Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

Morning Prayer — First Lesson

2 Kings 22

Cuando Josías comenzó a reinar era de ocho años, y reinó en Jerusalem treinta y un años. El nombre de su madre fue Idida, hija de Adaia de Besecat. E hizo lo que era recto en ojos de Jehová, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse ni a diestra ni a siniestra. A los diez y ocho años del rey Josías, aconteció que envió el rey a Safán, hijo de Azalia, hijo de Mesulam, escriba, a la casa de Jehová, diciendo: Vé a Helcías gran sacerdote: que cumpla el dinero que se ha metido en la casa de Jehová, que han cogido del pueblo las guardias de la puerta, Y que lo pongan en manos de los que hacen la obra, que tienen cargo de la casa de Jehová, y que lo entreguen a los que hacen la obra en la casa de Jehová, para reparar las aberturas de la casa: A los carpinteros, a los maestros y albañiles, para comprar madera y piedra de cantería, para reparar la casa. Y que no se les cuente el dinero, que se les diere en poder, porque ellos hacen con fidelidad. Y dijo Helcías gran sacerdote, a Safán escriba: El libro de la ley he hallado en la casa de Jehová. Y Helcías dio el libro a Safán, y leyólo. Y viniendo Safán escriba al rey, dio al rey la respuesta, y dijo: Tus siervos han juntado el dinero que se halló en el templo, y lo han entregado en poder de los que hacen la obra, que tienen cargo de la casa de Jehová. Asimismo declaró al rey Safán escriba, diciendo: Helcías el sacerdote me ha dado un libro. Y leyólo Safán delante del rey. Y cuando el rey oyó las palabras del libro de la ley, rompió sus vestidos. Y mandó el rey a Helcías el sacerdote, y a Ahicam, hijo de Safán, y a Acobor, hijo de Micaia, y a Safán escriba, y a Asaia siervo del rey, diciendo; Id, y preguntád a Jehová por mí, y por el pueblo, por todo Judá, a cerca de las palabras de este libro, que se ha hallado: porque grande ira de Jehová es la que ha sido encendida contra nosotros; por cuanto nuestros padres no oyeron las palabras de este libro, para hacer conforme a todo lo que nos fue escrito. Entonces fue Helcías el sacerdote, y Ahicam, y Acobor, y Safán, y Asaia, a Holda profetisa, mujer de Sellum, hijo de Tecua, hijo de Araas, guarda de las vestiduras, la cual moraba en Jerusalem en la casa de la doctrina, y hablaron con ella. Y ella les dijo: Así dijo Jehová el Dios de Israel: Decíd al varón que os envió a mí: Así dijo Jehová: He aquí, yo traigo mal sobre este lugar, y sobre los que en él moran, es a saber, todas las palabras del libro que ha leído el rey de Judá: Por cuanto me dejaron a mí, y quemaron perfumes a dioses ajenos, provocándome a ira en toda obra de sus manos; y mi furor se ha encendido contra este lugar, y no se apagará. Mas al rey de Judá, que os ha enviado para que preguntaseis a Jehová, diréis así: Así dijo Jehová el Dios de Israel: Por cuanto oíste las palabras del libro, Y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Jehová, cuando oíste lo que yo he pronunciado contra este lugar, y contra sus moradores, que serían asolados y malditos; y rompiste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, también yo te he oído, dice Jehová. Por tanto he aquí, yo te apañaré con tus padres, y tú serás apañado a tu sepulcro en paz: y no verán tus ojos todo el mal, que yo traigo sobre este lugar. Y ellos dieron al rey la respuesta.

Morning Prayer — Second Lesson

Matthew 18

En aquel tiempo se llegaron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, le puso en medio de ellos, Y dijo: De cierto os digo, que sino os convirtiereis, y os hiciereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que cualquiera que se humillare, como este niño, éste es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que recibiere a un tal niño en mi nombre, a mí recibe. ¶ Y cualquiera que ofendiere a alguno de estos pequeños, que creen en mí, mejor le sería que le fuera colgada del cuello una piedra de molino de asno, y que fuese anegado en el profundo de la mar. ¡Ay del mundo por los escándalos! porque necesario es que vengan escándalos; mas ¡ay de aquel hombre, por el cual viene el escándalo! Por tanto, si tu mano o tu pie te fuere ocasión de caer, córtalos y échalos de ti: mejor te es entrar cojo o manco a la vida, que teniendo dos manos o dos pies ser echado al fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácale, y échale de ti; que mejor te es entrar con un ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado al fuego del infierno. Mirád no tengáis en poco a alguno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre, que está en los cielos. Porque el Hijo del hombre es venido para salvar lo que se había perdido. ¿Qué os parece? Si tuviese algún hombre cien ovejas, y se perdiese una de ellas, ¿no iría por los montes, dejadas las noventa y nueve, a buscar la que se había perdido? Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que más se goza de aquella, que de las noventa y nueve que no se perdieron. Así no es la voluntad de vuestro Padre, que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños. ¶ Por tanto si tu hermano pecare contra ti, vé, y redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, ganado has a tu hermano. Mas, si no te oyere, toma aun contigo uno o dos, para que en boca de dos o de tres testigos conste toda palabra. Y si no oyere a ellos, dílo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia ténle por un gentil, y un publicano. De cierto os digo, que todo lo que ligareis en la tierra, será ligado en el cielo; y todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo. Dígoos además, que si dos de vosotros convinieren sobre la tierra, tocante a cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre, que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. ¶ Entonces Pedro llegándose a él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que pecare contra mí? ¿hasta siete? Jesús le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete. Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Mas a éste, no pudiendo pagar, mandó su señor vender a él, y a su mujer, e hijos, con todo lo que tenía, y pagar. Entonces aquel siervo postrado le rogaba, diciendo: Señor, deten la ira para conmigo, y todo te lo pagaré. El señor de aquel siervo movido a misericordia, le soltó, y le perdonó la deuda. Y saliendo aquel siervo, halló a uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; y trabando de él, le ahogaba, diciendo: Paga lo que debes. Entonces su compañero, postrándose a sus pies, le rogaba, diciendo: Deten la ira para conmigo, y todo te lo pagaré. Mas él no quiso, sino fue, y le echó en la cárcel hasta que pagase la deuda. Y viendo sus compañeros lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo declararon a su señor todo lo que había pasado. Entonces llamándole su señor, le dice: Mal siervo, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste: ¿No te convenía también a ti tener misericordia de tu compañero, como también yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor enojado le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de vuestros corazones cada uno a su hermano sus ofensas.

Evening Prayer — First Lesson

2 Kings 23

Entonces el rey envió, y se juntaron a él todos los ancianos de Judá y de Jerusalem. Y subió el rey a la casa de Jehová con todos los varones de Judá, y con todos los moradores de Jerusalem, con los sacerdotes, y profetas, y con todo el pueblo, desde el más chico hasta el grande, y leyó, oyéndolo ellos, todas las palabras del libro del concierto que había sido hallado en la casa de Jehová. Y poniéndose el rey en pie junto a la columna, hizo alianza delante de Jehová, que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, y sus testimonios, y sus estatutos con todo el corazón, y con toda el alma, y que cumplirían las palabras de la alianza que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirmó el concierto. Entonces el rey mandó a Helcías gran sacerdote, y a los sacerdotes de la segunda orden, y a las guardias de la puerta, que sacasen del templo de Jehová todos los vasos, que habían sido hechos para Baal, y para el bosque, y para toda la corte del cielo, y quemólos fuera de Jerusalem en el campo de Cedrón; e hizo llevar los polvos de ellos a Bet-el. Y quitó los Camoreos que habían puesto los reyes de Judá, para que quemasen perfumes en los altos en las ciudades de Judá, y en los al derredores de Jerusalem: y asimismo a los que quemaban perfumes a Baal, al sol y a la luna, y a los signos, y a todo el ejército del cielo. Asimismo hizo sacar el bosque fuera de la casa de Jehová, y fuera de Jerusalem al arroyo de Cedrón, y quemólo al arroyo de Cedrón, y tornólo en polvo, y echó el polvo de él sobre los sepulcros de los hijos del pueblo. Asimismo derribó las casas de los sodomíticos que estaban en la casa de Jehová, en las cuales las mujeres tejían pabellones para el bosque. E hizo venir todos los sacerdotes de las ciudades de Judá, y profanó los altos donde los sacerdotes quemaban perfumes, desde Gabaa hasta Beer-seba. Y derribó los altares de las puertas, y los que estaban a la entrada de la puerta de Josué gobernador de la ciudad, y los que estaban a la mano izquierda a la puerta de la ciudad: Empero los sacerdotes de los altos no subían al altar de Jehová en Jerusalem, mas comían panes sin levadura entre sus hermanos. Asimismo profanó a Tofet, que era en el valle del hijo de Ennom; porque ninguno pasase su hijo o su hija por fuego a Moloc. Asimismo quitó los caballos que los reyes de Judá habían puesto al sol a la entrada del templo de Jehová, en la cámara de Natan-melec eunuco, el cual tenía cargo de los ejidos: y quemó a fuego los carros del sol. Asimismo derribó el rey los altares que estaban sobre la techumbre de la sala de Acaz, que los reyes de Judá habían hecho, y los altares que había hecho Manasés en los dos patios de la casa de Jehová: y de allí corrió, y echó el polvo en el arroyo de Cedrón. Asimismo profanó el rey los altos, que estaban delante de Jerusalem a la mano derecha del monte de la destrucción, los cuales había edificado Salomón rey de Israel a Astarot abominación de los Sidonios, y a Camos abominación de Moab, y a Melcom, abominación de los hijos de Ammón. Y quebró las estatuas, y taló los bosques, e hinchió el lugar de ellos de huesos de hombres. Asimismo el altar que estaba en Bet-el, y el alto que había hecho Jeroboam, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel, aquel altar, y el alto, destruyó, y quemó el alto, y el altar tornó en polvo, y puso fuego al bosque. Y volvió Josías, y vio los sepulcros que estaban allí en el monte, y envió, y quitó los huesos de los sepulcros, y quemólos sobre el altar, para contaminarlo, conforme a la palabra de Jehová, la cual había profetizado el varón de Dios que había profetizado estos negocios. Y dijo: ¿Qué título es este que veo? Y los de la ciudad le respondieron: Este es el sepulcro del varón de Dios, que vino de Judá, y profetizó estas cosas que tú has hecho sobre el altar de Bet-el. Y él dijo: Dejádle, ninguno mueva sus huesos; y así fueron escapados sus huesos, y los huesos del profeta que había venido de Samaria. Finalmente todas las casas de los altos, que estaban en las ciudades de Samaria, que habían hecho los reyes de Israel para provocar a ira, Josías las quitó, e hizo de ellas, como había hecho en Bet-el. Y mató sobre los altares a todos los sacerdotes de los altos, que allí estaban, y quemó sobre ellos los huesos de los hombres, y volvióse a Jerusalem. ¶ Y mandó el rey a todo el pueblo, diciendo: Hacéd la pascua a Jehová vuestro Dios, conforme a lo que esta escrito en el libro de esta alianza. No fue hecha tal pascua desde los tiempos de los Jueces, que gobernaron a Israel, ni en todos los tiempos de los reyes de Israel, y de los reyes de Judá. A los diez y ocho años del rey Josías fue hecha aquella pascua a Jehová en Jerusalem. Asimismo barrió Josías los pitones, adivinos, y terafines, y todas las abominaciones que se veían en la tierra de Judá, y en Jerusalem, para cumplir las palabras de la ley, que estaban escritas en el libro que el sacerdote Helcías había hallado en la casa de Jehová. No hubo tal rey antes de él, que así se convirtiese a Jehová de todo su corazón y de toda su alma, y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés, ni después de él nació otro tal. Con todo eso Jehová no se volvió de la ira de su gran furor, con que su ira se había encendido contra Judá, por todas las provocaciones con que Manasés le había provocado a ira, Y dijo Jehová: También tengo de quitar de mi presencia a Judá, como quité a Israel: y tengo de abominar a esta ciudad, que había escogido, a Jerusalem, y a la casa de la cual yo había dicho: Mi nombre será allí. Lo demás de los hechos de Josías, y todas las cosas que hizo, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? ¶ En aquellos días subió Faraón Necao rey de Egipto, contra el rey de Asiria al río de Éufrates, y salió contra él el rey Josías, y él, luego que le vio, matóle en Mageddo. Y sus siervos le pusieron en un carro, y trajéronle muerto de Mageddo a Jerusalem, y sepultáronle en su sepulcro. Entonces el pueblo de la tierra tomó a Joacaz, hijo de Josías, y ungiéronle: y pusiéronle por rey en lugar de su padre. Joacaz era de veinte y tres años, cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses en Jerusalem, el nombre de su madre fue Amital, hija de Jeremías de Lebna. Este hizo lo malo en ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que sus padres habían hecho. Y echóle preso Faraon-necao en Rebla en la provincia de Emat, reinando él en Jerusalem: e impuso de pena sobre la tierra cien talentos de plata, y uno de oro. Entonces Faraon-necao puso por rey a Eliacim, hijo de Josías, en lugar de Josías su padre, y mudóle el nombre, y llamóle Joacim: y tomó a Joacaz y llevóle a Egipto, y murió allá. Y Joacim pagó a Faraón la plata y el oro: e hizo apreciar la tierra para dar este dinero conforme al mandamiento de Faraón, sacando de cada uno, según la estimación de su hacienda, la plata y oro de todo el pueblo de la tierra para dar a Faraon-necao. De veinte y cinco años era Joacim cuando comenzó a reinar, y once años reinó en Jerusalem, el nombre de su madre fue Zebuda, hija de Padaia de Ruma. Este hizo lo malo en ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que sus padres habían hecho.

Evening Prayer — Second Lesson

1 Corinthians 3

De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales; mas os hablé como a carnales, es a saber, como a niños en Cristo: Os di a beber leche, no os di vianda; porque aun no podíais, y ni aun ahora podéis digerirla; Porque aun sois carnales; porque mientras que hay entre vosotros celos, y contiendas, y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? Porque diciendo el uno: Yo cierto soy de Pablo; y el otro: Yo de Apólos, ¿no sois carnales? ¿Quién pues es Pablo, y quién es Apólos, sino ministros por los cuales habéis creído; y cada uno conforme a lo que el Señor le dio? Yo planté, Apólos regó; mas Dios ha dado el crecimiento. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que da el crecimiento. Empero el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su propio galardón conforme a su labor. Porque nosotros colaboradores somos con Dios: vosotros labranza de Dios sois, edificio de Dios sois. Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como sabio maestro de obra, puse el fundamento; mas otro prosigue el edificio: empero cada uno vea como edifica sobre él. Porque nadie puede poner otro fundamento del que está puesto, el cual es Jesu Cristo. Y si alguno edificare sobre este fundamento oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca: La obra de cada uno será hecha manifiesta; porque el día la declarará; porque por el fuego será revelada, y la obra de cada uno cuál sea, el fuego hará la prueba. Si la obra de alguno que prosiguió el edificio permaneciere, recibirá el galardón. Mas si la obra de alguno fuere quemada, sufrirá pérdida: él empero será salvo, mas así como por fuego. ¶ ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno violare el templo de Dios, Dios destruirá al tal; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es. ¶ Nadie se engañe: si alguno entre vosotros parece ser sabio en este siglo, hágase necio para ser de veras sabio. Porque la sabiduría de este mundo insensatez es para con Dios; porque escrito está: Él prende a los sabios en la astucia de ellos. Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos. Así que ninguno se gloríe en los hombres; porque vuestras son todas las cosas, Sea Pablo, sea Apólos, sea Céfas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo porvenir: todo es vuestro; Y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.

Readings follow the 1662 Book of Common Prayer (public domain). Scripture text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

Today's readings, every morning

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