Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

Morning Prayer — First Lesson

Job 31

HICE pacto con mis ojos: ¿Cómo pues había yo de pensar en virgen? Porque ¿qué galardón me daría de arriba Dios, Y qué heredad el Omnipotente de las alturas? ¿No hay quebrantamiento para el impío, Y extrañamiento para los que obran iniquidad? ¿No ve él mis caminos, Y cuenta todos mis pasos? Si anduve con mentira, Y si mi pie se apresuró á engaño, Péseme Dios en balanzas de justicia, Y conocerá mi integridad. Si mis pasos se apartaron del camino, Y si mi corazón se fué tras mis ojos, Y si algo se apegó á mis manos, Siembre yo, y otro coma, Y mis verduras sean arrancadas. Si fué mi corazón engañado acerca de mujer, Y si estuve acechando á la puerta de mi prójimo: Muela para otro mi mujer, Y sobre ella otros se encorven. Porque es maldad é iniquidad, Que han de castigar los jueces. Porque es fuego que devoraría hasta el sepulcro, Y desarraigaría toda mi hacienda. Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva, Cuando ellos pleitearan conmigo, ¿Qué haría yo cuando Dios se levantase? Y cuando él visitara, ¿qué le respondería yo? El que en el vientre me hizo á mí, ¿no lo hizo á él? ¿Y no nos dispuso uno mismo en la matriz? Si estorbé el contento de los pobres, E hice desfallecer los ojos de la viuda; Y si comí mi bocado solo, Y no comió de él el huerfano; (Porque desde mi mocedad creció conmigo como con padre, Y desde el vientre de mi madre fuí guía de la viuda;) Si he visto que pereciera alguno sin vestido, Y al menesteroso sin cobertura; Si no me bendijeron sus lomos, Y del vellón de mis ovejas se calentaron; Si alcé contra el huérfano mi mano, Aunque viese que me ayudarían en la puerta; Mi espalda se caiga de mi hombro, Y mi brazo sea quebrado de mi canilla. Porque temí el castigo de Dios, Contra cuya alteza yo no tendría poder. Si puse en oro mi esperanza, Y dije al oro: Mi confianza eres tú; Si me alegré de que mi hacienda se multiplicase, Y de que mi mano hallase mucho; Si he mirado al sol cuando resplandecía, Y á la luna cuando iba hermosa, Y mi corazón se engañó en secreto, Y mi boca besó mi mano: Esto también fuera maldad juzgada; Porque habría negado al Dios soberano. Si me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía, Y me regocijé cuando le halló el mal; (Que ni aun entregué al pecado mi paladar, Pidiendo maldición para su alma;) Cuando mis domésticos decían: ¡Quién nos diese de su carne! nunca nos hartaríamos. El extranjero no tenía fuera la noche; Mis puertas abría al caminante. Si encubrí, como los hombres mis prevaricaciones, Escondiendo en mi seno mi iniquidad; Porque quebrantaba á la gran multitud, Y el menosprecio de las familias me atemorizó, Y callé, y no salí de mi puerta: ¡Quién me diera quien me oyese! He aquí mi impresión es que el Omnipotente testificaría por mí, Aunque mi adversario me hiciera el proceso. Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro, Y me lo ataría en lugar de corona. Yo le contaría el número de mis pasos, Y como príncipe me llegaría á él. Si mi tierra clama contra mí, Y lloran todos sus surcos; Si comí su sustancia sin dinero, O afligí el alma de sus dueños; En lugar de trigo me nazcan abrojos, Y espinas en lugar de cebada.

Morning Prayer — Second Lesson

Luke 2

Y ACONTECIO en aquellos días que salió edicto de parte de Augusto César, que toda la tierra fuese empadronada. Este empadronamiento primero fué hecho siendo Cirenio gobernador de la Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno á su ciudad. Y subió José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, á Judea, á la ciudad de David, que se llama Bethlehem, por cuanto era de la casa y familia de David; Para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días en que ella había de parir. Y parió á su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. Y había pastores en la misma tierra, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su ganado. Y he aquí el ángel del Señor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cercó de resplandor; y tuvieron gran temor. Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Y esto os será por señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, echado en un pesebre. Y repentinamente fué con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan á Dios, y decían: Gloria en las alturas á Dios, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres. Y aconteció que como los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores dijeron los unos á los otros: Pasemos pues hasta Bethlehem, y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha manifestado. Y vinieron apriesa, y hallaron á María, y á José, y al niño acostado en el pesebre. Y viéndolo, hicieron notorio lo que les había sido dicho del niño. Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón. Y se volvieron los pastores glorificando y alabando á Dios de todas las cosas que habían oído y visto, como les había sido dicho. Y pasados los ocho días para circuncidar al niño, llamaron su nombre JESUS; el cual le fué puesto por el ángel antes que él fuese concebido en el vientre. Y como se cumplieron los días de la purificación de ella, conforme á la ley de Moisés, le trajeron á Jerusalem para presentarle al Señor, (Como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz, será llamado santo al Señor), Y para dar la ofrenda, conforme á lo que está dicho en la ley del Señor: un par de tórtolas, ó dos palominos. Y he aquí, había un hombre en Jerusalem, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel: y el Espíritu Santo era sobre él. Y había recibido respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor. Y vino por Espíritu al templo. Y cuando metieron al niño Jesús sus padres en el templo, para hacer por él conforme á la costumbre de la ley. Entonces él le tomó en sus brazos, y bendijo á Dios, y dijo: Ahora despides, Señor, á tu siervo, Conforme á tu palabra, en paz; Porque han visto mis ojos tu salvación, La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos; Luz para ser revelada á los Gentiles, Y la gloria de tu pueblo Israel. Y José y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de él. Y los bendijo Simeón, y dijo á su madre María: He aquí, éste es puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel; y para señal á la que será contradicho; Y una espada traspasará tu alma de ti misma, para que sean manifestados los pensamientos de muchos corazones. Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Phanuel, de la tribu de Aser; la cual había venido en grande edad, y había vivido con su marido siete años desde su virginidad; Y era viuda de hasta ochenta y cuatro años, que no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. Y ésta, sobreviniendo en la misma hora, juntamente confesaba al Señor, y hablaba de él á todos los que esperaban la redención en Jerusalem. Mas como cumplieron todas las cosas según la ley del Señor, se volvieron á Galilea, á su ciudad de Nazaret. Y el niño crecía, y fortalecíase, y se henchía de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él. E iban sus padres todos los años á Jerusalem en la fiesta de la Pascua. Y cuando fué de doce años, subieron ellos á Jerusalem conforme á la costumbre del día de la fiesta. Y acabados los días, volviendo ellos, se quedó el niño Jesús en Jerusalem, sin saberlo José y su madre. Y pensando que estaba en la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y entre los conocidos: Mas como no le hallasen, volvieron á Jerusalem buscándole. Y aconteció, que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles. Y todos los que le oían, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas. Y cuando le vieron, se maravillaron; y díjole su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor. Entonces él les dice: ¿Qué hay? ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar? Mas ellos no entendieron las palabras que les habló. Y descendió con ellos, y vino á Nazaret, y estaba sujeto á ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres.

Evening Prayer — First Lesson

Job 32

Y CESARON estos tres varones de responder á Job, por cuanto él era justo en sus ojos. Entonces Eliú hijo de Barachêl, Bucita, de la familia de Ram, se enojó con furor contra Job: enojóse con furor, por cuanto justificaba su vida más que á Dios. Enojóse asimismo con furor contra sus tres amigos, porque no hallaban qué responder, aunque habían condenado á Job. Y Eliú había esperado á Job en la disputa, porque eran más viejos de días que él. Empero viendo Eliú que no había respuesta en la boca de aquelllos tres varones, su furor se encendió. Y respondió Eliú hijo de Barachêl, Buzita, y dijo: Yo soy menor de días y vosotros viejos; He tenido por tanto miedo, y temido declararos mi opinión. Yo decía: Los días hablarán, Y la muchedumbre de años declarará sabiduría. Ciertamente espíritu hay en el hombre, E inspiración del Omnipotente los hace que entiendan. No los grandes son los sabios, Ni los viejos entienden el derecho. Por tanto yo dije: Escuchadme; Declararé yo también mi sabiduría. He aquí yo he esperado á vuestras razones, He escuchado vuestros argumentos, En tanto que buscabais palabras. Os he pues prestado atención, Y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya á Job, Y responda á sus razones. Porque no digáis: Nosotros hemos hallado sabiduría: Lanzólo Dios, no el hombre. Ahora bien, Job no enderezó á mí sus palabras, Ni yo le responderé con vuestras razones. Espantáronse, no respondieron más; Fuéronseles los razonamientos. Yo pues he esperado, porque no hablaban, Antes pararon, y no respondieron más. Por eso yo también responderé mi parte, También yo declararé mi juicio. Porque lleno estoy de palabras, Y el espíritu de mi vientre me constriñe. De cierto mi vientre está como el vino que no tiene respiradero, Y se rompe como odres nuevos. Hablaré pues y respiraré; Abriré mis labios, y responderé. No haré ahora acepción de personas, Ni usaré con hombre de lisonjeros títulos. Porque no sé hablar lisonjas: De otra manera en breve mi Hacedor me consuma.

Evening Prayer — Second Lesson

Galatians 2

DESPUÉS, pasados catorce años, fuí otra vez á Jerusalem juntamente con Bernabé, tomando también conmigo á Tito. Empero fuí por revelación, y comuniquéles el evangelio que predico entre los Gentiles; mas particularmente á los que parecían ser algo, por no correr en vano, ó haber corrido. Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, siendo Griego, fué compelido á circuncidarse. Y eso por causa de los falsos hermanos, que se entraban secretamente para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para ponernos en servidumbre; A los cuales ni aun por una hora cedimos sujetándonos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros. Empero de aquellos que parecían ser algo (cuáles hayan sido algún tiempo, no tengo que ver; Dios no acepta apariencia de hombre), á mí ciertamente los que parecían ser algo, nada me dieron. Antes por el contrario, como vieron que el evangelio de la incircuncisión me era encargado, como á Pedro el de la circuncisión, (Porque el que hizo por Pedro para el apostolado de la circuncisión, hizo también por mí para con los Gentiles;) Y como vieron la gracia que me era dada, Jacobo y Cefas y Juan, que parecían ser las columnas, nos dieron las diestras de compañía á mí y á Bernabé, para que nosotros fuésemos á los Gentiles, y ellos á la circuncisión. Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres; lo mismo que fuí también solícito en hacer. Empero viniendo Pedro á Antioquía, le resistí en la cara, porque era de condenar. Porque antes que viniesen unos de parte de Jacobo, comía con los Gentiles; mas después que vinieron, se retraía y apartaba, teniendo miedo de los que eran de la circuncisión. Y á su disimulación consentían también los otros Judíos; de tal manera que aun Bernabé fué también llevado de ellos en su simulación. Mas cuando vi que no andaban derechamente conforme á la verdad del evangelio, dije á Pedro delante de todos: Si tú, siendo Judío, vives como los Gentiles y no como Judío, ¿por qué constriñes á los Gentiles á judaizar? Nosotros Judíos naturales, y no pecadores de los Gentiles, Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para que fuésemos justificados por la fe de Cristo, y no por las obras de la ley; por cuanto por las obras de la ley ninguna carne será justificada. Y si buscando nosotros ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna manera. Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo á edificar, transgresor me hago. Porque yo por la ley soy muerto á la ley, para vivir á Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó á sí mismo por mí. No desecho la gracia de Dios: porque si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.

Readings follow the 1662 Book of Common Prayer (public domain). Scripture text is in the public domain. (Reina-Valera 1909)

Today's readings, every morning

Bosko brings the daily readings for your tradition to your day — with a reflection, the full Bible in 30 translations, and the liturgical calendar, in 18 languages.