Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
First Reading
Acts 11:19-26
¶ Y los que habían sido esparcidos por la persecución que fue hecha a causa de Esteban, anduvieron hasta Fenicia, y Chipre, y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino a solos los Judíos. Y algunos de ellos eran varones de Chipre, y de Cirene, los cuales como entraron en Antioquía, hablaron a los Griegos, anunciándoles al Señor Jesús. Y la mano del Señor era con ellos; y un gran número creyendo se convirtió al Señor. Y llegó la fama de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalem; y enviaron a Barnabás que fuese hasta Antioquía: El cual como llegó, y vio la gracia de Dios, se gozó; y exhortó a todos que con propósito de corazón permaneciesen en el Señor. Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo, y de fe; y mucha gente fue allegada al Señor. Y se partió Barnabás a Tarso para buscar a Saulo: Y hallándole, le trajo a Antioquía. Y sucedió que todo un año se reunieron allí con la iglesia; y enseñaron mucha gente: y los discípulos fueron llamados Cristianos primeramente en Antioquía.
First Reading
Isaiah 18
¡Ay de la tierra que hace sombra con las alas, que está tras los ríos de Etiopía! ¶ El que envía mensajeros por la mar, y en navíos de junco sobre las aguas: Andád ligeros mensajeros a la nación arrastrada, y repelada: al pueblo temeroso desde su principio, y después: nación harta de esperar, y hollada, cuya tierra destruyeron los ríos, Todos los moradores del mundo, y los vecinos de la tierra, cuando levantare bandera en los montes verla heis; y cuando tocare trompeta, oírla heis. Porque Jehová me dijo así: Reposarme he, y miraré desde mi morada: como sol claro después de la lluvia, y como nube cargada de rocío en el calor de la segada. ¶ Porque antes de la siega, cuando el fruto fuere perfecto, y pasada la flor, los frutos fueren maduros, entonces podará con podaderas los ramitos, y cortará, y quitará las ramas. Y serán dejados todos a las aves de los montes, y a las bestias de la tierra: sobre ellos tendrán el verano las aves, e invernarán todas las bestias de la tierra. ¶ En aquel tiempo será traído presente a Jehová de los ejércitos, el pueblo arrastrado, y repelado, el pueblo temeroso desde su principio, y después, gente harta de esperar, y hollada, cuya tierra destruyeron los ríos, al lugar del nombre de Jehová de los ejércitos, al monte de Sión.
First Reading
1 Kings 10:1-13
Y oyendo la reina de Sabá la fama de Salomón en el nombre de Jehová, vino a tentarle con preguntas. Y vino a Jerusalem con muy grande ejército, con camellos cargados de especierías, y oro en grande abundancia, y piedras preciosas: y como vino a Salomón propúsole todo lo que tenía su corazón. Y Salomón le declaró todas sus palabras: ninguna cosa se le escondió al rey que no le declarase. Y como la reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado, Asimismo la comida de su mesa, el asiento de sus siervos, el estado y vestidos de los que le servían, sus maestresalas, y sus holocaustos que sacrificaba en la casa de Jehová, ella quedó fuera de sí. Y dijo al rey: Verdad es lo que oí en mi tierra de tus cosas, y de tu sabiduría, Mas yo no lo creía, hasta que he venido; y mis ojos han visto que ni aun la mitad era lo que me había sido dicho. Tu sabiduría y bien es mayor que la fama que yo había oído. Bienaventurados tus varones, bienaventurados estos tus siervos, que están continuamente delante de ti, y oyen tu sabiduría. Jehová tu Dios sea bendito, que se ha agradado de ti, para ponerte en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre a Israel: y te ha puesto por rey para que hagas derecho y justicia. Y dio la reina al rey ciento y veinte talentos de oro, y muy mucha especiería, y piedras preciosas: nunca vino después tan grande multitud de especiería, como la reina de Sabá dio al rey Salomón. La flota de Hiram que había traído el oro de Ofir, traía también de Ofir muy mucha madera de almugim, y piedras preciosas. E hizo el rey de la madera de almugim sustentáculos para la casa de Jehová, y para las casas reales, y arpas y salterios para los cantores: nunca vino tanta madera de almugim, ni se ha visto hasta hoy. Y el rey Salomón dio a la reina de Sabá todo lo que quiso, y todo lo que pidió; además de lo que Salomón le dio como de mano del rey Salomón. Y ella se volvió, y se vino a su tierra con sus criados.
Morning Prayer — First Lesson
Ezra 1
Y en el primer año de Ciro rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Jehová dicha por la boca de Jeremías, despertó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pasar pregón por todo su reino, y también por escrito, diciendo: Así dijo Ciro rey de Persia: Jehová Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalem, que es en Judá. ¿Quién hay entre vosotros de todo su pueblo? Sea Dios con él, y suba a Jerusalem, que es en Judá, y edifique la casa a Jehová Dios de Israel, el cual es Dios: la cual casa está en Jerusalem. Y a cualquiera que hubiere quedado de todos los lugares donde fuere extranjero, los varones de su lugar le ayuden con plata, y oro, y hacienda, y con bestias: con dones voluntarios para la casa de Dios, la cual está en Jerusalem. Entonces se levantaron las cabezas de las familias de Judá y de Ben-jamín, y los sacerdotes y Levitas, de todos aquellos cuyo espíritu despertó Dios, para subir a edificar la casa de Jehová, que está en Jerusalem. Y todos los que estaban en sus al derredores confortaron las manos de ellos con vasos de plata, y de oro, con hacienda, y bestias, y con cosas preciosas, además de lo que se ofreció voluntariamente. Y el rey Ciro sacó los vasos de la casa de Jehová, que Nabucodonosor había traspasado de Jerusalem, y puesto en la casa de sus dioses. Y sacólos Ciro rey de Persia por mano de Mitridates tesorero, el cual los dio por cuenta a Sasabasar príncipe de Judá. De los cuales esta es la cuenta: Tazones de oro treinta, tazones de plata mil, cuchillos veinte y nueve, Lebrillos de oro treinta, lebrillos de plata segundos cuatrocientos y diez; otros vasos mil. Todos los vasos de oro y de plata cinco mil y cuatrocientos. Todos los hizo traer Sasabasar con los que subieron del cautiverio de Babilonia a Jerusalem.
Epistle
1 Peter 4:7-11
Mas el fin de todas las cosas se acerca. Sed pues templados, y velád en oración. Y sobre todo tenéd entre vosotros ferviente caridad; porque la caridad cubrirá la multitud de pecados. Hospedáos amorosamente los unos a los otros sin murmuraciones. Cada uno según el don que ha recibido, adminístrelo a los otros, como buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios. Si alguno habla, hable conforme a los oráculos de Dios: si alguno ministra, ministre conforme a la virtud que Dios da: para que en todas cosas sea Dios glorificado por medio de Jesu Cristo, al cual es gloria, e imperio para siempre jamás. Amén.
First Reading
Exodus 39
Y del cárdeno, y púrpura, y carmesí, hicieron las vestiduras del ministerio para ministrar en el santuario; y asimismo hicieron las santas vestiduras que eran para Aarón, como Jehová lo mandó a Moisés. Hizo también el efod de oro, cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido. Y extendieron las planchas de oro, y cortaron los hilos para tejer entre el cárdeno, y entre la púrpura, y entre el carmesí, y entre el lino, por obra de artífice. Hiciéronle los espaldares que se juntasen, y juntábanse en sus dos lados. Y el cinto del efod, que estaba sobre él, era de lo mismo, conforme a su obra de oro, cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido, como Jehová lo había mandado a Moisés. Y labraron las piedras oniquinas cercadas de engastes de oro, grabadas de grabadura de sello con los nombres de los hijos de Israel: Y púsolas sobre las hombreras del efod, por piedras de memoria a los hijos de Israel, como Jehová lo había mandado a Moisés. Hizo también el pectoral de obra de artífice, como la obra del efod, de oro, cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido. Era cuadrado: doblado hicieron el pectoral, su longura era de un palmo, y de otro palmo su anchura, doblado. Y engastaron en él cuatro ordenes de piedras. El orden era un rubí, una esmeralda, y una crisólita, el primer orden. El segundo orden, un carbunclo, un zafiro, y un diamante. El tercer orden, un topacio, una turquesa, y un ametisto. Y el cuarto orden, un tarsis, un ónix, y un jaspe, cercadas y engastadas en sus engastes de oro. Las cuales piedras eran conforme a los nombres de los hijos de Israel doce, conforme a los nombres de ellos, de grabadura de sello, cada una conforme a su nombre, según las doce tribus. Hicieron también sobre el pectoral las cadenas pequeñas de hechura de trenza, de oro puro. Hicieron asimismo los dos engastes, y las dos sortijas de oro, las cuales dos sortijas de oro pusieron en los dos cabos del pectoral. Y pusieron las dos trenzas de oro en aquellas dos sortijas en los cabos del pectoral. Y los dos cabos de las dos trenzas pusieron en los dos engastes, los cuales pusieron sobre las hombreras del efod en la parte delantera de él. E hicieron otras dos sortijas de oro, que pusieron en los dos cabos del pectoral en su orilla a la parte baja del efod. Hicieron más otras dos sortijas de oro, las cuales pusieron en las dos hombreras del efod abajo en la parte delantera, delante de su juntura sobre el cinto del efod. Y ataron el pectoral de sus sortijas a las sortijas del mismo efod con un cordón de cárdeno, para que estuviese sobre el cinto del mismo efod, y el pectoral no se apartase del efod, como Jehová lo había mandado a Moisés. Hizo también el manto del efod de obra de tejedor todo de cárdeno. Con su collar en medio de él, como el collar de un coselete, con un borde al rededor del collar, porque no se rompiese. E hicieron en las orillas del manto las granadas de cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido. Hicieron también las campanillas de oro puro, las cuales campanillas pusieron entre las granadas por las orillas del manto al derredor, entre las granadas. Una campanilla y una granada, una campanilla y una granada, en las orillas del manto, al rededor, para ministrar, como Jehová lo mandó a Moisés. E hicieron las túnicas de lino fino de obra de tejedor para Aarón, y para sus hijos. Asimismo la mitra de lino fino, y las orladuras de los chapeos de lino fino, y los pañetes de lino, de lino torcido. Ítem, el cinto de lino torcido, y de cárdeno, y púrpura, y carmesí, de obra de recamador, como Jehová lo mandó a Moisés. Ítem, hicieron la plancha, la corona de la santidad, de oro puro, y escribieron en ella de grabadura de sello el rotulo, Santidad a Jehová. Y pusieron sobre ella un cordón de cárdeno para ponerla sobre la mitra encima, como Jehová lo había mandado a Moisés. ¶ Y fue acabada toda la obra del tabernáculo, del tabernáculo del testimonio. E hicieron los hijos de Israel como Jehová lo había mandado a Moisés: así lo hicieron. Y trajeron el tabernáculo a Moisés; el tabernáculo y todos sus vasos, sus corchetes, sus tablas, sus barras, y sus columnas y sus basas, Y la cobertura de pieles rojas de carneros, y la cobertura de pieles de tejones, y el velo del pabellón, El arca del testimonio, y sus barras, y la cubierta, La mesa, todos sus vasos, y el pan de la proposición, El candelero limpio, sus candilejas, las candilejas de la ordenanza, y todos sus vasos, y el aceite de la luminaria, Y el altar de oro, y el aceite de la unción, y el perfume aromático, y el pabellón para la puerta del tabernáculo, El altar de metal, y su criba de metal, sus barras, y todos sus vasos, y la fuente y su basa, Las cortinas del patio, y sus columnas y sus basas, y el pabellón para la puerta del patio, y sus cuerdas, y sus estacas, y todos los vasos del servicio del tabernáculo, del tabernáculo del testimonio, Las vestiduras del servicio para ministrar en el santuario, las santas vestiduras para Aarón el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos para ministrar en el sacerdocio. Conforme a todas las cosas que Jehová había mandado a Moisés, así hicieron los hijos de Israel toda la obra. Y vio Moisés toda la obra, y he aquí que la habían hecho como Jehová había mandado; y bendíjolos.
Morning Prayer — Second Lesson
Matthew 20
Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familias, que salió por la mañana a coger peones para su viña. Y concertado con los peones por un denario al día, los envió a su viña. Y saliendo cerca de la hora de las tres, vio otros que estaban en la plaza ociosos, Y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que fuere justo. Y ellos fueron. Salió otra vez cerca de las seis y de las nueve horas, e hizo lo mismo. Y saliendo cerca de las once horas, halló otros que estaban ociosos, y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día ociosos? Dícenle ellos: Porque nadie nos ha cogido. Díceles: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que fuere justo. Y cuando fue la tarde del día, el señor de la viña dijo a su administrador: Llama los peones, y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y viniendo los que habían venido cerca de las once horas, recibieron cada uno un denario. Y viniendo también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y tomándolo, murmuraban contra el padre de la familia, Diciendo: Estos postreros solo han trabajado una hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos llevado la carga, y el calor del día. Y él respondiendo dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio. ¿No te concertaste conmigo por un denario? Toma lo que es tuyo, y vete: yo quiero dar a este postrero como a ti. ¿No me es lícito a mí hacer lo que quiero en mis cosas? ¿O es malo tu ojo, porque yo soy bueno? Así los primeros serán postreros; y los postreros primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos. ¶ Y subiendo Jesús a Jerusalem, tomó sus doce discípulos aparte en el camino, y les dijo: He aquí, subimos a Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado a los príncipes de los sacerdotes, y a los escribas, y le condenarán a muerte. Y le entregarán a los Gentiles, para que le escarnezcan, y azoten, y crucifiquen; mas al tercero día resucitará. Entonces se llegó a él la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, adorando, y pidiéndole algo. Y él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Di que se asienten estos dos hijos míos, el uno a tu mano derecha, y el otro a tu izquierda, en tu reino. Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber de la copa de que yo tengo que beber; y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado? Dicen ellos: Podemos. El les dice: A la verdad de mi copa beberéis; y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados; mas sentaros a mi mano derecha, y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a los que está aparejado por mi Padre. ¶ Y como los diez oyeron esto, se enojaron de los dos hermanos. Entonces Jesús llamándolos, dijo: Ya sabéis que los príncipes de los Gentiles se enseñorean sobre ellos; y los que son grandes ejercen sobre ellos potestad. Mas entre vosotros no será así; sino el que entre vosotros quisiere hacerse grande, será vuestro servidor; Y el que entre vosotros quisiere ser el primero, será vuestro siervo: Así como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. ¶ Entonces saliendo ellos de Jericó, le seguía una gran multitud. Y, he aquí, dos ciegos sentados junto al camino, como oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros. Y la multitud les reñía para que callasen; mas ellos clamaban más, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros. Y parándose Jesús, los llamó, y dijo: ¿Qué queréis que haga por vosotros? Dícenle ellos: Señor, que sean abiertos nuestros ojos. Entonces Jesús teniéndoles misericordia, tocó los ojos de ellos, y luego sus ojos recibieron la vista, y le siguieron.
Responsorial Psalm
Psalm 80
O! Pastor de Israel, escucha: tú que pastoreas, como a ovejas, a José: tú que estás entre los querubines, resplandece. Despierta tu valentía delante de Efraím, y de Ben-jamín, y de Manasés: y ven a salvarnos. O! Dios, háznos tornar: y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. Jehová Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo te airarás contra la oración de tu pueblo? Dísteles a comer pan de lágrimas: y dísteles a beber lágrimas con medida. Pusístenos por contienda a nuestros vecinos: y nuestros enemigos se burlan de nosotros entre sí. O! Dios de los ejércitos, háznos tornar: y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. Hiciste venir la vid de Egipto: echaste a los Gentiles, y la plantaste. Limpiaste el lugar delante de ella: e hiciste arraigar sus raíces, e hinchió la tierra. Los montes fueron cubiertos de su sombra: y sus ramas como cedros de Dios. Enviaste o! Señor, sus ramas hasta la mar: y hasta el río sus mugrones. ¿Por qué aportillaste sus vallados, y la cogieron todos los que pasaron por el camino? Destruyóla el puerco montés, y la pació la bestia del campo. O! Dios de los ejércitos, vuelve ahora: mira desde el cielo, y vé, y visita esta vid. Y la planta que tu diestra plantó: y sobre el mugrón que tú corroboraste para ti. Quemada a fuego está, y talada: perezcan por la reprensión de tu rostro. Sea tu mano sobre el varón de tu diestra: sobre el hijo del hombre que tú corroboraste para ti. Y no nos tornaremos de ti: darnos has vida, e invocaremos tu nombre. O! Jehová, Dios de los ejércitos, háznos tornar, haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
Gospel
John 15:26-27;16:1-4
Empero cuando viniere el Consolador, el cual yo os enviaré del Padre, es a saber, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio de mí. Y vosotros también daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio. Estas cosas os he hablado, para que no seáis ofendidos. Os echarán de las sinagogas: aun más, la hora viene, cuando cualquiera que os matare, pensará que hace servicio a Dios. Y estas cosas os harán, porque no conocen al Padre, ni a mí. Mas os he dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os acordéis de ello, que yo os lo había dicho: esto empero no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.
Responsorial Psalm
Psalm 133
¡Mirád, cuán bueno, y cuán suave es habitar los hermanos también en uno! Como el buen óleo sobre la cabeza, que desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende sobre el borde de sus vestiduras: Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión. Porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.
Responsorial Psalm
Psalm 142
Con mi voz clamaré a Jehová: con mi voz pediré misericordia a Jehová. Delante de él derramaré mi querella: delante de él denunciaré mi angustia. Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tu conociste mi senda: en el camino en que andaba, me escondieron lazo. Consideraba hacia mi mano derecha y miraba, y no había quien me conociese: no tuve refugio, no había quien volviese por mi vida. Clamé a ti, o! Jehová; dije: Tú eres mi esperanza, y mi porción en la tierra de los vivientes. Escucha mi clamor, que estoy afligido mucho: escápame de los que me persiguen; porque son más fuertes que yo. Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre: conmigo se coronarán los justos, cuando me hubieres hecho bien.
Responsorial Psalm
Psalm 140
Escápame, o! Jehová, de hombre malo: de varón de iniquidades guárdame: Que pensaron males en el corazón: cada día juntaron contiendas. Aguzaron su lengua como la serpiente: veneno de áspid hay debajo de sus labios. Selah. Guárdame, o! Jehová, de manos de impío, de varón de injurias guárdame: que han pensado de rempujar mis pasos. Soberbios me han escondido lazo y cuerdas: han tendido red: en el lugar de la senda me han puesto lazos. Selah. He dicho a Jehová: Dios mío eres tú: escucha, o! Jehová, la voz de mis ruegos. Jehová, Señor, fortaleza de mi salud, cubre mi cabeza el día de las armas. No des, o! Jehová, al impío sus deseos: no saques en efecto su pensamiento, y se ensoberbezcan. Selah. La cabeza de los que me cercan, la perversidad de sus labios la cubra. Caigan sobre ellos brasas: en el fuego les haga Dios caer: en profundos hoyos, de donde no salgan. El varón de lengua no sea firme en la tierra: al varón de injuria cace el mal para rempujones. Yo sé que hará Jehová el juicio del afligido, el juicio de los menesterosos. Ciertamente los justos alabarán tu nombre: los rectos estarán en tu presencia.
Evening Prayer — First Lesson
Ezra 2
Y estos son los hijos de la provincia que subieron de la cautividad, de la transmigración que hizo traspasar Nabucodonosor rey de Babilonia a Babilonia, los cuales volvieron a Jerusalem y a Judá, cada uno a su ciudad. Los cuales vinieron con Zorobabel, Jesuá, Nehemías, Saraías, Rehelaías, Mardoqueo, Belsán, Mispar, Begai, Rehum, Baana. La cuenta de los varones del pueblo de Israel: Los hijos de Faros, dos mil y ciento y setenta y dos. Los hijos de Sefacias, trescientos y setenta y dos. Los hijos de Aréas, siete cientos y setenta y cinco. Los hijos de Pahat-moab de los hijos de Jesuá: de Joab dos mil y ochocientos y doce. Los hijos de Elam, mil y doscientos y cincuenta y cuatro. Los hijos de Zattu, novecientos y cuarenta y cinco. Los hijos de Zacai, setecientos y sesenta. Los hijos de Bani, seiscientos y cuarenta y dos. Los hijos de Bebai, seiscientos y veinte y tres. Los hijos de Azgad, mil y doscientos y veinte y dos. Los hijos de Adonicam, seiscientos y sesenta y seis. Los hijos de Beguai, dos mil y cincuenta y seis. Los hijos de Adín, cuatrocientos y cincuenta y cuatro. Los hijos de Ater de Ezequías, noventa y ocho. Los hijos de Besai, trescientos y veinte y tres. Los hijos de Jora, ciento y doce. Los hijos de Hasum, doscientos y veinte y tres. Los hijos de Gebbar, noventa y cinco. Los hijos de Belén, ciento y veinte y tres. Los varones de Netofa, cincuenta y seis. Los varones de Anatot, ciento y veinte y ocho. Los hijos de Azmavet, cuarenta y dos. Los hijos de Cariat-jarim, Quefira, y Beerot, setecientos y cuarenta y tres. Los hijos de Rama y Gabaa, seiscientos y veinte y uno. Los varones de Macmas, ciento y veinte y dos. Los varones de Bet-el y Hai, doscientos y veinte y tres. Los hijos de Nebo, cincuenta y dos. Los hijos de Magbis, ciento y cincuenta y seis. Los hijos de la otra Elam, mil y doscientos y cincuenta y cuatro. Los hijos de Harim, trescientos y veinte. Los hijos de Lod, Hadid, y Ono, setecientos y veinte y cinco. Los hijos de Jericó, trescientos y cuarenta y cinco. Los hijos de Senaa, tres mil y seis cientos y treinta. ¶ Los sacerdotes: Los hijos de Jedaia de la casa de Jesuá, novecientos y setenta y tres. Los hijos de Emmer, mil y cincuenta y dos. Los hijos de Fasur, mil y doscientos y cuarenta y siete. Los hijos de Harim, mil y diez y siete. Los Levitas: Los hijos de Jesuá y de Cadmiel, de los hijos de Odovías, setenta y cuatro. Los cantores: Los hijos de Asaf, ciento y veinte ocho. Los hijos de los porteros: Los hijos de Sellum, los hijos de Atar, los hijos de Telmón, los hijos de Accub, los hijos de Hatita, los hijos de Sobai, todos ciento y treinta y nueve. Los Natineos: Los hijos de Siha, los hijos de Hasufa, los hijos de Tabaot, Los hijos de Ceros, los hijos de Siaa, los hijos de Fadón, Los hijos de Lebana, los hijos de Hagaba, los hijos de Accub, Los hijos de Hagab, los hijos de Senlai, los hijos de Hanán, Los hijos de Gaddel, los hijos de Gaher, los hijos de Reaia, Los hijos de Rasín, los hijos de Necoda, los hijos de Gazam, Los hijos de Asa, los hijos de Fasea, los hijos de Besec, Los hijos de Asena, los hijos de Munim, los hijos de Nefusim, Los hijos de Bacbuc, los hijos de Hacufa, los hijos de Harur, Los hijos de Beslut, los hijos de Mahida, los hijos de Harsa, Los hijos de Bercos, los hijos de Sisara, los hijos de Tema, Los hijos de Nasía, los hijos de Hatifa. Los hijos de los siervos de Salomón: Los hijos de Sotai, los hijos de Soforet, los hijos de Faruda, Los hijos de Jala, los hijos de Dercón, los hijos de Geddel, Los hijos de Safatías, los hijos de Hatil, los hijos de Poqueret de Hasbaim, los hijos de Ami. Todos los Natineos, e hijos de los siervos de Salomón, trescientos y noventa y dos. Y estos fueron los que subieron de Tel-mela, Tel-harsa, Querub, Addán, Immer, los cuales no pudieron mostrar la casa de sus padres, y su linaje, si fuesen de Israel: Los hijos de Dalaia, los hijos de Tobías, los hijos de Necoda, seiscientos y cincuenta y dos. Y de los hijos de los sacerdotes: Los hijos de Hobías, los hijos de Accos, los hijos de Berzellai, el cual tomó mujer de las hijas de Berzellai Galaadita, y fue llamado del nombre de ellas: Estos buscaron su escritura de genealogías, y no fueron hallados, y fueron echados del sacerdocio. Y el Tirsata les dijo, que no comiesen de la santidad de las santidades, hasta que hubiese sacerdote con Urim y Tumim. Toda la congregación, como un varón, fueron cuarenta y dos mil y trescientos y sesenta; Sin sus siervos y siervas, los cuales eran siete mil y trescientos y treinta y siete: y tenían cantores y cantoras, doscientos. Sus caballos siete cientos y treinta y seis; sus mulos, doscientos y cuarenta y cinco; Sus camellos cuatrocientos y treinta y cinco; asnos, seis mil y setecientos y veinte. Y de las cabezas de los padres ofrecieron voluntariamente para la casa de Dios, cuando vinieron a la casa de Jehová la cual estaba en Jerusalem, para levantarla en su asiento: Según sus fuerzas dieron al tesoro de la obra sesenta y un mil dracmas de oro, y cinco mil libras de plata, y cien túnicas sacerdotales. Y habitaron los sacerdotes, y los Levitas, y los del pueblo, y los cantores, y los porteros, y los Natineos en sus ciudades, y todo Israel en sus ciudades.
Second Reading
Acts 22
Varones hermanos, y padres, oíd mi defensa que hago ahora ante vosotros. (Y como oyeron que les hablaba en lengua Hebrea, le dieron más silencio;) y dijo: Yo de cierto soy hombre Judío, nacido en Tarso de Cilicia, mas criado en esta ciudad a los pies de Gamaliel, enseñado conforme a la verdad de la ley de los padres, y siendo zeloso de la ley de Dios, como todos vosotros sois hoy. Que he perseguido este camino hasta la muerte, atando y entregando en cárceles varones y mujeres, Como también el sumo sacerdote me es testigo, y toda la asamblea de los ancianos: de los cuales también tomando cartas para los hermanos, iba a Damasco, a fin de traer atados a Jerusalem a los que estuviesen allí, para que fuesen castigados. Mas aconteció, que yendo yo, y llegando cerca de Damasco, como a medio día, de repente me rodeó mucha luz del cielo; Y caí en el suelo, y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Yo entonces respondí: ¿Quién eres, Señor? Y díjome: Yo soy Jesús el Nazareno, a quien tú persigues. Y los que estaban conmigo, vieron a la verdad la luz, y se espantaron; mas no oyeron la voz del que hablaba conmigo. Y dije: ¿Qué haré, Señor? Y el Señor me dijo: Levántate, y vé a Damasco, y allí te será dicho de todo lo que te está determinado que hagas. Y como yo no veía por causa de la gloria de aquella luz, llevado de la mano por los que estaban conmigo, vine a Damasco. Entonces un cierto Ananías, varón piadoso conforme a la ley, que tenía buen testimonio de todos los Judíos que allí moraban, Viniendo a mí, y presentándose, me dijo: Saulo hermano, recibe la vista. Y yo en aquella misma hora le miré. Y él dijo: El Dios de nuestros Padres te ha escogido, para que conocieses su voluntad, y vieses a aquel Justo, y oyeses la voz de su boca; Porque has de ser testigo suyo a todos los hombres de lo que has visto y oído. Ahora pues, ¿por qué te detienes? Levántate, y sé bautizado, y lava tus pecados, invocando su nombre. Y me aconteció, vuelto a Jerusalem, que orando en el templo, fui arrebatado fuera de mí, Y le ví que me decía: Dáte priesa, y sal prestamente fuera de Jerusalem; porque no recibirán tu testimonio de mí. Y yo dije: Señor, ellos saben que yo encerraba en cárcel, y azotaba por las sinagogas a los que creían en ti; Y cuando se derramaba la sangre de Esteban tu mártir, yo también estaba presente, y consentía a su muerte, y guardaba las ropas de los que le mataban. Y me dijo: Vé, porque yo te tengo que enviar lejos a los Gentiles. Y le oyeron hasta esta palabra; y entonces alzaron la voz, diciendo: Quita de la tierra a un tal hombre; porque no conviene que viva. Y dando ellos voces, y arrojando sus ropas, y echando polvo al aire, Mandó el tribuno que le llevasen a la fortaleza; y ordenó que fuese examinado con azotes, para saber por qué causa clamaban así contra él. Y como le ataban con correas, Pablo dijo al centurión que estaba presente: ¿Os es lícito azotar a un hombre Romano, sin ser condenado? Y como el centurión oyó esto, fue al tribuno, y le dio aviso, diciendo: Mira lo que vas a hacer; porque este hombre es Romano. Y viniendo el tribuno le dijo: Díme, ¿eres tú Romano? Y él dijo: Sí. Y respondió el tribuno: Yo con mucha suma de dinero alcancé esta ciudadanía. Entonces Pablo dijo: Mas yo aun soy nacido ciudadano. Así que, luego se apartaron de él los que le habían de examinar; y aun el tribuno también tuvo temor, entendido que era Romano, por haberle atado. Y el día siguiente queriendo saber de cierto la causa por qué era acusado de los Judíos, le soltó de las prisiones, y mandó venir a los príncipes de los sacerdotes, y a todo su concilio; y sacando a Pablo, le presentó delante de ellos.
Second Reading
Revelation 21
Y vi un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo, y la primera tierra se fue, y la mar ya no era. Y yo Juan ví la santa ciudad de Jerusalem nueva, que descendía del cielo, aderezada de Dios, como la esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo, que decía: He aquí, el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos. Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; ni habrá más pesar, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas son pasadas. Y el que estaba sentado en el trono, dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y díjome: Hecho es. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed yo le daré de la fuente del agua de la vida de balde. El que venciere, heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Empero a los temerosos, e incrédulos; a los abominables, y homicidas; y a los fornicarios, y hechiceros; y a los idólatras, y a todos los mentirosos, su parte será en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. Y vino a mí uno de los siete ángeles, que tenían las siete redomas llenas de las siete postreras plagas, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la esposa, mujer del Cordero. Y llevóme en el espíritu a un gran monte y alto, y mostróme la grande ciudad, la santa Jerusalem, que descendía del cielo de Dios, Teniendo la gloria de Dios; y su lumbre era semejante a una piedra preciosísima, como piedra de jaspe cristalizante. Y tenía un grande muro y alto, y tenía doce puertas; y en las puertas, doce ángeles; y nombres escritos sobre ellas, que son los nombres de las doce tribus de los hijos de Israel. Al oriente tres puertas: al aquilón tres puertas: al mediodía tres puertas: al poniente tres puertas. Y el muro de la ciudad tenía doce fundamentos; y en ellos los nombres de los doce apóstoles del Cordero. Y el que hablaba conmigo, tenía una medida de una caña de oro, para medir la ciudad, y sus puertas, y su muro. Y la ciudad está situada y puesta en cuadro, y su longitud es tanta como su anchura. Y él midió la ciudad con la caña, y tenía doce mil estadios; y la longitud, y la anchura, y la altura de ella son iguales. Y midió su muro, hallóle de ciento y cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel. Y el material de su muro era de jaspe; empero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio. Y los fundamentos del muro de la ciudad estaban adornados de toda piedra preciosa. El primer fundamento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, calcedonia; el cuarto, esmeralda; El quinto, sardónica; el sexto, sardio; el séptimo, crisólito; el octavo, beril; el nono, topacio; el décimo, crisoprasa; el undécimo, jacinto; el duodécimo, ametisto. Y las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era de una perla. Y la plaza de la ciudad era oro puro, como vidrio trasparente. Y yo no ví templo en ella; porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son el templo de ella. Y la ciudad no tenía necesidad del sol, ni de la luna para que resplandezcan en ella; porque la gloria de Dios la ha alumbrado, y el Cordero es su luz. Y las naciones de los que hubieren sido salvos andarán en la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Y sus puertas no serán cerradas de día, porque allí no habrá noche: Y llevarán la gloria, y la honra de las naciones a ella. No entrará en ella ninguna cosa sucia, o que hace abominación y mentira; sino solamente los que están escritos en el libro de la vida del Cordero.
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Hebrews 8:1-13
Así que la suma de las cosas que habemos dicho es esta: Que tenemos tal sumo sacerdote que se asentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos: Ministro del santuario, y del verdadero tabernáculo que el Señor asentó, y no hombre. Porque todo sumo sacerdote es constituido para ofrecer dones y también sacrificios: por lo cual fue necesario que éste también tuviese algo que ofrecer. Porque si él estuviese sobre la tierra, ni aun sería sacerdote, habiendo aun los otros sacerdotes que ofrecen los dones según la ley. (Los cuales sirven por bosquejo y sombra de las cosas celestiales, como fue respondido a Moisés cuando había de comenzar a construir el tabernáculo: Mira, pues, dice, haz todas las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado en el monte.) Mas ahora él ha alcanzado un ministerio tanto más excelente, cuanto que también él es el mediador de un mejor concierto, el cual ha sido establecido sobre mejores promesas. Porque si en aquel primer concierto no hubiera falta, no se hubiera procurado lugar para un segundo. Porque reprendiendo los dice: He aquí, vienen días, dice el Señor, y consumaré para con la casa de Israel, y para con la casa de Judá, un nuevo concierto: No según el concierto que hice con vuestros padres en el día que los tomé por la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi concierto, y yo no me cuidé de ellos, dice el Señor. Porque éste es el concierto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en la mente de ellos, y sobre el corazón de ellos las escribiré; y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo: Y no enseñará cada uno a su conciudadano, ni cada uno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán desde el menor de ellos hasta el mayor. Porque seré propicio a sus injusticias, y a sus pecados; y de sus iniquidades no me acordaré más. Diciendo un nuevo concierto, dio por viejo al primero; y lo que es dado por viejo y se envejece, cerca está de desvanecerse.
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James 6:1-10
Gospel
Mark 4
Y otra vez comenzó a enseñar junto a la mar, y se juntó a él una gran multitud, tanto que entrándose él en un barco, se sentó en la mar, y toda la multitud estaba en tierra junto a la mar. Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina: Oíd: He aquí, el que sembraba salió a sembrar. Y aconteció sembrando, que una parte cayó junto al camino; y vinieron las aves del cielo, y la tragaron. Y otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y luego nació, porque no tenía la tierra profunda. Mas, salido el sol, se quemó; y por cuanto no tenía raíz se secó. Y otra parte cayó en espinas; y crecieron las espinas, y la ahogaron, y no dio fruto. Y otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, que subió y creció; y llevó uno a treinta, y otro a sesenta, y otro a ciento. Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga. Y cuando estuvo solo le preguntaron, los que estaban al rededor de él con los doce, de la parábola. Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas se les hace todo; Para que viendo, vean y no vean; y oyendo, oigan y no entiendan; porque no se conviertan, y les sean perdonados sus pecados. Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo pues entenderéis todas las parábolas? El que siembra siembra la palabra. Y estos son los de junto al camino, en los que la palabra es sembrada; mas después que la oyeron, luego viene Satanás, y quita la palabra que fue sembrada en sus corazones. Y asimismo estos son los que son sembrados en pedregales; los que cuando han oído la palabra, luego la reciben con gozo; Mas no tienen raíz en sí, antes son temporales; que en levantándose la tribulación, o la persecución por causa de la palabra, luego se escandalizan. Y estos son los que son sembrados entre espinas; los que oyen la palabra; Mas las congojas de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias que hay en las otras cosas, entrando ahogan la palabra, y viene a quedar sin fruto. Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra; los que oyen la palabra, y la reciben, y hacen fruto, uno a treinta, otro a sesenta, otro a ciento. Díjoles también: ¿Viene la luz para ser puesta debajo de un almud, o debajo de la cama? ¿No viene para ser puesta en el candelero? Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni secreto, que no haya de venir en descubierto. Si alguno tiene oídos para oír, oiga. Díjoles también: Mirád lo que oís: Con la medida que medís, os medirán otros; y será añadido a vosotros los que oís. Porque al que tiene, le será dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Decía mas: Así es el reino de Dios, como si un hombre echase simiente en la tierra; Y durmiese y se levantase de noche y de día, y la simiente brotase y creciese como él no sabe. Porque la tierra de suyo frutifica, primero yerba, luego espiga, después grano lleno en la espiga. Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega es llegada. También decía: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios? ¿o con qué parábola le compararémos? Es como el grano de la mostaza, que cuando es sembrado en tierra es el más pequeño de todas las simientes que hay en la tierra; Mas cuando fuere sembrado, sube, y se hace la mayor de todas las legumbres; y hace grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan hacer nidos debajo de su sombra. Y con muchas tales parábolas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír. Y sin parábola no les hablaba; mas a sus discípulos en particular declaraba todo. Y les dijo aquel día, cuando fue tarde: Pasemos a la otra parte. Y enviada la multitud, le tomaron así como estaba en la nave, y había también con él otros barquichuelos. Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las ondas en la nave, de tal manera que ya se llenaba. Y él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dicen: ¿Maestro, no te importa nada que perezcamos? Y levantándose él, riñó al viento, y dijo a la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento; y fue hecha grande bonanza. Y a ellos dijo: ¿Por qué estáis tan medrosos? ¿Cómo es que no tenéis fe? Y temieron con gran temor, y decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y la mar le obedecen?
Evening Prayer — Second Lesson
1 Corinthians 5
Se oye por todas partes que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los Gentiles, tanto que alguno tenga la mujer de su padre. Y vosotros estáis hinchados, y no tuvisteis antes luto, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que hizo tal obra. Porque yo ciertamente como ausente en cuerpo, mas presente en espíritu, ya he juzgado como presente a aquel, que esto así ha cometido: En el nombre de nuestro Señor Jesu Cristo, congregados vosotros y mi espíritu, con la facultad de nuestro Señor Jesu Cristo, El tal sea entregado a Satanás para muerte de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que con un poco de levadura toda la masa se leuda? Limpiád pues la vieja levadura para que seáis nueva masa, como sois sin levadura; porque Cristo nuestra pascua ha sido sacrificado por nosotros. Así que hagamos la fiesta no en la vieja levadura, ni en la levadura de malicia y de maldad, sino en panes por leudar de sinceridad y de verdad. Os he escrito por carta, que no os acompañéis con los fornicarios: Mas no del todo con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o idólatras; de otra suerte os sería menester salir del mundo. Mas ahora os he escrito, que no os acompañéis, si alguno llamándose hermano fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón, con el tal ni aun comáis. Porque ¿qué me va a mí en juzgar también de los que están fuera? ¿no juzgáis vosotros de los que están dentro? Mas de los que están fuera, Dios juzga. Quitád pues de entre vosotros al malvado.
Gospel
Luke 11:29-36
¶ Y juntándose las multitudes a él, comenzó a decir: Esta generación mala es: señal busca, mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta. Porque como Jonás fue señal a los Ninivitas, así también será el Hijo del hombre a esta generación. La reina del austro se levantará en juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque vino de los fines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón; y, he aquí, uno mayor que Salomón en este lugar. Los hombres de Nínive se levantarán en juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron; y, he aquí, uno mayor que Jonás en este lugar. ¶ Nadie pone en oculto una candela encendida, ni debajo de un almud; sino en el candelero, para que los que entran, vean la luz. La luz del cuerpo es el ojo: si pues tu ojo fuere sencillo, también todo tu cuerpo será resplandeciente; mas si fuere malo, también tu cuerpo será tenebroso. Mira pues, que la luz que en ti hay, no sea tinieblas. Así que siendo todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte de tiniebla, será todo luciente como cuando una luz de resplandor te alumbra.
Gospel
John 8:42-51
Jesús entonces les dijo: Si vuestro Padre fuera Dios, ciertamente me amaríais a mí; porque yo de Dios he salido, y he venido; que no he venido de mí mismo, mas él me envió. ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? es porque no podéis oír mi palabra. Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir: él homicida ha sido desde el principio; y no permaneció en la verdad; porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. Y porque yo os digo la verdad, no me creéis. ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Y si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios, las palabras de Dios oye: las cuales por tanto no oís vosotros, porque no sois de Dios. Respondieron entonces los Judíos, y dijéronle: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres Samaritano, y que tienes demonio? Respondió Jesús: Yo no tengo demonio; antes honro a mi Padre, y vosotros me habéis deshonrado. Y yo no busco mi gloria: hay quien la busque, y juzgue. De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no verá muerte para siempre.
Gospel
Acts 3
Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora de la oración, es decir, la de nona. Y un hombre, cojo desde el vientre de su madre, era traído; al cual ponían cada día a la puerta del templo, que se dice la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este como vio a Pedro y a Juan que comenzaban a entrar en el templo, les pedía una limosna. Pedro pues con Juan poniendo los ojos en él, dijo: Mira a nosotros. Entonces él estuvo atento a ellos, esperando recibir de ellos algo. Y Pedro dijo: Ni tengo plata ni oro; mas lo que tengo, eso te doy: en el nombre de Jesu Cristo, el Nazareno, levántate, y anda. Y tomándole por la mano derecha, le levantó; y luego fueron afirmados sus pies y tobillos. Y saltando, se puso en pie, y anduvo, y entró con ellos en el templo, andando y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andando, y alabando a Dios. Y le conocían, que él era el que se sentaba a pedir la limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y fueron llenos de miedo y de espanto de lo que le había acontecido. ¶ Y teniendo a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón atónitos. Lo cual viendo Pedro, respondió al pueblo: Varones Israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste? El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, al cual vosotros entregasteis, y negasteis delante de Pilato, juzgando él que había de ser suelto. Mas vosotros al Santo y al Justo negasteis, y pedisteis que se os diese un hombre homicida; Y matasteis al Autor de la vida, al cual Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. Y su nombre, por la fe en su nombre ha confirmado a éste que vosotros veis y conocéis; y la fe que por él es, ha dado a éste esta perfecta sanidad en presencia de todos vosotros. Mas ahora, hermanos, yo sé que por ignorancia habéis hecho aquello, como también vuestros príncipes. Empero Dios lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer, así lo ha cumplido. Arrepentíos, pues, y convertíos, para que vuestros pecados sean raídos, cuando los tiempos del refrigerio vinieren de la presencia del Señor; Y enviará a Jesu Cristo, que os ha sido antes anunciado. Al cual cierto es menester que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas: de que habló Dios por boca de todos sus santos profetas que han sido desde el principio de los siglos. Porque Moisés a la verdad dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará un profeta de vuestros hermanos, como yo: a él oiréis en todas las cosas que os hablare. Y acontecerá, que toda alma que no oyere a aquel profeta, será exterminada de entre el pueblo. Y todos los profetas desde Samuel, y en adelante, todos los que han hablado, han prenunciado estos días. Vosotros sois los hijos de los profetas, y del concierto que Dios concertó con nuestros padres, diciendo a Abraham: Y en tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra. A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo Jesús, le envió para que os bendijese, convirtiéndoos cada uno de su maldad.
A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
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