Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

Galatians 1:18-24

Después, pasados tres años, vine a Jerusalem a ver a Pedro, y estuve con él quince días. Mas a ningún otro de los apóstoles ví, sino a Santiago el hermano del Señor. Y en esto, que os escribo, he aquí, delante de Dios, que no miento. Después vine a las partes de Siria y de Cilicia. Y no era conocido de vista a las iglesias de Judea, que eran en Cristo: Mas solamente tenían fama de mí: Que el que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que en un tiempo destruía: Y glorificaban a Dios en mí.

First Reading

Jeremiah 39

En el noveno año de Sedecías, rey de Judá, en el mes décimo, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejército contra Jerusalem, y cercáronla. Y en el undécimo año de Sedecías, en el mes cuarto, a los nueve del mes, fue rota la ciudad: Y entraron todos los príncipes del rey de Babilonia, y asentaron a la puerta del medio, Nergal-sarezer, Samgar-nebo, Sarsequim, Rabsares, Nergal-sarezer, Rabmag, y todos los demás príncipes del rey de Babilonia. Y fue, que viéndolos Sedecías, rey de Judá, y todos los varones de guerra, huyeron; y saliéronse de noche de la ciudad por el camino de la huerta del rey, por la puerta de entre los dos muros; y salió por el camino del desierto. Mas el ejército de los Caldeos los siguió, y alcanzaron a Sedecías en los llanos de Jericó; y tomáronle, e hiciéronle subir a Nabucodonosor, rey de Babilonia, en Reblata, en tierra de Emat, y le sentenció. Y degolló el rey de Babilonia los hijos de Sedecías en su presencia en Reblata, y a todos los nobles de Judá degolló el rey de Babilonia. Y sacó los ojos al rey Sedecías, y aprisionóle en grillos para llevarle a Babilonia. Y los Caldeos pusieron a fuego la casa del rey, y las casas del pueblo, y derribaron los muros de Jerusalem. Y la resta del pueblo que había quedado en la ciudad, y los que se habían acostado a él, y todo el resto del pueblo que había quedado, traspasó Nabuzardán, capitán de la guarda, en Babilonia. Y del vulgo de los pobres que no tenían nada, hizo quedar Nabuzardán, capitán de la guarda, en tierra de Judá; y dióles entonces viñas y heredades. ¶ Y Nabucodonosor había mandado acerca de Jeremías por Nabuzardán, capitán de la guarda, diciendo: Tómale, y pon sobre él tus ojos, y no le hagas mal ninguno, antes harás con él como él te dijere. Y envió Nabuzardán, capitán de la guarda, y Nabusezbaz, Rabsares, y Neregel, y Sereser, y Rabmag, y todos los príncipes del rey de Babilonia. Y enviaron, y tomaron a Jeremías del patio de la guarda, y entregáronle a Godolías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, para que le sacase a casa; y vivió entre el pueblo. ¶ Y había sido palabra de Jehová a Jeremías, estando preso en el patio de la guarda, diciendo: Vé, y habla a Ebed-melec Etiope, diciendo: Así dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo traigo mis palabras sobre esta ciudad para mal, y no para bien; y serán en tu presencia aquel día. Y en aquel día yo te libraré, dijo Jehová, y no serás entregado en mano de aquellos de quien tú tienes temor; porque escapando te escaparé, y no caerás a espada, y tu vida te será por despojo, porque tuviste confianza en mí, dijo Jehová.

First Reading

Daniel 9:1-19

En el año primero de Darío, hijo de Asuero, de la nación de los Medos, el cual fue puesto por rey sobre el reino de los Caldeos: En el año primero de su reino, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años del cual habló Jehová al profeta Jeremías, que había de fenecer la asolación de Jerusalem en setenta años. Y volví mi rostro al Señor Dios, buscándole en oración, y ruego, en ayuno, y cilicio, y ceniza. Y oré a Jehová mi Dios, y confesé, y dije: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el concierto y la misericordia con los que te aman, y guardan tus mandamientos. Hemos pecado, hemos hecho iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos, y de tus juicios. No hemos obedecido a tus siervos los profetas que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, y a nuestros príncipes, a nuestros padres, y a todo el pueblo de la tierra. Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro, como el día de hoy es a todo hombre de Judá, y a los moradores de Jerusalem, y a todo Israel, a los de cerca, y a los de lejos, en todas las tierras donde los has echado, a causa de su rebelión con que rebelaron contra ti. O! Jehová, nuestra es la confusión de rostro: de nuestros reyes, de nuestros príncipes, y de nuestros padres, porque pecamos a ti. De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia, y el perdonar, aunque nosotros nos rebelamos contra él. Y no obedecimos a la voz de Jehová nuestro Dios para andar por sus leyes, las cuales él dio delante de nosotros por mano de sus siervos los profetas. Y todo Israel traspasó tu ley, apartándose por no oír tu voz: por lo cual la maldición y la jura que está escrita en la ley de Moisés, siervo de Dios, ha destilado sobre nosotros, porque pecamos contra él. Y él afirmó su palabra que habló sobre nosotros, y sobre nuestros jueces, que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros tan grande mal: que nunca fue hecho debajo del cielo, cual el que fue hecho en Jerusalem. Como está escrito en la ley de Moisés, todo aquel mal vino sobre nosotros: y nunca rogamos a la faz de Jehová nuestro Dios, para convertirnos de nuestras maldades, y entender tu verdad. Y apresuróse Jehová sobre el castigo, y trájolo sobre nosotros; porque es justo Jehová nuestro Dios en todas sus obras que hizo, porque no obedecimos a su voz. Ahora pues Señor Dios nuestro, que sacaste tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y ganaste para ti nombre como este día, pecamos, impíamente hemos hecho. O! Señor, según todas tus justicias, apártese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalem, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados, y por la maldad de nuestros padres, Jerusalem y tu pueblo es dado en vergüenza a todos nuestros al derredores. Ahora pues Dios nuestro, oye la oración de tu siervo, y sus ruegos; y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por el Señor. Inclina, o! Dios mío, tu oído, y oye: abre tus ojos, y mira nuestros asolamientos, y la ciudad, sobre la cual es llamado tu nombre; porque no confiados en nuestras justicias derramamos nuestros ruegos delante de tu presencia, mas en tus muchas misericordias. Oye, Señor: Perdona, Señor: Está atento, Señor, y haz: no pongas dilación por ti mismo, Dios mío; porque tu nombre es llamado sobre tu ciudad, y sobre tu pueblo.

Morning Prayer — First Lesson

Ezekiel 13

Y fue palabra de Jehová a mí, diciendo: Hijo del hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan; y di a los que profetizan de su corazón: Oíd palabra de Jehová. Así dijo el Señor Jehová: ¡Ay de los profetas ignorantes, que andan en pos de su espíritu, y nada vieron! Como zorras en los desiertos fueron tus profetas, o! Israel. Nunca subisteis a los portillos, ni echasteis vallado sobre la casa de Israel, estando en la batalla en el día de Jehová. Vieron vanidad, y adivinación de mentira. Dicen: Dijo Jehová: y nunca Jehová los envió; y hacen esperar para confirmar la palabra. ¿No habéis visto visión vana? ¿y no habéis dicho adivinación de mentira? ¿y decís: Dijo Jehová: no habiendo yo hablado? Por tanto así dijo el Señor Jehová: Por cuanto vosotros habéis hablado vanidad, y habéis visto mentira: por tanto he aquí que yo a vosotros, dijo el Señor Jehová. Y será mi mano contra los profetas que ven vanidad, y adivinan mentira: no serán en la congregación de mi pueblo, ni serán escritos en el libro de la casa de Israel, ni volverán a la tierra de Israel; y sabréis que yo soy el Señor Jehová. Por tanto, y por cuanto engañaron mi pueblo, diciendo: Paz, no habiendo paz; y el uno edificaba la pared, y he aquí que los otros la embarraban con lodo suelto. Di a los embarradores con lodo suelto, que caerá: vendrá lluvia en avenida, y daré piedras de granizo que la hagan caer, y viento tempestuoso la romperá. Y he aquí que la pared cayó. No os dirán entonces: ¿Dónde está la embarradura con que embarrasteis? Por tanto así dijo el Señor Jehová: Y yo haré que la rompa viento tempestuoso con mi ira, y lluvia en avenida venga con mi furor, y piedras de granizo con mi enojo para consumir. Y derribaré la pared que vosotros embarrasteis con lodo suelto, y hacerla he llegar a tierra, y será descubierto su cimiento, y caerá, y seréis consumidos en medio de ella; y sabréis que yo soy Jehová. Y cumpliré mi furor en la pared, y en los que la embarraron con lodo suelto, y deciros he: No parece la pared, ni parecen los que la embarraron: Los profetas de Israel que profetizan a Jerusalem, y ven para ella visión de paz, no habiendo paz, dijo el Señor Jehová. Y tú, o! hijo del hombre, pon tu rostro a las hijas de tu pueblo, que profetizan de su corazón, y profetiza contra ellas, Y dí: Así dijo el Señor Jehová: ¡Ay de aquellas que cosen cojinetes a todos codos de manos, y hacen veletas sobre la cabeza de toda edad, para cazar las almas! ¿Habéis de cazar las almas de mi pueblo? ¿y habéis de dar vida a las almas para vosotros? ¿Y habéisme de contaminar en mi pueblo por puños de cebada, y por pedazos de pan, matando las almas que no mueren, y dando vida a las almas que no vivirán, mintiendo a mi pueblo que oye mentira? Por tanto así dijo el Señor Jehová: He aquí que yo a vuestros cojinetes, con que cazáis allí las almas volando: yo los arrancaré de vuestros brazos, y enviaré las almas que cazáis, las almas volando. Y romperé vuestras veletas, y libraré mi pueblo de vuestra mano, y no estarán más en vuestra mano para caza; y sabréis que yo soy Jehová. Por cuanto entristecisteis el corazón del justo con mentira, al cual yo no entristecí; y esforzasteis las manos del impío, para que no se apartase de su mal camino dándole vida: Por tanto no veréis vanidad, ni más adivinaréis adivinación; y libraré mi pueblo de vuestra mano; y sabréis que yo soy Jehová.

Epistle

Sirach 31:8-11

First Reading

Job 5

Ahora pues da voces, si habrá quien te responda; y si habrá alguno de los santos a quien mires. Es cierto que al insensato la ira le mata; y al codicioso consume la envidia. Yo he visto al necio que echaba raíces, y en la misma hora maldije su habitación. Sus hijos serán lejos de la salud, y en la puerta serán quebrantados, y no habrá quien los libre. Hambrientos comerán su segada, y la sacarán de entre las espinas; y sedientos beberán su hacienda. Porque la pena no sale del polvo, ni la molestia reverdece de la tierra. Antes como las centellas se levantan para volar por el aire, así el hombre nace para la aflicción. ¶ Ciertamente yo buscaría a Dios, y depositaría en él mis negocios; El cual hace grandes cosas, que no hay quien las comprenda; y maravillas que no tienen cuento: Que da la lluvia sobre la haz de la tierra, y envía las aguas sobre las haces de las plazas: Que pone los humildes en altura, y los enlutados son levantados a salud: Que frustra los pensamientos de los astutos, para que sus manos no hagan nada: Que prende a los sabios en su astucia, y el consejo de los perversos es entontecido. De día se topan con tinieblas, y en mitad del día andan a tiento, como en noche. Y libra de la espada al pobre, de la boca de los impíos, y de la mano violenta. Que es esperanza al menesteroso, y la iniquidad cerró su boca. ¶ He aquí, que bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga: por tanto no menosprecies la corrección del Todopoderoso. Porque él es el que hace la llaga, y él que la ligará: el hiere, y sus manos curan. En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal. En la hambre te redimirá de la muerte, y en la guerra, de las manos de la espada. Del azote de la lengua serás encubierto: ni temerás de la destrucción, cuando viniere. De la destrucción y de la hambre te reirás, y no temerás de las bestias del campo. Y aun con las piedras del campo tendrás tu concierto, y las bestias del campo te serán pacíficas. Y sabrás que hay paz en tu tienda; y visitarás tu morada, y no pecarás. Y entenderás que tu simiente es mucha; y tus pimpollos, como la yerba de la tierra. Y vendrás en la vejez a la sepultura, como el montón de trigo que se coge a su tiempo. He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así: óyelo, y tú sabe para ti.

Morning Prayer — Second Lesson

Acts 15

Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos, y decían: Si no os circuncidáis, conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos. Así que hecha una disensión y contienda no pequeña por Pablo y Barnabás contra ellos, determinaron que subiesen Pablo y Barnabás, y algunos otros de ellos a los apóstoles y a los ancianos a Jerusalem sobre esta cuestión. Ellos pues, acompañados algún trecho por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los Gentiles; y causaron grande gozo a todos los hermanos. Y venidos a Jerusalem, fueron recibidos de la iglesia, y de los apóstoles, y de los ancianos; y les hicieron saber todas las cosas que Dios había hecho por medio de ellos. Mas algunos de la secta de los Fariseos, que habían creído, se levantaron, diciendo: Que es menester circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés. ¶ Y se juntaron los apóstoles y los ancianos para conocer de este negocio. Y habiendo habido grande contienda, levantándose Pedro, les dijo: Varones y hermanos, vosotros sabéis como ya há algún tiempo que Dios escogió de entre nosotros, que los Gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio, y creyesen. Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo a ellos también como a nosotros: Y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones. Ahora pues, ¿por qué tentáis a Dios poniendo un yugo sobre la cerviz de los discípulos, que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? Antes por la gracia del Señor Jesu Cristo creemos que seremos salvos, como también ellos. Entonces toda la multitud calló, y escucharon a Barnabás y a Pablo que contaban cuantos milagros y maravillas Dios había hecho por medio de ellos entre los Gentiles. Y después que hubieron callado, Santiago respondió, diciendo: Varones y hermanos, escuchádme. Simón ha contado como primero Dios visitó los Gentiles, para tomar de entre ellos un pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: Después de esto volveré, y restauraré el tabernáculo de David que estaba caído; y reedificaré sus ruinas, y le volveré a levantar; Para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los Gentiles sobre los cuales es llamado mi nombre, dice el Señor, que hace todas estas cosas. Notorias a Dios son todas sus obras desde la eternidad. Por lo cual yo juzgo, que los que de los Gentiles se convierten a Dios, no han de ser inquietados: Sino escribirles que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, y de fornicación, y de lo estrangulado, y de sangre. Porque Moisés desde los tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien le predique en las sinagogas, donde es leído cada sábado. Entonces pareció bien a los apóstoles, y a los ancianos con toda la iglesia, elegir ciertos varones de ellos, y enviarlos a Antioquía con Pablo y Barnabás, es a saber, a Júdas que tenía por sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos; Y escribir por mano de ellos así: Los apóstoles, y los ancianos, y los hermanos, a los hermanos de los Gentiles que están en Antioquía, y en Siria, y en Cilicia, salud: Por cuanto hemos oído que algunos, que han salido de nosotros, os han inquietado con palabras, trastornando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley, a los cuales no dimos tal comisión: Nos ha parecido bien, congregados en uno, elegir varones, y enviarlos a vosotros con nuestros amados Barnabás y Pablo, Hombres que han arriesgado sus vidas por el nombre de nuestro Señor Jesu Cristo. Así que, enviamos a Júdas, y a Silas, los cuales también por palabra os harán saber lo mismo. Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, de no imponeros otra carga además de estas cosas necesarias: Que os apartéis de las cosas sacrificadas a ídolos, y de sangre, y de lo estrangulado, y de fornicación: de las cuales cosas si os guardareis, haréis bien. Bien tengáis. Ellos entonces enviados descendieron a Antioquía, y juntando la multitud, dieron la carta. La cual como leyeron, fueron gozosos de la consolación. Y Júdas y Silas, como ellos también eran profetas, exhortaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabra. Y pasando allí algún tiempo fueron enviados de los hermanos a los apóstoles en paz. Mas a Silas pareció bien de quedarse allí aun. También Pablo y Barnabás se estaban en Antioquía, enseñando y predicando, con otros muchos también, la palabra del Señor. ¶ Y después de algunos días Pablo dijo a Barnabás: Volvamos a visitar los hermanos por todas las ciudades en las cuales hemos predicado la palabra del Señor, a ver como están. Y Barnabás quería que tomasen consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Márcos: Mas a Pablo, le parecía que no había de ser tomado el que se había apartado de ellos desde Pamfilia, y no había ido con ellos a la obra. Y hubo tal contención entre ellos, que se apartaron el uno del otro; y Barnabás tomando a Márcos navegó a Chipre. Y Pablo escogiendo a Silas, se partió, encomendado por los hermanos a la gracia de Dios. Y anduvo la Siria y la Cilicia confirmando las iglesias.

Responsorial Psalm

Psalm 63

Dios, Dios mío eres tú, a ti madrugaré: mi alma tuvo sed de ti, mi carne te desea en tierra de sequedad, y sequiosa sin aguas. Así te miré en el santuario, para ver tu fortaleza y tu gloria. Porque mejor es tu misericordia que la vida: mis labios te alabarán. Así te bendeciré en mi vida: en tu nombre alzaré mis manos. Como de meollo y de grosura será harta mi alma: y con labios de alegría te alabará mi boca, Cuando me acordaré de ti en mis camas, cuando a las alboradas meditaré de ti; Porque has sido mi socorro: y en la sombra de tus alas me regocijaré. Mi alma se apegó a ti: tu diestra me ha sustentado. Mas ellos para destrucción buscaron mi alma: descendieron en lo más bajo de la tierra. Matarlos han a filo de espada: porción de zorras serán. Y el rey se alegrará en Dios, será alabado cualquiera que jura por él: porque la boca de los que hablan mentira, será cerrada.

Gospel

Luke 12:35-40

¶ Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras luces encendidas; Y vosotros, semejantes a hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere y tocare, luego le abran. Bienaventurados aquellos siervos, los cuales, cuando el señor viniere, hallare velando: de cierto os digo, que él se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y saliendo les servirá. Y aunque venga a la segunda vela, y aunque venga a la tercera vela, y los hallare así, bienaventurados son los tales siervos. Esto empero sabéd, que si supiese el padre de familias a qué hora había de venir el ladrón, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. Vosotros, pues, también estád apercibidos; porque a la hora que no pensáis, el Hijo del hombre vendrá.

Responsorial Psalm

Psalm 69

Sálvame, o! Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma. Estoy zabullido en cieno profundo, que no hay pie; soy venido en profundos de aguas, y la corriente me ha anegado. He trabajado llamando; mi garganta se ha enronquecido; han desfallecido mis ojos de esperar a mi Dios. Hánse aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; hánse fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin porqué: lo que no hurté, entonces lo volví. Dios, tú sabes mi insensatez; y mis delitos no te son ocultos. No sean avergonzados por mí, los que te esperan, Señor Jehová de los ejércitos; no sean confusos por mí los que te buscan, o! Dios de Israel. Porque por ti he sufrido vergüenza; confusión ha cubierto mi rostro. He sido extrañado de mis hermanos, y extraño a los hijos de mi madre. Porque el zelo de tu casa me comió, y los denuestos de los que te denuestan, cayeron sobre mí. Y lloré con ayuno de mi alma, y esto me ha sido por afrenta. Y puse saco por mi vestido, y fui a ellos por proverbio. Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta, y en las canciones de los bebedores de sidra. Y yo enderazaba mi oración a ti, o! Jehová, al tiempo de la buena voluntad: o! Dios, por la multitud de tu misericordia óyeme, por la verdad de tu salud. Escápame del lodo, y no sea yo anegado; y sea yo librado de los que me aborrecen, y de los profundos de las aguas. No me anegue el ímpetu de las aguas, ni me suerba la hondura, ni el pozo cierre sobre mí su boca. Oyeme, Jehová; porque benigna es tu misericordia: conforme a la multitud de tus miseraciones mira por mí. Y no escondas tu rostro de tu siervo; porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme. Acércate a mi alma, redímela: por causa de mis enemigos líbrame. Tú sabes mi afrenta, y mi confusión, y mi vergüenza; delante de ti están todos mis enemigos. La afrenta ha quebrantado mi corazón; y he tenido dolor; y he esperado quien se compadeciese de mí, y no lo hubo, y consoladores, y no hallé. Y pusieron en mi comida hiel; y en mi sed me dieron a beber vinagre. Sea su mesa delante de ellos por lazo; y lo que es por paces, les sea por tropezón. Sean oscurecidos sus ojos para ver; y haz siempre titubear sus lomos. Derrama sobre ellos tu ira, y el furor de tu enojo les comprenda. Sea su palacio asolado; en sus tiendas no haya morador. Porque persiguieron al que tú heriste: y cuentan del dolor de los que tú mataste. Pon maldad sobre su maldad, y no entren en tu justicia. Sean raídos del libro de los vivientes: y no sean escritos con los justos. Y yo afligido, y dolorido: tu salud, o! Dios, me defenderá. Yo alabaré el nombre de Dios con canción; y magnificarle he con alabanza. Y agradará a Jehová más que buey, y becerro, que echa cuernos y uñas. Verán los humildes, y regocijarse han: buscád a Dios, y vivirá vuestro corazón. Porque Jehová oye a los menesterosos, y no menosprecia a sus prisioneros. Alábenle los cielos y la tierra, las mares y todo lo que se mueve en ellas. Porque Dios guardará a Sión, y reedificará las ciudades de Judá, y habitarán allí, y heredarla han. Y la simiente de sus siervos la heredará; y los que aman su nombre habitarán en ella.

Responsorial Psalm

Psalm 79

O! Dios, vinieron las gentes a tu heredad: contaminaron el templo de tu santidad; pusieron a Jerusalem en montones: Dieron los cuerpos de tus siervos por comida a las aves de los cielos: la carne de tus piadosos a las bestias de la tierra. Derramaron su sangre, como agua, en los al rededores de Jerusalem: y no hubo quien los enterrase. Somos afrentados de nuestros vecinos: escarnecidos y burlados de los que están en nuestros al rededores. ¿Hasta cuándo, o! Jehová? ¿Airarte has para siempre? ¿Arderá, como fuego, tu zelo? Derrama tu ira sobre las naciones que no te conocen: y sobre los reinos que no invocan tu nombre. Porque han consumido a Jacob: y su morada han asolado. No nos traigas en memoria las iniquidades antiguas: anticípennos presto tus misericordias, porque estamos muy consumidos. Ayúdanos, o! Dios, salud nuestra, por la honra de tu nombre: y líbranos, y aplácate sobre nuestros pecados por causa de tu nombre. Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios? Sea notoria en las naciones delante de nuestros ojos la venganza de la sangre de tus siervos que se ha derramado. Entre delante de ti el gemido de los presos: conforme a la grandeza de tu brazo preserva a los sentenciados a muerte. Y torna a nuestros vecinos en su seno siete tantos de su deshonra con que te han deshonrado, o! Jehová. Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu pasto, te alabaremos para siempre: por generación y generación contaremos tus alabanzas.

Responsorial Psalm

Psalm 78

Escucha, pueblo mío, mi ley: inclinád vuestro oído a las palabras de mi boca. Abriré en parábola mi boca: hablaré enigmas del tiempo antiguo: Los cuales hemos oído y entendido: que nuestros padres nos los contaron. No los encubriremos a sus hijos, contando a la generación postrera las alabanzas de Jehová: y su fortaleza, y sus maravillas, que hizo. Que levantó testimonio en Jacob, y puso ley en Israel: la cual mandó a nuestros padres, que la notificasen a sus hijos: Para que sepa la generación postrera: y los hijos que nacerán, que se levantarán, cuenten a sus hijos: Y pondrán en Dios su confianza, y no se olvidarán de las obras de Dios: y guardarán sus mandamientos. Y no serán como sus padres, generación contumaz, y rebelde: generación que no compuso su corazón, ni su espíritu fue fiel con Dios. Los hijos de Efraím armados, flecheros, volvieron las espaldas el día de la batalla. No guardaron el concierto de Dios: ni quisieron andar en su ley, Antes se olvidaron de sus obras, y de sus maravillas que les había mostrado. Delante de sus padres hizo maravillas en la tierra de Egipto, en el campo de Soan. Rompió la mar, e hízolos pasar: e hizo estar las aguas como en un montón. Y llevólos con nube de día, y toda la noche con lumbre de fuego. Hendió las peñas en el desierto: y dióles a beber de abismos grandes. Y sacó de la peña corrientes, e hizo descender aguas, como ríos. Y tornaron aun a pecar contra él, enojando al Altísimo en la soledad. Y tentaron a Dios en su corazón, pidiendo comida para su alma. Y hablaron contra Dios, diciendo: ¿Podrá Dios ponernos mesa en el desierto? He aquí, ha herido la peña, y corrieron aguas, y arroyos salieron ondeando: ¿podrá también dar pan? ¿aparejará carne a su pueblo? Por tanto oyó Jehová, y enojóse: y encendióse el fuego en Jacob, y el furor subió también en Israel. Porque no habían creído a Dios, ni habían confiado de su salud. Y mandó a las nubes de arriba: y abrió las puertas de los cielos. E hizo llover sobre ellos maná para comer, y dióles trigo de los cielos. Pan de nobles comió el hombre: envióles comida a hartura. Movió al solano en el cielo; y trajo con su fortaleza al austro, E hizo llover sobre ellos carne, como polvo: y aves de alas como arena de la mar. E hízolas caer en medio de su campo, al rededor de sus tiendas. Y comieron, y hartáronse mucho: y cumplióles su deseo. No habían aun quitado de sí su deseo, aun su vianda estaba en su boca, Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, y mató en los gruesos de ellos, y derribó los escogidos de Israel. Con todo esto pecaron aun; y no dieron crédito a sus maravillas. Y consumió en muy poco sus días, y sus años apresuradamente. Si los mataba, entonces le buscaban; y convertíanse, y buscaban a Dios de mañana. Y acordábanse que Dios era su refugio: y el Dios Alto su redentor. Y lisonjeábanle con su boca; y con su lengua le mentían: Mas sus corazones no eran rectos con él: ni estuvieron firmes en su concierto. Mas él, misericordioso perdonaba la maldad, y no los destruyó: y abundó su misericordia para apartar su ira, y no despertó toda su ira. Y acordóse que eran carne: espíritu que va y no vuelve. ¡Cuántas veces le ensañaron en el desierto, le enojaron en la soledad! Y volvieron, y tentaron a Dios: y limitaron al Santo de Israel. No se acordaron de su mano: del día que les redimió de angustia; Que había puesto en Egipto sus señales: y sus maravillas en el campo de Soan: Y había vuelto sus ríos en sangre: y sus corrientes porque no bebiesen: Había enviado en ellos una mezcla de moscas que los había comido: asimismo ranas que los destruyeron. Y había dado al pulgón sus frutos: y sus trabajos a la langosta. Había destruido sus viñas con granizo, y sus higuerales con piedra. Y entregó al pedrisco sus bestias, y sus ganados al fuego. Había enviado en ellos el furor de su saña: ira y enojo, y angustia, y ángeles malos. Enderezó el camino a su furor: no detuvo la vida de ellos de la muerte, antes entregó su vida a la mortandad: E hirió a todo primogénito en Egipto; las primicias de las fuerzas en las tiendas de Cam. E hizo partir, como hato de ovejas, su pueblo; y llevólos, como a un rebaño, por el desierto. Y guiólos con seguridad, que no tuvieron miedo; y a sus enemigos cubrió la mar. Metiólos en los términos de su tierra santa; en este monte, que ganó su mano derecha. Y echó las naciones de delante de ellos, e hízolas caer en cordel de heredad: e hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel. Y tentaron, y enojaron al Dios Altísimo; y no guardaron sus testimonios. Y volviéronse, y rebeláronse como sus padres; volviéronse como arco engañoso. Y enojáronle con sus altos; y provocáronle a zelo con sus esculturas. Oyó Dios, y enojóse; y aborreció en grande manera a Israel. Por esta causa dejó el tabernáculo de Silo, la tienda en que habitó entre los hombres. Y dio en cautividad su fortaleza; y su gloria en mano del enemigo. Y entregó a su pueblo a la espada; y airóse contra su heredad. A sus mancebos tragó el fuego; y sus vírgenes no fueron loadas. Sus sacerdotes cayeron a espada: y sus viudas no lamentaron. Y despertóse el Señor, como un dormido: como un valiente, que da voces a causa del vino: E hirió a sus enemigos detrás: dióles vergüenza perpetua. Y aborreció la tienda de José; y no escogió a la tribu de Efraím: Mas escogió a la tribu de Judá: al monte de Sión, al cual amó. Y edificó, como alturas, su santuario: como la tierra, lo acimentó para siempre. Y eligió a David su siervo: y tomóle de las majadas de las ovejas. Detrás de las paridas le trajo: para que apacentase a Jacob su pueblo, y a Israel su heredad. Y apacentólos con enterez de su corazón: y con las industrias de sus manos los pastoreó.

Evening Prayer — First Lesson

Ezekiel 14

Y vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel, y sentáronse delante de mí. Y fue palabra de Jehová a mí, diciendo: Hijo del hombre, estos hombres han levantado sus ídolos sobre su corazón; y el tropezadero de su maldad han puesto delante de su rostro: ¿cuándo me preguntaren, téngoles de responder? Por tanto háblales, y decirles has: Así dijo el Señor Jehová: Cualquiera hombre de la casa de Israel, que hubiere levantado sus ídolos sobre su corazón, y hubiere puesto el tropezadero de su maldad delante de su rostro, y viniere al profeta, yo Jehová responderé al que así viniere en la multitud de sus ídolos: Para tomar a la casa de Israel en su corazón, que se han apartado de mí todos ellos en sus ídolos. Por tanto di a la casa de Israel: Así dijo el Señor Jehová: Convertíos, y hacéd que se conviertan de vuestros ídolos; y de todas vuestras abominaciones apartád vuestros rostros. Porque cualquiera hombre de la casa de Israel, y de los extranjeros que moran en Israel, que se hubiere apartado de andar en pos de mí, y hubiere levantado sus ídolos en su corazón, y hubiere puesto delante de su rostro el tropezadero de su maldad, y viniere al profeta para preguntarle por mí, yo Jehová le responderé por mí. Y yo pondré mi rostro contra aquel varón, y le pondré por señal, y por refranes, y yo le cortaré de entre mi pueblo; y sabréis que yo soy Jehová. Y el profeta cuando fuere engañado, y hablare palabra, yo Jehová engañé el tal profeta; y yo extenderé mi mano sobre él, y le raeré de en medio de mi pueblo de Israel. Y llevarán su maldad: como la maldad del que pregunta, así será la maldad del profeta: Porque no yerren más los de la casa de Israel de en pos de mí, ni más se contaminen en todas sus rebeliones; y me sean a mí por pueblo, y yo les sea a ellos por Dios, dijo el Señor Jehová. ¶ Y fue palabra de Jehová a mí, diciendo: Hijo del hombre, la tierra, cuando pecare contra mí rebelando de rebelión, y extendiere yo mi mano sobre ella, y le quebrantare la fuerza del pan, y enviare en ella hambre, y talare de ella hombres y bestias; Si estuvieren en medio de ella estos tres varones, Noé, Daniel, y Job, ellos por su justicia librarán su vida, dijo el Señor Jehová. Y si hiciere pasar mala bestia por la tierra, y la asolare, y fuere asolada que no haya quien pase a causa de la bestia, Y estos tres varones estuvieren en medio de ella, vivo yo, dijo el Señor Jehová, ni a sus hijos, ni a sus hijas librarán: ellos solos serán libres, y la tierra será asolada. O si yo trajere espada sobre la tierra, y dijere: Espada, pasa por la tierra; e hiciere talar de ella hombres y bestias, Y estos tres varones estuvieren en medio de ella, vivo yo, dijo el Señor Jehová, no librarán sus hijos, ni sus hijas: ellos solos serán libres. O si pestilencia enviare sobre esa tierra, y derramare mi ira sobre ella en sangre para talar de ella hombres y bestias. Y estuvieren en medio de ella Noé, y Daniel, y Job, vivo yo, dijo el Señor Jehová, no librarán a su hijo, ni a su hija: ellos por su justicia librarán su vida. Por lo cual así dijo el Señor Jehová: ¿Cuánto más, si mis cuatro malos juicios, espada, y hambre, y mala bestia, y pestilencia, enviare contra Jerusalem, para talar de ella hombres y bestias? Y he aquí que quedará en ella alguna resta de los cuales serán llevados cautivos sus hijos y sus hijas: he aquí que ellos entrarán a vosotros, y veréis su camino, y sus hechos; y tomaréis consolación del mal que hice venir sobre Jerusalem, de todas las cosas que yo traje sobre ella. Y consolaros han cuando viereis su camino y sus hechos: y conoceréis que no sin causa habré hecho todo lo que habré hecho en ella, dijo el Señor Jehová.

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II Corinthians 1

Pablo, apóstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están por toda la Acaya. Gracia a vosotros, y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu Cristo. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesu Cristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación. El que nos consuela en todas nuestras tribulaciones; para que podamos nosotros consolar a los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros mismos somos consolados de Dios. Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por Cristo nuestra consolación. Y si somos atribulados, es por vuestra consolación y salvación, la cual es eficiente en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos; o si somos consolados, es por vuestra consolación y salvación. Y nuestra esperanza de vosotros es firme, estando ciertos que como sois participantes de las aflicciones, así también lo seréis de la consolación. Porque, hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos fue hecha en Asia, que sobre manera fuimos cargados sobre nuestras fuerzas, de tal manera que aun dudábamos de la vida. Mas nosotros tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios, que levanta los muertos: El cual nos libró de tamaña muerte, y nos libra: en el cual esperamos que aun nos librará; Ayudándonos también vosotros con oración por nosotros, para que por el don alcanzado para nosotros por medio de muchas personas, por muchas también sean dadas gracias por nosotros. Porque nuestra gloria es esta, es a saber, el testimonio de nuestra conciencia, que en simplicidad y sinceridad de Dios, no en sabiduría carnal, mas en la gracia de Dios, hemos conversado en el mundo, y más con vosotros. Porque no os escribimos otras cosas de las que leéis, o también reconocéis; y espero que aun hasta el fin las reconoceréis: Como también en parte nos habéis reconocido que somos vuestra gloria, como también vosotros sois la nuestra, en el día del Señor Jesús. ¶ Y en esta confianza quise primero venir a vosotros, porque tuvieseis otro segundo beneficio: Y pasar por vosotros a Macedonia; y de Macedonia venir otra vez a vosotros, y ser llevado por vosotros a Judea. Así que pretendiendo esto, ¿usé quizá de liviandad? ¿o lo que pienso hacer, piénsolo según la carne, para que haya en mí sí, sí, y no, no? ¶ Antes como Dios es fiel, nuestra palabra para con vosotros no ha sido sí y no. Porque el Hijo de Dios, Jesu Cristo, que por nosotros ha sido entre vosotros predicado por mí, y Silvano, y Timoteo, no ha sido sí y no; mas en él ha sido sí. Porque todas las promesas de Dios son en él sí, y en él Amén para gloria de Dios por nosotros. Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios: El cual también nos selló, y nos dio las arras del Espíritu en nuestros corazones. Mas yo llamo a Dios por testigo sobre mi alma, de que por perdonaros, no he venido hasta ahora a Corinto: No que nos enseñoreamos de vuestra fe; antes somos ayudadores de vuestro gozo, porque por la fe estáis en pie.

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Titus 3

Amonéstales que se sujeten a los principados y potestades, que obedezcan, que estén aparejados a toda buena obra: Que no digan mal de nadie, que no sean pendencieros, mas modestos, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres. Porque también éramos nosotros insensatos en otro tiempo, rebeldes, errados, sirviendo a concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y en envidia, aborrecibles, aborreciendo los unos a los otros: Mas cuando se manifestó la bondad del Salvador nuestro Dios, y su amor para con los hombres, No por las obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia, nos salvó por el lavamiento de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo; El cual derramó en nosotros ricamente por Jesu Cristo Salvador nuestro: Para que justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna. Palabra fiel, y estas cosas quiero que afirmes constantemente: que los que creen a Dios, procuren sobresalir en buenas obras. Esto es lo bueno y lo útil para los hombres. ¶ Mas evita las cuestiones insensatas, y las genealogías, y las contenciones, y disputas sobre la ley; porque son sin provecho y vanas. ¶ Al hombre hereje, después de una y otra amonestación, deséchale: Estando cierto que el tal es trastornado, y peca, siendo condenado de su propio juicio. Cuando enviare a ti a Artemas, o a Tíquico, dáte priesa en venir a mí a Nicópolis; porque allí he determinado de invernar. A Zénas doctor de la ley, y a Apolo envía delante, procurando que nada les falte. Aprendan asimismo los nuestros a sobresalir en buenas obras para los usos necesarios, porque no sean inútiles. Todos los que están conmigo te saludan. Saluda a los que nos aman en la fe. La gracia sea con todos vosotros. Amén. ¶ A Tito, el cual fue el primer obispo ordenado para la iglesia de los Cretenses, escrita de Nicópolis de Macedonia.

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Acts 10:1-23

Y había un varón en Cesarea llamado Cornelio, centurión de la compañía que se llamaba la Italiana, Piadoso, y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y que oraba a Dios siempre. Este vio en visión manifiestamente, como a la hora de nona del día, a un ángel de Dios que entraba a él, y le decía: Cornelio. Y él, puestos en él los ojos, espantado, dijo: ¿Qué es esto, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido en memoria a la presencia de Dios. Envía pues ahora varones a Joppe, y haz venir a un tal Simón, que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de un cierto Simón, curtidor, que tiene su casa junto a la mar: él te dirá lo que debes hacer. E ido el ángel que hablaba con Cornelio, llamó a dos de sus criados, y a un soldado temeroso del Señor, de los que estaban siempre con él. A los cuales, después de habérselo contado todo, los envió a Joppe. ¶ Y un día después, yendo ellos de camino, y llegando cerca de la ciudad, Pedro subió sobre la casa a orar, cerca de la hora de sexta. Y aconteció que le vino una grande hambre, y quiso comer, y aparejándoselo ellos, cayó en un éxtasis. Y vio el cielo abierto, y que descendía a él un vaso, como un gran lienzo, que atado de los cuatro cantos fue abajado del cielo a la tierra: En el cual había de todos los animales cuadrúpedos de la tierra, y fieras, y reptiles, y aves del cielo. Y le vino una voz, diciendo: Levántate, Pedro, mata, y come. Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común, ni inmunda, he comido jamás. Y volvió la voz a decirle la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Y esto fue hecho por tres veces; y el vaso volvió a ser recogido en el cielo. Y estando Pedro dudando dentro de sí, que sería la visión que había visto, he aquí, los varones que habían sido enviados por Cornelio, que preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. Y llamando, preguntaron, si Simón, que tenía por sobrenombre Pedro, posaba allí. Y estando Pedro pensando en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres varones te buscan. Levántate pues, y desciende, y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado. Entonces Pedro descendiendo a los varones que le eran enviados por Cornelio, dijo: He aquí, yo soy el que buscáis: ¿qué es la causa por qué habéis venido? Y ellos dijeron: Cornelio, el centurión, varón justo, y temeroso de Dios, y de buen testimonio entre toda la nación de los Judíos, ha sido amonestado de Dios por un santo ángel, que te hiciese venir a su casa, y oyese de ti algunas palabras. Pedro entonces metiéndolos dentro, los hospedó: y al día siguiente se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Joppe.

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2 Timothy 2:1-7

Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Y lo que has oído de mí entre muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que serán idóneos para enseñar también a otros. Tú, pues, sufre trabajos como fiel soldado de Jesu Cristo. Ninguno que milita, se envuelve en los negocios de esta vida por agradar a aquel que le escogió por soldado. Y aun también el que pelea en la palestra, no es coronado si no hubiere peleado legítimamente. El labrador, para recibir los frutos, es menester que trabaje primero. Entiende lo que digo: déte, pues, el Señor entendimiento en todo.

Gospel

Mark 2

Y entró otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa. Y luego se juntaron a él muchos, que ya no cabían ni aun al contorno de la puerta; y les predicaba la palabra. Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era traído de cuatro. Y como no podían llegar a él a causa de la multitud, descubrieron la techumbre donde estaba, y habiéndola destechado, bajaron el lecho en que el paralítico estaba echado. Y viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. Y estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensando en sus corazones, Decían: ¿Por qué habla éste blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios? Y conociendo luego Jesús en su espíritu que pensaban esto dentro de sí, les dijo: ¿Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones? ¿Cuál es más fácil: Decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados; o decirle: Levántate, y toma tu lecho, y anda? Pues porque sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar los pecados, (dice al paralítico:) A ti digo: Levántate, y toma tu lecho, y vete a tu casa. Entonces él se levantó luego; y tomando su lecho, se salió delante de todos, de manera que todos quedaron atónitos, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca tal hemos visto. ¶ Y volvió a salir a la mar, y toda la multitud venía a él, y les enseñaba. Y pasando vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos, y le dice: Sígueme. Y levantándose, le siguió. Y aconteció, que estando Jesús a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores se sentaban también juntamente con Jesús, y con sus discípulos; porque había muchos, y le seguían. Y los escribas y los Fariseos, viéndole comer con publicanos, y con pecadores, dijeron a sus discípulos: ¿Qué es esto, que vuestro Maestro come y bebe con publicanos, y con pecadores? Y oyéndolo Jesús, les dice: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que tienen mal. No he venido a llamar a los justos, mas los pecadores a arrepentimiento. ¶ Y los discípulos de Juan, y los de los Fariseos ayunaban; y vienen, y le dicen: ¿Por qué los discípulos de Juan, y los de los Fariseos ayunan; y tus discípulos no ayunan? Y Jesús les dice: No pueden ayunar los que son de bodas, cuando el esposo está con ellos: entre tanto que tienen consigo al esposo no pueden ayunar. Mas vendrán días, cuando el esposo será quitado de ellos; y entonces en aquellos días ayunarán. Nadie echa remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el mismo remiendo nuevo tira del viejo, y se hace peor rotura. Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera el vino nuevo rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden; mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar. ¶ Y aconteció, que pasando él por los sembrados en sábado, sus discípulos andando comenzaron a arrancar espigas. Entonces los Fariseos le dijeron: He aquí, ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito? Y él les dijo: ¿Nunca leísteis qué hizo David cuando tuvo necesidad, y tuvo hambre, él y los que estaban con él? ¿Cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer, sino a los sacerdotes, y aun dio a los que estaban con él? Díjoles también: El sábado por causa del hombre fue hecho: no el hombre por causa del sábado. Así que el Hijo del hombre Señor es también del sábado.

Evening Prayer — Second Lesson

1 Peter 2

Por lo que desechando toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias, y toda habla mala, Como niños recién nacidos, deseád ardientemente la leche no adulterada de la palabra, para que por ella crezcáis: Si empero habéis gustado que el Señor es benigno. Al cual allegándoos, como a la piedra viva, reprobada cierto de los hombres, empero elegida de Dios, y preciosa, Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados para ser una casa espiritual, un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por medio de Jesu Cristo. Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, yo pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en él no será confundido. Para vosotros pues que creeis él es precioso; mas para los desobedientes, la piedra que los edificadores reprobaron, esta fue hecha la cabeza del ángulo, Y piedra de tropiezo, y roca de escándalo, a aquellos que tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo que también fueron destinados. Mas vosotros sois el linaje elegido, el real sacerdocio, nación santa, pueblo ganado, para que anuncieis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable: Vosotros, que en el tiempo pasado eráis no pueblo, mas ahora sois pueblo de Dios, que en el tiempo pasado no habíais alcanzado misericordia, mas ahora habéis ya alcanzado misericordia. Amados, yo os ruego, como a extranjeros y caminantes, os abstengáis de los deseos carnales, que batallan contra el alma, Y tengáis vuestra conversación honesta entre los Gentiles; para que en lo que ellos murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, estimándoos por las buenas obras. Sed pues sujetos a toda ordenación humana por causa del Señor: ahora sea a rey, como a superior: Ahora a los gobernadores, como enviados por él, para venganza de los malhechores, y para loor de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios, que haciendo bien, embozaléis la ignorancia de los hombres vanos: Como estando en libertad, y no como teniendo la libertad por cobertura de malicia, sino como siervos de Dios. Honrád a todos. Amád la fraternidad. Teméd a Dios. Honrád al rey. Vosotros, siervos, sed sujetos con todo temor a vuestros señores; no solamente a los buenos y humanos, mas aun también a los rigurosos. Porque esto es agradable, si alguno a causa de la conciencia, que tiene delante de Dios, sufre molestias, padeciendo injustamente. Porque ¿qué gloria es, si pecando vosotros sois abofeteados, y lo sufrís? empero si haciendo bien, sois afligidos, y lo sufrís, esto es cierto agradable delante de Dios. Porque para esto fuisteis llamados, pues que también Cristo padeció por nosotros, dejándonos un modelo, para que vosotros sigáis sus pisadas. El cual no hizo pecado, ni fue hallado engaño en su boca: El cual maldiciéndole, no tornaba a maldecir; y cuando padecía, no amenazaba; sino que remitía su causa al que juzga justamente. El mismo que llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos a los pecados, viviésemos a la justicia. Por las heridas del cual habéis sido sanados. Porque vosotros eráis como ovejas descarriadas; mas ahora sois ya convertidos al Pastor, y Obispo de vuestras almas.

Gospel

John 19:31-42

¶ Entonces los Judíos, por cuanto era el día de la preparación, para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el sábado, porque era gran día aquel sábado, rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y que fuesen quitados. Vinieron pues los soldados, y a la verdad quebraron las piernas al primero, y al otro que había sido crucificado con él: Mas cuando vinieron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. Empero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y luego salió sangre y agua. Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis. Porque estas cosas fueron hechas, para que se cumpliese la Escritura: Hueso no será quebrantado de él. Y también otra Escritura dice: Mirarán a aquel al cual traspasaron. ¶ Pasadas estas cosas, rogó a Pilato José de Arimatea, el cual era discípulo de Jesús, mas secreto, por miedo de los Judíos, que él quítase el cuerpo de Jesús: lo cual permitió Pilato. Entonces él vino, y quitó el cuerpo de Jesús. Y vino también Nicodemo, el que antes había venido a Jesús de noche, trayendo una mistura de mirra y de áloes, como cien libras. Y tomaron el cuerpo de Jesús, y le envolvieron en lienzos con especias, como es costumbre de los Judíos sepultar. Y en aquel lugar, donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aun no había sido puesto alguno. Allí pues pusieron a Jesús, por causa del día de la preparación de los Judíos, porque aquel sepulcro estaba cerca.

Gospel

Matthew 17:1-9

Y después de seis días Jesús toma a Pedro, y a Santiago, y a Juan su hermano, y los saca aparte a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos; y resplandeció su rostro como el sol; y sus vestidos brillantes como la luz. Y, he aquí, les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Y respondiendo Pedro, dijo a Jesús: Señor, bien es que nos quedemos aquí: si quieres, hagamos aquí tres cabañas; para ti una, y para Moisés otra, y para Elías otra. Estando aun hablando él, he aquí, una nube de luz que los cubrió; y, he aquí, una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tomo contentamiento; a él oíd. Y oyendo esto los discípulos, cayeron sobre sus rostros, y temieron en gran manera. Entonces Jesús llegando, les tocó, y dijo: Levantáos, y no temáis. Y alzando ellos sus ojos, a nadie vieron, sino a solo Jesús. Y como descendieron del monte, les mandó Jesús, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos.

Gospel

Matthew 21

Y como se acercaron a Jerusalem, y vinieron a Betfage, al monte de las Olivas, entonces Jesús envió dos discípulos, Diciéndoles: Id a la aldea que está delante de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella: desatádla, y traédmelos. Y si alguno os dijere algo, decíd: El Señor los ha menester; y luego los dejará. Y todo esto fue hecho, para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta, que dijo: Decíd a la hija de Sión: He aquí, tu Rey te viene, manso, y sentado sobre una asna y un pollino, hijo de animal de yugo. Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó. Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos, y se sentó sobre ellos. Y muy mucha gente tendían sus mantos en el camino; y otros cortaban ramos de los árboles, y los tendían por el camino. Y las multitudes que iban delante, y las que iban detrás aclamaban, diciendo: Hosanna al Hijo de David: Bendito el que viene en el nombre del Señor: Hosanna en las alturas. Y entrando él en Jerusalem, toda la ciudad se alborotó, diciendo: ¿Quién es éste? Y las multitudes decían: Este es Jesús, el profeta, de Nazaret de Galilea. ¶ Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera todos los que vendían y compraban en el templo, y trastornó las mesas de los cambiadores, y las sillas de los que vendían palomas. Y les dice: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros cueva de ladrones la habéis hecho. Entonces vinieron a él ciegos y cojos en el templo, y los sanó. ¶ Mas los príncipes de los sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y los muchachos aclamando en el templo, y diciendo: Hosanna al Hijo de David: se enojaron, Y le dijeron: ¿Oyes lo que estos dicen? Y Jesús les dice: Si: ¿Nunca leísteis: De la boca de los niños, y de los que maman perfeccionaste la alabanza? Y dejándolos, se salió fuera de la ciudad a Betania; y posó allí. ¶ Y por la mañana volviendo a la ciudad, tuvo hambre. Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca más nazca de ti fruto para siempre. Y luego la higuera se secó. Entonces viendo esto los discípulos, maravillados decían: ¡Cómo se secó luego la higuera! Y respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no solo haréis esto de la higuera, mas si a este monte dijereis: Quítate, y échate en la mar, será hecho. Y todo lo que pidiereis con oración creyendo, lo recibiréis. ¶ Y como vino al templo, los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo llegaron a él, cuando estaba enseñando, diciendo: ¿Con qué autoridad haces esto? ¿y quién te dio esta autoridad? Y respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os preguntaré una palabra; la cual si me dijereis, también yo os diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿del cielo, o de los hombres? Ellos entonces pensaron entre sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo; nos dirá: ¿Por qué pues no le creísteis? Y si dijéremos: De los hombres; tememos al pueblo; porque todos tienen a Juan por profeta. Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. Y él también les dijo: Ni yo os diré con qué autoridad hago esto. ¶ Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, vé hoy a trabajar en mi viña. Y respondiendo él, dijo: No quiero: mas después arrepentido, fue. Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, Señor, voy; y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos, y las rameras os van delante al reino de Dios. Porque vino a vosotros Juan por vía de justicia, y no le creísteis; y los publicanos, y las rameras le creyeron; y vosotros viendo esto nunca os arrepentisteis para creerle. ¶ Oíd otra parábola: Fue un hombre, padre de familias, el cual plantó una viña, y la cercó de vallado, y fundó en ella lagar, y edificó torre, y la dio a renta a labradores, y se partió lejos. Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. Mas los labradores, tomando los siervos, al uno hirieron, y al otro mataron, y al otro apedrearon. Envió otra vez otros siervos más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. Y a la postre les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero: veníd, matémosle, y tomemos su herencia. Y tomado, le echaron fuera de la viña, y le mataron. Pues cuando viniere el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? Dícenle ellos: A los malos destruirá malamente; y su viña dará a renta a otros labradores, que le paguen el fruto a sus tiempos. Díceles Jesús: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los que edificaban, esta fue hecha por cabeza de la esquina: por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos? Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que haga el fruto de él. Y el que cayere sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien ella cayere, desmenuzarle ha. Y oyendo los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos sus parábolas, entendieron que hablaba de ellos. Y buscando como echarle mano, temieron al pueblo; porque le tenían por profeta.

A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

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