Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

Morning Prayer — First Lesson

Job 29

Y VOLVIO Job á tomar su propósito, y dijo: ¡Quién me tornase como en los meses pasados, Como en los días que Dios me guardaba, Cuando hacía resplandecer su candela sobre mi cabeza, A la luz de la cual yo caminaba en la oscuridad; Como fué en los días de mi mocedad, Cuando el secreto de Dios estaba en mi tienda; Cuando aún el Omnipotente estaba conmigo, Y mis hijos alrededor de mi; Cuando lavaba yo mis caminos con manteca, Y la piedra me derramaba ríos de aceite! Cuando salía á la puerta á juicio, Y en la plaza hacía preparar mi asiento, Los mozos me veían, y se escondían; Y los viejos se levantaban, y estaban en pie; Los príncipes detenían sus palabras, Ponían la mano sobre su boca; La voz de los principales se ocultaba, Y su lengua se pegaba á su paladar: Cuando los oídos que me oían, me llamaban bienaventurado, Y los ojos que me veían, me daban testimonio: Porque libraba al pobre que gritaba, Y al huérfano que carecía de ayudador. La bendición del que se iba á perder venía sobre mí; Y al corazón de la viuda daba alegría. Vestíame de justicia, y ella me vestía como un manto; Y mi toca era juicio. Yo era ojos al ciego, Y pies al cojo. A los menesterosos era padre; Y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia: Y quebraba los colmillos del inicuo, Y de sus dientes hacía soltar la presa. Y decía yo: En mi nido moriré, Y como arena multiplicaré días. Mi raíz estaba abierta junto á las aguas, Y en mis ramas permanecía el rocío. Mi honra se renovaba en mí, Y mi arco se corroboraba en mi mano. Oíanme, y esperaban; Y callaban á mi consejo. Tras mi palabra no replicaban, Y mi razón destilaba sobre ellos. Y esperábanme como á la lluvia, Y abrían su boca como á la lluvia tardía. Si me reía con ellos, no lo creían: Y no abatían la luz de mi rostro. Calificaba yo el camino de ellos, y sentábame en cabecera; Y moraba como rey en el ejército, Como el que consuela llorosos.

Morning Prayer — Second Lesson

Luke 1

HABIENDO muchos tentado á poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, Como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra; Me ha parecido también á mí, después de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia, escribírtelas por orden, oh muy buen Teófilo, Para que conozcas la verdad de las cosas en las cuales has sido enseñado. HUBO en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la suerte de Abías; y su mujer, de las hijas de Aarón, llamada Elisabet. Y eran ambos justos delante de Dios, andando sin reprensión en todos los mandamientos y estatutos del Señor. Y no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran avanzados en días. Y aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios por el orden de su vez, Conforme á la costumbre del sacerdocio, salió en suerte á poner el incienso, entrando en el templo del Señor. Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando á la hora del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor puesto en pie á la derecha del altar del incienso. Y se turbó Zacarías viéndo le, y cayó temor sobre él. Mas el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te parirá un hijo, y llamarás su nombre Juan. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se gozarán de su nacimiento. Porque será grande delante de Dios, y no beberá vino ni sidra; y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el seno de su madre. Y á muchos de los hijos de Israel convertirá al Señor Dios de ellos. Porque él irá delante de él con el espíritu y virtud de Elías, para convertir los corazones de los padres á los hijos, y los rebeldes á la prudencia de los justos, para aparejar al Señor un pueblo apercibido. Y dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? porque yo soy viejo, y mi mujer avanzada en días. Y respondiendo el ángel le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y soy enviado á hablarte, y á darte estas buenas nuevas. Y he aquí estarás mudo y no podrás hablar, hasta el día que esto sea hecho, por cuanto no creíste á mis palabras, las cuales se cumplirán á su tiempo. Y el pueblo estaba esperando á Zacarías, y se maravillaban de que él se detuviese en el templo. Y saliendo, no les podía hablar: y entendieron que había visto visión en el templo: y él les hablaba por señas, y quedó mudo. Y fué, que cumplidos los días de su oficio, se vino á su casa. Y después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se encubrió por cinco meses, diciendo: Porque el Señor me ha hecho así en los días en que miró para quitar mi afrenta entre los hombres. Y al sexto mes, el ángel Gabriel fué enviado de Dios á una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, A una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David: y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel á donde estaba, dijo, ¡Salve, muy favorecida! el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vió, se turbó de sus palabras, y pensaba qué salutación fuese ésta. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios. Y he aquí, concebirás en tu seno, y parirás un hijo, y llamarás su nombre JESUS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo: y le dará el Señor Dios el trono de David su padre: Y reinará en la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? porque no conozco varón. Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo Santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios. Y he aquí, Elisabet tu parienta, también ella ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes á ella que es llamada la estéril: Porque ninguna cosa es imposible para Dios. Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase á mí conforme á tu palabra. Y el ángel partió de ella. En aquellos días levantándose María, fué á la montaña con priesa, á una ciudad de Judá; Y entró en casa de Zacarías, y saludó á Elisabet. Y aconteció, que como oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fué llena del Espíritu Santo, Y exclamó á gran voz, y dijo. Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Y de dónde esto á mí, que la madre de mi Señor venga á mí? Porque he aquí, como llegó la voz de tu salutación á mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor. Entonces María dijo: engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador, Porque ha mirado á la bajeza de su criada; Porque he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Y santo es su nombre. Y su misericordia de generación á generación A los que le temen. Hizo valentía con su brazo: Esparció los soberbios del pensamiento de su corazón. Quitó los poderosos de los tronos, Y levantó á los humildes. A los hambrientos hinchió de bienes; Y á los ricos envió vacíos. Recibió á Israel su siervo, Acordandose de la misericordia. Como habló á nuestros padres A Abraham y á su simiente para siempre. Y se quedó María con ella como tres meses: después se volvió á su casa. Y á Elisabet se le cumplió el tiempo de parir, y parió un hijo. Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios había hecho con ella grande misericordia, y se alegraron con ella. Y aconteció, que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban del nombre de su padre, Zacarías. Y respondiendo su madre, dijo: No; sino Juan será llamado. Y le dijeron: ¿Por qué? nadie hay en tu parentela que se llame de este nombre. Y hablaron por señas á su padre, cómo le quería llamar. Y demandando la tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron. Y luego fué abierta su boca y su lengua, y habló bendiciendo á Dios. Y fué un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en todas las montañas de Judea fueron divulgadas todas estas cosas. Y todos los que las oían, las conservaban en su corazón, diciendo: ¿Quién será este niño? Y la mano del Señor estaba con él. Y Zacarías su padre fué lleno de Espíritu Santo, y profetizó, diciendo: Bendito el Señor Dios de Israel, Que ha visitado y hecho redención á su pueblo, Y nos alzó un cuerno de salvación En la casa de David su siervo, Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio: Salvación de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos aborrecieron; Para hacer misericordia con nuestros padres, Y acordándose de su santo pacto; Del juramento que juró á Abraham nuestro padre, Que nos había de dar, Que sin temor librados de nuestros enemigos, Le serviríamos En santidad y en justicia delante de él, todos los días nuestros. Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; Porque irás ante la faz del Señor, para aparejar sus caminos; Dando conocimiento de salud á su pueblo, Para remisión de sus pecados, Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, Con que nos visitó de lo alto el Oriente, Para dar luz á los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; Para encaminar nuestros pies por camino de paz. Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu: y estuvo en los desiertos hasta el día que se mostró á Israel.

Evening Prayer — First Lesson

Job 30

MAS ahora los más mozos de días que yo, se ríen de mí; Cuyos padres yo desdeñara ponerlos con los perros de mi ganado. Porque ¿para qué yo habría menester la fuerza de sus manos, En los cuales había perecido con el tiempo? Por causa de la pobreza y del hambre andaban solos; Huían á la soledad, á lugar tenebroso, asolado y desierto. Que cogían malvas entre los arbustos, Y raíces de enebro para calentarse. Eran echados de entre las gentes, Y todos les daban grita como al ladrón. Habitaban en las barrancas de los arroyos, En las cavernas de la tierra, y en las rocas. Bramaban entre las matas, Y se reunían debajo de las espinas. Hijos de viles, y hombres sin nombre, Más bajos que la misma tierra. Y ahora yo soy su canción, Y he sido hecho su refrán. Abomínanme, aléjanse de mí, Y aun de mi rostro no detuvieron su saliva. Porque Dios desató mi cuerda, y me afligió, Por eso se desenfrenaron delante de mi rostro. A la mano derecha se levantaron los jóvenes; Empujaron mis pies, Y sentaron contra mí las vías de su ruina. Mi senda desbarataron, Aprovecháronse de mi quebrantamiento, Contra los cuales no hubo ayudador. Vinieron como por portillo ancho, Revolviéronse á mi calamidad. Hanse revuelto turbaciones sobre mí; Combatieron como viento mi alma, Y mi salud pasó como nube Y ahora mi alma está derramada en mí; Días de aflicción me han aprehendido. De noche taladra sobre mí mis huesos, Y mis pulsos no reposan. Con la grande copia de materia mi vestidura está demudada; Cíñeme como el cuello de mi túnica. Derribóme en el lodo, Y soy semejante al polvo y á la ceniza. Clamo á ti, y no me oyes; Preséntome, y no me atiendes. Haste tornado cruel para mí: Con la fortaleza de tu mano me amenazas. Levantásteme, é hicísteme cabalgar sobre el viento, Y disolviste mi sustancia. Porque yo conozco que me reduces á la muerte; Y á la casa determinada á todo viviente. Mas él no extenderá la mano contra el sepulcro; ¿Clamarán los sepultados cuando él los quebrantare? ¿No lloré yo al afligido? Y mi alma ¿no se entristeció sobre el menesteroso? Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal; Y cuando esperaba luz, la oscuridad vino. Mis entrañas hierven, y no reposan; Días de aflicción me han sobrecogido. Denegrido ando, y no por el sol: Levantádome he en la congregación, y clamado. He venido á ser hermano de los dragones, Y compañero de los buhos. Mi piel está denegrida sobre mí, Y mis huesos se secaron con ardentía. Y hase tornado mi arpa en luto, Y mi órgano en voz de lamentadores.

Evening Prayer — Second Lesson

Galatians 1

PABLO, apóstol, (no de los hombres ni por hombre, mas por Jesucristo y por Dios el Padre, que lo resucitó de los muertos), Y todos los hermanos que están conmigo, á las iglesias de Galacia: Gracia sea á vosotros, y paz de Dios el Padre, y de nuestro Señor Jesucristo, El cual se dió á sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme á la voluntad de Dios y Padre nuestro; Al cual sea la gloria por siglos de siglos. Amén. Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis traspasado del que os llamó á la gracia de Cristo, á otro evangelio: No que hay otro, sino que hay algunos que os inquietan, y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas aun si nosotros ó un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora decimos otra vez: Si alguno os anunciare otro evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Porque, ¿persuado yo ahora á hombres ó á Dios? ¿ó busco de agradar á hombres? Cierto, que si todavía agradara á los hombres, no sería siervo de Cristo. Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio que ha sido anunciado por mí, no es según hombre; Pues ni yo lo recibí, ni lo aprendí de hombre, sino por revelación de Jesucristo. Porque ya habéis oído acerca de mi conducta otro tiempo en el Judaismo, que perseguía sobremanera la iglesia de Dios, y la destruía; Y aprovechaba en el Judaismo sobre muchos de mis iguales en mi nación, siendo muy más celador que todos de las tradiciones de mis padres. Mas cuando plugo á Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, Revelar á su Hijo en mí, para que le predicase entre los Gentiles, luego no conferí con carne y sangre; Ni fuí á Jerusalem á los que eran apóstoles antes que yo; sino que me fuí á la Arabia, y volví de nuevo á Damasco. Depués, pasados tres años, fuí á Jerusalem á ver á Pedro, y estuve con él quince días. Mas á ningún otro de los apóstoles vi, sino á Jacobo el hermano del Señor. Y en esto que os escribo, he aquí delante de Dios, no miento. Después fuí á las partes de Siria y de Cilicia; Y no era conocido de vista á las iglesias de Judea, que eran en Cristo; Solamente habían oído decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que en otro tiempo destruía. Y glorificaban á Dios en mí.

Readings follow the 1662 Book of Common Prayer (public domain). Scripture text is in the public domain. (Reina-Valera 1909)

Today's readings, every morning

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