Lecturas del día
Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.
Oración matutina — primera lectura
Clama a alta voz, no detengas: alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado. Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como nación que hubiese obrado justicia, y que no hubiese dejado el derecho de su Dios: pregúntanme derechos de justicia, y quieren acercarse de Dios. ¿Por qué ayunamos, y no hiciste caso: humillamos nuestras almas, y no lo supiste? He aquí que en el día de vuestro ayuno halláis lo que queréis, y todos pedís vuestras haciendas. He aquí que para contiendas y debates ayunáis; y para herir del puño malamente. No ayunéis como hasta aquí, para que sea oída en lo alto vuestra voz. ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que encorve su cabeza como junco, y haga cama de saco y ceniza? ¿Esto llamaréis ayuno, y día agradable a Jehová? ¿No es antes el ayuno que yo escogí, desatar los líos de impiedad, deshacer los haces de opresión, y soltar libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿Que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres vagabundos metas en casa: cuando vieres al desnudo, le cubras; y que no te escondas de tu carne? Entonces nacerá tu luz como el alba; y tu sanidad reverdecerá presto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová te recogerá. Entonces invocarás, y oírte ha Jehová: clamarás, y dirá: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el extender el dedo, y hablar vanidad; Y si derramares tu alma al hambriento, y hartares el alma afligida: en las tinieblas nacerá tu luz; y tu oscuridad será como el mediodía. Y pastorearte ha Jehová siempre, y en las sequedades hartará tu alma, y engordará tus huesos; y serás como huerta de riego, y como manadero de aguas, cuyas aguas nunca faltan. Y edificarán de ti los desiertos antiguos: los cimientos caídos de generación y generación levantarás; y serás llamado, reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar. Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicias, santo, glorioso de Jehová; y le venerares, no haciendo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando palabra:
Oración matutina — segunda lectura
¶ Y volvió a salir a la mar, y toda la multitud venía a él, y les enseñaba. Y pasando vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos, y le dice: Sígueme. Y levantándose, le siguió. Y aconteció, que estando Jesús a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores se sentaban también juntamente con Jesús, y con sus discípulos; porque había muchos, y le seguían. Y los escribas y los Fariseos, viéndole comer con publicanos, y con pecadores, dijeron a sus discípulos: ¿Qué es esto, que vuestro Maestro come y bebe con publicanos, y con pecadores? Y oyéndolo Jesús, les dice: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que tienen mal. No he venido a llamar a los justos, mas los pecadores a arrepentimiento. ¶ Y los discípulos de Juan, y los de los Fariseos ayunaban; y vienen, y le dicen: ¿Por qué los discípulos de Juan, y los de los Fariseos ayunan; y tus discípulos no ayunan? Y Jesús les dice: No pueden ayunar los que son de bodas, cuando el esposo está con ellos: entre tanto que tienen consigo al esposo no pueden ayunar. Mas vendrán días, cuando el esposo será quitado de ellos; y entonces en aquellos días ayunarán. Nadie echa remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el mismo remiendo nuevo tira del viejo, y se hace peor rotura. Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera el vino nuevo rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden; mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar. ¶ Y aconteció, que pasando él por los sembrados en sábado, sus discípulos andando comenzaron a arrancar espigas.
Oración vespertina — primera lectura
Y fue palabra de Jehová segunda vez a Jonás, diciendo: Levántate, y vé a Nínive aquella gran ciudad, y pregona en ella el pregón que yo te diré. Y levantóse Jonás, y fue a Nínive, conforme a la palabra de Jehová. Y Nínive era ciudad grande en gran manera, de tres días de camino. Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad camino de un día, y pregonaba, diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida. Y los varones de Nínive creyeron a Dios; y pregonaron ayuno, y vistiéronse de sacos, desde el mayor de ellos hasta el menor de ellos. Y llegó el negocio hasta el rey de Nínive, y levantóse de su trono, y echó de sí su vestido, y cubrióse de saco, y asentóse sobre ceniza. E hizo pregonar, y decir: En Nínive, por mandado del rey, y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa, ni se les dé pasto, ni beban agua. Y los hombres, y los animales se cubran de sacos, y clamen a Dios fuertemente; y cada uno se convierta de su mal camino, de la rapiña que está en sus manos. ¿Quién sabe si se convertirá, y se arrepentirá Dios; y se convertirá del furor de su ira, y no pereceremos? Y vio Dios lo que hicieron, porque se convirtieron de su mal camino; y arrepintióse del mal que había dicho que les había de hacer, y no lo hizo.
Oración vespertina — segunda lectura
Reducíd pues a vuestro pensamiento a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, porque no os fatiguéis en vuestros ánimos desmayando: Que aun no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado. Y estáis ya olvidados de la exhortación que como con hijos habla con vosotros, diciendo: Hijo mío, no menosprecies el castigo del Señor, ni desmayes cuando eres de él reprendido; Porque el Señor al que ama castiga, y azota a cualquiera que recibe por hijo. Si sufrís el castigo, Dios se os presenta como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el Padre no castiga? Empero si estáis fuera del castigo, del cual todos los hijos han sido hechos participantes, luego adulterinos sois que no hijos: También tuvimos a la verdad por castigadores a los padres de nuestra carne, y los reverenciábamos, ¿por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Porque aquellos a la verdad por pocos días nos castigaban como a ellos les parecía; mas éste para lo que nos es provechoso, a fin de que participemos de su santidad. Es verdad que ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; empero después fruto quietísimo de justicia da a los que por él son ejercitados. Por lo cual enhestád las manos cansadas, y las rodillas descoyuntadas; Y hacéd derechos pasos a vuestros pies, porque lo que es cojo no salga fuera de camino; sino antes bien sea sanado. Seguíd la paz con todos; y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando os perturbe, y por ella muchos sean contaminados. Que ninguno sea fornicario, o profano, como Esaú, que por una vianda vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después deseando heredar la bendición, fue reprobado, que no halló lugar de arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas. Porque no os habéis llegado al monte palpable y que ardía con fuego, y al turbión, y a la oscuridad, y a la tempestad,
Las lecturas siguen el Libro de Oración Común de 1662 (dominio público). El texto de las Escrituras es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)
Las lecturas del día, cada mañana
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