Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

Morning Prayer — First Lesson

Lamentations 2

¡Cómo oscureció el Señor en su furor a la hija de Sión! derribó del cielo a la tierra la hermosura de Israel, y no se acordó del estrado de sus pies en el día de su furor. Destruyó el Señor, y no perdonó: destruyó en su furor todas las tiendas de Jacob: echó por tierra las fortalezas de la hija de Judá, contaminó el reino, y sus príncipes. Cortó con la ira de su furor todo el cuerno de Israel: hizo volver atrás su diestra delante del enemigo; y encendióse en Jacob como llama de fuego, ardió en derredor. Entesó su arco como enemigo, afirmó su mano derecha como adversario, y mató toda cosa hermosa a la vista en la tienda de la hija de Sión: derramó como fuego su enojo. Fue el Señor como enemigo: destruyó a Israel, destruyó todos sus palacios: disipó sus fortalezas, y multiplicó en la hija de Judá la tristeza y lamentación. Y traspasó como de huerto su cabaña, destruyó su congregación: hizo olvidar Jehová en Sión solemnidades y sábados; y desechó en la ira de su furor rey y sacerdote. Desechó el Señor su altar, menospreció su santuario: entregó en la mano del enemigo los muros de sus palacios: dieron grita en la casa de Jehová como en día de fiesta. Jehová determinó de destruir el muro de la hija de Sión, extendió el cordel: no retrajo su mano de destruir: enlutóse el antemuro y el muro, fueron destruidos juntamente. Sus puertas fueron echadas por tierra: destruyó y quebrantó sus cerrojos: su rey, y sus príncipes son llevados entre las gentes: no hay ley: sus profetas tampoco hallaron visión de Jehová. Asentáronse en tierra, callaron los ancianos de la hija de Sión: echaron polvo sobre sus cabezas, ciñéronse de sacos: las hijas de Jerusalem abajaron sus cabezas a tierra. Mis ojos se cegaron de lágrimas, rugieron mis entrañas, mi hígado se derramó por tierra por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo, desfalleciendo el niño, y el que mamaba en las plazas de la ciudad. Decían a sus madres: ¿Dónde está el trigo, y el vino? desfalleciendo como muertos en las calles de la ciudad, derramando sus almas en el regazo de sus madres. ¿Qué testigo te traeré, o a quién te haré semejante, o! hija de Jerusalem? ¿A quién te compararé para consolarte, o! virgen hija de Sión? porque grande es tu quebrantamiento como la mar: ¿quién te medicinará? Tus profetas te predicaron vanidad e insensatez, y no descubrieron tu pecado para estorbar tu cautiverio: predicáronte profecías vanas, y digresiones. Todos los que pasaban por el camino, batieron las manos sobre ti: silbaron, y movieron sus cabezas sobre la hija de Jerusalem: ¿Es esta la ciudad que decían de perfecta hermosura, el gozo de toda la tierra? Todos tus enemigos abrieron sobre ti su boca, y silbaron, y batieron los dientes, y dijeron: Traguemos: que cierto este es el día que esperábamos: hallamoslo, vímoslo. Jehová hizo lo que determinó: cumplió su palabra que él había mandado desde tiempo antiguo: destruyó, y no perdonó, y alegró sobre ti al enemigo; y enalteció el cuerno de tus adversarios. El corazón de ellos daba voces al Señor: O! muro de la hija de Sión, echa lágrimas como un arroyo día y noche: no descanses; ni cesen las niñas de tus ojos. Levántate, da voces en la noche, en el principio de las velas: derrama como agua tu corazón delante de la presencia del Señor: alza tus manos a él por la vida de tus pequeñitos que desfallecen de hambre en los principios de todas las calles. Mira, o! Jehová, y considera a quien has vendimiado así. ¿Comen las mujeres su fruto, los pequeñitos de sus crias? ¿Mátase en el santuario del Señor el sacerdote, y el profeta? Niños y viejos yacían por tierra por las calles: mis vírgenes y mis mancebos cayeron a cuchillo: mataste en el día de tu furor, degollaste, no perdonaste. Llamaste, como a día de solemnidad, mis temores de al derredor: ni hubo en el día del furor de Jehová quien escapase, ni quedase vivo: los que crié y mantuve, mi enemigo los acabó.

Morning Prayer — Second Lesson

Acts 11

Y oyeron los apóstoles, y los hermanos que estaban en Judea, que también los Gentiles habían recibido la palabra de Dios. Y como Pedro subió a Jerusalem, contendían contra él los que eran de la circuncisión, Diciendo: ¿Por qué has entrado a varones incircuncisos, y has comido con ellos? Entonces comenzando Pedro, les declaró por orden lo pasado, diciendo: Estando yo en la ciudad de Joppe orando, ví, en éxtasis, una visión: Ví un vaso, como un gran lienzo, que descendía, que por los cuatro cantos fue bajado del cielo, y venía hasta mí. En el cual como puse los ojos, consideré, y ví animales terrestres cuadrúpedos, y fieras, y reptiles, y aves del cielo. Y oí también una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata, y come. Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común ni inmunda entró jamás en mi boca. Entonces la voz me respondió del cielo la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo ensucies tú. Y esto fue hecho por tres veces; y volvió todo a ser tomado arriba en el cielo. Y he aquí que luego tres varones sobrevinieron en la casa donde yo estaba, enviados a mí de Cesarea. Y el Espíritu me dijo, que me fuese con ellos sin dudar. Y vinieron también conmigo estos seis hermanos, y entrámos en la casa del varón, El cual nos contó como había visto a un ángel en su casa, que se paró, y le dijo: Envía hombres a Joppe, y haz venir a Simón, que tiene por sobrenombre Pedro, El cual te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa. Y como comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos, como sobre nosotros al principio. Entonces me acordé del dicho del Señor, como dijo: Juan ciertamente bautizó con agua; mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. Así que, si Dios les dio el mismo don a ellos también como a nosotros que hemos creído en el Señor Jesu Cristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios? Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: De manera que también a los Gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida. ¶ Y los que habían sido esparcidos por la persecución que fue hecha a causa de Esteban, anduvieron hasta Fenicia, y Chipre, y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino a solos los Judíos. Y algunos de ellos eran varones de Chipre, y de Cirene, los cuales como entraron en Antioquía, hablaron a los Griegos, anunciándoles al Señor Jesús. Y la mano del Señor era con ellos; y un gran número creyendo se convirtió al Señor. Y llegó la fama de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalem; y enviaron a Barnabás que fuese hasta Antioquía: El cual como llegó, y vio la gracia de Dios, se gozó; y exhortó a todos que con propósito de corazón permaneciesen en el Señor. Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo, y de fe; y mucha gente fue allegada al Señor. Y se partió Barnabás a Tarso para buscar a Saulo: Y hallándole, le trajo a Antioquía. Y sucedió que todo un año se reunieron allí con la iglesia; y enseñaron mucha gente: y los discípulos fueron llamados Cristianos primeramente en Antioquía. Y en aquellos días descendieron de Jerusalem profetas a Antioquía. Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que había de haber una grande hambre en todo el mundo, la cual también vino en tiempo de Claudio César. Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron de enviar subsidio a los hermanos que habitaban en Judea. Lo cual asimismo hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Barnabás y de Saulo.

Evening Prayer — First Lesson

Lamentations 3

Yo soy un hombre que vio aflicción en la vara de su enojo. Guióme, y me llevó en tinieblas, mas no en luz. Ciertamente contra mí volvió, y revolvió su mano todo el día. Hizo envejecer mi carne y mi piel: quebrantó mis huesos. Edificó contra mí, y cercóme de tóxico, y de trabajo. Asentóme en oscuridades como los muertos para siempre. Cercóme de seto, y no saldré: agravó mis grillos. Aun cuando clamé, y di voces, cerró mi oración. Cercó de seto mis caminos a piedra tajada: torció mis senderos. Oso que asecha fue para mí, león en escondrijos. Torció mis caminos, y despedazóme: tornóme asolado. Su arco entesó, y púsome como blanco a la saeta. Hizo entrar en mis riñones la saetas de su aljaba. Fui escarnio a todo mi pueblo, canción de ellos todos los días. Hartóme de amarguras, embriagóme de ajenjos. Quebróme los dientes con cascajo, cubrióme de ceniza. Y mi alma se alejó de la paz, olvidéme del bien. Y dije: Pereció mi fortaleza, y mi esperanza de Jehová. ¶ Acuérdate de mi aflicción, y de mi abatimiento, del ajenjo, y de la hiel. Acordándose se acordará, porque mi alma es humillada en mí. Esto reduciré a mi corazón; por tanto esperaré. Misericordias de Jehová son, que no somos consumidos; porque sus misericordias nunca desfallecieron. Nuevas cada mañana: grande es tu fe. ¶ Mi parte es Jehová, dijo mi alma: por tanto a él esperaré. Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le buscare. Bueno es esperar callando en la salud de Jehová. Bueno es al varón, si llevare el yugo desde su mocedad. Asentarse ha solo, y callará; porque llevó sobre sí. Pondrá su boca en el polvo, si quizá habrá esperanza. Dará la mejilla al que le hiriere: hartarse ha de afrenta. ¶ Porque el Señor no desechará para siempre. Antes si afligiere, también se compadecerá según la multitud de sus misericordias. Porque no aflige, ni congoja de su corazón a los hijos de los hombres. Para desmenuzar debajo de sus pies todos los encarcelados de la tierra; Para hacer apartar el derecho del hombre delante de la presencia del Altísimo; Para trastornar al hombre en su causa, el Señor no lo sabe. ¶ ¿Quién será pues aquel que diga, que vino algo que el Señor no mandó? ¿De la boca del Altísimo no saldrá malo ni bueno? ¿Por qué pues tiene dolor el hombre viviente, el hombre en su pecado? Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová. Levantemos nuestros corazones con las manos a Dios en los cielos. Nosotros habemos rebelado, y fuimos desleales: por tanto tú no perdonaste. Tendiste la ira, y perseguístenos; mataste, no perdonaste. Cubrístete de nube, porque no pasase la oración. Raedura y abominación nos tornaste en medio de los pueblos. Todos nuestros enemigos abrieron sobre nosotros su boca. Temor, y lazo fue a nosotros, asolamiento, y quebrantamiento. Ríos de aguas echan mis ojos por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo. Mis ojos destilan, y no cesan; porque no hay relajación, Hasta que Jehová mire, y vea desde los cielos. Mis ojos contristaron a mi alma por todas las hijas de mi ciudad. Cazando me cazarón mis enemigos como a ave, sin porqué. Ataron mi vida en mazmorra, y pusieron piedra sobre mí. Aguas vinieron de avenida sobre mi cabeza: yo dije: Muerto soy. Invoqué tu nombre, o! Jehová, desde la cárcel profunda. Oíste mi voz: no escondas tu oído a mi clamor, para que yo respire. Acercástete el día que te invoqué: dijiste: No temas. Pleiteaste, Señor, la causa de mi alma, redimiste mi vida. Tú has visto, o! Jehová, mi sin razón: pleitea mi causa. Tú has visto, toda su venganza, todos sus pensamientos contra mí. Tu has oído la afrenta de ellos, o! Jehová, todos sus pensamientos contra mí: Los dichos de los que se levantaron contra mí, y su pensamiento contra mí siempre. Su sentarse, y su levantarse mira: yo soy su canción. Págales paga, o! Jehová, según la obra de sus manos. Dáles ansia de corazón, dáles tu maldición. Persíguelos en furor, y quebrántalos de debajo de los cielos, o! Jehová.

Evening Prayer — Second Lesson

James 3

Hermanos míos, no os hagáis muchos de vosotros maestros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, que también puede con freno gobernar todo el cuerpo. He aquí, nosotros ponemos a los caballos frenos en las bocas para que nos obedezcan, y gobernamos todo su cuerpo. He aquí también las naos, siendo tan grandes, y siendo llevadas de impetuosos vientos, son sin embargo gobernadas con un muy pequeño gobernalle por donde quiera que quisiere la gana del que las gobierna. Semejantemente también la lengua es un pequeñito miembro, mas se gloría de grandes cosas. He aquí, un pequeño fuego, ¡cuán grande bosque enciende! Y la lengua es un fuego, digo, un mundo de maldad. Así la lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda natural; y es inflamada del gehena. Porque toda naturaleza de bestias fieras, y de aves, y de serpientes, y de los de la mar, se doma, y es domada por la naturaleza humana; Pero ningún hombre puede domar la lengua: es un mal que no puede ser refrenado, y está llena de veneno mortal. Con ella bendecimos a Dios, y al Padre, y con ella maldecimos a los hombres, los cuales son hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca procede bendición y maldición. Hermanos míos, no conviene que estas cosas sean así hechas. ¿Echa alguna fuente por un mismo manantial agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede la higuera producir aceitunas; o la vid, higos? Así ninguna fuente puede dar agua salada y dulce. ¿Quién es sabio, y entendido entre vosotros? muestre por buena conversación sus obras en mansedumbre de sabiduría. Empero si tenéis envidia amarga, y contención en vuestros corazones, no os glorieis, ni seáis mentirosos contra la verdad; Porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino que es terrena, animal, y demoniaca. Porque donde hay envidia y contención, allí hay tumulto, y toda obra perversa. Empero la sabiduría que es de lo alto, primeramente es pura, después pacífica, modesta, fácil de persuadir, llena de misericordia y de buenos frutos, no juzgadora, no fingida. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen paz.

Readings follow the 1662 Book of Common Prayer (public domain). Scripture text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

Today's readings, every morning

Bosko brings the daily readings for your tradition to your day — with a reflection, the full Bible in 30 translations, and the liturgical calendar, in 18 languages.