Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
First Reading
Deuteronomy 28
Y será, que si oyendo oyeres la voz de Jehová tu Dios para guardar, para hacer todos sus mandamientos que yo te mando hoy, también Jehová tu Dios te pondrá alto sobre todas las gentes de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y alcanzarte han, cuando oyeres la voz de Jehová tu Dios. Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y el fruto de tu bestia: la cria de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. Bendito tu canastillo, y tus sobras. Bendito serás en tu entrar, y bendito serás en tu salir. Dará Jehová tus enemigos, que se levantaren contra ti, heridos delante de ti: por un camino saldrán a ti, y por siete caminos huirán delante de ti. Enviará Jehová contigo a la bendición en tus cilleros, y en todo aquello en que pusieres tu mano, y bendecirte ha en la tierra que Jehová tu Dios te da. Confirmarte ha Jehová por pueblo santo suyo como te ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos. Y verán todos los pueblos de la tierra, que el nombre de Jehová es llamado sobre ti, y temerte han. Y hacerte ha Jehová que te sobre el bien en el fruto de tu vientre, y en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, sobre la tierra que juró Jehová a tus padres que te había de dar. Abrirte ha Jehová su buen cillero, el cielo, para dar lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos: y prestarás a muchas gentes, y tú no tomarás emprestado. Y ponerte ha Jehová por cabeza, y no por cola: y serás encima solamente, y no serás debajo, cuando obedecieres a los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te mando hoy para que guardes y hagas. Y no te apartes de todas las palabras que yo os mando hoy, a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos para servirles. ¶ Y será si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para guardar, para hacer todos sus mandamientos, y sus estatutos, que yo te mando hoy, vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y alcanzarte han. Maldito serás tú en la ciudad, y maldito tú en el campo. Maldito tu canastillo, y tus sobras. Maldito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y la cria de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir. Y Jehová enviará en ti la maldición, quebranto y asombramiento en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas presto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado. Jehová hará que se te pegue mortandad hasta que te consuma de la tierra, a la cual entras para heredarla. Jehová te herirá de tísica, y de fiebre, y de ardor, y de calor, y de espada, y de hidropesía, y de ictericia; y perseguirte han hasta que perezcas. Y tus cielos, que están sobre tu cabeza, serán de metal; y la tierra que está debajo de ti, de hierro. Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderá sobre ti hasta que perezcas. Jehová te dará herido delante de tus enemigos: por un camino saldrás a ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos: y serás por estremecimiento a todos los reinos de la tierra. Y será tu cuerpo muerto por comida a toda ave del cielo, y bestia de la tierra, y no habrá quien las espante. Jehová te herirá de la plaga de Egipto y con almorranas, y con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado. Jehová te herirá con locura y con ceguedad, y con pasmo de corazón. Y palparás al mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos y nunca serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve. Desposarte has con mujer, y otro varón dormirá con ella: edificarás casa, y no habitarás en ella: plantarás viña, y no la profanarás. Tu buey será matado delante de tus ojos, y tú no comerás de él: tu asno será robado de delante de ti, y no volverá a ti: tus ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te salve. Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día: y no habrá fuerza en tu mano. El fruto de tu tierra y todo tu trabajo comerá pueblo que no conociste: y nunca serás sino oprimido y quebrantado todos los días. Y enloquecerás a causa de lo que verás con tus ojos. Herirte ha Jehová con mala sarna en las rodillas y en las piernas, que no puedas ser curado, desde la planta de tu pie hasta tu mollera. Jehová llevará a ti y a tu rey, que hubieres puesto sobre ti, a gente que no conociste tú ni tus padres; y allá servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra. Y serás por pasmo, por ejemplo y por fábula a todos los pueblos, a los cuales Jehová te llevará. Sacarás mucha simiente a la tierra, y cogerás poco; porque la langosta lo consumirá. Plantarás viñas y labrarás; mas no beberás vino, ni cogerás, porque el gusano lo comerá. Tendrás olivas en todo tu término, mas no te ungirás con el aceite: porque tu aceituna se caerá. Hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti, porque irán en cautiverio. Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra consumirá la langosta. El extranjero que estará en medio de ti subirá sobre ti encima, encima: y tú descenderás abajo, abajo. El te prestara a ti, y tú no prestarás a él: él será por cabeza, y tú serás por cola. Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y perseguirte han, y alcanzarte han hasta que perezcas: por cuanto no habrás oído a la voz de Jehová tu Dios guardando sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó. Y serán en ti por señal y por milagro, y en tu simiente para siempre: Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con bondad de corazón por la abundancia de todas las cosas. Y servirás a tus enemigos, que Jehová enviare contra ti, con hambre, y con sed, y con desnudez, y con falta de todas las cosas: y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello hasta destruirte. Jehová traerá sobre ti gente de lejos, del cabo de la tierra, que vuele como águila, gente cuya lengua no entiendas; Gente fiera de rostro, que no alzará el rostro al viejo, ni perdonará al niño. Y comerá el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas: y no te dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni la cria de tus vacas, ni los rebaños de tus ovejas hasta destruirte. Y ponerte ha cerco en todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y encastillados, en que tú confías, en toda tu tierra: y cercarte ha en todas tus ciudades y en toda tu tierra, que Jehová tu Dios te dió. Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas, que Jehová tu Dios te dió, en el cerco y en la angustia con que te angustiará tu enemigo. El hombre tierno en ti y el muy delicado, su ojo será maligno para con su hermano, y para con la mujer de su seno, y para con el resto de sus hijos, que le quedaren; Para no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que el comerá, porque no le habrá quedado en el cerco, y en la apretura con que tu enemigo te apretará en todas tus ciudades. La tierna en ti y la delicada, que nunca la planta de su pie probó a estar sobre la tierra de ternura y delicadez, su ojo será maligno para con el marido de su seno, y para con su hijo y para con su hija, Y para con su chiquita que sale de entre sus pies, y para con sus hijos que pariere, que los comerá escondidamente con necesidad de todas las cosas en el cerco y en la apretura con que tu enemigo te apretará en tus ciudades. Si no guardares para hacer todas las palabras de aquesta ley, que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y terrible: Jehová tu Dios; Jehová hará maravillosas tus plagas, y las plagas de tu simiente, plagas grandes, y firmes; y enfermedades malas y firmes: Y hará volver en ti todos los dolores de Egipto delante de los cuales temiste, y pegarse han en ti. Asimismo toda enfermedad y toda plaga, que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová la enviará sobre ti, hasta que tú seas destruido. Y quedaréis en pocos varones, en lugar de haber sido como las estrellas del cielo en multitud: por cuanto no obedeciste a la voz de Jehová tu Dios. Y será, que de la manera que Jehová se gozó sobre vosotros, para haceros bien, y para multiplicaros, así se gozará Jehová, sobre vosotros para echaros a perder, y para destruiros: y seréis arrancados de sobre la tierra a la cual entráis para poseerla. Y esparcirte ha Jehová por todos los pueblos desde el un cabo de la tierra hasta el otro cabo de la tierra: y allí servirás a dioses ajenos que no conociste tú ni tus padres, al palo y a la piedra. Y ni aun en las mismas gentes reposarás, ni la planta de tu pie tendrá reposo: que allí te dará Jehová corazón temeroso y caimiento de ojos, y tristeza de alma. Y tendrás tu vida colgada delante, y estarás temeroso de noche y de día, y no confiarás de tu vida: Por la mañana dirás: ¿Quién diese la tarde? y a la tarde dirás: ¿Quién diese la mañana? del miedo de tu corazón con que estarás amedrentado, y de lo que verán tus ojos. Y Jehová te hará tornar a Egipto en navíos, por el camino del cual te ha dicho: Nunca más volverás: y allí seréis vendidos a vuestros enemigos por esclavos y por esclavas, y no habrá quien os compre.
Responsorial Psalm
Psalm 118
Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. Diga ahora Israel: Que para siempre es su misericordia. Digan ahora la casa de Aarón: Que para siempre es su misericordia. Digan ahora los que temen a Jehová: Que para siempre es su misericordia. Desde la angustia llamé a Jehová; y Jehová me respondió con anchura. Jehová es por mí: no temeré lo que me haga el hombre. Jehová es por mí entre los que me ayudan: por tanto yo veré venganza en los que me aborrecen. Mejor es esperar en Jehová, que esperar en hombre. Mejor es esperar en Jehová, que esperar en príncipes. Todas las gentes me cercaron: en nombre de Jehová, que yo los talaré. Cercáronme, y tornáronme a cercar: en nombre de Jehová, que yo los talaré. Cercáronme como abejas, fueron apagados como fuego de espinos: en nombre de Jehová, que yo los talaré. Rempujando me rempujaste para que cayese: mas Jehová me ayudó. Mi fortaleza y mi canción es Jehová; y él me ha sido por salud. Voz de jubilación y de salud hay en las tiendas de los justos: la diestra de Jehová hace valentías. La diestra de Jehová sublime: la diestra de Jehová hace valentías. No moriré, mas viviré; y contaré las obras de Jehová. Castigando me castigó Jehová: mas no me entregó a la muerte. Abrídme las puertas de la justicia: entraré por ellas, alabaré a Jehová. Esta puerta de Jehová, los justos entrarán por ella. Alabarte he; porque me oíste; y me fuiste por salud. ¶ La piedra que desecharon los edificadores, ha sido por cabeza de esquina. De parte de Jehová es esto, y es maravilla en nuestros ojos. Este es el día que hizo Jehová: gozarnos hemos y alegrarnos hemos en él. Ruégote, o! Jehová, salva ahora: ruégote, o! Jehová, haz ahora prosperar. Bendito el que viene en nombre de Jehová: os bendecimos desde la casa de Jehová. Dios es Jehová, que nos ha resplandecido: atád víctimas con cuerdas a los cuernos del altar. Dios mío eres tú, y a ti alabaré: Dios mío, a ti ensalzaré. Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
Second Reading
I John 5
Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y cualquiera que ama al que ha engendrado, ama también al que es engendrado de él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Porque éste es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son graves. Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que vence al mundo, es a saber, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Este es Jesu Cristo, que vino por agua y sangre: no por agua solamente, sino por agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad. Porque tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. También son tres los que dan testimonio en la tierra, el espíritu, y el agua, y la sangre; y estos tres son uno. Si recibimos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios es mayor; porque éste es el testimonio de Dios, que ha testificado de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo. El que no cree a Dios, ha hecho mentiroso a Dios; porque no ha creído en el testimonio que Dios ha testificado de su Hijo. Y éste es el testimonio, es a saber, que Dios nos ha dado vida eterna, y que esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene vida. Yo he escrito estas cosas a vosotros que creeis en el nombre del Hijo de Dios; para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios. Y esta es la confianza que tenemos en él, que si demandáremos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que demandáremos, también sabemos que tenemos las peticiones que le hubiéremos demandado. Si alguno viere pecar a su hermano pecado que no es de muerte, demandará a Dios, y él le dará vida; digo a los que pecan no de muerte. Hay pecado de muerte: por el cual yo no digo que ruegues. Toda iniquidad es pecado; empero hay pecado que no es de muerte. Bien sabemos que cualquiera que es nacido de Dios, no peca; mas el que es engendrado de Dios, se guarda a sí mismo, y el maligno no le toca. Sabido tenemos que somos de Dios, y todo el mundo está puesto en el maligno. Empero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado entendimiento, para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesu Cristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna. Hijitos, guardáos de los ídolos. Amén.
Gospel
Matthew 8
Y como descendió Jesús del monte, seguíanle grandes multitudes. Y, he aquí, un leproso vino, y le adoró, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme. Y extendiendo Jesús su mano, le tocó, diciendo: Quiero: sé limpio. Y luego su lepra fue limpiada. Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; mas vé, muéstrate al sacerdote, y ofrece el presente que mandó Moisés, para que les conste. ¶ Y entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, Y diciendo: Señor, mi criado está echado en casa paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo vendré, y le sanaré. Y respondió el centurión, y dijo: Señor, no soy digno que entres debajo de mi techumbre; mas solamente di con la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre debajo de potestad; y tengo debajo de mi potestad soldados; y digo a éste: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Y oyéndolo Jesús, se maravilló; y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Y yo os digo, que vendrán muchos del oriente, y del occidente, y se asentarán con Abraham, e Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos; Mas los hijos del reino serán echados en las tinieblas de afuera: allí será el llanto, y el crujir de dientes. Entonces Jesús dijo al centurión: Vé, y como creíste, así sea hecho contigo. Y su criado fue sano en el mismo momento. ¶ Y vino Jesús a casa de Pedro, y vio a su suegra echada en la cama, y con fiebre. Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía. Y como fue ya tarde, trajeron a él muchos endemoniados, y echó de ellos los demonios con su palabra, y sanó todos los enfermos; Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaías, que dijo: El tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias. ¶ Y viendo Jesús grandes multitudes al rededor de sí, mandó que se fuesen a la otra parte del lago. Y llegóse un escriba, y díjole: Maestro, seguirte he donde quiera que fueres. Y Jesús le dijo: Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recostar su cabeza. Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, dáme licencia que vaya primero, y entierre a mi padre. Y Jesús le dijo: Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos. ¶ Y entrando él en una nave, sus discípulos le siguieron. Y, he aquí, fue hecho en la mar un gran movimiento, de manera que la nave se cubría de las ondas; y él dormía. Y llegándose sus discípulos le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, perecemos. Y él les dice: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces levantado reprendió a los vientos y a la mar; y fue grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y la mar le obedecen? ¶ Y como él llegó a la otra parte en el territorio de los Gergesenos; le vinieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, fieros en gran manera, así que nadie podía pasar por aquel camino. Y, he aquí, clamaron, diciendo: ¿Qué tenemos contigo, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido ya acá a molestarnos antes de tiempo? Y estaba lejos de ellos un hato de muchos puercos paciendo. Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permítenos que vayamos en aquel hato de puercos. Y él les dijo: Id. Y ellos salidos, se fueron al hato de los puercos; y, he aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la mar; y murieron en las aguas. Y los porqueros huyeron, y viniendo a la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados. Y, he aquí, toda la ciudad salió a encontrar a Jesús; y cuando le vieron, le rogaban que se fuese de sus términos.
A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
Today's readings, every morning
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