joacín, Fue palabra de Jehová a Ezequiel sacerdote, hijo de Buzi, en la tierra de los Caldeos, junto al río de Cobar; y fue allí sobre él la mano de Jehová. Y miré, y, he aquí, un viento tempestuoso venía de la parte del aquilón, y una gran nube, y un fuego, que venía revolviéndose, y tenía al derredor de sí un resplandor, y en medio del fuego una cosa que parecía como de ámbar. Y en medio de ella venía una figura de cuatro animales; y este era su parecer: había en ellos una figura de hombre. Y cada una tenía cuatro rostros, y cuatro alas. Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como la planta de pie de becerro; y centelleaban que parecían metal acicalado. Y tenían manos de hombre debajo de sus alas todos cuatro; y sus rostros, y sus alas en todos cuatro. Con las alas se juntaban el uno al otro: no se volvían cuando andaban, cada uno caminaba en derecho de su rostro. Y la figura de sus rostros era rostros de hombre, y rostros de león a la parte derecha en todos cuatro; y rostros de buey a la izquierda en todos cuatro; y rostros de águila en todos cuatro. Tales pues eran sus rostros: mas sus alas tenían extendidas por encima cada uno dos, las cuales se juntaban; y las otras dos cubrían sus cuerpos. Y cada uno caminaba en derecho de su rostro: hacia donde el espíritu era que anduviesen, andaban: no se volvían, cuando andaban. Y la semejanza de los animales, su parecer, era como de carbones de fuego encendidos, como parecer de hachas encendidas: el fuego discurría entre los animales, y el resplandor del fuego: y del fuego salían relámpagos. Y los animales corrían, y tornaban que parecían relámpagos. Y estando yo mirando los animales, he aquí una rueda en la tierra, con sus cuatro caras junto a los animales.
Second Reading
Philippians 1
Pablo y Timoteo, siervos de Jesu Cristo, a todos los santos en Cristo Jesús, que están en Filipos, con los obispos, y diáconos: Gracia a vosotros, y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu Cristo. Doy gracias a mi Dios, toda vez que me acuerdo de vosotros, Siempre en todas mis oraciones haciendo oración por todos vosotros con gozo, De vuestra participación en el evangelio, desde el primer día hasta ahora: Confiando de esto mismo, es a saber, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesu Cristo: Así como es justo que yo piense esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; puesto que así en mis prisiones, como en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois partícipes de mi gracia. Porque testigo me es Dios de como os amo a todos vosotros en las entrañas de Jesu Cristo. Y esto pido a Dios: Que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento: Para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros y sin ofensa para el día de Cristo: Llenos de los frutos de justicia que son por Jesu Cristo, para gloria y loor de Dios. Mas quiero, hermanos, que sepáis, que las cosas concernientes a mí han contribuido más bien al adelantamiento del evangelio; De tal manera, que mis prisiones en Cristo se han hecho bien conocidas en todo el palacio, y en todos los demás lugares; Y los más de los hermanos en el Señor, tomando ánimo con mis prisiones, osan más atrevidamente hablar la palabra sin temor. Algunos, a la verdad, aun por envidia y porfía predican a Cristo; mas otros también de buena voluntad: Aquellos por contención anuncian a Cristo, no sinceramente, pensando añadir mayor apretura a mis prisiones: Mas estos por amor, sabiendo que yo he sido puesto por defensa del evangelio. ¿Qué hay pues? Esto no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me huelgo, y aun me holgaré. Porque sé que esto se me tornará a salud por vuestra oración, y por el suplimiento del Espíritu de Jesu Cristo. Conforme a mi deseo y esperanza, que en nada seré confundido; antes que con toda confianza, como siempre, así ahora también será engrandecido Cristo en mi cuerpo, o por vida, o por muerte. Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas, si viviere en la carne, esto me da fruto de trabajo; sin embargo lo que escogeré, yo no lo sé; Porque por ambas partes estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir, y estar con Cristo, que es mucho mejor: Mas el quedar en la carne, es más necesario por causa de vosotros. Y confiando en esto, sé que quedaré, y permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho, y gozo en la fe. Para que abunde más en Jesu Cristo el motivo de vuestra gloria en mí, por mi venida otra vez a vosotros. Solamente que vuestro proceder sea digno del evangelio de Cristo; para que, o sea que venga y os vea, o que esté ausente, oiga de vosotros, que estáis firmes en un mismo espíritu, con un mismo ánimo combatiendo juntamente por la fe del evangelio; Y en nada espantados de los que se oponen, lo cual para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salud, y esto de Dios. Porque a vosotros os es concedido en nombre de Cristo no solo que creáis en él, sino también que padezcáis por él. Teniendo en vosotros la misma lucha que habéis visto en mí, y ahora oís estar en mí.
Gospel
Luke 4:1-15
Y Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto, Por cuarenta días, y era tentado del diablo. Y no comió cosa alguna en aquellos días: los cuales pasados, después tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se haga pan. Y Jesús respondiéndole, dijo: Escrito está: Que no con pan solo vivirá el hombre, mas con toda palabra de Dios. Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró todos los reinos de la tierra habitada en un momento de tiempo. Y le dijo el diablo: A ti te daré esta potestad toda, y la gloria de ellos; porque a mí es entregada, y a quien quiero la doy. Tú, pues, si adorares delante de mí, serán todos tuyos. Y respondiendo Jesús, le dijo: Quítate de delante de mí, Satanás; porque escrito está: Al Señor Dios tuyo adorarás, y a él solo servirás. Y le llevó a Jerusalem, y le puso sobre las almenas del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo. Porque escrito está: Que a sus ángeles te encomendará, para que te guarden; Y que en sus manos te llevarán, porque nunca hieras tu pie en piedra. Y respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios. Y acabada toda la tentación, el diablo se separó de él por algún tiempo. ¶ Y Jesús volvió en virtud del Espíritu a Galilea, y salió la fama de él por toda la tierra de al derredor. Y él enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos.
Gospel
Matthew 5
Y viendo Jesús las multitudes, subió a un monte; y sentándose él, se llegaron a él sus discípulos. Y abriendo él su boca, les enseñaba, diciendo: Bienaventurados los pobres en espíritu; porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los tristes; porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos; porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia; porque ellos serán hartos. Bienaventurados los misericordiosos; porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón; porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores; porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia; porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois, cuando os maldijeren, y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo. Regocijáos y alegráos; porque vuestro galardón es grande en los cielos; que así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. ¶ Vosotros sois la sal de la tierra; y si la sal perdiere su sabor, ¿con qué será salada? no vale más para nada; sino que sea echada fuera, y sea hollada de los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. La ciudad asentada sobre el monte no se puede esconder. Ni se enciende la luz, y se pone debajo de un almud, sino en el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así pues alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. ¶ No penséis que he venido para invalidar la ley, o los profetas: no he venido para invalidarlos, sino para cumplirlos. Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota, ni un tilde perecerá de la ley, sin que todas las cosas sean cumplidas. De manera que cualquiera que quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los hiciere, y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Porque yo os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. ¶ Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; mas cualquiera que matare, estará expuesto a juicio. Yo pues os digo, que cualquiera que se enojare sin razón con su hermano, estará expuesto a juicio; y cualquiera que dijere a su hermano: Raca, estará expuesto al concilio; y cualquiera que a su hermano dijere: Insensato, estará expuesto al fuego del infierno. Por tanto si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares, que tu hermano tiene algo contra ti, Deja allí tu presente delante del altar, y vé: vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces vé, y ofrece tu presente. Pónte de acuerdo con tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al ministro; y seas echado en prisión. De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el postrer cornado. ¶ Oísteis que fue dicho a los antiguos: No cometerás adulterio: Yo pues os digo, que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer, sácale, y échale de ti; que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te fuere ocasión de caer, córtala, y échala de ti: que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. ¶ También fue dicho: Cualquiera que despidiere a su mujer, déle carta de divorcio. Mas yo os digo, que el que despidiere a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casare con la despedida, comete adulterio. ¶ También oísteis que fue dicho a los antiguos: No te perjurarás; mas cumplirás al Señor tus juramentos. Yo pues os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; Ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás; porque no puedes hacer un cabello blanco o negro. Mas sea vuestro hablar, Sí, sí: No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. ¶ Oísteis que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo; y diente por diente: Mas yo os digo: que no resistáis al mal: antes a cualquiera que te hiriere en tu mejilla derecha, vuélvele también la otra. Y al que quisiere ponerte a pleito, y tomarte tu ropa, déjale también la capa. Y a cualquiera que te forzare a ir una milla, ve con él dos. Al que te pidiere, dále; y al que quisiere tomar de ti prestado, no le rehúses. ¶ Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo; y aborrecerás a tu enemigo. Yo pues os digo: Amád a vuestros enemigos: bendecíd a los que os maldicen: hacéd bien a los que os aborrecen, y orád por los que os calumnian y os persiguen; Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos; y llueve sobre justos e injustos. Porque si amareis a los que os aman, ¿qué galardón tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludareis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los publicanos? Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
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Matthew 10
Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio potestad contra los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad, y toda dolencia. Y los nombres de los doce Apóstoles son estos: El primero, Simón, que es llamado Pedro, y Andrés, su hermano: Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano: Felipe, y Bartolomé: Tomás, y Mateo el publicano: Santiago, hijo de Alfeo, y Lebeo, que tenía el sobrenombre de Tadeo: Simón de Cana, y Júdas Iscariote, que también le entregó. Estos doce envió Jesús, a los cuales dio mandamiento, diciendo: Por el camino de los Gentiles no iréis, y en ciudad de Samaritanos no entréis: Mas íd antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y yendo, predicád, diciendo: El reino de los cielos ha llegado. Sanád enfermos, limpiád leprosos, resucitád muertos, echád fuera demonios: de gracia recibisteis, dad de gracia. No proveáis oro, ni plata, ni dinero en vuestras bolsas, Ni alforja para el camino, ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordón; porque el obrero digno es de su alimento. Mas en cualquiera ciudad o aldea, donde entraréis, buscád con diligencia quien sea en ella digno, y morád allí hasta que salgáis. Y entrando en la casa, saludádla. Y si la casa fuere digna, que vuestra paz venga sobre ella; mas si no fuere digna, que vuestra paz vuelva sobre vosotros. Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salíd de aquella casa o ciudad, y sacudíd el polvo de vuestros pies. De cierto os digo: Que el castigo será más tolerable a la tierra de Sodoma, y de Gomorra en el día del juicio, que a aquella ciudad. He aquí, yo os envió, como a ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. Y guardáos de los hombres; porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán. Y aun ante gobernadores, y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio contra ellos, y los Gentiles. Mas cuando os entregaren, no os congojéis cómo, o qué habéis de hablar; porque en aquella hora os será dado que habléis. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre, que habla en vosotros. El hermano entregará al hermano a la muerte, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir. Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que lo soportare hasta el fin, éste será salvo. Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de andar todas las ciudades de Israel, que no venga el Hijo del hombre. El discípulo no es más que su Maestro, ni el siervo más que su Señor. Bástele al discípulo ser como su Maestro, y al siervo como su Señor: si al mismo padre de familias llamaron Belzebú, ¿cuánto más a los de su casa? Así que no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; y nada oculto que no haya de saberse. Lo que os digo en tinieblas, decídlo en luz; y lo que oís al oído, predicádlo desde los tejados. Y no tengáis miedo de los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: teméd antes a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. ¿No se venden dos pajarillos por una blanca? Y uno de ellos no caerá a tierra sin vuestro Padre. Y vuestros cabellos también, todos están contados. No temáis pues: más valéis vosotros que muchos pajarillos. Pues cualquiera que me confesare delante de los hombres, le confesaré yo también delante de mi Padre, que está en los cielos. Y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negaré yo también delante de mi Padre, que está en los cielos. No penséis que he venido para meter paz en la tierra: no he venido para meter paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, y a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra. Y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o a madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a hijo o a hija más que a mí, no es digno de mí. Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que hallare su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí, la hallará. El que os recibe a vosotros, a mí recibe; y el que a mí recibe, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta en nombre de profeta, galardón de profeta recibirá; y el que recibe a un justo en nombre de justo, galardón de justo recibirá. Y cualquiera que diere a uno de estos pequeñitos un jarro de agua fría solamente, en nombre de discípulo, de cierto os digo, que no perderá su galardón.
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John 4:1-14
Como, pues, el Señor entendió que los Fariseos habían oído que Jesús hacía discípulos, y bautizaba más que Juan, (Aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos,) Dejó a Judea, y se fue otra vez a Galilea. Y era menester que pasase por Samaria. Vino pues a una ciudad de Samaria que se llama Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a José su hijo. Y estaba allí el pozo de Jacob. Jesús, pues, cansado del camino, se sentó así sobre el pozo. Era como la hora de sexta. Viene una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dice: Dáme de beber. (Porque sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.) Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me demandas a mí de beber, que soy mujer Samaritana? Porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos. Respondió Jesús, y le dijo: Si conocieses el don de Dios, y quien es el que te dice: Dáme de beber: tú pedirías de él, y él te daría agua viva. La mujer le dice: Señor, no tienes con que sacarla, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual él bebió, y sus hijos, y sus ganados? Respondió Jesús, y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed; mas el agua que yo le daré, será en él pozo de agua, que salte para vida eterna.
A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
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