Lecturas del día
Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.
Primera lectura
Hacéd morir, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra, es a saber, la fornicación, la inmundicia, la molicie, la mala concupiscencia, y la avaricia, la cual es idolatría: Por las cuales cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de rebelión: En las cuales vosotros también andabais en otro tiempo, cuando vivíais en ellas. Mas ahora dejáos también vosotros de todas estas cosas; ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca: No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del hombre viejo con sus hechos, Y habiéndoos vestido del nuevo, el cual es renovado en el conocimiento, conforme a la imagen del que le creó: Donde no hay Griego ni Judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni Escita, siervo ni libre; mas Cristo es todo y en todo.
Primera lectura
Y sacóme al patio de afuera hacia el norte, y trájome a la cámara que estaba delante del espacio que quedaba delante del edificio de hacia el norte. Por delante de la puerta del norte la longitud era de cien codos, y la anchura de cincuenta codos, Contra los veinte codos que estaban en el patio de adentro, y contra el solada que estaba en el patio de afuera, donde estaban las cámaras, las unas en frente de las otras, de tres en tres. Y delante de las cámaras el paseadero de diez codos de anchura, a la parte adentro, hacia el un codo; y sus puertas hacia el norte. Y las cámaras más altas eran más estrechas; porque las cámaras más altas quitaban de las otras, de las bajas y de las de en medio del edificio. Porque eran de tres en tres; y no tenían columnas como las columnas de los patios: por tanto eran más estrechas que las de abajo, y las del medio desde la tierra. Y el muro que estaba afuera delante de las cámaras, hacia el patio afuera delante de las cámaras, era de longitud de cincuenta codos. Porque la longitud de las cámaras del patio de afuera era de cincuenta codos; y delante de la delantera del templo había cien codos. Y abajo de las cámaras estaba la entrada del templo del oriente, entrando en él del patio de afuera. A la larga del muro del patio hacia el oriente delante de la lonja, y delante del edificio estaban las cámaras. Y el paseadero que estaba delante de ellas era semejante al de las cámaras que estaban hacia el norte: conforme a su longitud asimismo su anchura, y todas sus salidas, conforme a sus puertas, y conforme a sus entradas. Y conforme a las puertas de las cámaras que estaban hacia el mediodía a la puerta que salía al principio del camino, del camino delante del muro hermoso, que estaba hacia el oriente a los que entran. Y díjome: Las cámaras del norte, y las del mediodía, que están delante de la lonja, son cámaras santas, en las cuales los sacerdotes que se acercan a Jehová comerán las santas ofrendas: allí pondrán las santas ofrendas, y el presente, y la expiación, y el sacrificio por el pecado; porque el lugar es santo. Cuando los sacerdotes entraren, no saldrán del lugar santo al patio de afuera: mas allí dejarán sus vestimentos con que ministrarán, porque son santos; y vestirse han otros vestidos, y así se allegarán a lo que es del pueblo. Y acabó las medidas de la casa de adentro, y sacóme por el camino de la puerta que miraba hacia el oriente, y lo midió todo en derredor. Midió el lado oriental con la caña de medir, quinientas cañas de la caña de medir al derredor. Midió el lado del norte, quinientas cañas de la caña de medir al derredor. Midió el lado del mediodía, quinientas cañas de la caña de medir. Rodeó al lado del occidente, y midió quinientas cañas de la caña de medir. A los cuatro lados lo midió: tuvo el muro todo al derredor quinientas cañas de longitud, y quinientas cañas de anchura, para hacer apartamiento entre el santuario, y el lugar profano.
Primera lectura
Las palabras de Nehemías, hijo de Hequelías. Y fue en el mes de Casleu, en el año veinte, yo estaba en Susán, la cabecera del reino. Y vino Janani, uno de mis hermanos, él y otros varones de Judá: y preguntéles por los Judíos escapados, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalem. Y dijéronme: La resta, los que quedaron de la cautividad allí en la provincia, están en gran mal y vergüenza: y el muro de Jerusalem derribado, y sus puertas quemadas a fuego. Y fue, que como yo oí estas palabras, sentéme, y lloré, y enlutéme por algunos días; y ayuné, y oré delante del Dios de los cielos, Y dije: Ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande, y terrible, que guarda el concierto y la misericordia a los que le aman, y guardan sus mandamientos: Sea ahora tu oído atento, y tus ojos abiertos, para oír la oración de tu siervo, que yo oro delante de ti hoy, día y noche, por los hijos de Israel tus siervos, y confieso los pecados de los hijos de Israel que pecamos contra ti: y yo, y la casa de mi padre hemos pecado: Rebelando nos hemos rebelado, y apostatado de ti, y no hemos guardado los mandamientos, y estatutos, y juicios, que mandaste a Moisés tu siervo. Acuérdate ahora de la palabra que mandaste a Moisés tu siervo, diciendo: Vosotros prevaricaréis, y yo os esparciré en los pueblos: Y volveros heis a mí, y guardaréis mis mandamientos, y los haréis. Si fuere vuestro alanzamiento hasta el cabo de los cielos, de allí os juntaré: y traeros he al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre. Ellos pues son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu fortaleza grande, y con tu mano fuerte. Ruego, oh Jehová, sea ahora tu oído atento a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, que desean temer tu nombre; y da ahora buen suceso hoy a tu siervo: y dále gracia delante de aquel varón. Porque era yo el copero del rey.
Oración matutina — primera lectura
Este libro no tiene una edición de dominio público en tu idioma, así que este pasaje se muestra en inglés.
But when the evening had come, his servants hurried to depart. Bagoas shut the tent outside, and dismissed those who waited from the presence of his lord. They went away to their beds; for they were all weary, because the feast had been long. But Judith was left alone in the tent, with Holofernes lying along upon his bed; for he was drunk with wine. Judith had said to her servant that she should stand outside her bedchamber, and wait for her to come out, as she did daily; for she said she would go out to her prayer. She spoke to Bagoas according to the same words. All went away from her presence, and none was left in the bedchamber, small or great. Judith, standing by his bed, said in her heart, O Lord God of all power, look in this hour upon the works of my hands for the exaltation of Jerusalem. For now is the time to help your inheritance, and to do the thing that I have purposed to the destruction of the enemies which have risen up against us. She came to the rail of the bed, which was at Holofernes’ head, and took down his scimitar from there. She drew near to the bed, took hold of the hair of his head, and said, “Strengthen me, O Lord God of Israel, this day.” She struck twice upon his neck with all her might, and took away his head from him, tumbled his body down from the bed, and took down the canopy from the pillars. After a little while she went out, and gave Holofernes’ head to her maid; and she put it in her bag of food. They both went out together to prayer, according to their custom. They passed through the camp, circled around that valley, and went up to the mountain of Bethulia, and came to its gates. Judith said afar off to the watchmen at the gates, “Open, open the gate, now. God is with us, even our God, to show his power yet in Israel, and his might against the enemy, as he has done even this day.” It came to pass, when the men of her city heard her voice, they made haste to go down to the gate of their city, and they called together the elders of the city. They all ran together, both small and great, for it was strange to them that she had come. They opened the gate and received them, making a fire to give light, and surrounded them. She said to them with a loud voice, “Praise God! Praise him! Praise God, who has not taken away his mercy from the house of Israel, but has destroyed our enemies by my hand tonight!” Then she took the head out of the bag and showed it, and said to them, “Behold, the head of Holofernes, the chief captain of the army of Asshur, and behold, the canopy, in which he laid in his drunkenness. The Lord struck him by the hand of a woman. And as the Lord lives, who preserved me in my way that I went, my countenance deceived him to his destruction, and he did not commit sin with me, to defile and shame me.” All the people were exceedingly amazed, and bowed themselves, and worshipped God, and said with one accord, “Blessed are you, O our God, which have this day brought to nothing the enemies of your people.” Ozias said to her, “Blessed are you, daughter, in the sight of the Most High God, above all the women upon the earth; and blessed is the Lord God, who created the heavens and the earth, who directed you to cut off the head of the prince of our enemies. For your hope will not depart from the heart of men that remember the strength of God forever. May God turn these things to you for a perpetual praise, to visit you with good things, because you did not spare your life by reason of the affliction of our race, but avenged our fall, walking a straight way before our God.” And all the people said, “Amen! Amen!”
Epístola
Este libro no tiene una edición de dominio público en tu idioma, así que este pasaje se muestra en inglés.
All these things are the book of the covenant of the Most High God, Even the law which Moses commanded us for a heritage to the assemblies of Jacob. It is he that makes wisdom abundant, as Pishon, And as Tigris in the days of new fruits; That makes understanding full as Euphrates, And as Jordan in the days of harvest; That makes instruction to shine forth as the light, As Gihon in the days of vintage. The first man knew her not perfectly; And in like manner the last has not traced her out. For her thoughts are filled from the sea, And her counsels from the great deep. And I came out as a stream from a river, And as a conduit into a garden. I said, I will water my garden, And will water abundantly my garden bed; And, behold, my stream became a river, And my river became a sea.
Primera lectura
Y aconteció después de estas cosas, que tentó Dios a Abraham, y díjole: Abraham: Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora a tu hijo, tu único, que amas, Isaac, y vete a tierra de Moria; y ofrécele allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. Y Abraham madrugó por la mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos mozos suyos, y a Isaac su hijo: y cortó leña para el holocausto; y levantóse, y fue al lugar que Dios le dijo. Al tercero día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos. Entonces dijo Abraham a sus mozos: Esperáos aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí, y adoraremos, y volveremos a vosotros. Y tomó Abraham la leña del holocausto, y púsola sobre Isaac su hijo: y él tomó en su mano el fuego, y el cuchillo, y fueron ambos juntos. Entonces Isaac habló a Abraham su padre, y dijo: Padre mío: Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña: mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? Y respondió Abraham: Dios proveerá para sí cordero para el holocausto, hijo mío. E iban ambos juntos. Y como llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña; y ató a Isaac su hijo, y púsole sobre el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano, y tomó el cuchillo, para degollar a su hijo. ¶ Entonces el ángel de Jehová le dio voces del cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; que ahora conozco que temes a Dios, que no me rehusaste a tu hijo, tu único. Entonces alzó Abraham sus ojos, y miró, y he aquí un carnero a sus espaldas trabado en una mata por sus cuernos: y fue Abraham, y tomó el carnero, y ofreciólo en holocausto en lugar de su hijo. Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar; Jehová verá. Por tanto se dice hoy del monte: Jehová verá. Y llamó el ángel de Jehová a Abraham la segunda vez desde el cielo, Y dijo: Por mí mismo he jurado, dijo Jehová, que por cuanto has hecho esto, que no rehusaste a tu hijo, a tu único, Que bendiciendo te bendeciré, y multiplicando multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo, y como la arena que está a la ribera de la mar; y tu simiente poseerá las puertas de sus enemigos: En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. Y tornóse Abraham a sus mozos, y levantáronse, y fuéronse juntos a Beer-seba; y habitó Abraham en Beer-seba. Y aconteció después de estas cosas, que fue dada nueva a Abraham, diciendo: He aquí que también Melca ha parido hijos a Nacor tu hermano; A Hus su primogénito, y a Buz su hermano, y a Camuel padre de Aram, Y a Cased, y a Asau, y a Feldas, y a Jedlaf, y a Batuel. Y Batuel engendró a Rebeca. Estos ocho parió Melca a Nacor hermano de Abraham. Y su concubina, que se llamaba Reuma, parió también a Tabee, y a Gaham, y a Tahas, y a Maaca.
Oración matutina — segunda lectura
Y era la pascua, y los días de los panes sin levadura dos días después; y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas como le prenderían por engaño, y le matarían. Mas decían: No en el día de la fiesta porque no se haga alboroto del pueblo. Y estando él en Betania en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer teniendo un vaso de alabastro de ungüento de nardo puro de mucho precio, y quebrando el alabastro, se lo derramó sobre su cabeza. Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de ungüento? Porque podía esto ser vendido por más de trescientos denarios, y darse a los pobres. Y bramaban contra ella. Mas Jesús dijo: Dejádla: ¿por qué la molestais? buena obra me ha hecho. Porque siempre tenéis los pobres con vosotros, y cuando quisiereis, les podéis hacer bien; mas a mí no siempre me tenéis. Esta, lo que pudo, hizo: se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura. De cierto os digo, que donde quiera que fuere predicado este evangelio en todo el mundo, también esto que ha hecho ésta, será dicho para memoria de ella. Entonces Júdas Iscariote, uno de los doce, fue a los príncipes de los sacerdotes, para entregársele. Y ellos oyéndolo se holgaron, y prometieron que le darían dineros. Y buscaba oportunidad como le entregaría. ¶ Y el primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando sacrificaban la pascua, sus discípulos le dicen: ¿Dónde quieres que vayamos a prepararte, para que comas la pascua? Y envía dos de sus discípulos, y les dice: Id a la ciudad, y os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua, seguídle; Y donde entrare, decíd al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde tengo de comer la pascua con mis discípulos? Y él os mostrará un gran cenadero aparejado, aderezad para nosotros allí. Y fueron sus discípulos, y vinieron a la ciudad, y hallaron como les había dicho, y aderezaron la pascua. Y llegada la tarde, vino con los doce. Y como se sentaron a la mesa, y comiesen, dice Jesús: De cierto os digo, que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar. Entonces ellos comenzaron a entristecerse, y a decirle cada uno por sí: ¿Seré yo? y el otro: ¿Seré yo? Y él respondiendo, les dijo: Es uno de los doce, que moja conmigo en el plato. A la verdad el Hijo del hombre va, como está de él escrito; mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! Bueno le fuera, si no hubiera nacido el tal hombre. Y estando ellos comiendo, tomó Jesús pan, y bendiciendo lo rompió, y les dio, y dijo: Tomád, coméd, éste es mi cuerpo. Y tomando la copa, habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. Y les dice: Esta es mi sangre del nuevo testamento, que por muchos es derramada. De cierto os digo, que no beberé más del fruto de la vid hasta aquel día, cuando lo beberé nuevo en el reino de Dios. ¶ Y como hubieron cantado un himno, se salieron al monte de las Olivas. Jesús entonces les dice: Todos seréis escandalizados en mí esta noche, porque escrito está: Heriré al pastor, y serán dispersas las ovejas. Mas después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. Entonces Pedro le dijo: Aunque todos sean escandalizados, mas no yo. Y le dice Jesús: De cierto te digo, que tú, hoy, en esta misma noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces. Mas él con más vehemencia decía: Si me fuere menester morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo. Y vienen al lugar que se llama Getsemaní, y dice a sus discípulos: Sentáos aquí, entre tanto que oro. Y toma consigo a Pedro, y a Santiago, y a Juan, y comenzó a atemorizarse, y a angustiarse en gran manera. Y les dice: Del todo está triste mi alma hasta la muerte: esperád aquí, y velád. Y yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró, que si fuese posible, pasase de él aquella hora; Y dijo: Abba, Padre, todas las cosas son a ti posibles; aparta de mi esta copa; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú. Y vino, y los halló durmiendo; y dice a Pedro: ¿Simón, duermes? ¿No has podido velar una hora? Velád, y orád, para que no entréis en tentación: el espíritu a la verdad está presto, mas la carne enferma. Y volviéndose a ir, oró, y dijo las mismas palabras. Y vuelto, los halló otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos estaban cargados, y no sabían que responderle. Y vino la tercera vez, y les dice: Dormíd ya, y descansád. Basta: la hora es venida: he aquí, el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores. Levantáos, vamos: he aquí, el que me entrega está cerca. Y luego, aun hablando él, vino Júdas, que era uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y de los ancianos. Y el que le entregaba les había dado una señal, diciendo: Al que yo besare, aquel es: prendédle, y llevádle seguramente. Y como vino, se llegó luego a él, y le dice: Maestro, Maestro, y le besó. Entonces ellos echaron en él sus manos, y le prendieron. Y uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja. Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Cómo a ladrón, habéis salido con espadas y con palos a tomarme? Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me tomasteis. Mas es así para que se cumplan las Escrituras. Entonces dejándole todos sus discípulos huyeron. Empero un mancebo le seguía cubierto de una sábana sobre el cuerpo desnudo; y los mancebos le prendieron. Mas él, dejando la sábana, se huyó de ellos desnudo. ¶ Y trajeron a Jesús al sumo sacerdote; y se juntaron a él todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y los escribas. Pedro empero le siguió de lejos hasta dentro del palacio del sumo sacerdote; y estaba sentado con los criados, y calentándose al fuego. Y los príncipes de los sacerdotes, y todo el concilio, buscaban testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte; mas no hallaban. Porque muchos decían falso testimonio contra él; mas sus testimonios no concertaban. Entonces levantándose unos, dieron falso testimonio contra él, diciendo: Nosotros le hemos oído decir: Yo derribaré este templo, que es hecho de manos, y en tres días edificaré otro hecho sin manos. Mas ni aun así se concertaba el testimonio de ellos. El sumo sacerdote entonces, levantándose en medio, preguntó a Jesús, diciendo: ¿No respondes algo? ¿Qué atestiguan estos contra ti? Mas él callaba, y nada respondió. El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dice: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del hombre asentado a la diestra del poder de Dios, y que viene en las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote, rompiendo sus vestidos, dijo: ¿Qué más tenemos necesidad de testigos? Oído habéis la blasfemia: ¿Qué os parece? Y ellos todos le condenaron ser culpado de muerte. Y algunos comenzaron a escupir en él, y a cubrir su rostro, y a darle bofetadas, y decirle: Profetiza. Y los criados le herían de bofetadas. ¶ Y estando Pedro en el palacio abajo, vino una de las criadas del sumo sacerdote; Y como vio a Pedro que se calentaba, mirándole, dice: Y tú con Jesús el Nazareno estabas. Mas él negó, diciendo: No le conozco, ni sé lo que te dices. Y se salió fuera a la entrada, y cantó el gallo. Y la criada viéndole otra vez, comenzó a decir a los que estaban allí: Este es uno de ellos. Mas él negó otra vez. Y poco después otra vez los que estaban allí, dijeron a Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres Galileo, y tu habla es semejante. Y él comenzó a echarse maldiciones y a jurar, diciendo: No conozco a ese hombre de que habláis. Y el gallo cantó la segunda vez; y Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces; y comenzó a llorar.
Salmo responsorial
Cantád a Jehová canción nueva: su alabanza sea en la congregación de los misericordiosos. Alégrese Israel con su hacedor: los hijos de Sión se regocijen con su Rey. Alaben su nombre con corro: con adufe y arpa canten a él. Porque Jehová toma contentamiento con su pueblo: hermoseará a los humildes con salud. Regocijarse han los piadosos con gloria: cantarán sobre sus camas. Ensalzamientos de Dios estarán en sus gargantas; y espadas de dos filos en sus manos: Para hacer venganza de los Gentiles: castigos en los pueblos. Para aprisionar a sus reyes en grillos; y a sus nobles en cadenas de hierro. Para hacer en ellos el juicio escrito: esta será la gloria de todos sus piadosos. Alelu-Jah.
Evangelio
Y acabados los días, volviendo ellos, se quedó el niño Jesús en Jerusalem, sin saberlo José y su madre. Y pensando que estaba en la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes, y entre los conocidos. Y como no le hallasen, volvieron a Jerusalem, buscándole. Y aconteció, que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles, y preguntándoles. Y todos los que le oían, estaban fuera de sí por su entendimiento y respuestas. Y como le vieron, se espantaron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor. Entonces él les dice: ¿Qué hay? ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios que son de mi Padre me conviene estar? Mas ellos no entendieron las palabras que les habló. ¶ Y descendió con ellos, y vino a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.
Salmo responsorial
A no haber estado Jehová por nosotros, dígalo ahora Israel: A no haber estado Jehová por nosotros, cuando se levantaron contra nosotros los hombres; Vivos nos tragaran entonces: cuando se encendió su furor en nosotros: Entonces las aguas inundaran sobre nosotros: el arroyo pasara sobre nuestra alma. Entonces pasaran sobre nuestra alma las aguas soberbias. Bendito Jehová que no nos dio por presa a sus dientes. Nuestra alma, como ave, escapó del lazo de los cazadores: el lazo se quebró, y nosotros escapamos. Nuestro socorro fue en el nombre de Jehová, que hizo el cielo y la tierra.
Salmo responsorial
Mirád, bendecíd a Jehová todos los siervos de Jehová, los que estáis en la casa de Jehová, en las noches: Alzád vuestras manos al santuario, y bendecíd a Jehová. Bendígate Jehová desde Sión, el que hizo los cielos y la tierra.
Salmo responsorial
¡Mirád, cuán bueno, y cuán suave es habitar los hermanos también en uno! Como el buen óleo sobre la cabeza, que desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende sobre el borde de sus vestiduras: Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión. Porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.
Oración vespertina — primera lectura
Este libro no tiene una edición de dominio público en tu idioma, así que este pasaje se muestra en inglés.
Judith said to them, “Hear me now, my kindred, and take this head, and hang it upon the battlement of your wall. It will be, so soon as the morning appears, and the sun comes up on the earth, you shall each take up his weapons of war, and every valiant man of you go out of the city. You shall set a captain over them, as though you would go down to the plain toward the watch of the children of Asshur; but you men shall not go down. These shall take up their full armor, and shall go into their camp and rouse up the captains of the army of Asshur. They will run together to Holofernes’ tent. They won’t find him. Fear will fall upon them, and they will flee before your face. You men, and all that inhabit every coast of Israel, shall pursue them and overthrow them as they go. But before you do these things, summon Achior the Ammonite to me, that he may see and know him that despised the house of Israel, and that sent him to us, as it were to death. And they called Achior out of the house of Ozias; but when he came, and saw the head of Holofernes in a man’s hand in the assembly of the people, he fell upon his face, and his spirit failed. But when they had recovered him, he fell at Judith’s feet, and bowed down to her, and said, “Blessed are you in every tent of Judah, and in every nation, which hearing your name will be troubled. Now tell me all the things that you have done in these days.” And Judith declared to him in the midst of the people all the things that she had done, from the day that she went out until the time that she spoke to them. But when she finished speaking, the people shouted with a loud voice, and made a joyful noise in their city. But when Achior saw all the things that the God of Israel had done, he believed in God exceedingly, and circumcised the flesh of his foreskin, and was joined to the house of Israel, to this day. But as soon as the morning arose, they hanged the head of Holofernes upon the wall, and every man took up his weapons, and they went forth by bands to the ascents of the mountain. But when the children of Asshur saw them, they sent word to their leaders; but they went to their captains and tribunes, and to every one of their rulers. They came to Holofernes’ tent, and said to him that was over all that he had, “Wake our lord up, now; for the slaves have been bold to come down against us to battle, that they may be utterly destroyed.” Bagoas went in, and knocked at the outer door of the tent; for he supposed that he was sleeping with Judith. But when no one listened to him, he opened it, and went into the bedchamber, and found him cast upon the threshold dead, and his head had been taken from him. He cried with a loud voice, with weeping and groaning and a mighty cry, and tore his garments. He entered into the tent where Judith lodged, and he didn’t find her. He leaped out to the people, and cried aloud, “The slaves have dealt treacherously! One woman of the Hebrews has brought shame upon the house of king Nebuchadnezzar; for, behold, Holofernes lies upon the ground, and his head is not on him!” But when the rulers of the army of Asshur heard the words, they tore their coats, and their soul was troubled exceedingly. There was a cry and an exceedingly great noise in the midst of the camp.
Segunda lectura
Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven. Porque por esta alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por fe entendemos haber sido compuestos los siglos por la palabra de Dios, de tal manera que las cosas que se ven no fueron hechas de cosas que aparecen. Por fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por la cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio a sus dones; y por ella, aunque difunto, aun habla. Por fe Enoc fue trasladado para que no viese muerte; y no fue hallado, porque le había trasladado Dios; porque antes de su traslación tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Empero sin fe es imposible agradar a Dios; porque menester es que el que a Dios se allega, crea que le hay; y que es galardonador de los que le buscan. Por fe Noé, habiendo recibido revelación de cosas que aun no se veían, movido de temor, aparejó el arca en que su casa se salvase; por la cual arca condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que es por la fe. Por fe, Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por herencia; y salió sin saber donde iba. Por fe habitó en la tierra de la promesa, como en tierra ajena, morando en cabañas con Isaac, y Jacob, coherederos de la misma promesa; Porque esperaba ciudad con firmes fundamentos, el artífice y hacedor de la cual es Dios. Por fe también la misma Sara recibió fuerza para la concepción de simiente; y parió aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó ser fiel él que lo había prometido. Por lo cual también de uno, y ese ya muerto como muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud los descendientes, y como la arena innumerable que está a la orilla de la mar. ¶ Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido las promesas; sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra. Porque los que tales cosas dicen, claramente dan a entender que buscan la patria. Que a la verdad, si se acordaran de aquella de donde salieron, oportunidad tenían para volverse: Empero ahora anhelan la mejor, es a saber, la celestial: por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les había aparejado ciudad. Por fe ofreció Abraham a Isaac, cuando fue tentado; y ofrecía al unigénito en el cual había recibido las promesas: (Habiéndole sido dicho: En Isaac te será llamada simiente:) Pensando dentro de sí que aun de entre los muertos es Dios poderoso para levantarlo: por lo cual también le volvió a recibir por figura. Por fe, bendijo Isaac a Jacob y a Esaú acerca de las cosas que habían de venir. Por fe, Jacob muriéndose bendijo a cada uno de los hijos de José; y adoró, estribando sobre la punta de su bordón. Por fe, José muriéndose se acordó de la partida de los hijos de Israel; y dio mandamiento acerca de sus huesos. Por fe, Moisés nacido, fue escondido de sus padres por tres meses, porque le vieron hermoso niño; y no temieron el mandamiento del rey. Por fe, Moisés hecho ya grande, rehusó de ser llamado hijo de la hija de Faraón, Escogiendo antes ser afligido con el pueblo de Dios, que gozar de comodidades temporales de pecado: Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los Egipcios; porque miraba a la remuneración. Por fe dejó a Egipto no temiendo la ira del rey; porque como aquel que veía al invisible, se esforzó. Por fe celebró la pascua, y el derramamiento de la sangre, para que el que mataba los primogénitos no los tocase. Por fe pasaron el mar Bermejo como por la tierra seca, lo cual probando a hacer los Egipcios fueron consumidos. Por fe cayeron los muros de Jericó con rodearlos siete días. Por fe Raab la ramera no pereció con los incrédulos, habiendo recibido las espías con paz. ¿Y qué más diré? porque el tiempo me faltará, contando de Gedeón, y de Barac, y de Samsón, y de Jepté; de David también, y de Samuel, y de los profetas: Los cuales por fe sojuzgaron reinos, obraron justicia, alcanzaron el fruto de las promesas, taparon las bocas a leones, Mataron el ímpetu del fuego, evitaron filo de cuchillo, convalecieron de enfermedades, fueron hechos fuertes en batallas, trastornaron campos de enemigos extraños. Las mujeres recibieron sus muertos por resurrección: unos fueron tormentados, no recibiendo redención por conseguir mejor resurrección. Otros sufrieron escarnios y azotes; y allende de esto, cadenas y cárceles. Otros fueron apedreados, otros cortados en piezas, otros tentados, otros muertos a cuchillo: otros anduvieron de acá para allá, cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, menesterosos, angustiados, maltratados: De los cuales el mundo no era digno: perdidos por los desiertos, por los montes, por las cuevas, y por las cavernas de la tierra. Y todos estos, habiendo obtenido un buen testimonio por medio de la fe, no recibieron con todo eso la promesa: Habiendo Dios proveido alguna cosa mejor para nosotros, que no fuesen perfeccionados sin nosotros.
Segunda lectura
Y vi un ángel descender del cielo, que tenía la llave del abismo, y una grande cadena en su mano. Y agarró al dragón, antigua serpiente, que es el Diablo, y Satanás, y le ató por mil años. Y le arrojó al abismo, y le encerró, y selló sobre él; porque no engañase más a las naciones hasta que los mil años fuesen cumplidos, y después de esto, es necesario que sea desatado por un poco de tiempo. Y ví tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fue dado el juicio: y ví las almas de los que habían sido degollados por el testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios, y que no habían adorado la bestia, ni a su imagen, y que no habían recibido su marca en sus frentes, ni en sus manos; y vivieron, y reinaron con Cristo mil años. Empero los demás muertos no tornaron a vivir, hasta que fueron cumplidos los mil años: esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección: la segunda muerte no tiene potestad sobre los tales: antes serán sacerdotes de Dios, y de Cristo, y reinarán con él mil años. Y cuando los mil años fueren cumplidos, Satanás será suelto de su prisión; Y saldrá para engañar las naciones que están en las cuatro esquinas de la tierra, Gog y Magog, a fin de congregarlas para la batalla, el número de las cuales es como la arena de la mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y anduvieron al derredor de los ejércitos de los santos, y de la ciudad amada. Y de Dios descendió fuego del cielo, y los tragó. Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia, y el falso profeta, y serán atormentados día y noche para siempre jamás. Y ví un gran trono blanco, y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo; y no se halló lugar para ellos. Y ví los muertos, grandes y pequeños, que estaban en pie delante de Dios; y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y la mar dio los muertos que estaban en ella; y la muerte, y el infierno dieron los muertos que estaban en ellos; y fue hecho juicio de cada uno de ellos según sus obras. Y la muerte, y el infierno fueron lanzados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego.
Segunda lectura
Regocijáos en el Señor siempre: otra vez digo, que os regocijéis. Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. De nada estéis solícitos; sino que en todo dénse a conocer vuestras peticiones delante de Dios por la oración, y el ruego, con hacimiento de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús. En fin, hermanos, que todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo santo, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre: si hay alguna virtud, y si hay alguna alabanza, pensád en las tales cosas. Lo que aprendisteis, y recibisteis, y oísteis, y visteis en mí, esto hacéd; y el Dios de paz será con vosotros.
Segunda lectura
¿Y qué más diré? porque el tiempo me faltará, contando de Gedeón, y de Barac, y de Samsón, y de Jepté; de David también, y de Samuel, y de los profetas: Los cuales por fe sojuzgaron reinos, obraron justicia, alcanzaron el fruto de las promesas, taparon las bocas a leones, Mataron el ímpetu del fuego, evitaron filo de cuchillo, convalecieron de enfermedades, fueron hechos fuertes en batallas, trastornaron campos de enemigos extraños. Las mujeres recibieron sus muertos por resurrección: unos fueron tormentados, no recibiendo redención por conseguir mejor resurrección. Otros sufrieron escarnios y azotes; y allende de esto, cadenas y cárceles. Otros fueron apedreados, otros cortados en piezas, otros tentados, otros muertos a cuchillo: otros anduvieron de acá para allá, cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, menesterosos, angustiados, maltratados: De los cuales el mundo no era digno: perdidos por los desiertos, por los montes, por las cuevas, y por las cavernas de la tierra. Y todos estos, habiendo obtenido un buen testimonio por medio de la fe, no recibieron con todo eso la promesa: Habiendo Dios proveido alguna cosa mejor para nosotros, que no fuesen perfeccionados sin nosotros.
Evangelio
Estas cosas habló Jesús, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha venido, glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti: Como le has dado poder sobre toda carne, para que a todos los que le diste, les dé vida eterna. Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, solo Dios verdadero, y a Jesu Cristo a quien tú enviaste. Yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú en ti mismo con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste a mí, y guardaron tu palabra. Ahora han ya conocido que todas las cosas que me diste, son de ti. Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son. Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas; y he sido glorificado en ellas. Y ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo, que yo a ti vengo. Padre santo, guárdalos por tu nombre; a los cuales me has dado, para que sean uno, así como nosotros lo somos. Cuando yo estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba por tu nombre, a los cuales me diste: yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Mas ahora vengo a ti, y hablo estas cosas en el mundo, para que ellos tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les di tu palabra, y el mundo los ha aborrecido; porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del malo. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos por tu verdad: tu palabra es la verdad. Como tú me enviaste al mundo, también yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo; para que también ellos sean santificados por la verdad. Mas no ruego solamente por ellos; sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. Para que todos ellos sean uno: así como tú, oh Padre, eres en mí, y yo en ti; que también ellos en nosotros sean uno; para que el mundo crea que tú me enviaste. Y yo la gloria que me diste, les he dado a ellos; para que sean uno, como también nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean consumados en uno, y para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos, como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo; para que vean mi gloria que me has dado, porque me has amado desde antes de la constitución del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido; mas yo te he conocido; y estos han conocido que tú me enviaste. Y yo les hice conocer tu nombre, y lo haré conocer; para que el amor, con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.
Oración vespertina — segunda lectura
Ruégoos, empero, yo Pablo, por la mansedumbre y dulzura de Cristo, (yo que en presencia soy despreciable entre vosotros, pero que estando ausente soy osado para con vosotros,) Ruégoos, pues, que cuando estuviere presente, no tenga que ser atrevido con la confianza con que pienso ser osado contra algunos, que nos tienen como si anduviésemos según la carne: Porque aunque andamos en la carne, no militamos según la carne: (Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas de parte de Dios para destrucción de fortalezas;) Derribando conceptos, y toda cosa alta que se levanta contra la ciencia de Dios; y cautivando todo entendimiento a la obediencia de Cristo, Y estando prestos para castigar a toda desobediencia, desde que vuestra obediencia fuere cumplida. ¿Miráis las cosas según la apariencia exterior? Si alguno está confiado en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo. Porque aunque yo me jacte algún tanto más de nuestra potestad, (la cual el Señor nos dio para edificación, y no para vuestra destrucción,) no me avergonzaré. A fin de que no parezca como que os quiero espantar por cartas. Porque a la verdad, dice él, las cartas suyas son graves y fuertes; mas su presencia corporal endeble, y la palabra de menospreciar. Esto piense el tal, que cuales somos en la palabra por cartas estando ausentes, tales seremos también de obra estando presentes. Porque no osamos ni a contarnos, ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; mas ellos midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose a sí mismos consigo mismos, no entienden. Nosotros empero no nos jactaremos de cosas fuera de nuestra medida; sino conforme a la medida de la regla que Dios nos repartió, medida que llega también hasta vosotros, Porque no nos extendemos más allá de nuestra medida, como si no llegásemos hasta vosotros; porque también hasta vosotros hemos llegado en el evangelio de Cristo: No jactándonos de cosas fuera de nuestra medida, es a saber, de trabajos ajenos; mas teniendo esperanza de que en creciendo vuestra fe, seremos bastantemente engrandecidos entre vosotros conforme a nuestra regla; Para predicar el evangelio en las partes que están más allá de vosotros, no entrando en la medida de otro, para gloriarnos de lo que ya estaba aparejado. Mas el que se gloría, gloríese en el Señor. Porque no el que se alaba a sí mismo, el tal luego es aprobado; mas aquel a quien Dios alaba.
Evangelio
¶ Y aconteció, que yendo, entró él en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Y esta tenía una hermana, que se llamaba María, la cual sentándose a los pies de Jesús oía su palabra. Marta empero se distraía en muchos servicios; y sobreviniendo, dijo: Señor, ¿no tienes cuidado que mi hermana me deja servir sola? Díle, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús entonces, le dijo: Marta, Marta, cuidadosa estás, y con las muchas cosas estás turbada: Empero una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.
Evangelio
Cuando el espíritu inmundo saliere del hombre, anda por lugares secos buscando reposo, y no hallándolo, dice: Me volveré a mi casa, de dónde salí. Y viniendo, la halla barrida y adornada. Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él, y entrados habitan allí; y son las postrimerías del tal hombre peores que las primerías. ¶ Y aconteció, que diciendo él estas cosas, una mujer de la multitud levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste. Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.
Evangelio
Y aconteció que estando él orando en cierto lugar, como acabó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. Y les dijo: Cuando orareis, decíd: Padre nuestro, que estás en los cielos, sea tu nombre santificado. Venga tu reino: sea hecha tu voluntad como en el cielo así también en la tierra. El pan nuestro de cada día dánosle hoy. Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación; mas líbranos de mal. Les dijo también: ¿Quién de vosotros tendrá un amigo, e irá a él a media noche, y le dirá: Amigo préstame tres panes, Porque un mi amigo ha venido a mí de camino, y no tengo que ponerle delante; Y él dentro respondiendo, diga: No me seas molesto: la puerta está ya cerrada, y mis niños están conmigo en la cama: no puedo levantarme, y darte. Dígoos, que aunque no se levante a darle por ser su amigo, cierto por su importunidad se levantará, y le dará todo lo que habrá menester. Y yo os digo: Pedíd, y se os dará: buscád, y hallaréis: tocád, y os será abierto. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que toca, es abierto. ¿Y cuál padre de vosotros, si su hijo le pidiere pan, le dará una piedra? ¿o, si un pescado, en lugar de pescado le dará una serpiente? ¿O, si le pidiere un huevo, le dará un escorpión? Pues, si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que le pidieren de él? ¶ También echó fuera un demonio, el cual era mudo: y aconteció, que salido fuera el demonio, el mudo habló, y las gentes se maravillaron. Y algunos de ellos decían: Por Belzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios. Y otros, tentándole, pedían de él una señal del cielo. Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado; y casa dividida cae sobre casa. Y si también Satanás está dividido contra sí, ¿cómo estará en pie su reino? porque decís, que por Belzebú echo yo fuera los demonios. Pues si yo echo fuera los demonios por Belzebú, ¿vuestros hijos, por quién los echan fuera? por tanto ellos serán vuestros jueces. Mas si con el dedo de Dios yo echo fuera los demonios, cierto el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Mas si otro más fuerte que él sobreviniendo le venciere, le toma todas sus armas en que confiaba, y reparte sus despojos: El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no coge, derrama. Cuando el espíritu inmundo saliere del hombre, anda por lugares secos buscando reposo, y no hallándolo, dice: Me volveré a mi casa, de dónde salí. Y viniendo, la halla barrida y adornada. Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él, y entrados habitan allí; y son las postrimerías del tal hombre peores que las primerías. ¶ Y aconteció, que diciendo él estas cosas, una mujer de la multitud levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste. Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan. ¶ Y juntándose las multitudes a él, comenzó a decir: Esta generación mala es: señal busca, mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta. Porque como Jonás fue señal a los Ninivitas, así también será el Hijo del hombre a esta generación. La reina del austro se levantará en juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque vino de los fines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón; y, he aquí, uno mayor que Salomón en este lugar. Los hombres de Nínive se levantarán en juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron; y, he aquí, uno mayor que Jonás en este lugar. ¶ Nadie pone en oculto una candela encendida, ni debajo de un almud; sino en el candelero, para que los que entran, vean la luz. La luz del cuerpo es el ojo: si pues tu ojo fuere sencillo, también todo tu cuerpo será resplandeciente; mas si fuere malo, también tu cuerpo será tenebroso. Mira pues, que la luz que en ti hay, no sea tinieblas. Así que siendo todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte de tiniebla, será todo luciente como cuando una luz de resplandor te alumbra. ¶ Y después que hubo hablado, le rogó un Fariseo que comiese con él; y entrado Jesús, se sentó a la mesa. Y el Fariseo como lo vio, se maravilló de que no se lavó antes de comer. Y el Señor le dijo: Ahora vosotros los Fariseos lo de fuera del vaso y del plato limpiáis; mas lo que está dentro de vosotros, está lleno de rapiña y de maldad. ¡Insensatos! ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de dentro? Empero de lo que tenéis, dad limosna; y, he aquí, todo os será limpio. Mas ¡ay de vosotros Fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza; mas el juicio y el amor de Dios pasáis de largo. Empero estas cosas era menester hacer, y no dejar las otras. ¡Ay de vosotros Fariseos! que amáis las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas. ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! que sois como sepulturas que no parecen, y los hombres que andan encima no lo saben. Y respondiendo uno de los doctores de la ley, le dice: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas a nosotros. Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, doctores de la ley! que cargáis los hombres con cargas que no pueden llevar; mas vosotros, ni aun con un dedo tocáis las cargas. ¡Ay de vosotros! que edificáis los sepulcros de los profetas, y los mataron vuestros padres. Cierto dais testimonio que consentís en los hechos de vuestros padres; porque a la verdad ellos los mataron, mas vosotros edificáis sus sepulcros. Por tanto la sabiduría de Dios también dijo: Enviaré a ellos profetas y apóstoles, y de ellos a unos matarán, y a otros perseguirán. Para que de esta generación sea demandada la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la fundación del mundo: Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarías que murió entre el altar y el templo: En verdad os digo, será demandada de esta generación. ¡Ay de vosotros, doctores de la ley! que os alzasteis con la llave de la ciencia: vosotros no entrasteis, y a los que entraban impedisteis. Y diciéndoles estas cosas, los escribas y los Fariseos comenzaron a apretarle en gran manera, y a provocarle a que hablase de muchas cosas, Asechándole, y procurando de cazar algo de su boca para acusarle.
Un plan diario que recorre la Biblia de forma continua. El texto de la Biblia es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)
Las lecturas del día, cada mañana
En Bosko las lecturas del día te esperan cada mañana — marca cada una como leída para no perder nunca el hilo, léelas en cualquiera de las 30 traducciones y detente en una breve reflexión. Las lecturas diarias de tu tradición, con seguimiento y siempre a mano.

