Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
Morning Prayer — First Lesson
Numbers 35
Y habló Jehová a Moisés en los campos de Moab junto al Jordán de Jericó, diciendo: Manda a los hijos de Israel, que den a los Levitas de la posesión de su heredad ciudades en que habiten; y los ejidos de las ciudades daréis a los Levitas al derredor de ellas. Y las ciudades tendrán para habitar ellos; y los ejidos de ellas serán para sus animales, y para sus ganados, y para todas sus bestias. Y los ejidos de las ciudades, que daréis a los Levitas, estarán mil codos al derredor desde el muro de la ciudad para fuera: Luego mediréis fuera de la ciudad a la parte del oriente dos mil codos, y a la parte del mediodía dos mil codos, y a la parte del occidente dos mil codos, y a la parte del norte dos mil codos; y la ciudad en medio: esto tendrán por los ejidos de las ciudades. Y de las ciudades que daréis a los Levitas, seis ciudades serán de acogimiento, las cuales daréis para que el homicida se acoja allá: y allende de estas daréis cuarenta y dos ciudades. Todas las ciudades que daréis a los Levitas serán cuarenta y ocho ciudades, ellas y sus ejidos. Y las ciudades que diéreis de la heredad de los hijos de Israel, del mucho tomaréis mucho, y del poco tomaréis poco: cada uno dará de sus ciudades a los Levitas según la posesión que heredará. ¶ Ítem, Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y díles: Cuando hubiereis pasado el Jordán a la tierra de Canaán, Señalaros heis ciudades: ciudades de acogimiento tendréis, donde huya el homicida, que hiriere a alguno por yerro. Y seros han aquellas ciudades por acogimiento del pariente, y no morirá el homicida hasta que esté a juicio delante de la congregación. Y de las ciudades que daréis, tendréis seis ciudades de acogimiento. Las tres ciudades daréis de esta parte del Jordán, y las otras tres ciudades daréis en la tierra de Canaán, las cuales serán ciudades de acogimiento. Estas seis ciudades serán para acogimiento a los hijos de Israel, y al peregrino, y al que morará entre ellos, para que huya allá cualquiera que hiriere a otro por yerro. Y si con instrumento de hierro le hiriere, y muriere, homicida es; el homicida morirá. Y si con piedra de mano de que pueda morir, le hiriere, y muriere, homicida es; el homicida morirá. Y si con instrumento de palo de mano, de que pueda morir, le hiriere, homicida es; el homicida morirá. El redimidor de la sangre, él matará al homicida; cuando le encontrare, él le matará. Y si con odio le rempujó, o echó sobre él alguna cosa por asechanzas, y murió: O por enemistad le hirió con su mano, y murió, el heridor morirá, homicida es; el redimidor de la sangre matará al homicida, cuando le encontrare. Mas si a caso sin enemistades le rempujó, o echó sobre él cualquiera instrumento sin asechanzas, O hizo caer sobre él alguna piedra, de que pudo morir, sin verle, y muriere, y él no era su enemigo ni procuraba su mal, Entonces la congregación juzgará entre el heridor y el redimidor de la sangre conforme a estas leyes. Y la congregación librará al homicida de mano del redimidor de la sangre, y la congregación le hará volver a su ciudad de acogimiento, a la cual se había acogido, y morará en ella hasta que muera el gran sacerdote, el cual fue ungido con el santo aceite. Y si saliendo saliere el homicida del término de su ciudad de acogimiento, a la cual se acogió, Y el redimidor de la sangre le hallare fuera del término de la ciudad de su acogimiento, y el redimidor de la sangre matare al homicida, no habrá por ello muerte. Mas en su ciudad de acogimiento habitará hasta que muera el gran sacerdote: y después que muriere el gran sacerdote el homicida volverá a la tierra de su posesión. Y estas cosas os serán por ordenanza de derecho por vuestras edades en todas vuestras habitaciones. ¶ Cualquiera que hiriere a alguno, por dicho de testigos morirá el homicida, y un testigo no hablará contra persona para que muera. Y no tomaréis precio por la vida del homicida, porque está condenado a muerte, mas de muerte morirá. Ni tampoco tomaréis precio del que huyó a su ciudad de acogimiento para que vuelva a vivir en su tierra, hasta que muera el sacerdote. Y no contaminaréis la tierra donde estuviereis, porque esta sangre contaminará la tierra; y la tierra no será expiada de la sangre que fue derramada en ella, sino por la sangre del que la derramó. No contaminéis pues la tierra donde habitáis, en medio de la cual yo habito: porque yo Jehová habito en medio de los hijos de Israel.
Morning Prayer — Second Lesson
Luke 4
Y Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto, Por cuarenta días, y era tentado del diablo. Y no comió cosa alguna en aquellos días: los cuales pasados, después tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se haga pan. Y Jesús respondiéndole, dijo: Escrito está: Que no con pan solo vivirá el hombre, mas con toda palabra de Dios. Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró todos los reinos de la tierra habitada en un momento de tiempo. Y le dijo el diablo: A ti te daré esta potestad toda, y la gloria de ellos; porque a mí es entregada, y a quien quiero la doy. Tú, pues, si adorares delante de mí, serán todos tuyos. Y respondiendo Jesús, le dijo: Quítate de delante de mí, Satanás; porque escrito está: Al Señor Dios tuyo adorarás, y a él solo servirás. Y le llevó a Jerusalem, y le puso sobre las almenas del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo. Porque escrito está: Que a sus ángeles te encomendará, para que te guarden; Y que en sus manos te llevarán, porque nunca hieras tu pie en piedra. Y respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios. Y acabada toda la tentación, el diablo se separó de él por algún tiempo. ¶ Y Jesús volvió en virtud del Espíritu a Galilea, y salió la fama de él por toda la tierra de al derredor. Y él enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos. ¶ Y vino a Nazaret, donde había sido criado, y entró, conforme a su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó a leer. Y le fue dado el libro del profeta Isaías; y como desarrolló el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido; para dar buenas nuevas a los pobres me ha enviado; para sanar a los quebrantados de corazón; para publicar a los cautivos redención, y a los ciegos vista; para poner en libertad a los oprimidos; Para predicar el año agradable del Señor. Y arrollando el libro, como le dio al ministro, se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga se clavaron en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos. Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José? Y les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate a ti mismo: de tantas cosas que hemos oído haber sido hechas en Capernaum, haz también aquí en tu tierra. Y dijo: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su tierra. En verdad os digo, que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, que hubo grande hambre en toda la tierra: Mas a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a Sarepta de Sidón, a una mujer viuda. Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fue limpio, sino Naamán el Siro. Entonces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas. Y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte, sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para despeñarle. Mas él, pasando por medio de ellos, se fue. ¶ Y descendió a Capernaum, ciudad de Galilea, y allí los enseñaba en los sábados. Y estaban fuera de sí de su doctrina; porque su palabra era con potestad. Y estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de un demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz, Diciendo: Déjanos, ¿qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Yo te conozco quién eres, eres el Santo de Dios. Y Jesús le riñó, diciendo: Enmudece, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio, salió de él; y no le hizo daño alguno. Y cayó espanto sobre todos, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen? Y la fama de él se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la comarca. ¶ Y levantándose Jesús de la sinagoga, se entró en casa de Simón; y la suegra de Simón estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella. Y volviéndose hacia ella, riñó a la fiebre, y la fiebre la dejó; y ella levantándose luego, les sirvió. Y poniéndose el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades, los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. Y salían también demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios; mas él riñéndoles no los dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo. Y siendo ya de día salió, y se fue a un lugar desierto; y las gentes le buscaban, y vinieron hasta él; y le detenían para que no se apartase de ellos. Y él les dijo: También a otras ciudades es menester que yo anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado. Y predicaba en las sinagogas de Galilea.
Evening Prayer — First Lesson
Numbers 36
Y llegaron los príncipes de los padres de la familia de los hijos de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de los hijos de José, y hablaron delante de Moisés, y de los príncipes cabezas de padres de los hijos de Israel, Y dijeron: Jehová mandó a mi señor que diese la tierra a los hijos de Israel por suerte en posesión: también Jehová ha mandado a mi señor, que dé la posesión de Salfaad nuestro hermano a sus hijas: Las cuales se casarán con algunos de los hijos de las tribus de los hijos de Israel, y la herencia de ellas así será disminuida de la herencia de nuestros padres, y será añadida a la herencia de la tribu de la cual serán: y será quitada de la suerte de nuestra heredad. Y cuando viniere el jubileo de los hijos de Israel, la heredad de ellas será añadida a la heredad de la tribu de sus maridos, y así la heredad de ellas será quitada de la heredad de la tribu de nuestros padres. Entonces Moisés mandó a los hijos de Israel por dicho de Jehová, diciendo: La tribu de los hijos de José habla derecho: Esto es lo que ha mandado Jehová acerca de las hijas de Salfaad, diciendo: Cásense como a ellas les pluguiere, empero en la familia de la tribu de su padre se casarán: Porque la heredad de los hijos de Israel no sea traspasada de tribu en tribu; porque cada uno de los hijos de Israel se allegará a la heredad de la tribu de sus padres. ¶ Y cualquiera hija que poseyere heredad de las tribus de los hijos de Israel, con alguno de la familia de la tribu de su padre se casará, para que los hijos de Israel posean cada uno la heredad de sus padres; Porque la heredad no ande rodeando de una tribu a otra: mas cada una de las tribus de los hijos de Israel se llegue a su heredad. Como Jehová mandó a Moisés, así hicieron las hijas de Salfaad. Y así Maala, y Tersa, y Hegla, y Melca, y Noa hijas de Salfaad se casaron con hijos de sus tios: De la familia de los hijos de Manasés hijo de José fueron mujeres, y la heredad de ellas fue de la tribu de la familia de su padre. Estos son los mandamientos y los derechos que mandó Jehová por mano de Moisés a los hijos de Israel en los campos de Moab junto al Jordán de Jericó.
Evening Prayer — Second Lesson
Galatians 4
Mas digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del siervo, aunque es señor de todo. Antes está debajo de la mano de tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos sujetos a servidumbre debajo de los elementos del mundo. Mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, hecho de mujer, hecho debajo de la ley; Para que redimiese los que estaban debajo de la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, envió Dios el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, el cual clama: Abba. Padre. Así que ya no eres más siervo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por Cristo. ¶ Empero entonces, cuando no conocíais a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses; Mas ahora habiendo conocido a Dios, o más bien siendo conocidos de Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los flacos y necesitados rudimentos, a los cuales queréis volver a servir? Guardáis días, y meses, y tiempos, y años. Miedo tengo de vosotros, de que no haya yo trabajado en vano en vosotros. ¶ Os ruego, hermanos, que seáis como yo; porque yo soy como vosotros: ningún agravio me habéis hecho. Vosotros sabéis, que en flaqueza de la carne os anuncié el evangelio al principio. Empero mi tentación que fue en mi carne no desechasteis ni menospreciasteis; antes me recibisteis como a un ángel de Dios, como al mismo Cristo Jesús. ¿Dónde está, pues, vuestra bienaventuranza? porque yo os doy testimonio, que si hubiera sido posible, vuestros mismos ojos hubierais sacado para dármelos. ¿Me he hecho pues vuestro enemigo, diciéndoos la verdad? Ellos tienen zelo por vosotros, mas no bien; antes os quieren separar de nosotros para que vosotros tengáis zelo por ellos. Bueno es ser zelosos, mas en bien siempre; y no solamente cuando estoy presente con vosotros. Hijitos míos, por quienes vuelvo otra vez a estar en dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros: Querría estar presente con vosotros ahora, y mudar mi voz; porque estoy perplejo acerca de vosotros. ¶ Decídme, los que queréis estar debajo de la ley, ¿no oís a la ley? Porque escrito está: Que Abraham tuvo dos hijos: uno de la sierva, y uno de la libre. Mas el que era de la sierva, nació según la carne; el que era de la libre, nació por la promesa: Las cuales cosas son una alegoría; porque estos son los dos conciertos. El uno del monte de Sina, que engendra para servidumbre, el cual es Agar. Porque Agar es Sina, monte de Arabia, el cual corresponde a la Jerusalem que ahora es, la cual está en servidumbre con sus hijos. Mas aquella Jerusalem que está arriba, libre es; la cual es la madre de todos nosotros. Porque está escrito: Alégrate estéril, que no pares; rompe en alabanzas y clama, tú que no estás de parto; porque más son los hijos de la desamparada, que de la que tiene marido. Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. Empero como entonces el que nació según la carne, perseguía al que nació según el Espíritu; así también ahora. Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la sierva y a su hijo; porque no será heredero el hijo de la sierva con el hijo de la libre. De manera que, hermanos, no somos hijos de la sierva, sino de la libre.
Readings follow the 1662 Book of Common Prayer (public domain). Scripture text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
Today's readings, every morning
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